Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Un bello matrimonio”
Después de aquel formal momento, venía el más esperado por los invitados. La música comenzó a resonar por toda la habitación, era el tiempo para que cada uno sacara sus mejores pasos de baile. Mientras que, Katerin y Alejandro tomaban con felicidad aquel documento que acreditaba su unión. Oficialmente eran marido y mujer frente a la ley y las demás personas. Kate, Denilson, Amery y Henry contemplaban con felicidad a la joven pareja que no dejaba de dedicarse sonrisas el uno al otro. — Yo desde que los vi supe que esos dos terminarían juntos. Mencionó Amery con satisfacción. Su plan finalmente había resultado exitoso, lo cual la ponía de buen humor. Había enlazado la vida de su pequeña Katerin con alguien que realmente la amaba, lo mejor era que los dos se querían bastante. — Sí, ellos dos son tal para cual. Comentó Kate tomando el brazo de Denilson. ... Tamara y Michael contemplaban a sus alegres amigos, los cuales no se despegaban ni un segundo. — No me imagino estar de esa manera, definitivamente no. Mencionó Tamara de manera burlona mientras señalaba a Katerin y Alejandro. — No, a lo mejor estarías peor. Contestó Michael tomándola delicadamente del hombro. — Oyes, eso no es verdad. Respondió Tamara con su rostro ruborizado. Michael notó su sonrojo, le causó ternura y la abrazó con cariño. Después, los dos se encaminaron hacia donde estaba la feliz pareja. — Katerin, Alejandro, felicidades por su linda boda. El ambiente está buenísimo, solo que ustedes se han mantenido en la mesa desde que los casaron. Mencionó Tamara. Katerin y Alejandro sonrieron, los dos sabían perfectamente bien que eso les diría Tamara cuando la vieron aproximarse a ellos. — Sí, lo sé. Bueno, ya que has venido. ¿Qué te parece si bailamos? Preguntó Katerin separándose de Alejandro y tomando delicadamente la mano de Tamara. — Será un placer. Respondió Tamara con una sonrisa. Las dos jóvenes se dirigieron a la pista de baile, dejando solos a los dos amigos. Michael sin decir una palabra abrazó a Alejandro. — Gracias por hacer feliz a mi amiga, espero que ustedes dos se mantengan unidos por toda la vida. Dijo Michael con sinceridad. — De nada, y gracias por tus buenos deseos. Respondió Alejandro mirándolo con una sonrisa. El resto del tiempo se la pasaron platicando acerca de cosas triviales que se les venía en mente. Mientras, Katerin, Tamara y los demás invitados disfrutaban del buen ambiente. La tarde apenas comenzaba para todos. Ya hasta que se dieron las 11 de la noche, Denilson, Kate y Ernesto subieron arriba del escenario, era el momento preciso para que dieran comienzo con el discurso hacia los novios. Primero, se le cedió la palabra a Kate, quien atrajo la atención del público, cada una de las personas que estaban agrupadas en la pista fueron tomando sus asientos y mirando con detenimiento a la madre de la novia. — Gracias por acompañarnos a esta gran noche, ser testigos de la unión de mi hija Katerin y su amado esposo Alejandro. Quiero decirles que él ya ha dejado de ser un simple chico, o novio de mi hija, ahora para mí, mi esposo y mis conocidos es el nuevo miembro de la familia. Así que, Alejandro, hijo, siéntete libre de llamarme madre. Espero que ustedes sean felices, que pasen gratos momentos juntos y que pronto también me den nietos. Por eso ofrezco un brindis por su salud y felicidad, ¡Salud! Dijo Kate levantando su copa de champagne. Los invitados brindaron con sus copas, Katerin estaba emocionada, las palabras de su madre la habían conmovido, aunque, lo último la había hecho sonrojar, puesto que ella y Alejandro aún no planeaban tener un bebé. — Tal como lo dijo mi amada esposa, espero que ustedes permanezcan juntos. Olvídense de las mentiras e intrigas que otros quieran interponer entre ustedes, centren se en su amor. Su relación debe ser de respeto y confianza, no lo olviden. Sin más que decir, les deseo mucha felicidad. Terminó diciendo Denilson y ofreció otro brindis por ellos. Katerin y Alejandro escucharon las sabías palabras que le había dicho su padre. Ahora, le tocaba a Ernesto, el cual representaría a su esposa y la familia Magno. — Queridos hijos, antes de que les exprese mis más sinceros deseos, quiero contarles una historia que marcó a nuestra familia Magno. Mi tatatara tatara tatara abuelo Ernesto Magno, casó a su