Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Adiós, de nuevo”
Todos voltearon a ver a Jinna que negaba con la cabeza, se había quedado en shock, Ana Lisa se había quitado la vida por su propia voluntad y la había arrastrado con ella. Ahora, todos sabían sus oscuras intenciones. La mirada seria de Alejandro la observaba con detenimiento, ahora entendía porque últimamente se había vuelto más confianzuda y empalagosa, además, las palabras que le había dicho esta tarde sobre Katerin tenían más sentido, ella estaba intentando que ellos dos salieran mal. — Llamen inmediatamente a la policía, no dejaré que esta mujer se salga con la suya. Dijo Alejandro sin pensarlo dos veces. Inmediatamente, Michael llamó al 911, le contó a detalle lo que había ocurrido. Mientras tanto, Katerin se encontraba aún mirando a la que una vez fue su compañera, su amiga de trabajo, la persona que más confiaba, aquella por la que hubiera hecho lo posible para que tuviera una oportunidad con Joshua, a quien ella amaba. — ¿Qué hiciste, Ana Lisa? ¿Por qué? Aún eras demasiado joven, ¿por qué te dejaste controlar por esa víbora? Dijo Katerin finalmente con lágrimas en sus ojos. La fiesta de Amery y Henry se habían visto opacada por este terrible suceso. No tardaron ni 15 minutos cuando los agentes policíacos y los trabajadores de la SEMEFO llegaron a la escena del crimen. Jinna no tuvo la oportunidad de huir, los propios invitados se habían encargado de retenerla. Su sueño había colapsado, ahora enfrentaría a la ley, la evidencia permanecía en su bolso, asimismo, en el frasco que le había dado a Ana Lisa, la cual con astucia sirvió aquel líquido con guantes en sus manos. Alejandro, Katerin, y los invitados que estuvieron cerca a ellas fueron a declarar a la fiscalía, donde también trasladaron a Jinna para su detención y declaración, el proceso apenas daba comienzo. El cuerpo de Ana Lisa fue recogido y trasladado para su preparación, luego, sería entregado a su familia. En este caso, una mujer de mediana edad, la cual acudió con el corazón encogido y el pecho apretado, con una expresión afligida. Fue a reconocer el cuerpo de su fallecida hija, a quien había visto sonreír por última vez en la mañana, su actitud había sido extraña, ahora se culpaba por no haberse dado cuenta antes. — Es mi culpa, es mi culpa... No me di cuenta que estaba sufriendo, no supe lo que le pasaba, no fui una buena madre. Se culpaba la pobre mujer con dolor en su corazón afuera del pasillo de aquel sombrío lugar. Una enfermera se aproximó a ella, le habló con una voz serena, le hizo entrega de la bolsa de su hija. La señora tomó aquel lindo bolso de color negro, por instinto lo revisó y se percató de una hoja de papel doblada. Sin esperar más la desdobló, solo para encontrarse con la hermosa letra de su hija. Era una carta. “Querida madre, si estás leyendo esta carta es porque tuve el coraje para enmendar mi error. Como una vez me lo enseñaste, debo de enfrentar mis problemas y enmendar mis errores por muy grave y difícil que sean debo pagarlos, esta vez ha sido muy grande, lo tuve que pagar con mi vida. Así que, por favor, no te culpes. Tú has sido la mejor madre, la mujer más importante en mi vida, estoy tan contenta por haber tenido a una mujer maravillosa como mi madre. Así que, no me voy con ningún rencor ni decepción, solo que, me duele en el alma que te haya defraudado de esta manera, lo siento mucho por eso. Espero sinceramente que una vez puedas perdonarme y que sigas tu vida. Sé que lo que te pido es demasiado difícil, pero, si quieres que me sienta mejor en donde esté, por favor vive feliz, trataré de encontrarte en mi siguiente vida. Gracias por todo, madre. Te amo, nunca lo olvides, siempre estaré en tu corazón, así que, no estés triste.” La señora de cabello rubio rompió en llanto, su pequeña se había ido por su propia decisión, ella había hecho lo que había creído correcto. Ahora, restaba por vivir y tenerla viva en cada una de sus actividades cotidianas del