La Cuarta Guerra

uno
Vampiros y Humanos reunidos en una sola sala, mirándose con una pizca de amenaza, ambos grupos con cientos de personas fuera vigilando que todo estuviera bien. Los humanos tuvieron una época en la temían a los vampiros, tras el pacto de sangre que hicieron ese temor se desvaneció, estuvieron en paz durante años, hasta ese día, ese día en el que iban a hacer otro pacto. Hace más de tres mil años solo vivían los vampiros, había algunos humanos pero eran exterminados por los vampiros de sangre negra, eran unos de los vampiros más peligrosos en la faz de la tierra. Tanto los humanos como los vampiros en más de una ocasión tuvieron que luchar contra ellos, perdiendo en batalla a mucho de sus hombres, dejando un gran vacío en sus corazones y vidas. En una de esas guerras el rey vampiro perdió a su hijo mayor Ladislas, fue un gran guerrero, dio su vida por el reino, los humanos también lloraron su pérdida, dejando a muchos de los vampiros desconcertados. En la batalla de Arsenum fue cuando Ladislas cayó, pronunciando las últimas palabras "volveré por ella" el padre desconcertado y aún más dolido besó su frente y vio como los ojos de su hijo iban pasando a ser de un color totalmente blanco. Desde ese día no dejó pensar en las últimas palabras del chico, pero ahora comenzaba la guerra y tenían que actuar rápido. Su hijo menor Adem es el que les salvará del desastre de la guerra junto a May la única hija del presidente humano. No está de más mencionar que los hijos no saben nada, fue el presidente humano a quien se le ocurrió tal idea. Esa misma tarde tendrían la reunión para hablar sobre ello, no asistirán los hijos pues cada familia le iría con el cuento en privado. May es una chica alegre, pero hay algo que la diferencia de todas las humanas e incluso de algunos vampiros, y es que siempre sueña con gente muerta o que va a morir, es algo normal o al menos a eso le dicen a ella. Esa tarde cuando sus padres iban a la reunión ella estaba en su habitación, estaba viendo la televisión, hasta que cuando escucha que la puerta se cierra la televisión se apaga, se queda mirando fijamente a la televisión asustada. Se acerco y la quitó de la luz, pero seguía encendida, fue corriendo a su cama y se quedó mirando a la televisión, pero de un momento a otro volvió a funcionar. Suspiró y se tumbó en la cama intentando tranquilizar su reparación. Su teléfono empezó a sonar y ahogó un grito de susto, lo cogió y vio que era su mejor amiga, escuchó la voz de su amiga. - ¿Puedes salir? - - Ahora no, mis padres han salido - escuchó como su amiga suspiraba. - Cuando lleguen avisame - - Vale nena, voy a recoger mi habitación, hablamos luego - colgaron la llamada y como había dicho se puso a recoger lo poco que tenía tirado por el suelo. Pero otra vez la televisión volvió a hacer lo mismo, una imagen de un chico sonriendo apareció. May se quedó en mirando la foto embobada, le había cautivado la sonrisa de ese hombre, tenía los ojos marrones, su pelo era algo rizado tirando a rubio, tenía un poco de barba. La imagen desapareció e hizo que May saliera de ese trance, salió a la ventana y respiró hondo. A lo lejos de pudo ver como su familia se acercaba a casa, fue a abrir la puerta y de paso fue a la cocina para tomar un vaso de zumo. Los padres entraron y se quedaron sentados en el sofá esperando a su hija para hablar con ella. - Hija tenemos que hablar de algo - la chica con una sonrisa asintió sentándose frente a sus padres. - ¿Pasó algo malo? - dijo borrando su sonrisa al ver que sus padres tenían mala cara. - Como ya sabes estamos pasando por un momento... Malo, puede que se acerque la cuarta Guerra, debemos solucionar esto - habló su madre frotándose las manos nerviosa. - ¿Y? ¿Necesitaseis mis ayuda? - los padres asintieron. - Tu eres la solución hija - May frunció el ceño sin comprender la situación. - Debes casarte con el hijo menor del Rey vampiro - May se empezó a poner pálida tras escuchar eso. Negó varias veces seguidas levantandose del sillón en el que estaba sentada. - No padre, no puedo hacer eso - su madre se levantó. - Si no lo haces los humanos morirán hija, no podemos luchar contra los vampiros, tienes que casarte con el príncipe - May seguía