Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Ye Zhiqiu
Sin darle tiempo a los aspirantes para que se recuperaran, Li Tiehui se los llevó fuera de la cueva. Nuevamente en la entrada de la cueva, Bai Yunfei suspiró aliviado. Aparentemente, superó la prueba. A su lado, Zhong Xuhao, con su frente llena de sudor, se esforzaba por respirar, pero su mirada transmitía una gran emoción. "¡Ja, ja! ¡Realmente lo logré! ¿Eso quiere decir que ya soy un miembro de la secta Alquimia?" Zhong Xuhao, emocionado, levantó la cabeza y preguntó. Tanto Bai Yunfei como Ye Zhiqiu se veían tranquilos, con rostros ligeramente dubitativos. Ambos sabían que algo así no era tan fácil. Luego de ordenarle a Xiao Nanren que se llevara a los reprobados, Li Tiehang dirigió su mirada hacia la multitud, con esa misma impasible sonrisa en su rostro. "¡Ja, ja! Veo con satisfacción que, en esta ocasión, muchos superaron la fase inicial de la prueba de Talento de Alquimia". "Escucharon bien, 'fase inicial'. Supongo que todos ustedes saben que la secta Alquimia tiene dos tipos de miembros: los de la secta externa y los de la secta interna. Todos ustedes han demostrado ser dignos de formar parte de la secta externa. En cuanto a la secta interna, por supuesto, es más difícil acceder a ella. Vuelvan luego de tres días a este lugar para acceder a la prueba de calificación de la secta interna; veamos quienes son dignos de formar parte de esta…" "Podrán descansar y recuperar sus fuerzas en la casa de huéspedes del  Pico Oeste hasta entonces". El sol estaba en el ocaso y el cielo empezaba a oscurecer. Bai Yunfei se quedó con la mirada puesta en aquellos que habían fallado, siguiendo a Xiao Nanren hacia la base de la montaña, esas personas que, esperanzadas y con deseos de unirse a la secta Alquimia, salieron hundidas en la tristeza. Incluso había algunos Ancestros de Alma entre ellos. "Esta prueba de Talento de Alquimia es realmente exigente…" Bai Yunfei giró su cabeza para mirar la cueva espeluznante que había tras él. Los aprobados fueron llevados hacia el Pico Oeste, asentándose en distintas habitaciones para huespedes. Song Lin llegó antes del anochecer, pidiéndole a las personas que descansaran adecuadamente. Por la noche, Bai Yunfei, aburrido en su cama, pensó en todo lo que le había sucedido a lo largo del día. La prueba de ingreso a la secta Alquimia había sido más fácil de lo que esperaba. Había calificado para formar parte de la secta externa, pero se sentía como si no hubiese logrado nada. "¡No es suficiente! Tengo que tratar de unirme a la secta interna. Incluso puedo apuntar a convertirme en un discípulo del líder de la secta, o de algún anciano". Bai Yunfei, con las manos entre su cabeza y la almohada, murmuró: "Esa extraña cueva no parecía la gran cosa. Por más inexplicable que parezca, aún hay muchas cosas en este mundo que debo descubrir. Nunca había pensado en eso hasta que desperté mi Fuerza de Alma como cultivador. Incluso hay personas capaces de volar por los cielos y controlar las energías elementales". "Si la presión que se siente en esa cueva representa el nivel del talento de alquimia, ¿quiere decir que mi talento no es tan alto?" Bai Yunfei pensaba en lo que le había sucedido dentro de la cueva, deprimiéndose un poco. "¿Eso querrá decir que, cuanto más te adentras, más presión sientes? Puede que no sea capaz de unirme a la secta interna…" Disgustado con la idea, despejó su mente, se golpeó una mejilla y murmuró para sí mismo: "¡No puedes ser tan inseguro! No existen retos imposibles en este mundo. Si fui capaz de soportar hasta calificar como miembro de la secta externa, ¡podré enfrentar el desafío para convertirme en miembro de la secta interna!" Mientras Bai Yunfei se daba ánimos a sí mismo, la melodía de una flauta resonó levemente en sus oídos, capaz de encantar