Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Una boda en marcha”
Después de aquella confesión, llegó el momento en que todos se unieron y le dieron ánimos a Kate, lo que había pasado, sin dudas había sido algo terrible. — Es bueno que ya estés con nosotros, vas a ver que con nuestro amor y apoyo vas a salir adelante. Dijo Amery uniéndose a su caluroso abrazo. Luego de las lágrimas y palabras de consolación, llegó el momento esperado, Kate no sólo había llamado a Ernesto para que escuchara su historia, lo había hecho con el fin de concretar el matrimonio de sus hijos. Ella deseaba que la boda se realizará lo antes posible. — Un pajarito me contó que ustedes planean casarse, aunque no han dicho cuando, no han comenzado los planes. Dijo Kate acercándose a Alejandro y a Katerin. Ernesto, Denison y Amery fijaron su atención en los tortolitos, Katerin y Alejandro la miraron detenidamente, ellos en realidad sí habían comenzado los preparativos, pero, por tantas cosas que habían sucedido se habían atrasado. — Bueno, de hecho si hemos hecho nuestros planes, ya reservamos el salón, falta que me vaya a probar el vestido, terminar de elegir el menú y luego el pastel. Dijo Katerin recordando lo que habían hecho. — Eso me parece bien, pero, ¿ya definieron la fecha? — Teníamos fijado para el mes de diciembre, solo que nos falta el día. Contestó Alejandro tomando suavemente la mano de Katerin. Ernesto al ver el interés que Kate estaba poniendo con respecto al matrimonio de los chicos, se acercó para aportar también sus ideas y mostrar su apoyo. — Ellos están tan entusiasmados por casarse, no veo el día en que ya al fin se nos casen y nos empiecen a dar nietos. Habló Ernesto con tanta emoción. — Sí, yo también deseo mucho. Además, podré hacer lo que no pude hacer con Katerin, cuidaré de sus pequeños y los veré crecer. Respondió Kate con euforia. Denilson se unió a la conversación, su pequeña estaba a punto de unir su vida con un chico agradable, aunque sólo lo conocía de vista, sentía dentro de él que este joven era el indicado para su hija no sólo porque las hubiera ayudado, sino porque algo dentro de su corazón le decía que así lo era. — Mi linda hija se casara con este buen joven, así que yo también quiero participar. Mencionó esbozando una sonrisa. Katerin y Alejandro compartieron miradas, sabían perfectamente lo que ellos comenzarían a tratar de hacer con respecto a su matrimonio. — Bueno, les pido que se mantengan al margen, yo y Alejandro hemos decidido hacernos cargo de nuestros gastos para la boda. Dijo Katerin antes que sus padres dijeran algo. Sin embargo, estos se cruzaron de brazos, desaprobaron su decisión. Solo tenían una hija, ellos se negaban a no formar parte de esto, querían darle todo lo que por años no habían logrado. — A ver, mi vida. Entiendo que ustedes quieren ser independientes, pero... Es que para mí es nuevo, además, me gustaría decirte que no quiero intervenir... Aunque no puedo, por eso, te ruego que me permitas ayudarte con la organización de tu boda, quiero estar junto a ti en todos tus momentos felices y difíciles. Comentó Kate tomando las manos de Katerin. Katerin y Alejandro se miraron con complicidad, silenciosamente tomaron la decisión de dejarlos contribuir a la causa, a fin de cuentas ellos eran sus padres. Tenían razón, ella era su única hija y tenían todo el derecho. — Está bien, padres. Ustedes pueden participar en la organización. — Estupendo, ya verás que organizaré una bella boda para ustedes, será inolvidable. Exclamó emocionada. — También cuenten conmigo, por esto todos estos años me esforcé para darte lo mejor. Dijo Denilson abrazando a Katerin. Sus padres no pararon de hacer planes, sin dudas la idea de casar a su única hija les emocionaba bastante. Así pues, fue como los días siguientes mantuvieron atareados a Katerin y Alejandro, entre el trabajo y la empresa. Además, Katerin había asumido el cargo de CEO, ya que su madre aún no podía reincorporarse. El trabajo llegaba aún más y más, su madre la traía de aquí para allá con la prueba del vestido, su peinado, el maquillaje, las damas de honor, la