Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

Capítulo 22
El timbre suena, con ello el descanso comienza y eso es un total alivio, las clases han sido tan tediosas que ya estaba aburrido de dos horas de clase, Creo que a Cassandra le ha pasado lo mismo porque una vez suena el timbre se pone de pie rápidamente. –Iré al baño –me dice –tengo un sueño espantoso y necesito refrescarme. Estamos en las mismas, pero a diferencia de ella a mí se me quitó el sueño en cuanto sonó el timbre. Solo asiento a lo que dice. –Nos vemos en la cafetería –hablo solo para no ser descortés. –Seguro –contesta con voz perezosa. La veo desaparecer por la puerta, vuelvo la mirada a mis espaldas y visualizo a Camille. Su melena castaña le cae sobre sus hombros, se ve tan hermosa. Deja de divagar y pensar en ella de ese modo, me grita mi mente. Aun le quedan libros por recoger, voy hasta la puerta del salón y me dispongo a esperarla. Al poco rato sale con su mochila al hombro y una enorme sonrisa que adorna su rostro. Camille no ha mentido, ya no está enamorada de mí. La intercepto. –¿Irás con nosotros a desayunar? –pregunto cruzándome en su camino. Su sonrisa no se borra ni un milímetro, pronto me veo sonriendo del mismo modo. En verdad que me contagia su sonrisa. –No –responde rápidamente –iré con Owen, lo siento. Al principio es como si me habla demasiado lento, pero cuando capto todo lo que me dice, todo es diferente. Siento la ira bullir en mi interior y la sangre subir a mi cabeza, quisiera ir a golpear la imbécil de Owen. O quizá lo mejor sería tomarla del brazo y arrastrarla conmigo aún en contra de su voluntad. Soy más que consciente que no está bien sentirme así con lo que ella decida hacer, pero no puedo evitarlo. Yo le había rechazado, ¿no? Ahora ella tiene el derecho de seguir con su vida y ello incluye mantenerme lejos de ella. –Vamos Camille –digo tratando de sonar tranquilo –deja un día al imbécil de Owen –ella niega –¿Hay algo que tenga él y nosotros no? Aunque creo que su sonrisa se ve afectada por mi estúpido arrebato, no es así. No me hago una idea de cuál será su respuesta pero espero que no me duela lo que escucharé. Alza una ceja. –Leonel –me dice juguetona –suenas como un hermano sobreprotector. ¿Qué? ¿Dijo hermano? ¿Es enserio? Por lo visto si. Sus palabras son un jodido golpe bajo, es como cuando te sacan el aire de un solo golpe en el estómago. Me limito a forzar una sonrisa. –No era mi intención dejarlos –dice afligida. –Solo bromeaba –ríe creyéndose mi mentira. –Claro –me dice –nos vemos luego. –Si, nos vemos después –finalizo sin mostrar lo abatido que me siento. Ya no puedo hacer nada para detenerla pues se da la vuelta y se marcha. Charlie y George me arrastran hasta la cafetería con ellos, no opongo resistencia, dado que le he dicho a Cassandra que nos veremos ahí. Aunque sinceramente no tengo ánimos de ir a dónde le prometí a Cassandra, cuando nos sentamos vamos por nuestra comida, esta vez escojo una manzana, un sándwich y una cajita de jugo. Regreso y me siento a comer, no quiero esperar a Cassandra. Charlie y George llegan después, no comento nada sobre Camille pues no tengo ganas de hacer algún comentario. Observo a mi alrededor en busca de Cassandra, la veo entrar en ese momento, camina hasta nosotros y se sienta a la mesa, no pregunta por su hermana, me result aextraño ese hecho. –Hola cariño –me saluda y me da un beso en la mejilla. Solo le sonrío en respuesta y volteo a verla, pero ella parece satisfecha, ya que me devuelve el gesto. –Lo siento –se disculpa George luego de un rato –tenemos hambre. Le ofrece una explicación, ella asiente como respuesta, al parecer no está molesta. –Iré por la mía –dice –vuelvo en un rato. Se levanta, sin decir más se va