Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Cacería Salvaje
"¡Toma esto!" Los fornidos brazos de Zhu Zi tomaron con fuerza una gruesa cornamenta similar a un coral. Con algo de esfuerzo, la levantó en el aire. Un ciervo salvaje, con un tamaño pequeño, fue inmediatamente derribado por él. Zhu Zi dio un gran salto y se precipitó contra su cuerpo, aplastándolo contra el suelo. Unos cinco o seis golpes fueron suficientes para dejar al ciervo fuera de combate. Las personas que lo observaban, aplaudían con emoción y admiración. "¡Zhu Zi es impresionante! ¡Es incluso capaz de cazar un ciervo salvaje!" "¡Por supuesto! ¡Es como una bestia, capaz de enfrentarse a jabalíes adultos!" "Qué suerte tenemos de tener a Zhu Zi. De no ser así, habríamos quedado expuestos a un ataque de ese animal salvaje". "Zhu Zi…" "…" Zhu Zi dejó salir una sonrisa orgullosa, al escuchar todos los elogios de las personas a su alrededor. Desde aquella vez, en la que recogió esa extraña piedra, aquel joven enfermizo ha ido mejorando su estado de salud, hasta convertirse en lo que era: Invulnerable y poderoso, el mejor cazador de la aldea, amado y respetado. "Je, je… Vamos, ayúdenme a atar a este ciervo". "¡Cuidado, hermano Bai!" La voz de Shao Ling interrumpió a Zhu Zi, detrás de los arbustos a la derecha. Todos se sorprendieron, y antes de que pudieran reaccionar, escucharon un estruendo. ~¡Pam!~ Algo se estrelló contra el suelo, y el sonido estruendoso tomó a todos por sorpresa. Shao Ling volvió a gritar, sorprendido. "¡Lo hiciste! ¡Eso fue increíble, hermano Bai!" Al escuchar los gritos de Shao Ling, la multitud se acercó a ver. Cuando observaron la escena al otro lado de los arbustos, todos quedaron boquiabiertos. La sorpresa no se debió a ellos dos, sino al animal que Bai Yunfei llevaba sobre sus hombros. Un gran jabalí, casi del tamaño de un búfalo. Bai Yunfei, rodeado por los aldeanos, sonrió y asintió. Mientras tanto, Shao Ling se veía muy emocionado, mientras relataba todo lo que había sucedido, y halagaba a Bai Yunfei. Zhu Zi, en cambio, no se veía muy contento. El ciervo que había cazado y yacía a sus pies no medía ni la mitad que aquel jabalí. Suspiró fuertemente, y no se acercó. "Shao Ling, ¿qué hacen todos aquí?" En ese momento, una voz vino de un lado. Zhao Li dirigió la mirada hacia el origen de la voz. Xiao Fang apareció por la izquierda, cargando una canasta de bambú y una azada, mientras miraba a la multitud, confundida. "¿Hermana? ¿No estabas recogiendo hierbas medicinales en el Bosque del Este? ¿Qué haces aquí?" Shao Ling también se sorprendió. Xiao Fang sonrió y saludó a todo el mundo, antes de dirigirle la palabra a Shao Ling. "Esto es el Bosque del Este". Se supone que tú deberías estar de cacería en las Colinas del Norte. ¿Qué haces aquí…?" "¿Qué? ¿Esto es el Bosque del Este?" Shao Ling miró hacia izquierda y derecha, confundido. "¡Oh, ya sé! Estuvimos persiguiendo a aquel ciervo. Sin darnos cuenta, nos trajo hasta aquí…" "Xiao Fang, ¿por qué vas sola a buscar las plantas medicinales? ¿No estaba la tía contigo? Es peligroso que vayas sola. Hay muchos animales salvajes". Zhu Zi se dirigió a Xiao Fang, con una mirada de preocupación. "Mi madre está preocupada por la abuela, así que regresó antes. No te preocupes, hermano Zi". Xiao Fang sonrió y asintió con la cabeza. Al ver al ciervo a los pies de Zhu Zi, se sorprendió. "¡Vaya ciervo! Hermano Zi, ¿tú cazaste esto? Increíble, es tan grande…" Sin poder terminar su frase, Xiao Fang divisó aquel jabalí gigante. No pudo hacerlo antes, debido a que estaba detrás de la multitud, que luego se dispersó. Bai Yunfei la saludó con una sonrisa. "¡Hola, señorita Fang! ¿ha recogido las hierbas medicinales que necesitaba?" "¿Q-qué? Oh, sólo me falta conseguir… hierbas lengua de serpiente". "Oh, ¿hierbas lengua de serpiente? La ayudaré a buscar, entonces… ¡Cuidado!" A mitad de su oración, Bai Yunfei cambió repentinamente su expresión facial, y exclamó, bajo la mirada sorprendida de la multitud. El ciervo salvaje que atrapó Zhu Zi, que estaba inmóvil hasta hace un momento, se reincorporó rápidamente y corrió con locura en dirección hacia Xiao Fang. ¡Parecía como si nunca hubiese sido noqueado en absoluto! El ciervo empezó a correr, con su enorme cornamenta apuntando al frente. A gran velocidad, cruzó unos diez metros y se quedó a tan solo unos cinco metros de distancia de una Xiao Fang, que se encontraba paralizada por el miedo. La fuerza del ciervo salvaje era suficiente como para quebrar un tronco grueso como si fuesen simples ramas. Si el golpe era directo, las consecuencias serían fatales. La expresión de Zhu Zi cambió dramáticamente, y actuó antes que los demás. Eso, además de que era la persona más cercana al ciervo, le permitió alcanzarlo rápidamente, tomándolo de la cola. En respuesta a esto, el ciervo berreó con fuerza, afirmó sus patas delanteras contra el piso, levantó sus patas traseras y pateó hacia atrás. ~¡Pam!~ Tan pronto como sus manos habían tocado la cola del ciervo salvaje, este le propinó una patada en su abdomen, logrando que Zhu Zi escupiese saliva con sangre, y saliera volando hacia atrás. Aprovechando la fuerza de la patada, ¡el ciervo consiguió más impulso, y corrió en dirección a Xiao Fang aún más rápido! "¡Hermana!" "¡Xiao Fang!" Todos los aldeanos, entre los cuales se encontraban Zhu Zi, Shao Ling y el padre de Xiao Fang, se quedaron viendo esa situación, con una sensación de impotencia y desesperación. Xiao Fang también se veía aterrada por lo que sucedía, y no prestaba atención a ninguna otra cosa. Vio cómo claramente el ciervo salvaje se acercaba a ella, de forma amenazante. Prestó especial atención a sus astas, capaces de atravesar su cuerpo y acabar con su vida, y se quedó paralizada, incapaz de respirar. Repentinamente, Xiao Fang sintió que algo tocaba su mano derecha, y luego fue empujada unos dos pasos hacia atrás. Una figura no tan alta se interpuso entre ella y el ciervo. "No temas". Dos simples palabras llegaron a oídos de Xiao Fang, pero ella no reaccionó a estas. Sólo pudo ver cómo la mano derecha de la persona frente a ella se cerró, formando un puño. ~¡Pam!~ El sonido ahogado del impacto se escuchó a sus alrededores, y el ciervo salió despedido a gran velocidad, cayendo frente a los aldeanos, perdiendo sangre por boca y nariz. Estaba muerto. "…" "…" Un silencio invadió la escena, cuando todos los allí presentes observaban al ciervo sin vida en el suelo, atónitos, incapaces de actuar.
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