la mente y el alma de las personas que la escuchasen. El inseguro corazón de Bai Yunfei fue calmándose gradualmente. "¿Y eso…? ¿Qué es? Es…" Bai Yunfei quedó paralizado mientras analizaba la situación. Abriendo la puerta de su habitación, se encontró con un amplio patio con unas cuantas mesas de piedra. Del lado izquierdo había un árbol antiguo. Como estaban en invierno, casi no tenía hojas, y las pocas que aún quedaban reacias a caer, se mecían con el viento, de una bella tonalidad ámbar. A más de diez metros de altura, en una gruesa rama, un joven delgado y de cabello largo sostenía entre sus manos una larga flauta color esmeralda, emitiendo una bella melodía. Parecía perdido en sus pensamientos, con la mirada fija en la luna. "Hermano Ye, es bastante tarde. ¿Por qué no descansas? Parece que tienes algo en mente", dijo Bai Yunfei. Ye Zhiqiu no se sorprendió por eso. En su lugar, desvió su mirada hacia la persona que le dirigía la palabra, antes de responder con una sonrisa: "Hermano Bai. Lo siento si te molesté". "No te preocupes por eso. De todos modos, no puedo dormir". Bai Yunfei agitó su mano, apoyándose contra el tronco del árbol, mirando al oscuro cielo. "De nuestro grupo, tú eres quien mejor calificó en la prueba Talento de Fuego. ¿Por qué te ves triste?" "Oh, creo que malentendiste esto". Ye Zhiqiu respondió risueñamente. "Esa canción que escuchaste es positiva y reconfortante para el alma. ¿Cómo crees que eso significaría que me siento afligido?" Bai Yunfei no le devolvió la mirada, optando por continuar viendo las estrellas. "No tienes que mostrarte impasible siempre. A veces, entonar una melodía alegre sirve para calmar las preocupaciones que afligen a tu corazón". Esas palabras asombraron a Ye Zhiqiu, quien volvió a mirar hacia el cielo. Por un momento, mientras ellos estaban perdidos en sus pensamientos, el silencio volvió a aparecer en escena. "Mi padre es el líder de la familia Ye, en el centro de la ciudad de Canglan, en la provincia de Huangchuan. Aunque no representamos nada para el continente, mi familia consiguió ser muy prospera. En su mejor momento, tuvimos a un Emperador de Alma entre nosotros. Pero ahora, la familia Ye ha disminuido considerablemente. Hace algunos años, sufrimos una catástrofe. Mi hermano mayor quedó lisiado, y mi padre cambió mucho debido a eso". Luego de un buen rato, Ye Zhiqiu rompió nuevamente el silencio. "Desde entonces, mi familia no ha sido la misma. Si esto sigue así, en cualquier momento terminaremos subordinándonos a otra más poderosa…" Ye Zhiqiu hizo una breve pausa antes de continuar. "Yo solía vivir despreocupadamente, pero ahora, sólo veo a mi padre dando todo de sí para mantener a la familia. Es por él que llegué hasta aquí. Si puedo aprender algo, seré la esperanza de la familia Ye". "Así que se trata de familias otra vez…" Un pensamiento se cruzó por la mente de Bai Yunfei. Si Ye Zhiqiu le contaba sobre sus problemas, era porque ya lo consideraba un amigo. Sin embargo, Yunfei no sabía cómo consolarlo. Luego de charlar un rato, Ye Zhiqiu se veía mucho mejor. "Por fortuna, mi talento de alquimia no es bajo. Si tengo suerte, algún anciano me tomará como su discípulo y me convertiré en alguien muy fuerte. Entonces, ¡haré que mi familia Ye recupere su antigua gloria!" Bai Yunfei asintió con una sonrisa. "Je, je… Seguro que eres capaz de lograrlo". "Por cierto, hermano Bai, hoy…" "¡Aquí estás!" Un grito interrumpió las palabras de Ye Zhiqiu. Ambos giraron a ver hacia su derecha, sorprendidos. Una figura entró en el patio de un salto, aterrizando no muy lejos de ellos, con la mirada fija en Bai Yunfei. Se trataba de Fei Nian. El mismo Fei Nian que había luchado contra Bai Yunfei en la base de la montaña. "¡Bai Yunfei! ¡Quiero la revancha!"
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