Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Ciudad Sol Rojo
Al salir de su dormitorio, un gran grupo de personas esperaba a Bai Yunfei. Tang Xinyun, Huangfu Rui, Ye Zhiqiu, Mo Xiaoxuan, Xi Yan, Zhong Xuhao, Liu Mang, Zhang Sanxian, Si Kongxian y Fei Nian se encontraban al otro lado de la puerta. Al ver salir a Bai Yunfei, todos lo saludaron alegremente. Xiao Bai, el ave penumbra veloz de Tang Xinyun, estaba sobre el hombro de su maestra, mientras que el jabalí demoníaco se hallaba en los brazos de Huangfu Rui, retorciéndose con cierto descontento. "Siento haberlos hecho esperar tanto". Bai Yunfei se apresuró por tomar la palabra, apenas vio a sus compañeros. "No te preocupes, Yunfei. Llegas justo a tiempo", respondió Tang Xinyun, con una sonrisa. "Nosotros acababamos de llegar cuando Rui te llamó". Haciendo un puchero, Huangfu Rui dijo: "¡Todos llegaron temprano, a excepción del hermano Sombrero de Paja! Así que tuvimos que venir a buscarlo. ¡Hmph! ¡Debimos dejarlo abandonado aquí, para que se desespere al no encontrarnos!" Bai Yunfei se sorprendió por la declaración de Huangfu Rui. "Recuerda, Campanita, que, si no me llevas contigo, no te compraré ningún recuerdo bonito". Como Huangfu Rui era capaz de sacar incontables cosas de su bolso, Bai Yunfei le colocó el apodo de 'Campanita', cuyo significado era conocido sólo por él. Huangfu Rui se puso algo nerviosa al escuchar esas palabras. Luego de pensar por un momento, volvió a fruncir el ceño. "¡Hmph! ¡La hermana Yun me lo comprará! ¡No quiero que tú lo hagas!" "¡Oh…! Pero, aunque quieras comprar cosas bonitas, hermanita menor, ¡sólo podrás hacerlo cuando lleguemos a la ciudad Sol Rojo!", dijo Mo Xiaoxuan entre risas. "¡Vamos, entonces!" Bai Yunfei se percató de una cosa. "Oigan, ¿y el hermano Tian? ¿No vendría con nosotros?" "Como Yuhang está en un punto clave de su entrenamiento, no podrá acompañarnos". "Es una lástima. Entonces, vamos. Nos llevará bastante tiempo llegar hasta la ciudad Sol Rojo". "¡De acuerdo, vamos!" Aunque todos habían acordado ir antes a la ciudad Sol Rojo, como Bai Yunfei estuvo demasiado ocupado con sus prácticas de alquimia, el viaje se pospuso hasta ese día. Guiados por Si Kongxian y algunos otros conocedores del recorrido, el grupo abandonó el Monte Chixia, riendo y conversando alegremente. Partiendo temprano por la mañana, todos llegaron a la ciudad Sol Rojo alrededor de las dos de la tarde. Esto hizo que Bai Yunfei se secara el sudor de su frente disimuladamente. No se atrevía a decirle a los demás que le había tomado casi dos días recorrer el camino entre la ciudad Sol Rojo y el Monte Chixia, previo a la prueba inicial de la secta. ¡Se había desviado demasiado! La ciudad Sol Rojo estaba situada en el centro de la provincia de Pingchuan, y la prosperidad reinaba en la misma. La razón por la que esta ciudad tenía tan buen aire era porque, además de ser la capital de la provincia, se encontraba cerca de la secta Alquimia. La secta Alquimia acogía a aproximadamente diez mil discípulos, que consumían una cantidad extraordinaria de productos. Lo más común, con una inmensa ventaja sobre los demás productos, eran los materiales estrictamente relacionados al arte de la alquimia. De vez en cuando, la secta Alquimia proporcionaba algunos objetos de Alma de bajo grado para cubrir sus gastos. Aunque los objetos de Alma de grado Humano eran extremadamente comunes para los miembros de la secta Alquimia, estos seguían siendo un tesoro sin igual para los forasteros. Además, como el mundo era tan grande, existía un gran número de sectas grandes y pequeñas, por lo que nunca serían suficientes los objetos de Alma. La secta Alquimia prohibía estrictamente a sus discípulos proveer a forasteros de objetos de Alma de grado Tierra o superior. Sin embargo, los objetos de Alma de grado Humano eran otro asunto. Como los materiales de forja eran escasos, generalmente, los discípulos de la secta los intercambiaban por algunos de estos objetos. Además, la ciudad también trataba de un punto bastante concurrido por cultivadores casuales o miembros de otras sectas, que buscaban adquirir algunos objetos de Alma o solicitar la forja de uno. En resumen, la ciudad Sol Rojo era un lugar en el que muchos cultivadores se