Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Entrometiéndose en Asuntos Ajenos
Bai Yunfei torció el gesto ante la presencia de un joven que no paraba de hablar frente a él. "¡El encargado de esta prueba es Song Lin, un avezado integrante de la secta Alquimia! Quisiera que el tío Zhao me hubiera dicho antes. Oye, hermano Bai, ¿por qué llevas ese sombrero de paja tan feo?" Quien hablaba era Zhong Xuhao, un joven aspirante que provenía de una ciudad al sur del imperio. Charlaba con Bai Yunfei como si fueran conocidos de toda la vida. A su lado, se encontraba otro joven de su misma edad, Liu Mang, quien miraba lascivamente a todas las chicas bonitas entre la multitud. Ambos chicos tenían solo doce años y ya habían alcanzado la etapa Intermedia de Personificación de Alma, por lo que eran genios de su generación. Junto a los jóvenes, un hombre de mediana edad al cual Zhong Xuhao llamaba tío Zhao los miraba con un extraño gesto de impotencia. No le gustaba que el chico estuviera hablando mucho con Bai Yunfei. "No es una persona ordinaria, mejor no sigas hablando con él", le susurraba el hombre. Sin embargo, Zhong Xuhao insistió en charlar con Bai Yunfei. "Es un Espíritu de Alma… ¿Podría ser que es el joven maestro de una familia desconocida? No me sorprendería…", pensaba el tío Zhao. De no ser porque Bai Yunfei no se comportaba de manera prepotente y arrogante, el tío Zhao habría arrastrado lejos a Zhong Xuhao para apartarlo de él. Mientras el chico continuaba charlando sin parar, Yunfei echó un vistazo a su alrededor. Sí que había mucha gente aspirando a formar parte de la secta Alquimia. Si él conseguía entrar, definitivamente tendría un brillante futuro. Bai Yunfei escuchó la áspera y molesta voz de una persona. Se trataba de Li Jiannan, quien estaba saliendo de entre la multitud luego de ser echado por un discípulo de la secta Alquimia. "Lo tiene bien merecido. Li Jiannan no era digno de unirse a la secta Alquimia", dijo Zhong Xuhao. "¿Lo conoces?", preguntó Bai Yunfei. "Solo me topé con él de camino aquí. Molestaba a una chica inocente. De no ser porque estábamos varias personas allí presentes para impedírselo, esa chica pudo haber sufrido mucho". A Bai Yunfei no le importaban esas cosas. Naturalmente siempre existirían esos hombres que abusaban de su posición para intentar conseguir a una mujer. Un examinador dio otro resultado de ‘talento alto’. La multitud comenzó a murmurar de nuevo. Zhong Xuhao trató de ver quien aprobó la prueba. Pero Bai Yunfei se giró, pareciendo haber visto algo extraño y de pronto desapareció entre la multitud. "Hermano Bai, ese sujeto parece solo un poco mayor que yo", dijo el joven. "¿Hermano Bai? ¿Eh? ¿Adónde fuiste…?" El tío Zhao se sorprendió, pues tampoco detectó en que momento Bai Yunfei había desaparecido. Chen Lu miró como Li Jiannan avanzaba con una maliciosa sonrisa en sus labios. "Joven maestro, le ruego que reconsidere lo que piensa hacer… Si la secta Alquimia se entera de esto, no nos libraremos del problema tan fácilmente. Le recomiendo que nos marchemos…" "¡Cállate! ¡Ya estamos bastante lejos de los terrenos de la prueba!", gruñó Li Jiannan. "Fue una buena idea venir aquí. Je, je, je… No me iré sin antes de llevarme un premio…", dijo relamiéndose los labios. Chen Lu frunció el ceño. Ya conocía bastante bien los fetiches de su joven maestro, aunque no podía hacer nada al respecto. Junto a él marchaban otros dos guardaespaldas. Pronto escucharon una dulce melodía; alguien estaba cantando. "La, la, la. Xiao Rourou, ¿dónde estás? Ah. Como no me encuentras yo te encontraré, eh". La joven caminaba tranquilamente con una amplia sonrisa mientras tarareaba, pero repentinamente un joven se interpuso en camino. Ella abrió mucho los ojos y ladeó la cabeza, preguntando: "¿Quién eres tú? ¿Por qué te pones en el camino de Dai Dai? ¿También quieres jugar al escondite?" El rostro de Li Jiannan se enrojeció ligeramente. La chica era realmente hermosa y encendía su pecho con una emoción indescifrable. Sin duda iba a disfrutar mucho con ella… La joven miró a Li Jiannan con un rostro inocente. Parecía no saber en absoluto lo que estaba planeando. "Oye, te recomiendo que no lo intentes o todo esto puede resultar mal…" Justo cuando Li Jiannan se acercaba a la niña, escuchó la voz de otra persona. Al girarse, tanto él como sus guardaespaldas vieron a un muchacho portando un sombrero de paja. Li Jiannan se sorprendió y dio un salto hacia atrás. Una vez Chen Lu se posicionó tras él, se sintió un poco más calmado. "¿Y tú quién eres? No te metas en asuntos ajenos". "Chen Lu, si ese extraño insiste en molestar, entonces encárgate de él", le ordenó el joven a su guardaespaldas. Luego se volvió para ver a la chica. "Pequeña dama, creo que ambos podemos pasar un buen rato juntos…" Chen Lu miró fijamente a Bai Yunfei. Tenía una expresión de piedra. Amargamente pensaba: "Lo dices como si fuera algo fácil. No estamos en la ciudad Esplendor donde puedes cometer todo tipo de actos sin preocupación. Apenas puedo ver a través de la fuerza de este joven. ¿Cómo voy a enfrentarlo?" Bai Yunfei frunció el ceño ante la arrogante actitud de Li Jiannan. No obstante, cuando pensaba lanzarse al ataque, algo imprevisto sucedió.
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