Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Monte Chixia
Había llegado el invierno, pero la provincia de Pingchuan no era nada fría. El sol se alzaba vigorosamente en el cielo, y el ambiente en general se percibía poco caluroso. En medio de la provincia de Pingchuan, se hallaba una enorme montaña. Curiosamente, las nubes alrededor de esta brillaban con un extraño color rojizo, dando la impresión de estar cubierta por una niebla sangrienta y sobrenatural. Por lo tanto, esta montaña fue llamada Montaña de la Niebla Roja, siendo también la sede de la secta Alquimia. Al pie de la montaña, se encontraba gran variedad de personas reunidas en grupos de a tres o cuatro personas. Esta gente no estaba allí por una celebración o una batalla, sino por el proceso anual de la secta Alquimia en el que daban la bienvenida a nuevos discípulos. Muchas personas charlaban ruidosamente, pero otros mantenían una expresión modesta en sus rostros, reflejando madurez y esperando el inicio del evento. Frente a toda la multitud, se veía una fila de personas envueltas en túnicas blancas, con gesto solemne y manos cruzadas tras la espalda. Las túnicas esbozaban una llama roja y rubicunda en el centro y, en medio de esta misma, una espada la separaba a la mitad. La espada parecía resplandecer con la imagen del fuego, dándole un atractivo visual interesante. Estas personas eran miembros de la secta Alquimia. "¿Por qué aun no comienzan? Es casi mediodía. ¡He estado esperando desde hace tres días!" Un hombre barbudo en el exterior de la multitud se quejó. "No te quejes, hombre. Yo llevo esperando cinco días. ¿Acaso no estás aquí también para unirte a la secta Alquimia?", le preguntó un joven a su lado. "No estoy aquí para eso. La primera condición para unirse a la secta Alquimia es no ser mayor de 25 años. Todo el mundo lo sabe. Solo he venido a acompañar a mi joven maestro". "¿Oh? ¿Eres un guardaespaldas? Yo también he venido para acompañar a mis dos jóvenes maestros. Ya alcanzaron la etapa Intermedia de Personificación de Alma, así que tienen la posibilidad de unirse a la secta Alquimia", comentó un hombre gordo, uniéndose a la conversación. "Bah, ¿Personificación de Alma? Si no poseen un atributo elemental de Fuego entonces no importa si son Guerreros de Alma", interpuso un joven de alrededor de 20 años, con una sonrisa burlona. "Ustedes los de las pequeñas familias, ¿qué tan ilusos pueden ser? Yo he sido entrenado y puesto a prueba por un gran maestro. Poseo un atributo de Fuego y seguramente seré elegido para formar parte de la secta". "¡Eh! ¿Eres Lu Renbing de la ciudad Monte Azul? ¿Desde cuándo formas parte de una familia importante? ¿Qué posees un atributo elemental de Fuego, dices? ¿Cómo es que nunca he oído hablar de eso?", dijo otro joven, de aspecto impecable y rostro larguirucho. Tendría aproximadamente 20 años también, y su fuerza oscilaba en el reino de Guerrero de Alma en la etapa Intermedia. "Li Jiannan, así que también estás aquí. ¿Piensas que yo no tengo afinidad con el elemento Fuego, pero tú sí?" Por su expresión, resultaba obvio que Lu Renbing no estaba en buenos términos con el otro joven. ¡"Hmph! ¡Al menos tengo más oportunidad que tú, un simple Personificación de Alma en la etapa Intermedia!", replicó Lin Jiannan. "¡No creas que por estar en un reino por encima de mi vas a ser elegido!" "Bueno, bueno, dejen de discutir..." Fuera de la multitud, sobre un árbol, un joven vistiendo ropas grises y portando un sombrero de paja mordisqueaba un tallo de trigo. Parecía claramente aburrido por la discusión de esos dos sujetos, por lo que decidió intervenir. Ninguna de las personas alrededor había notado siquiera su presencia. Este no era nada más y nada menos que Bai Yunfei. Luego de salir de la cordillera y haber llegado a la provincia de Pingchuan hace más de un mes, Bai Yunfei se apresuró todo el camino hacia el Monte Chixia el día en que la secta Alquimia abría sus puertas para recibir nuevos discípulos. Durante su trayecto, exploró un par de cuevas misteriosas y descansó poco tiempo en la ciudad Sol Rojo antes de reanudar su marcha. Cuando llegó a la montaña, ya estaba un montón de gente reunida. Por lo tanto, Yunfei decidió tomar una siesta en uno de los arboles cercanos mientras que esperaba a que el evento diera inicio. Pero entonces se despertó ante el bullicio y las discusiones. "Lu Renbing y Li Jiannan…" Bai Yunfei bajó del árbol y caminó en dirección a los dos muchachos, entre tanto pensaba: "Ambos con menos de 25 años y afinidad con el elemento Fuego. Bueno, nada mal. Dudo que sean un problema para mí. Pero me pregunto qué tan hábiles serán a la hora de crear objetos…" Durante el camino al Monte Chixia, Bai Yunfei se había enterado de los tres principales requisitos para unirse a la secta Alquimia. El primero era ser menor de 25 años. El segundo, poseer una afinidad regular con el elemento Fuego. Y el tercero, poseer habilidad para fabricar objetos. Bai Yunfei cubría perfectamente los dos primeros requisitos. En cuanto al tercero, estaba algo preocupado. Para él, mejorar objetos era sumamente sencillo, pues contaba con su Técnica de Fortalecimiento de Objetos, pero elaborarlos… Había transcurrido más de medio año para cuando Yunfei decidió unirse a la secta Alquimia. Ahora no podía echarse atrás solo por un pequeño dilema. Mientras meditaba sobre esto, Bai Yunfei alzó la mirada y sus ojos se iluminaron. "Ya empieza…" Una docena de discípulos de la secta Alquimia se mostraron desde lo alto de la montaña, precedidos por un joven atractivo y de apariencia sublime. Tan pronto este grupo apareció, se hizo el silencio. Todos centraron su atención en ellos. Para Bai Yunfei, siendo un Espíritu de Alma en la etapa Tardía, la distancia en que se hallaban los miembros de la secta Alquimia no fue problema. Fácilmente alcanzó a verlos a todos, y no pudo evitar asombrarse. "¡El del frente es un Ancestro de Alma en la etapa Tardía!" El joven liderando a los discípulos de la secta Alquimia echó un vistazo a todas las personas abajo. Muchos rehuyeron de su mirada; otros apenas pudieron sostenerla antes de ser intimidados por la presión que impartía. El resto de discípulos de la secta Alquimia se alinearon a sus extremos y de un segundo para otro ya tenían mesas preparadas. "Soy Song Lin, miembro de la secta Alquimia. Estaré dirigiendo esta ‘prueba de Talento de Fuego’ y así determinar quiénes son aptos para unirse a nosotros". La voz de Song Lin no era fuerte, no obstante, llegó a oídos de toda la multitud. "Creo que todos ya saben las condiciones para unirse a la secta Alquimia. Espero que no pierdan su tiempo ni nos hagan perder el nuestro. La prueba de Talento de Fuego es relativamente sencilla. Tenemos ciertas herramientas y ustedes deberán colocar sus manos en estas y conseguir que se iluminen". Song Lin indicó las mesas a sus extremos, señalando específicamente las cajas negras que contenían cristales rojos del tamaño de una mano. "No vamos a mediar el poder que tienen como cultivadores de Alma, sino su afinidad con elemento Fuego. Absténganse de utilizar Fuerza de Alma, ya que eso no servirá de nada". Agitando una mano, Song Lin exclamó: "¡Entonces, que comience la prueba!"
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