decoración del salón, entre otras cosas más. Al final del día, a duras penas tenía un momento para estar a solas con Alejandro, quien también había tenido un día pesado. — ¿No te gustaría escaparte un día conmigo? Así nuestros padres no nos estarán presionando con tantas cosas. No se que pienses tú, pero, si por mí fuera no esperaría más y me casaría en este momento contigo, huiriamos lejos de todos y solo nos tendríamos a nosotros mismos. Dijo Alejandro acariciando su rostro. Los dos estaban acostados en el techo de la empresa de Katerin. Contemplando el estrellado cielo, observando la majestuosidad de la noche. El cielo estaba siendo el confidente de estos dos amantes. — Alejandro, cariño. Yo también lo haría, pero, creo que mis padres jamás me lo perdonarían. Respondió riendo y mirando los lindos ojos de su amado. Sus miradas se cruzaron, los dos se tenían a ellos mismos, lentamente acercaron sus labios y finalmente los sellaron con un beso, el cual comenzó lento y tímido, lentamente fue subiendo de intensidad hasta que se volvió más pasional. Esa noche estuvieron juntos sin que nadie más interfiriera en su momento a solas, solo las estrellas fueron sus confidentes. ... Por otra parte, Michael no dejaba de pensar en Tamara, no comprendía que sucedía con él. Se sentía confundido, no sabía porqué la extrañaba y la necesidad que tenía por volver a verla físicamente, ya que por pasarelas y revistas la veía constantemente. — No creo que me haya enamorada de ella, eso es ilógico. Además, hace tiempo que hice que ella perdiera su interés en mí, no creo que me ame aún. Se dijo a sí mismo mientras daba vueltas en su recámara. Después de dar tantas vueltas al asunto, decidió que era momento de pedir ayuda a sus amigos, los cuales tenían más experiencia en este tema. Primero, lo consultó con Katerin, quien le confirmó que en realidad él estaba enamorado de Tamara. — ¿Recuerdas la vez que te dije que no dijeras que no? Pues ahora es precisamente lo que te dije, esto se ha cumplido, tarde pero fue así. Indicó Katerin sonriendo con satisfacción. Michael estaba por decirle otra cosa más, cuando Kate, su padre, Amery y Henry se aproximaron a ellos. — Katerin, joven Michael, lo siento por interrumpirlos, pero, me veo en la necesidad de robar la atención de mi hija para ver los últimos detalles de las invitaciones. Mencionó Kate con amabilidad. Michael asintió, se despidió amablemente de ellos y se dirigía a la salida, cuando fue interceptado por Katerin. — Mike, no dije aquello para burlarme ni nada, solo para decirte que dejes de dudar y vayas hacia ella, confiesa le lo que sientes, solo así sabrás si ella te corresponde, aunque... - Katerin guardó silencio antes de decir algo de más, no podía decirle más detalles porque se lo había prometido a Tamara- mejor es que vayas a ver a Alejandro, él te dirá bien lo que deberás hacer. Suerte, Mike. Terminó diciendo Katerin para después volver con su familia. Michael dudó un poco, pero, los pensamientos sobre Tamara aumentaron aún más, por lo que se vio en la necesidad de ir a ver a Alejandro. Al llegar, fue recibido por la secretaria de presidencia. Espero por ser recibido por Alejandro, quien apenas terminaba de concretar un negocio con un empresario. Le dio mucho gusto recibir a Michael en su oficina, ya que tenía bastante que no se habían visto. — Michael, que milagro verte por acá. Me da gusto saber que estás bien, ¿te ofrezco algo? ¿Una bebida, un café, agua, soda? Preguntó cortésmente. — Oh, no. No necesito nada, solo quiero que tú me dés tu opinión sobre esta situación que estoy viviendo. — Tú me dirás. Respondió dándole su absoluta atención. — Bien, yo... Como puedo decirlo... No dejo de pensar en Tamara, veo en ella a una chica valiente y muy linda. Mencionó Michael con un brillante rostro. Alejandro sonrió, él como Katerin se había dado cuenta de lo que Michael comenzaba a sentir por su bella amiga. — Michael, tú estás enamorado de mi buen amiga. Declaró Alejandro con una gran sonrisa.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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