negando. - No, no puedo - se llevó las manso a la cara nerviosa. - no puedo lo siento - fue hacia su habitación y se sentó en la cama. ********************************* - Hijo debes entender que no podemos comenzar una guerra - hablaba el padre del príncipe. Este estaba de pie frente a ellos con los brazos cruzados. - Me da igual padre, es mi vida privada, ni siquiera conozco a esa mocosa - el padre frustrado se levantó. - Debes hacerlo, no podemos recibir un no por respuesta, la boda será el mes que viene, lo harás y no te quejaras, si no lo haces te meteré en la mazmorra para que nunca vuelvas a ver la noche - dijo furioso mirando a su hijo - no obtendrás sangre - su hijo al escuchar eso los ojos se le tornaron rojos. - No lo haré padre - dijo para luego salir de casa e irse a buscar comida. Los padres del chico se miraron enfurecidos. ********************************* - Debes hacerlo - apareció escrito en la televisión. May miró la televisión asustada, apartó la mirada para ver si eso se iba, solo quería comprobar que no era un producto de su imaginación y evidentemente no lo era, esa frase seguía ahí como si fuera parte de una serie que echan en la televisión normalmente. - No me puedo casar - dijo como si estuviera hablando realmente con alguien. Para su sorpresa hubo respuesta. - Debes hacerlo, todo acabará con la boda - May se sorprendió tras la respuesta. - No conozco a ese hombre, no puedo hacerlo - volvió a hablar. - Todo acabará pronto - ella seguía mirando la televisión sin despegar la vista. - ¿Cómo puedes responderme? - la televisión se quedó en negro, la chica pensó que ya no iba a tener respuesta pero estaba equivocada. - Te puedo escuchar - May abrió la boca sorprendida y miró a todo su alrededor por si había alguien. - Por qué no te puedo ver? - se volvió a poner en negro la pantalla. - No estoy "vivo" - la chico se llevó las manos a la cabeza. - Genial, me estoy volviendo loca ahora hablo con fantasmas - rió nerviosa y llevándose las manos a la cara. - Loca no, yo diría que es un don, a muchas chicas les gustaría hablar conmigo - May sorprendida se tumbó en la cama. - Esto es el colmo - suspiró. ********************************* Adem había vuelto a casa, había pensado en todo y estaba dispuesto a casarse con una condición que esa boda fuera falsa, no podía casarse con alguien a quien no ama y más si esa mujer era humana no podría casarse con una humana, perdería el control. Ese chico nunca sintió lo que realmente era el amor, tampoco lo quería experimentar. Tras la muerte de su hermano quedó destrozado era su mejor amigo, la persona en la que más confiaba, habían pasado tantos años y aún podía recordar cada facción de su cara, su olor a limón, recordaba que podía a llegarse a comer un limón entero sin siquiera hacer muecas, el más de una vez lo intento y era imposible no desencajarse la cara tras el saber a agrio. Sonrió tras el recuerdo de su hermano y subió a su habitación, allí la vio como la última vez que estuvo ahí, habían pasado más de 29 años y todavía había olor a él, cogió su colonia. - Limón - sonrió limpiando una lagrima de su mejilla. Se sentó en la cama y cogió una foto que estaba ahí, eran el y su hermano día después de que ganarán la primera guerra, lo habían celebrado a lo grande, ese día se pusieron las botas a base de sangre. Suspiró y se tumbó en la cama, miró hacia el techo y puso la mano en su pecho junto con la fotografía. Entraron los padres y se quedaron mirando a su hijo pequeño, echaban de menos ser la familia que eran antes, una familia feliz. La partida de Ladislas los dejó casi sin vida, en parte odiaban a los humanos por su pérdida, por eso es que Adem no podía casarse con esa mujer. - Lo haré, pero será una boda falsa, no puedo compartir vida con esa humana - dijo de la nada. - Hablaremos con Jeff - Jeff era el padre de la chica. ********************************* Tanto la humana como el vampiro estaban de acuerdo con la boda falsa, ninguno quería casarse verdaderamente, quedaban tres semanas para la boda. Para que esa boda pareciera real May se tendría que ir a vivir al palacio de los Nemeth, el castillos de los vampiros donde solo había una humana. ¿Saldrá bien?
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