Y, ¿si tan solo nos amamos?

“La verdad y la felicidad”
Las evidencias y los testimonios fueron presentados en contra de Nicolás, quien recibió una gran condena, por los cargos de intento de homicidio y privación a la libertad, eso sin contar los daños morales y físicos que había llegado a causarle a Kate. Los años que le habían dado eran aproximadamente unos 30, además, una orden de restricción se había impuesto en él. El tema de su detención y el proceso que tuvo fue un hecho que dio de que hablar a todas las personas de aquel lugar. Todos estaban al pendiente de que este malhechor y despreciable hombre pagará por lo malo que había tratado a la exitosa Kate, la cual en su tiempo había sido tan querida y respetada por sus acciones caritativas a la sociedad. Kate había dado un comunicativo donde expresaba con gratitud la felicidad y la dicha que le daba tener su libertad de vuelta. Además, aprovechó para mencionar su boda con Denilson, quien siempre había sido el amor de su vida. Katerin estaba feliz por lo bien que habían resultado las cosas para sus padres, por otra parte, ella también aprovechó el momento para informar su unión con Alejandro. Pero, eso no quedó así, Amery también dio la buena noticia que se casaría con Henry, esto fue un tema de que hablar para las mujeres que miraban su relación como algo anticuado. Sin embargo, Amery dejó atrás los prejuicios e ignoró los malos comentarios, ella prefería centrarse en hacer su vida junto al hombre que la amaba y no amargarse solo por darle el gusto a esas personas, quienes de cualquier manera seguirían cuestionando su vida. Todo iba de maravilla para ellos, la felicidad comenzaba a presentarse en su vida. Katerin y Alejandro habían comenzado con los preparativos de su boda. Mientras que, Kate y Denilson habían optado por algo más íntimo y lo antes posible. Amery y Henry habían hecho un acuerdo con la pareja Katerin-Alejandro, ellos habían postergado su boda para el otro año, este sería para Katerin, al fin ellos tendría un alivio en su corazón y lograrían lo que más desean desde el momento que confesaron sus sentimientos. Por otra parte, Kate al fin había decidido contarles todo lo que le había sucedido por todo este tiempo encerrada en esa habitación, gracias a la ayuda de un psicólogo y por el amor incondicional de Denilson, Amery y su hija Katerin, había superado paulatinamente sus traumas y había podido reintegrarse de nuevo al mundo. Todos estaban reunidos en la sala de esa gran casa, los empleados habían recibido a Kate con tanto amor y cariño, todos estaban felices porque ella estuviera viva. Alejandro y su padre habían sido invitados por Kate, a final de cuentas Ernesto era su mejor amigo. Todos merecían saber lo que había sucedido con ella en todos estos años de cautiverio. Al llegar, Ernesto no se limitó ni un segundo y fue directo a los brazos de su amada amiga, a la mujer que alguna vez había amado y que ahora respetaba. — Kate, todo este tiempo pensé que te había perdido. — No querido amigo, jamás me has perdido, recuerda que esté presente o no, siempre contarás conmigo. Respondió Kate abrazándolo con cariño. — Estoy feliz que estés de vuelta con nosotros. Contestó contento. Katerin y Alejandro miraban conmovidos aquella linda escena. Amery se unió a su abrazo, los tres eran buenos amigos, habían dejado sus diferencias mucho tiempo. Denilson se limitaba a verlos con una sonrisa. — Juntos hasta la muerte. Dijo Amery con una sonrisa. — Juntos. Contestaron Kate y Ernesto. Después de aquel hermoso reencuentro, al fin, Kate estaba lista para lo que seguía. — Bien, ahora les contaré lo que realmente sucedió ese día. En la mañana, me habían dado la noticia de que Denilson, estaba atrapado en un país poco accesible, además, los verdaderos causantes de su desaparición habían sido mis padres, por lo que yo recurrí a pedirle ayuda a Nicolás, lo cual fue una pésima idea. Confíe en él porque era el mejor amigo de Denilson, además, desde que nos casamos él me había dicho que respetaría mis sentimientos, que sólo lo hacía por hacerle un favor a su amigo. Denilson apretó las manos con bastante fuerza, lo cual causó que dolieran sus nudillos. La amistad de Nicolás había sido tan frágil, él lo había traicionado diciéndole palabras crueles de que Kate ya no