Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Una drástica decisión”
El día más feliz de Amery y Henry había llegado. Desde muy temprano, Katerin, Tamara y Kate habían llegado a ayudarla con su peinado y su maquillaje. Se habían reunido para llenarla de halagos y brindarles sus sabios consejos. Ellas lograron tranquilizar a Amery, supieron cómo darle ánimos y cómo desviar los nervios. Además, no fue un gran problema, puesto que ella es una mujer firme y valiente, la cual puede manejar sus emociones. Lo cual sorprendió a las presentes, todas se maravillaron del asombroso autocontrol y confianza que se tiene en ella misma. Por otra parte, Alejandro y Michael fueron en socorro de Henry, el hombre estaba qué se moría de nervios. Finalmente esa mujer imponente de cabellera pelirroja sería su esposa. — Mi amada Amery. Ella me llamará dulcemente como su esposo, seremos al fin marido y mujer, ella se convertirá en mi familia. Soltó con un tono fugaz. Alejandro y Michael asintieron contentos, ellos mismos habían pensado en eso cuando estuvieron en su lugar. En muy poco tiempo, Henry había entablado una linda amistad con ellos, por eso estaban a su lado en este preciso momento. En el salón, los invitados no dejaban de llegar. A diferencia de las bodas de Katerin y Tamara, esta era más abundante en invitados, ya que tanto como Amery y Henry tenían muchas buenas amistades que habían formado en el transcurso de sus vidas. Además, todo el personal de las demás empresas habían sido invitados. Por lo que, Jinna y Ana Lisa no faltaron en este majestuosa ceremonia. — Se ve que se lucieron, es la primera boda lujosa a la que asisto en este año. Mencionó una mujer con sorpresa mientras observaba aquel gran salón. Como lo habían planeado, Ana Lisa esperaría la señal de Jinna para efectuar lo que le correspondía en el plan. Jinna primero hablaría con Alejandro, le mostraría las fotos que le había tomado a Joshua y a Katerin. Por lo que, lo buscó por todo el lugar, hasta que lo encontró en el vestíbulo junto a Michael y el novio. Con habilidad atrajo su atención y lo llamó. — Alejandro, me permites unos segundos de tu atención. Te prometo que seré lo más breve posible. Dijo mientras sostenía su celular. — ¿Es urgente lo que quieres hablar conmigo? Preguntó Alejandro mirándola con detenimiento. — Sí, si no fuera así no estaría aquí ahora, por favor acompáñame. Respondió caminando para ir a un lugar más apartado. Alejandro se disculpó con Michael y Henry, les prometió que volvería en un momento. Después, siguió a Jinna, la cual lo llevó hasta un lugar solitario, lejano a los demás, sin esperar a lo que Alejandro dijera, sacó su celular, buscó las fotos y se lo extendió a él. El rostro de Alejandro se contrajo en una mueca, observó con detenimiento la foto y después dirigió su vista hacia Jinna, quien lo miraba con una falsa preocupación. — ¿Dónde has tomado estas fotos? — Verás hace un mes, que lleve los documentos al presidente Denilson, yo encontré a Katerin con este hombre, los dos estaban en una situación un poco íntima. - calló un momento para causar un poco de tensión en el ambiente, luego, modificó su tono de voz por uno más lamentable- lo siento, Ale. No debería ser yo quien te diga esto, pero... ¿Y si Katerin y este chico tienen algo más? ¿Y si el bebé que ella espera no es tuyo? Concluyó diciendo, luego se tapó su boca y miró a Alejandro. Su expresión se contrajo, se quedó atónito ante su repentina confesión, lo que ella había dicho le había enfadado, realmente estaba molesto, luchaba por no hacerle nada malo. Simplemente lo que había dicho lo había ofendido, ella se había atrevido a decir esa gran sandez. — ¿Qué has dicho? ¿Estás bien de la cabeza? Jinna por la amistad que tenemos desde hace muchos años, te pido que te retractes, por favor. Te respeto y te aprecio, pero lo que has dicho me ha ofendido, no puedo permitir que me faltes el respeto de esa manera tan terrible. Respondió Alejandro luego de que se tranquilizara. Jinna lo miró por un buen tiempo, lo suficiente para saber que él estaba totalmente cabreado, como lo había supuesto, él le creería ciegamente a Katerin. Un nudo en su garganta se hizo, no podía tolerar que él confiara en ella de esa manera. — Entiendo, lo siento. No debí decir eso, perdóname, prometo que no lo diré nunca