reunían, escondiendo tigres agazapados y dragones ocultos. Una de las personas allí asentadas era uno de los cincuenta y seis señores de la guerra del Continente Alma Celestial: el gobernador de la provincia de Pingchuan, Sima Wenxu, un poderoso Emperador de Alma en la etapa Intermedia. Bai Yunfei y su grupo se adentraron en la ciudad de manera indisimulada, atrayendo la atención de bastantes personas. Sin embargo, al unirse a la muchedumbre de las calles principales, pasaron desapercibidos. Como las calles eran bastante amplias, bloquearlas sería casi imposible para un grupo tan reducido. Era evidente que el grupo había pasado demasiado tiempo encerrado en la secta, ya que todos miraban con gran emoción cada tienda y puesto que veían, deteniéndose ocasionalmente para comprar. "¡Whow! ¡Hay mucha gente! Mira, hermana Yun, ¡ese hombre de allí es muy alto y tiene muchos tazones en la cabeza!" Mientras avanzaban, Huangfu Rui, al frente del grupo, repentinamente se detuvo para exclamar en alto. El grupo levantó la vista, logrando divisar a una muchedumbre que rodeaba a algunos artistas callejeros. Como el grupo estaba conformado exclusivamente por cultivadores de Alma poderosos, esas cosas no impresionaban tanto. Sin embargo, era agradable ser espectador de los actos de las personas comunes. Los más jóvenes, Zhong Xuhao y Liu Mang, gracias al aviso de Huangfu Rui, quedaron encantados por la actuación de los artistas. "Ya que Rui quiere verlo, ¿por qué no nos acercamos?", dijo Tang Xinyun, esbozando una sonrisa. Al no haber objeciones, todos empezaron a acercarse a la multitud. Sin embargo, antes de llegar, Huangfu Rui gritó alegre, nuevamente: "¡Vaya! ¡Miren, hay manzanitas confitadas! ¡Quiero comer, quiero comer!" Luego de decir eso, miró a Bai Yunfei. "Hermano Sombrero de Paja, quiero comer algunas manzanitas confitadas, ¿podrías comprarlas?", preguntó con una sonrisa. Al dirigir la mirada hacia ese lugar, Bai Yunfei logró ver a un joven comerciante llevando en sus manos un palo con manzanitas. Repentinamente, un amargo recuerdo reflotó en la mente de Bai Yunfei, inquietando su corazón, como si estuviese apretándose una vieja herida. "Yunfei, ¿estás bien?", preguntó Tang Xinyun, a su lado, sorprendida por el lúgubre semblante de Bai Yunfei. "No es nada", respondió Bai Yunfei, antes de dirigirse a una preocupada Huangfu Rui. "De acuerdo, iré a comprar algunas. Los alcanzaré luego". Tras decir eso, giró la cabeza para mirar a Zhong Xuhao y Liu Mang. "¿Les gustaría a ustedes también?", preguntó. "¡Claro que no!", exclamó Zhong Xuhao. "¡Esos son sólo para los niños pequeños! Yo ya soy demasiado mayor para ese tipo de cosas". "Yo prefiero algunas cosas más fuertes", dijo Liu Mang, fríamente, mientras sus ojos escrutaban a las bellas jóvenes que pasaban cerca de él. Ignorando a esos dos, Bai Yunfei preguntó a los demás antes de acercarse al lado izquierdo de la calle. Luego de caminar más de trescientos metros, justo antes de llegar al puesto de manzanitas confitadas, una débil voz llegó a oídos de Bai Yunfei desde el lado derecho de la calle, llamando su atención. "Oh, joven héroe, he leído tu fortuna…" Deteniéndose, Bai Yunfei dirigió su mirada hacia el origen de esa voz: Un apuesto joven de unos veinticuatro años estaba mirándolo alegremente, apoyado en la esquina de la pared de un edificio. Pese a que este hombre se veía guapo, su peculiar vestimenta llamaba la atención. Usaba una túnica taoísta que definitivamente no combinaba con su apariencia. Sus ojos parecían los de un cínico cultivador de una familia común y corriente. Un poste de la altura de una persona estaba al lado de ese hombre, con una tela blanca con cuatro palabras escritas: 'Adivino de la Fortuna'. "Uh… Disculpe, ¿está hablando conmigo?", preguntó Bai Yunfei, suspicazmente, mientras miraba hacia su alrededor. El joven asintió de una manera curiosa. Colocando el cartel junto a él, dio unos pasos, acercándose a Bai Yunfei. Luego de mirarlo fijamente a los ojos durante unos instantes, volvió a tomar la palabra: "Usted, joven héroe, tiene un sello negro dentro suyo. Eso presagia una gran desgracia…" Bai Yunfei lo miró, extrañado, frunciendo el ceño. "¿Tú eres…?"
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