lo amaba. — Ese tipo es un... — Padre, no vale la pena enfadarse con ese hombre. Dijo Katerin tranquilizando a Denilson. — De acuerdo, mi pequeña. Aunque, no puedo aceptar que él me haya robado la oportunidad de verte crecer, de decir tus primeras palabras y que a él le dijeras padre. Respondió relajando sus manos y tratando de regular su respiración. Katerin entendía que lo que sus padres habían pasado había sido muy difícil y doloroso. — Él me dio un vaso de agua, me dijo que me tranquilizara, que él haría algo para ayudarnos. Yo le creí, en cuanto termine de beber aquello, él sonrió y se fue, más tarde, cuando estaba hablando tranquilamente con Amery, empecé con labor de parto, aquello no era normal, ya que me faltaban dos semanas. Ella le llamó a Nicolás, quien en cuanto llegó, me tomó y me condujo junto a Amery al hospital. Fue cuando los doctores le dijeron que había una complicación y que debía elegir entre uno de los dos, esa historia ya te la sabes perfectamente Amery. Dijo Kate mirando a su amiga. — Claro que lo sé, él hizo lo que tú le rogaste, salvó a Katerin. — Sí, así fue. Yo ya estaba lista para entregar mi vida e irme en paz, estaba segura que ustedes la cuidarían, sin embargo, cuando creí que todo había acabado no fue así. - Kate silenció un momento, lo que estaba por decir le causaba una mezcla de sentimientos - me desperté en una sala de urgencias, me dolía todo, me sentía débil. A mí lado estaba Nicolás y sonreía, él estaba vestido de negro, como si hubiera ido a un funeral. No le di tanta importancia, lo primero que pregunté fue ver a mi pequeña. Prosiguió Kate. Amery recordaba claramente ese día, ella lo tenía presente como si hubiera sido ayer. Con el semblante serio se levantó. — Ahora tiene sentido, pensé que estaba triste, que necesitaba tiempo para reponerse. Con razón no dejo que en ningún momento nadie tocará tu ataúd, que según tú así lo habías querido. Dijo Amery con seriedad. Al fin se daba cuenta de la infame mentira que todo esté tiempo le había hecho creer Nicolás. — Él me dijo que estaba bien, que no me preocupara, todo estaría bien, que necesitaba curarme. Me mantuvo en aquel lugar por un mes, después me prometió que me llevaría a ver a Katerin, sin embargo no lo hizo. En cambio me llevo a un lugar solitario, lleno de personas que se hacían cargo de mí, ellos me atendían a todo lo que podía necesitar, no obstante, ellos no podían ayudarme a traer ante mi presencia a mi adorada hija. Amery estaba qué echaba humos, quería en ese momento ir a la cárcel y partirle la cara a ese infeliz. Aquel hombre que las había engañado con su amable apariencia. — Ese bastado, juro que un día lo haré pagar por todo lo que te hizo sufrir. Dijo Amery apretando sus puños. Ernesto y Denilson compartían el mismo sentimiento con Amery, todos querían hacerle pagar a ese mal hombre. — Le rogué, le lloré, le pedí de mil maneras que me dejara ver y abrazar a mi pequeña. Él solo me enseñaba fotos y videos de ella, me contaba lo que hacía y lo idéntica que cada vez se parecía a mí. Pero, eso no bastaba, yo quería tenerla en mi presencia, yo lo deseaba. Él comenzó a decirme que lo llamará con cariño, que lo tratará como un verdadero esposo. Eso no lo podía hacer, yo no podía engañarlo con algo que no sentía. Él no estuvo satisfecho y me mantuvo prisionera, solo me dejaría libre hasta que le demostrará que había olvidado a Denilson. Confesó Kate. Todos habían quedado impresionados con su historia, Nicolás todo este tiempo había estado loco y nadie lo había notado. — Intente miles de veces escapar y no pude. Siempre terminaba atrapandome, lo más lejos que pude escapar fue afuera de esa casa, solo para darme cuenta que estaba alejada de toda la civilización. Fue cuando me di por vencida y que Nicolás optó por encadenar me con pesadas cadenas. Lo único que me alentaba a seguir con vida era la esperanza de conocer alguna vez a mi hija. Terminó de decir con lágrimas en sus ojos. Katerin corrió y la abrazó. No soportaba ver triste a su amada madre. — Ahora nada nos separará, no permitiré que perdamos más tiempo, viviremos todo lo que nos hemos perdido. Dijo Katerin reconfortandola. — Así será, mi niña.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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