Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

Capítulo 21
Todo se está acomodando, tal como lo quiero y lo anhelo, Camille ya no está molesta conmigo, me ha pedido disculpas aunque a ella no le tocaba hacerlo. Ahora ya nos hablábamos y ella parece empezar a enamorarse de Owen, además ella ya le ha pedido disculpas a Leonel quien también ya las había aceptado, lo cual me pone muy feliz. Así que todo va de maravilla pero no nos esperábamos ésto. –Lo sabía –dice, su voz se oye enojada –sabía que ustedes ya eran novios –finaliza. Ambos volvemos a verla, se ve enojada. Esa emoción es tan rara en ella que me sorprende verla de ese modo, normalmente ella es todo sonrisas o incluso está triste pero jamás está enojada, ella es tan pacífica que me sorprende más que nadie. En Camille es tan natural, es parte de su carácter, pero en ella no. –Podemos explicarlo Charlie –le pide Leonel igual de sorprendido que yo. No sé que decirle, ni siquiera tengo una justificación, por que legados a ese punto, ¿que le puedo decir? Lo que menos quiero es que Camille se entere y las cosas vayan mal de nuevo. –Es que no quiero que me expliquen nada –replica –todo está más que claro. Ustedes tienen algo y se lo están ocultando a Camille. Está furiosa y puedo asegurar que le dirá a Camille. –Eso no es cierto –dije –claro que se lo diremos. Espero que al menos eso la calme un poco, lo cual estoy empezando a dudar que suceda. –¿Si? –pregunta sarcástica –¿cuando? ¿Cuando ella se entere por si sola, cuando los descubra? O mejor aún, ¿cuando se enoje de nuevo con ustedes por ocultarle cosas? o tal vez ¿para cuando deje de hablarles de nuevo? Niega aún enojada. Está enojada, está molesta, se nota por dónde se le mire. –Es que no es justo que le hagan esto –dice –ella les acaba de pedir disculpas por algo de lo que no es culpable y ustedes le hacen esto. Tengan un poco de consideración, piensen en los sentimientos de ella. Miro a Leonel, él también está perplejo por las palabras de Charlotte. ¿Sería posible que Camille nos hubiese mentido? Pero si es que ella se ve tan feliz y tan embobada por Owen. Podía hasta decir que está enamorada de él. –¿Te refieres a que Camille aún siente algo por Leonel? –pregunto un poco insegura. Leo por su parte traga saliva, se le nota preocupado por la respuesta de Charlie. Lo comprendo, aprecia a Camille y no quiere que sufra por vernos juntos. Le quiero mucho más por eso. Porque si fuera otro tipo de chico sin dudar hubiera zanjado el tema, pero no. Está preocupado por lo que suceda y no pude más que enamorarme de él. El chico perfecto. –Por supuesto que me refiero a eso –responde molesta todavía –¿es que no se te pasó eso por la cabeza? Ambos nos quedamos mudos, en este momento solo hay dos opciones posibles, o Charlotte aún no sabe lo que Camille siente ahora o la misma Camille nos está mintiendo. Si soy sincera deseo con el alma que la primera sea la cierta. –¿Es que no te das cuenta? –inquiere Leonel –Camille ya no siente nada por mí, ella ya no esta enamorada de mí. Tal parece que ahora empieza a tener sentimientos por Owen. No sé si son figuraciones mías pero hay cierta tristeza en su tono. Pero eso no es posible, porque él me ama a mí. Si solo son figuraciones mías. Charlotte se queda pensativa por un momento y después responde. -¿Y es que tú aún no la conoces? Ella es una excelente mentirosa. Sabe ocultar a la perfección lo que siente –defiende –probablemente se está muriendo de celos y está pensando en vengarse, pero no es eso lo que muestra en este instante. Te muestra lo que quiera que veas, tal vez el dolor la esta matando en éste momento y tú no lo sabes porque ella quiere que así sea. Tú mejor que nadie debe de saberlo Cassandra. De nuevo estamos