perdiéndose en la multitud. Sigo comiendo con tranquilidad, a pesar de que hay personas que podrían hacer que se pierda yo no le pierdo de vista. De repente la veo ser interceptada por su hermana, se ve tan vivaz y lucida que me deslumbran. Juntas son impresionantes. Pero Camille sobresalede ambas, a pesar de ser más pequeña que Cassandra aparenta ser y se nota más imponente, más dominante y sobretodo más fuerte y valiente. La veo conversar con ella, me doy cuenta que no me he percatado de su presencia, Owen está a su lado, ambos parecen felices de estar lado a lado. El idiota de Owen parece feliz de tenerla colgando de su brazo. Camille sonríe y después veo a Owen platicar con Cass, lo único que soy capaz de sentir es furia. Owen se está saliendo con la suya y eso me enfurece mucho. Los veo despedirse, luego a cada quien irse por su lado, Camille se va con él. Regreso la vista a mi mesa, tendré que cruzar palabras seriamente con Owen. Después de terminadas las prácticas, salgo del campo de entrenamiento y me dirijo hasta los vestidores, toma una ducha rápida y después me visto. Salgo lo más pronto posible, quiero hablar de una buena vez con Owen, pero cuento con que Cassandra me interceptará. –Hola Leo –me habla acercándose y parándose de puntas para darme un beso en la mejilla. –Cass –respondo desanimado. La verdad es que no tengo ánimos de verla. Pero es tu novia, me reclama mi subconsciente. Y tiene razón aunque no lo quiera aceptar, sin más la tomo por la cintura y la beso. Mi acto la toma desprevenida pero no opone resistencia pues pronto me corresponde. Al separarnos sonríe complacida, como no puedo hacer más solo le sonrío, me regresa el gesto. –Te he notado un poco extraño, Leonel. Un poco distante –comenta pegándose a mi pecho. La miro con el ceño fruncido, sé que tiene razón en cuanto a lo que dice pero no es algo que admitiría. –No me mires así –contesta –es que desde en la mañana no me habías besado, ¿sucede algo? La miro como si se hubiese vuelto loca, no quiero decirle el porque de que me comporto de ese modo, ella no lo entenderá. –Solo estoy un poco cansado –me excuso. Ella me mira molesta. –Sabes que esa es una excusa muy estúpida. Me ha atrapado y no logro darle una respuesta. –La enfermedad de mi abuela me tiene agotado –hablo. En ese instante me siento como un gran hijo de puta por decir algo así pero sobretodo por utilizar como pretexto a mi abuela. Sin embargo sirve, pues su gesto se suaviza y ahora me encuentro más tranquilo de tener su credibilidad. –Lo siento cariño, no pretendía sonar como una novia celosa –se disculpa. –No, siento no haberlo dicho antes –trato de hacerla sentir mejor. –De acuerdo –responde tratando de darme ánimos. –¿Nos vemos mañana? –hablo y ella se separa –quiero ir a verla. –Si, claro. Me besa nuevamente, luego se marcha, me quedo solo y aprovecho ese momento para ir en busca de Owen. Voy hasta los vestidores de las chicas, tal como ya lo sospecho lo encuentro ahí, pero no espero encontrarlo de ese modo. La melena castaña de Camille está húmeda aún, parece más larga porque la cabeza la tiene echada hacia atrás, sus puntas se están ondulando y eso solo la hace lucir más sensual. Sus ojos están enfocados en los suyos, sus mejillas se ven sonrojadas, sus labios entreabiertos. Parece hipnotizada por su presencia. Él por su parte está con los ojos clavados en los de ella. Están demasiado cerca, se nota que están a nada de besarse pero eso no sucederá. –Owen –llamo a sus espaldas. Lo veo sobresaltarse y luego tensarse de solo oír mi voz. Eso me alegra. Camille asoma su cabeza por el costado del idiota, lo rojo de sus mejillas me dice lo avergonzada que se siente. Esconde su cara en su pecho de él y eso solo me hace rabiar más. De