Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Viva la felicidad”
Michael y Tamara se miraban con cariño a los ojos, su amor al fin era correspondido. Los dos se amaban de verdad. Katerin y Alejandro se sentía orgullosos de ellos. Algo que había comenzado con dureza y brusquedad, ahora estaba suave y tranquilo, ellos dos habían arreglado sus diferencias. Sus sentimientos eran correspondidos. — Felicidades a mi bella pareja, estoy tan contenta por ustedes. Dijo Katerin mientras se acercaba a ellos en compañía de Alejandro que sonreía de oreja a oreja. — Gracias, Katerin. Tu consejo y tu motivación me ayudó. Y gracias, Alejandro, tus consejos, experiencias y tu gran disposición me ayudaron. Muchas gracias. Dijo Michael mirándolos con agradecimiento. — No hay de que, solo me conformo con sus sonrisas. Espero que sean muy felices, así como yo lo soy con mi querida futura esposa. Respondió Alejandro tomando con cariño a Katerin de la espalda. Al instante, Katerin se ruborizo. Ocultó su rostro en el hombro de Alejandro y se rió a causa de los nervios que le había producido. A los ojos de Alejandro, ella era demasiado tierna. — Ale, cariño. Dijo apenada. Alejandro solo se limitó a sonreír. Tamara y Michael compartieron sonrisas, se miraron a los ojos y planearon alejarse de ellos dos para dejarles más privacidad. Sin que se dieran cuenta, se alejaron poco a poco hasta que salieron huyendo. Alejandro y Katerin no se dieron cuenta hasta después de cinco minutos. Con satisfacción miraron que se encontraban a solas, los dos habían cumplido con su objetivo, el cual era que esos dos tortolitos huyeran juntos. — Alguna vez te lo dije, y ahora lo confirmó. Ellos dos estaban hechos el uno para el otro, así como nosotros dos lo estamos. Por mucho tiempo no lo note, pero, ahora lo importante es que nos amamos. Dijo Katerin mirando con cariño a Alejandro, quien solo asentía con una gran sonrisa. Por otra parte, Michael y Tamara iban tomados de la mano, los dos sintiendo la nueva sensación de estar juntos y tenerse así mismos. Los dos habían pasado por varios senderos de la vida, que los ayudaron a formar la persona que son ahora. — ¿Desde cuando dices que me has amado? Preguntó Tamara con recelo. — Mmm... Creo que fue cuando vi tu cuadro en tu cuarto, me impresionó la manera felina y hermosa. Y lo que terminó por cautivar me fue tu tierna manera de reaccionar ante eso. Respondió Michael recordando aquel momento. — Ya veo, de manera que fue por eso. — Sí, ahora me doy cuenta que todo ese tiempo Katerin lo sabía, porque en una ocasión ella me dijo que no dijera que no me gustabas porque a lo mejor en un futuro te querría. Dicho y hecho me enamoré perdidamente de ti. Confesó Michael tomando entre sus manos la mano de ella y le dirigió una mirada de borreguito a medio morir. Tamara sonrió, estaba contenta por su respuesta. La vida para ellos dos había sido tan sorprendente, sus caminos se habían separado, sin embargo, ahora ellos dos volvían a estar juntos, esta vez para siempre. — Todo este tiempo lo intuyo, creo que por eso terminamos, además, siempre nuestra relación fue como si siguiéramos siendo amigos. Mencionó Michael con una sonrisa. ... Nuestra pareja, Henry y Amery, se han mantenido en contacto, desde que consiguió el divorcio con aquel despiadado hombre, ella se ha mantenido contenta a lado de este joven que ha demostrado que a él no le importa la edad, ni otra cosas más, simplemente la adora por ser la mujer admirable que es. — Estoy tan feliz de haberte conocido, ningún hombre había puesto el interés que tú me das, en serio, gracias. Mencionó Amery sonriéndole y tomando su cálida mano. Henry le dedicó una de esas miradas que hacía derretir el delicado corazón de esta bella mujer. — No, al contrario, gracias por aparecer en mi vida. Solo tú has sido la única mujer que ha logrado cautivar me, en ti vi la calidez y la alegría que estaba buscando. Durante bastante tiempo me cerré en la amargura, la soledad y el dolor. Me sentía enojado con la vida misma, por haberme quitado a mi padre y por traerme tantas responsabilidades. Pero, en