sin palabras, porque Charlie no dice más que la verdad. Camille es una perfecta actriz y ella mostrará lo que deseaba mostrar. Tal vez incluso yo soy igual que ella, yo también sé mentir muy bien, es lógico que solo mostremos lo que queremos que el resto de la gente vea. Charlie sigue molesta y quizá lleva razón en ello, pero eso no quita el hecho de que nos amamos, y por más que ella trate de hacernos sentir mal por ocultárselo a mi hermana, aún así no dejamos de querernos. Al final Camille debe aceptar lo mío con Leonel, porque si el solo hecho de que nos lo dijera cambiara las cosas, nosotros ya no estaríamos juntos, pero desgraciadamente no nos queda más que hacerla que acepte lo que tenemos. Digo, en dado caso que ella aún sienta cosas por Leonel. –Cass –dice más tranquila –tienes que decírselo, no puedes ocultárselo. -No tengo de otra -digo. Ella niega decidida a convencerme, pero no lo logrará. –Tú sabes que si –me persuade –no la traiciones, no lo hagas. Ella quedará destrozada si se entera por sus medios. –No –hablo decidida –si se lo digo será peor, si lo que dices es cierto se sentirá muy mal. –No, será peor no decírselo –comenta –será una doble traición y la posibilidad de que te perdone de nuevo es casi nula. Te lo puedo asegurar. Suspiro sin saber que hacer, me está poniendo entre la espada y la pared, no sé que elegir. Conozco a Camille y es seguro que se opondrá rotundamente. Lo mejor es no decírselo. –No –defino –no se lo diré. Al menos no hasta que lo decida. Y tú tampoco se lo dirás porque no es algo que te toque contar. Niega más que furiosa y luego se va. No me gusta la actitud que tuve que adoptar pero no me queda de otra, Charlie tiene razón al decir que pensara en sus sentimientos, pero la solución no es contarle, lo mejor será mantenerla en la oscuridad. En el auto, durante el trayecto a casa pienso de nuevo en las palabras de Charlie. 'Será una doble traición y la posibilidad de que te perdone de nuevo es casi nula'. No se supone que haga caso a sus palabras pues después de todo, ella no tiene razón, le haré mas daño si le digo y no quiero que sufra y entonces que con eso en mente sé que he tomado la elección correcta. Es viernes, al fin último día de clases. Bajamos del auto, Camille detrás de mi, sé que esta siguiéndome porque siento su presencia tras de mí. Llegamos hasta el salón de clases, yo como siempre me siento con Leo, ella por su parte busca un asiento totalmente libre, pero el único que hay es detrás de nosotros. Se sienta y saca su libro para continuar su lectura. –Hola –saludo a Leo. No contesta mi saludo y me quedo perturbada por su acción. –¿Esta molesta aún? –pregunta en vez de responder. Alzo una ceja. –Pensé que ya lo tenías claro, luego de lo de ayer –respondo seca. –Curiosidad –responde sin reparar en mi tono. Se vuelve en su dirección y la mira con detenimiento, por alguna razón desconocida siento celos de como la mira. No sé que es pero sé que la observa a detalle. –Hola Camille –la saluda sonriente. Ella lee un poco más hasta donde hay un punto y luego levanta la mirada, después cierra su libro. –Oh –dice disculpándose –hola Leonel. No quise ser grosera –se explica –pero cuando me hablan y estoy leyendo me gusta llegar a un punto. –Entendido –responde –más que anotado. Ella sonríe y él igual. De nuevo siento esa punzada de celos. Él se gira hacia mí de nuevo y la deja leer en paz, luego de eso llega Charlie, se sienta a lado de Cami y la entretiene. Sé que no debo de sentir celos, pero no puedo evitar hacerlo, es mi hermana, ella ya perdió el interés en Leonel, al menos eso creo y quiero. Las clases pasan un poco rápidas, cuando éstas llegan a su fin comienza el descanso, lo cual agradezco pues ya me he aburrido. Al