Especialista en Fortalecimiento de Objetos

El Arte de la Alquimia
Al llegar a su habitación, Bai Yunfei no hizo nada más que observar detenidamente la daga dorada que tenía en su mano, recordando cada detalle del momento en el que Kou Changkong la forjó. Al día siguiente, regresó donde su maestro. "Yunfei, yo te he enseñado algunos secretos para que pudieras dar tu primer paso en la alquimia. Ahora, el resultado dependerá de ti mismo. Veré hasta dónde puedes llegar", concluyó Kou Changkong con una sonrisa, tras un tiempo explicándole varias cosas a Bai Yunfei. Luego, con un movimiento de su mano derecha, sacó un material negro del tamaño de un puño y se lo entregó. "Esta es un material primordial de oro, similar al que utilicé ayer. Fórjalo y comprueba tus resultados". "¡Sí, maestro!", respondió Bai Yunfei, antes de tomar el material primordial de oro y empezar a examinarlo con atención. Respirando profundamente, concentró su mirada en el material, y empezó a reunir Fuerza de Alma en su mano derecha. Al instante, ocurrió una pequeña explosión, produciendo una pequeña llama. La llama mantuvo el mineral flotando unos pocos centímetros por encima de su mano. A medida que el flujo de Fuerza de Alma aumentaba, la llama se potenciaba proporcionalmente. Al cabo de unos momentos, el material primordial que flotaba dentro de su mano empezó a encogerse a una velocidad considerable, mientras las impurezas en esta eran consumidas, y la esencia dorada emergía. Satisfecho, Kou Changkong asintió. Luego de un tiempo, Bai Yunfei redujo la intensidad de su llama, y la piedra, que ya se había reducido a un tercio de su tamaño original, se convirtió completamente en un líquido dorado. "Aún no es suficiente, Yunfei. Continúa", dijo Kou Changkong en voz baja, y Bai Yunfei asintió. Aumentando nuevamente el flujo de su Fuerza de Alma, la llama volvió a intensificarse, y el líquido dorado continuó concentrándose. "¡Es demasiado! ¡Alto, Yunfei!", exclamó Kou Changkong, momentos después, frunciendo el ceño. "¡Ah!" Sorprendido, Bai Yunfei interrumpió inmediatamente el flujo de su Fuerza de Alma. Sin embargo, ya era demasiado tarde; el líquido que hasta hace un momento brillaba como el oro, estalló y se convirtió en cenizas negras. "Maestro…", murmuró Bai Yunfei, decepcionado, mientras miraba a Kou Changkong. "Oh, no importa. Es normal que no seas capaz de lograrlo en el primer intento", dijo Kou Changkong, tratando de tranquilizarlo mientras sacudía ligeramente la cabeza. "Al fracasar, se consigue la experiencia. Si sólo tratas de tener éxito en el primer intento, no podrás apreciar el punto". Moviendo ligeramente su mano, una pila de materiales primordiales cayó junto a él. Luego de tomar una piedra de color rojo oscuro, se la entregó a Bai Yunfei. "Continúa. Esta vez no te guiaré, así que tendrás que arreglártelas para dominar la intensidad de las llamas". "¡Sí, maestro!" Bai Yunfei recibió el material y empezó a purificarlo nuevamente… … y falló… … y falló… … y falló. Finalmente, luego de unas cuatro o cinco horas, Yunfei logró extraer la esencia de un material primordial de Fuego. Del tamaño de un puño, una masa de líquido rojo envuelta en llamas permanecía en la mano derecha de Bai Yunfei. Secándose el sudor con su mano izquierda, él era incapaz de ocultar la emoción que se reflejaba en su rostro. Kou Changkong tampoco podía disimular la satisfacción. "Hmm… No está mal. Entonces, es momento del segundo paso", dijo Kou Changkong. "Ahora, trata de fundir estos tres materiales adicionales…" Durante todo ese día, Bai Yunfei estuvo bajo la tutela de Kou Changkong, intentando completar cada instrucción que recibía de él, intentando sin cesar, y fallando una y otra vez. Más de media tonelada de materiales fueron consumidos ese día. Si se tratase de una secta más pequeña o de una familia, el líder de la misma rugiría con sólo ver la cantidad de material destruido. La noche cayó, y Bai Yunfei aún era incapaz de completar el segundo paso. Cada vez que intentaba incorporar los materiales adicionales, no lograba dar la intensidad apropiada a las llamas, por lo que terminaban quemándose. ~¡BooM!