más. Mi tonta bocota. Dijo desesperada y se dio una ligera bofetada en los labios. El ceño fruncido en el rostro de Alejandro aún permanecía, sus palabras no podía olvidarse, se repetían una y otra vez, sólo con mirarla tenía ganas de destruir lo que se le atravesará para no herirla. — Ella no sería capaz de hacerme eso, ella me ama lo suficiente, confío en su amor, sé que jamás me traicionara. Ella no es así, por favor no vuelvas a decir una tontería como la que has dicho hoy, porque juro que se me olvidaré que alguna vez fuiste mi amiga. Dijo Alejandro tratando de calmarse. Sin esperar la respuesta de Jinna, salió de aquel lugar, dejándola en la soledad. Él sabía que Katerin le amaba solo a él, por lo que, ella nunca le sería infiel como Jinna lo había insinuado. El corazón de la mujer de cabellera oscura comenzó a dolerle, sus ojos fueron invadidos por las lágrimas y las ganas de gritar se hicieron presentes. Alejandro estaba completamente enamorado de Katerin, sabía que con este tipo de asuntos no servirían de nada, no tenía caso intentarlo. Por lo que, no había más remedio que recurrir a su plan maestro, el cual, era deshacerse por completo de la existencia de Katerin. — Te arrepentirás de no haberme creído, llorarás por ella, la perderás para que puedas amarme. Yo seré la única mujer en tu corazón. Dijo Jinna limpiando sus lágrimas. Retoco su maquillaje, hasta que estuvo lista se puso en camino a donde todos se encontraban. La ceremonia ya había comenzado, la novia iba entrando en el instante que ella llegó. Todas las mujeres que antes habían criticado a Amery ahora la miraban con buenos ojos, contemplaban con alegría y fascinación el lindo vestido que ella portaba. Amery caminaba con pasos elegantes y delicados hacia Henry, quien no dejaba de sonreír. Cuando, finalmente estuvo a su lado, no dudo ningún segundo en tomarle del brazo. La boda dio inicio con las palabras del ministro. Por otra parte, las miradas de Jinna y Ana Lisa se encontraron, en ese preciso instante, Jinna asintió, dando luz verde para la siguiente parte del plan. Todos fueron testigos de tan linda confesión en los votos de los novios, los invitados dejaron salir un suspiro cuando el ministro los declaró marido y mujer, y les dio la señal para que pudieran besarse. Amery y Henry estaban felices, por fin habían unido sus vidas. La fiesta comenzó después del evento formal. Ana Lisa preparó de manera sigilosa la bebida que le daría a Katerin, ella estaba decidida a seguir con lo acordado. Se acercó hasta Katerin con una falsa amabilidad, estaba decidida a entregarle aquella bebida cuando una vez más le invadió las duras palabras de Joshua. Luego, recordó todas las buenas cosas que Katerin había hecho por ella en todo ese tiempo, definitivamente le debía mucho, ella no podía arrebatarle la vida solo por un hombre, por un amor no correspondido, no era culpable de que Joshua no la amará. Se sintió miserable. Katerin estaba a punto de beber de aquella bebida envenenada, cuando Ana Lisa se la arrebató, sin pensarlo más se trago la bebida. Ella ya no quería seguir con esto, había tomado la decisión drástica de librarse de la arpía que quería deshacerse de Katerin y apropiarse de su lugar. Al instante fue invadida por el dolor y el ardor de aquel líquido, su cuerpo comenzó a quemarla por dentro, el efecto del veneno estaba siendo rápido. Ahora estaba experimentando la atrocidad a la que expondría a Katerin, su amiga que no merecía esto. Cayó al suelo, atrayendo las miradas de todos, Katerin se preocupó por ella y de inmediato la tomó entre sus brazos, pidió que llamaran una ambulancia. — Katerin, escucha, no me queda tiempo, por favor perdóname, lo siento. Comenzó a decir con los ojos llenos de lágrimas. — ¿Por qué te disculpas? No has hecho nada malo... — Te equivocas, lo he hecho, yo... Yo intente envenenarte, trate de matar a la única persona que me ayudó, todo por envidia, fui engañada por esa mujer. Ella tiene la culpa, ella quiere deshacerse de ti, quiere a tu marido y tu puesto, por favor no permitas... No permitas que te lo quite. La respiración de Ana Lisa se detuvo, su mirada se quedó estática, su boca inmóvil, su alma se había ido, dejando vacío su cuerpo.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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