sonido del timbre me pongo de pie rápidamente. –Iré al baño –digo –tengo un sueño espantoso y necesito refrescarme. Leonel asiente. –Nos vemos en la cafetería –me recuerda. –Seguro –contesto. Salgo disparada del salón de clases y camino rumbo a los baños, entro al cubículo, después salgo para ir a lavarme las manos y finalmente salgo. Voy hasta la cafetería, al entrar veo que está a rebosar de gente. Pero no me preocupo, en lugar de ello me hago espacio y me dirijo a nuestra mesa acostumbrada. En mi camino distingo a Camille que está sentada junto al chico que Leonel dijo que se llama Owen, de algún modo verla y saber que no está en nuestra mesa me alivia. Está mal sentirme así pero es algo que no puedo cambiar, llego hasta nuestra mesa y me siento a lado de Leo. –Hola cariño –saludo y le beso la mejilla. Él solo sonríe y voltea a verme, le correspondo el gesto. –Lo siento –se disculpa George luego de un rato –teníamos hambre. Asiento y veo que todos han ido a por su comida. –Iré por la mía –digo sin darle importancia a ese hecho –vuelvo en un rato. Me levanto y me pierdo entre la multitud. –Cassie –exclama Camille –¿donde te haz metido? La volteo a ver, se ve tan lúcida como siempre. Un chico la acompaña, sé que es el amigo de Leo. El chico es atractivo debo de admitir pero no es mi tipo. Así de simple. Sin embargo, ella se ve demasiado feliz de estar colgada de su brazo y a su lado, sin querer compruebo lo que Leonel dijo. Cami ya no está enamorada de Leonel y ese hecho me permite sentirme más tranquila. –Estaba con los chicos –digo simplemente. –Oh –dice sonriente –mira, él es Owen –me habla presentándome al chico a su lado. –Hola –saludo. –Ella es mi hermana Cassandra –me presenta con el chico. –Un gusto Cassandra –me dice con una enorme sonrisa igual que la de mi hermana. El chico parece bueno, y al igual que mi hermana está demasiado feliz de tenerla a su lado. Probablemente él también está colado por ella. –¿A donde iban? –les pregunto. –Por nuestra comida, pero no hay nada apetecible. Asiento. –Espero tener una opinión diferente –comento. –Ojalá que te guste algo de ahí –me dice. Ambos se despidien con la mano sin decirme más y después se van a su mesa, me gusta que Camille ya no esté sufriendo, aunque para eso se tuvo que enamorar de alguien más, tal como dijo Leonel. Camille y Owen hacen una excelente pareja, solo espero que Camille haga las cosas bien y no dañe a Antonie, porque sé que él sigue enamorado de ella. Pero sé que eso es imposible. Sin más inconvenientes me dirijo hasta la fila para poder elegir mi comida. Tomo una charola y en ella solo pongo una caja de jugo de durazno, una barra energética y un emparedado de atún. Con la charola en mano me doy la vuelta lista para irme. Un chico también se da la vuelta al mismo tiempo, estuvimos a punto de estrellarnos y hacer un desastre, pero por suerte él tiene buenos reflejos y puede esquivarme, así que no pasa nada. –¿Estás bien? –inquiere con una sonrisa –es que no te vi. Su sonrisa tiene unos motes de culpabilidad y burla a la vez, parece simpático. Ojos cafés, cara redonda, pestañas largas, cabello negro, alto y delgado, piel blanca con pecas y anteojos grandes. –Si –respondo –no me echaste el emparedado encima, así que supongo que si. Asiente sonriente. –De acuerdo... –dice dejando la frase a medias. Y sé que es una invitación a decirle mi nombre. –Cassandra –me presento –Cass o Cassie, como prefieras. –Cassie –dice saboreando el nombre –soy Aaron. Me tiende la mano y la acepto, pero no la estrecha, sino que me jala hacia él y me da un beso en la mejilla. No tengo problema con ello, por lo que no opongo resistencia. Sonrió satisfecho por mi reacción.
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