pronto me encuentro queriendo golpearlo hasta el cansancio, repentinamente siento el deseo de ser yo quien tuviera su lugar. Quiero ser yo quien fuese a besarla, no él, deseo agarrarlo por el cuello y aventarlo lejos de ella. Si fuera posible lo enviaría a China. Es tu cuñada o algo así. Me recuerda mi estúpida conciencia. Siempre tan inoportuna, no se supone que desees de ese modo a la hermana de tu novia. Me dijo de nuevo mi mente. Se separaron y entonces estoy feliz de que la distancia exista. –Yo... –tartamudea Camille. Compruebo una vez más que Owen la tiene en sus manos, lo odio por eso. Respiro hondo y luego hablo. –Lo mejor es que me vaya –logra decir. –Cam –le dice con cariño. –Yo... –no sabe que decir y se rehusa a mirarme a los ojos –nos vemos luego. Le da un beso en la mejilla y después se va. –Esto no ha terminado Camille –le habla a sus espaldas –tenemos un asunto por resolver. La veo temblar, pero no dice nada ni vuelve la mirada y no sé como interpretar eso. Ambos como idiotas la vemos irse y una vez que su silueta desaparece me vuelvo hacia el imbécil de Owen. Él me fulmina con la mirada, no está nada feliz de que lo haya interrumpido cuando está a nada de besarla. Lo cual no sucederá ni en sus sueños. –Ibas a besarla –afirmo rabioso. –Por supuesto que lo iba a hacer, es lo que más deseo hacer con ella. La furia se escurre en mi como lava, me siento tan posesivo con ella que el solo hecho de saber que otro la pueda besar me enferma. Owen me mira con suficiencia, con aquella mirada que me hace saber lo orgulloso que se siente de estar en ese punto con ella y que yo esté por debajo de él. Su estúpida sonrisa solo me hace enfurecer más. Me abalancé sobre él, lo tomo por el cuello de la playera y lo pego a la pared más cercana. –Ni en tus más dulces sueños imbécil –le digo acercando mi rostro al suyo. Su sonrisa se vuelve muy grande y burlona. –Eso no lo decides tú –me responde. Niego y lo sigo mirando furioso. –¿O qué? –me pregunta desafiante –¿tu cuñada es de tu propiedad? ¿Ahora decides por ella? Ha dado en el clavo, pero no se lo mostraré, se deshace de mi agarre con facilidad. –¿Te quedaste sin palabras? –me pregunta desafiante. –No te atrevas a besarla –digo con la mandíbula apretada. –¿Por qué? Porque quieres ser el primero en hacerlo. Estás con su hermana, no puedes ser tan hijo de puta. –Ella no merece a alguien como tú. Suelta una carcajada. –¿Y su hermana si merece a alguien como tú? –Estoy hablando en serio, sabes perfectamente que sé que es lo que ocultas. Traga saliva visiblemente. –Sabes lo que te conviene. Tú eres el origen de ésto. –Tú también estás en ello –me dijo ·tú fuiste el de la idea. –Tal vez, pero no soy el origen. Además tú fuiste el mas hijo de puta. –Lo fui, pero ya no. Porque tu ocupaste ese lugar –ataca –no trates de intimidarme. Se te olvida que yo también puedo hablar. Chasqueo la lengua y niego divertido. –¿A quien creerán cuando manipule a Landon y lo ponga de mi lado? Palidece y me siento satisfecho, por su semblante sé que ya no intentaría nada con ella. –Eres un chico listo –comento –bien por ti. Justo en ese momento mi móvil suena con el tono de mensaje entrante, lo saco frente a él y lo leo sin esperar más. "Leo, bombón. Tengo casa sola. ¿Te apetece distraerme y divertirme un rato?" Es Diane. Sonrío por su propuesta. Esto es justo lo que necesito, hace algún tiempo que estoy en abstinencia y no me vendría mal un desliz. Con la suficiencia plasmada en mi rostro le muestro mi móvil. Lo lee en silencio y aprieta la mandíbula furioso. –Nos vemos después amigo mío –hablo burlón –tengo asuntos por resolver. Me atraviesa con la mirada, lo cual poco me importa, me giro y me voy.
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