~ Con un sonido explosivo, las llamas se extinguieron, y el líquido dorado en suspensión en su interior se solidificó en partículas de hierro que hicieron un escándalo al caer al suelo, esparciéndose por toda la habitación. Había fracasado nuevamente. "¡Uff…! ¡Uff…!" Bai Yunfei estaba agotado, con su frente repleta de sudor, debido a las altas temperaturas a las que estuvo expuesto desde hace horas, así como también al intenso consumo de su Fuerza de Alma. Eso, junto al golpe anímico que le produjo el haber fracasado tantas veces, lo dejaron abrumado. "De acuerdo, Yunfei. Esto es todo por hoy", dijo Kou Changkong. Bai Yunfei estaba intentando tomar otro material primordial, cuando las palabras de su maestro lo detuvieron. "Maestro, quisiera seguir intentando por un rato… Tal vez la próxima vez tenga suerte…" Kou Changkong negó con la cabeza. "Yunfei, estás precipitándote. No es apropiado continuar forjando en ese estado. Tómate un descanso y piénsalo con calma. Mañana podrás continuar". Bai Yunfei se quedó congelado por un momento, reacio a mirar el material a su lado. "Sí, maestro. Entonces, volveré mañana…", respondió. De nuevo en su habitación, un agotado Bai Yunfei, sin siquiera haber cenado, se acostó en su cama, mirando al techo con incredulidad. "Forjar… Forjar… ¡¿Acaso es tan difícil hacerlo?! No puedo creer que no haya sido capaz de forjar siquiera un mísero objeto…", pensó Bai Yunfei, con pesar. El arte de la alquimia era extremadamente difícil de poner en práctica. En algunas partes del proceso, los requerimientos detallados acerca de la intensidad de las llamas y las restricciones en el uso de la Fuerza de Alma eran exageradamente precisos, casi rozando la ridiculez. Si midiera qué tanta Fuerza de Alma consumió, sería aproximadamente la mitad. Luego de un haber estado un buen tiempo perdido en sus pensamientos, Bai Yunfei volvió a concentrarse, apretando los puños y reafirmando su convicción. "Sólo fue un mal primer día. Si me retiro ahora, eso sí será un verdadero fracaso. El maestro tiene razón. Al fracasar, se consigue la experiencia. ¡Eso quiere decir que, si me esfuerzo y acumulo experiencia, podré acercarme cada vez más al éxito!" Sin más distracciones, Bai Yunfei cerró sus ojos y comenzó a recordar cada momento de su entrenamiento. Cuándo y cómo fracasó, y cómo se sentía cuando se acercaba al éxito. Todo, hasta el más mínimo detalle, fue inspeccionado cuidadosamente, así como también los distintos consejos que Kou Changkong le había dado, repitiéndolo una, otra, y otra vez, hasta el cansancio. Al día siguiente, Bai Yunfei, bajo la tutela de Kou Changkong, volvió a intentar forjar un objeto. Y falló, y continuó… … y falló, y continuó… … y falló, y continuó… Casi sin darse cuenta, otro día se fue volando, y Bai Yunfei aún era incapaz de completar el segundo paso. Y así, pasó el tercer día… … y el cuarto… … y el quinto… No fue hasta el décimo día, que Bai Yunfei logró completar el segundo paso, y así, finalmente pasar al tercero, la 'condensación'. En su mano, una daga de tres pulgadas empezaba a brillar con intensidad. "Sólo un poco más… La intensidad de la llama es del setenta por ciento. ¡Por favor, funciona!", exclamó Bai Yunfei, suplicando. ~¡BooM!~ Tras una explosión pequeña, las llamas se disiparon, y el calor se extendió en todas las direcciones. Una pequeña daga roja cayó en la mano de Bai Yunfei. "¡Genial! He forjado una…" ~¡Crack!~ Lamentablemente, un pequeño crujido lo interrumpió, e hizo trizas su emoción. Una pequeña grieta apareció en la daga de tres pulgadas, que se fue extendiendo progresivamente. En tan solo unos segundos, la daga se hizo pedazos frente a sus ojos. La resignación invadió el corazón de Bai Yunfei, que apretó su puño con fuerza. Con otro crujido, los restos de la daga fueron hechos pedazos.
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