hijo Alejandro Magno con una chica que era la mejor de su generación, en ella tenía la esperanza que su hijo tendría un buen futuro, ya que la muchacha lo amaba demasiado, lo cuidaba y por si fuera poco, administraba la empresa. Todo parecía estar bien, sin embargo, su hijo no amaba a la joven. El gran error de mi antepasado fue unir las vidas de dos personas que no se amaban mutuamente. La muchacha sufrió todo tipo de engaños e insultos, su vida de casada no fue lo que esperaba. Así que, les recomiendo que no cometan ese mismo error con sus hijos. Comentó Ernesto. Los invitados se quedaron impresionados por aquella historia, no imaginaban que de la prestigiosa familia Magno tuvieran un pasado oscuro. Katerin y Alejandro asintieron, le aseguraron que harían lo posible porque ninguno de sus hijos pasará por ese sufrimiento y que seguirían contando aquella anécdota. — Deseo que sean muy felices, que se tomen su tiempo y después me den un nieto, solo pido eso. Concluyó con una sonrisa. Las personas junto a la pareja brindaron nuevamente. Después de ese momento especial, llegó la hora del vals. La madre de Kate al ser tan tradicional les indicó que pasarán a la pista. Alejandro y Katerin desconocían aquello, nunca se les había dicho que tendrían ese tipo de formalidad. Como pudieron bailaron en aquella pista. Sus gestos suaves, el compas de la música, las notas melodiosas y tranquilas los guiaron, la cálida luz los a cobijó, por un instante se olvidaron de las miradas de las demás personas y se centraron en disfrutar de aquel mágico momento. — Siempre te amaré, mi querido Ale. Dijo Katerin con firmeza. — Juntos por siempre, mi amada esposa Katerin. Respondió Alejandro con una brillante sonrisa. Al terminar su baile, las personas se incluyeron, poco a poco todos disfrutaron de aquella magnífica noche. Recuerdos agradables y dulces se grabaron en sus corazones. Kate, Denilson, Amery y Ernesto estaban felices por el buen desenlace que la ceremonia había tenido. El punto culminante de aquella fiesta fue en el momento que tocó lanzar el ramo. Amery y Tamara se miraron fijamente, las dos no darían su brazo a torcer. De una o cualquier manera conseguirían la suerte de la novia. — No podrá ganarme, yo necesito casarme con mi amado. Dijo Tamara a Amery que estaba junto a ella. — Eso lo veremos, mi estimada Tamara. Respondió Amery con determinación. Al momento en que el ramo se fue de las manos de Katerin, Tamara y Amery se apresuraron a tomarlo, claro que no fue fácil para ninguna de las dos, ya que habían más mujeres que anhelaban la dicha de pronto casarse. Con uñas y dientes, las mujeres pelearon por conseguirlo. Después de una batalla voraz, la ganadora del ramo fue Amery, la cual victoriosa corrió a los brazos de su prometido quien la miraba con felicidad. — Amigos, desde ahora les aviso que me casaré con mi querida Amery, ya pueden ir desocupando su agenda para asistir a nuestro matrimonio. Anunció Henry con una fugaz sonrisa. Las personas se alegraron de la encantadora pareja, aunque claro, hubieron varias mujeres que criticaron a Amery por estar con un hombre más joven que ella. Pero, eso no quitó la felicidad de esta linda pareja, la cual había jurado no hacer caso de los malos comentarios. Tamara entristeció, ella quien deseaba casarse con Michael no había podido conseguir el ramo. Él al ver su repentina tristeza le tomó el mentón e hizo contacto visual. Se llenó de valor y decidió que era el momento. — Yo también quiero aprovechar el momento para anunciar nuestra boda, quiero que todos sean testigos de nuestro amor. Declaró a los cuatro vientos. Todos se emocionaron por tan lindos anuncios, el año que seguía prometía muchas cosas buenas. La fiesta continuó después de esto, sin embargo, Katerin y Alejandro supieron que ya era el momento para estar a solas, por lo que se despidieron de sus seres queridos, amigos e invitados y se dirigieron a la casa que habían comprado con sus ahorros. ... Durante su luna de miel, los dos fueron uno solo. En la habitación alumbrada por la tenue luz de la luna, Katerin y Alejandro se amaron, se entregaron completamente sin importar el mañana. Ellos hicieron de esa noche la más especial en sus vidas. Su vida de casados apenas comenzaba y ellos lo sabían...
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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