el momento en que te vi… - Henry esbozó una sonrisa y la miró detenidamente a los ojos, le tomó el mentón y le acarició con sus pulgares su suave piel - supe que darías cualquier cosa por la persona que amas, me di cuenta que eras una mujer cariñosa y cálida, que contigo no sufriría porque no eres una mujer frívola e interesada sino alguien que lucha por la felicidad de los demás y eso admiro. Amery sonrió, las lágrimas rodeaban sus mejillas, sabía que no se iba a arrepentir con este grandioso hombre. Al fin, la vida le recompensaba todo por lo que había hecho en su transcurso. Ella no se limitó y fue directamente a sus labios. El amor para ellos apenas comenzaba a desarrollarse sin ningún inconveniente, después de tanto sufrimiento venía ahora la recompensa, la felicidad misma. Los dos se sentía agradecidos de tenerse, sabían que un gran futuro los esperaba por delante. ... Durante este último mes, mantuvieron a Alejandro y Katerin de arriba para abajo, con los preparativos y el trabajo en la empresa. Sus padres casi los volvían locos. Kate ni siquiera les daba un respiro, siempre andaba preguntándoles por las cosas que previamente había seleccionado para ellos. Los invitados ya estaban, lo que había comenzado como un pequeña lista de amigos y conocidos se había extendido, por otra parte, el banquete, la decoración, los arreglos, el sonido y hasta el vestuario de los dos novios ya estaba arreglado. Todo había sido meticulosamente preparado por su madre, quien no se limitaba en nada, prácticamente quería echar la casa por la ventana. Al ser su hija única quería que su boda fuera inolvidable para todos y para la propia Katerin. Kate, no solo tenía una hija, ahora con la boda de ellos estaría ganando un nuevo hijo, a quien amaría con un gran amor maternal. De tanta preparación, al fin llegó el día especial, su boda se concretaría. La espera había acabado, el día en que enlazaría sus destinos estaba aquí, en este momento. Desde temprano, Katerin fue despertada por su madre, quien condujo a la peinadora y la maquillista al cuarto de ella, estuvo supervisando a cada instante porque todo quedará impecable. — Madre, relajate un poco, por favor. Le dijo Katerin con preocupación. — No, no puedo hacer eso. Si dejo las cosas así puede que haya un problema y eso no es lo que quiero, yo deseo que la boda de mi hija salga bien. Por favor, déjame hacerlo a mi manera, me privaron de todo tu desarrollo y tus momentos importantes, ahora solo te pido que me concedas este momento especial de tu vida. Respondió dedicándole una sonrisa. Katerin asintió, no podía decirle que no, era cierto lo que su madre le decía. — Está bien, madre. Solo que de vez en cuando date un respiro, ¿sí? — De acuerdo, princesa. Bueno, creo que es momento a que me vaya a preparar no quiero que cuando se llegue la hora no esté presentable. Contestó levantándose y dejando a Katerin con las dos mujeres que hacían cuidadosamente su trabajo. Katerin estuvo a la disposición de ellas, su día soñado estaba sucediendo, pronto se convertiría en la señora Magno, estaría felizmente unida al hombre que tanto amaba, nada ni nadie arruinaría este precioso momento. Por otra parte, Alejandro estaba a punto de terminar de arreglarse. Junto a él se encontraba Tamara y Michael que lo contemplaban con felicidad. La pareja le daba ánimos y le ayudaba a bajar los nervios que lo comenzaban a carcomer. — Al fin, es hoy, es hoy. Tendré a mi lado a mi hermosa novia. Dios, no puedo creer que realmente me vaya a casar en un ratito más con ella. Ah, quiero gritar de felicidad. Dijo Alejandro contento. Michael y Tamara solo sonreían, los dos no esperaban por ver la reacción que Alejandro tendría al momento en que los dos se encontrarán en el salón. — Pues, créelo, ella y tú pronto serán marido y mujer, habrás conseguido por lo que perseveraste. Serás feliz, mi amigo. Le animo Tamara con una sonrisa. — Sí, Alejandro. Ustedes dos al fin serán felices. Confirmó Michael abrazando a Tamara.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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