día. Una persona que fallece, jamás muere. Puede que ya no esté físicamente con nosotros, pero, aún vive en nuestros corazones y en nuestros recuerdos. Así que, la mujer estuvo un poco más tranquila, su hija se había ido en paz. El dolor inmenso que ahora estaba sintiendo poco a poco sería más fácil de sobrellevar, no lo olvidaría, pero aprendería a vivir con este. ... Los días pasaron, a pesar de lo que Ana Lisa había intentado hacerle, Katerin ofreció su apoyo a su mamá. Hizo los preparativos para su entierro, no dejó que nadie hablará mal de ella y que pudiera ser despedida de manera respetuosa. Después de todo, ella había sido una buena amiga, su único error fue hacerle caso a esa mujer y dejarse llevar por la envidia. Por los malos sentimientos. Joshua asistió a la ceremonia fúnebre, sintió pena y tristeza por aquella joven. Ella había tomado una decisión inesperada para él, jamás se había imaginado que ella acabaría siendo enterrada en esa fría y oscura tumba. — Yo... Yo solo quería que desistieras de esa idea, no qué llevarás tu vida a este vacío y silencioso lugar. Susurró mirando como cubrían la caja de madera con tierra, mientras la madre de ella no dejaba de llorar. El entierro había sido doloroso para la madre, su escasa familia y amigos que la rubia contaba, después de todo, ella había sido una persona buena, solo que no había sido capaz de controlar sus emociones. Después del funeral y de haber dejado a la familia de Ana Lisa, Katerin y Alejandro se trasladaron a la mansión Magno, donde su madre Kate, su padre, su mamá Amery y Henry, y Don Ernesto la esperaban para saber como les había ido. Katerin se dejó caer cansada en la silla, miró afligida a Amery, después de todo, habían arruinado su día especial. — Mamá Amery, perdón por lo que pasó, yo... — Katerin, mi pequeña no te preocupes, nadie sabía que iba a pasar esto, no es tu culpa, no te estreses por eso. Estoy feliz que estés con bien, no me importa lo demás. La interrumpió Amery abrazándola. Ellos le contaron con detalle lo que había ocurrido, lo triste y lo devastada que estaba la madre de la muchacha. Además, de que le había entregado una carta que previamente Ana Lisa le había escrito a ella, en donde se había disculpado por lo que había hecho. — Ella me entregó esta carta, dijo que la encontró en el bolso de su hija. Eso quiere decir que ella ya lo había decidido desde antes, ella había renunciado a su vida. Dijo Katerin desdoblando la hoja y preparándose para dar lectura a lo que su vieja amiga le había dejado por escrito. “Sabes que nunca me han gustado las despedidas, así que, por este medio te doy las gracias y me despido de ti. Te fallé, puse en juego tu vida solo por la envidia, me dejé llevar y ahora pagué por mi gran error. Por favor, no te culpes y perdóname, si quieres claro, no puedo obligarte. Gracias por la buena amiga que fuiste en todo este tiempo, fuiste la única persona que me entendió a la perfección, tú me conociste bien y supiste comprenderme. Deseo que seas feliz a lado de tu esposo, espero que la familia crezca y disfrutes de tu vida. Si es posible, olvídame, por favor. No quiero que recuerdes que alguna vez tuviste una supuesta amiga que te traicionó a la primera. Cuídate mucho, sé feliz junto a tu esposo y tus futuros hijos. Adiós para siempre, amiga.” Terminó de leer con la voz entrecortada y con las lágrimas por todo su rostro. Alejandro la abrazó con cariño y la reconfortó, ella estaba sufriendo por la pérdida de una gran chica, la cual había decidido pagar por un precio alto a su deslealtad, ella había terminado su vida por traicionarla. «No tenías que hacer eso, no era necesario que te castigarás de esa manera, amiga. No, no, ahora no te veré. Solo espero que donde estés seas feliz y que encuentres la paz, no te odio, no te guardo ningún rencor» Pensó Katerin mientras abrazaba a Alejandro y no paraba de llorar.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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