Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

Capítulo 17
Blanco y negro. Largo y corto. Mucho y poco. Todo y nada. Frío y caliente. ¿Qué tienen en común? Simple, son polos opuestos. La diferencia es tan marcada que resulta asombroso, por ende también resulta lógico que estén separados. Parece un regla tan lógica imposible de romper. ¿Pero qué pasa si lo frío y lo caliente están en una sola persona? Ilógico, ¿no? Increíble e imposible de imaginar, pero cierto. Un ejemplo. Camille Powell. ¿Cómo alguien puede ser dos cosas a la vez? No sé cómo lo hace pero es impresionante como de ser un chica cálida y amable conmigo, pasa a ser una chica fría y déspota. La respuesta de Camille me dejó pasmado, soy consciente de que está dolida pero no sabía cuanto, el hecho de que me respondiera y se comportara tan soberbia y frívola me demostraba lo que ya sabía. Un maldito agujero en el pecho me hizo saber que su actitud me afecta. Camille no es una chica mala, eso lo he comprobado estas semanas que conviví con ella, solo es el dolor del momento, pero espero que en unos pocos días se le pase, de verdad que lo espero. Cassandra y yo no hacemos más comentarios, con ello nos vamos a clase. Las dos horas largas de Literatura se me hacen una eternidad. Poco después tocan el timbre, con el que da inicio el descanso. Por fin el aburrimiento ha terminado. Al llegar a la mesa que habitualmente ocupamos a la hora del descanso, vemos como Camille platica animadamente con Charlie y George, pero al vernos su rostro se deforma y poco después se marcha. De nuevo me toma por sorpresa. Nos ha tratado como la peste y sinceramente eso está haciendo daño a mi autoestima. Los siguientes días se pasan de ese modo, Camille sale huyendo del salón de clases para ir a la cafetería, Charlie y George la siguen. Después cuando llegamos a la mesa a sentarnos ella se marcha con su seguridad y su soberbia por delante. ¿Cómo haré para que deje de tratarnos así? Estoy empezando a creer que se está comportando como una estúpida chica caprichosa, y eso me puede hasta cierto punto. Estos días, también conocí una faceta muy diferente de Camille, me refiero a la Camille frívola y altanera con la que estoy frecuentando en estos días. Debo admitir que esa parte de ella no me gusta, aunque admiro su forma de sobrellevar las cosas, tal vez en su lugar otra chica se hubiese derrumbado y estaría hecha puré pero para mi sorpresa ella no. La verdad es que analizando toda la situación ella podría decir es la chica más valiente que he conocido, sigue adelante como si no sucediese nada y lo mejor o lo peor del caso, desde donde se mire, es que sabe tratarnos con indiferencia y todo lo que siente se lo guarda de excelente forma. Al menos eso demostraba ahora. Por otro lado las cosas con Cassandra están un poco enredadas pues, con lo de su hermana ella no está al cien por ciento para una relación y eso me inquieta. Tenemos nuestros momentos a solas, la beso y ella me corresponde como tanto deseo, nunca llegamos a más pero por el momento con eso es suficiente. Aprovechamos que no tenemos a Camille con nosotros para ir a donde deseamos. Los días que vinieron después no mejoraron mucho, dado que Camille sigue en la misma posición, pues aunque he intentado hablar con ella en algunas otras ocasiones, ella se mostró más que reacia a querer hablarme. Es martes de nuevo y Camille sigue en la misma postura, como ya se nos está haciendo costumbre al llegar a la mesa ella se marcha dejándonos solos a los cuatro. Cassandra está tan alicaída y creo que la actitud de Camille es lo que la tiene más en ese estado, empiezo a odiar que ella se comporte de esa forma. No me gusta en absoluto que por su culpa Cassie esté perdiendo su alegría. Definitivamente yo me estoy convirtiendo en su capricho pero ella debe entender que solo quiero a su hermana. Porque me gusta verla sonreír, me gusta como sus ojos brillan cuando habla de lo que más le apasiona, o cuando su mirada arde con solo mirarme, pero ahora, por causa de su hermana está perdiendo su vitalidad y me frustra no poder hacer nada. –¿Hasta cuando Camille va a seguir tratándonos de esa forma? –formulo la pregunta sin querer. Mi tono sale un poco ácido y eso solo denota la molestia que me ocasiona su infantil actitud. Todos se quedan callados y parecen no saber que decir. –No lo sé –susurra Cass. La miro y Charlie también lo hace. –Chicos –nos dijo y la miramos –tienen que ser pacientes, Camille está aún muy afectada. Niego. –Es que no lo entiendo –digo –todo esto está afectando a Cassie y ella sigue en lo mismo, es una egoísta. Empiezo a creer que todo ésto es solo un capricho de ella. George solo me mira sin estar de acuerdo y Charlotte está sorprendida por lo que les he dicho. Se nota que ambos están de lado de Camille, pero no lo muestran totalmente. –Leonel, en verdad. No creo que eso sea cierto –defiende Chalie. –Es que no encuentro otra explicación, ya pasó una semana y ella sigue en la misma postura, nosotros no tenemos la culpa –sigo hablando. Cass solo me mira sorprendida, Charlotte solo niega una vez más en desacuerdo. –Leo, ella esta dolida –comiemza Charlie –todo esto le afectó mucho. –Es que tal pareciera que esta obsesionada conmigo. –Lo que pasó no es tan simple –dice otra vez –ella se siente traicionada, ella siente que ustedes le fallaron, y es que en cierto modo lo hicieron, Cass no le dijo la verdad cuando ella se la preguntó y tú Leo, sabías de sus sentimientos y aún así continuaste. No te digo que eso está mal, pero a ella eso le dolió y mucho. Traten de entenderla, pónganse en su lugar. Estoy segura que pronto se le pasará. –Es que aún así –insisto –ella no puede obligarme a quererla. –Es cierto –interviene George –pero es por eso que ella se está manteniendo alejada. No es como por arte de magia sus sentimientos desaparecerán, porque eso no es tan fácil. –Tal vez tengas razón, pero es no quita el hecho de que está siento egoísta. No veo porque tenga que seguir sufriendo, si el chico, Antonie esta más que enamorado de ella. Eso podría servirle para dejar de sentir lo que siente. Me cruzo de brazos y me recargo en la silla, todos los ojos me miran con disgusto. Nos mira a Cassandra y a mí. Cass se voltea a verme muy sorprendida, se nota que está impactada por mis palabras. –Tú también estás siendo egoísta al estar con Cassandra –defiende Charlie –de hecho ambos lo están siendo. –Leo, ella no es así –la defiende Cass –ella jamás utilizaría a Antonie para olvidarte, para ella las personas no son objetos. Antonie para ella es muy especial, ella le ama, no sé de que modo, solo sé que lo hace. Sus palabras me golpean fuerte pero hago como si no hubiese oído nada. –A ella no la creo capaz de algo así. Así como las chicas no somos objetos, los chicos tampoco. No sé que decir, me siento sin palabras. –Entonces creo que tienen razón –comento finalmente. Las siguientes clases pasan muy lentas, mientras tanto Camille nos sigue ignorando de forma olímpica, su actitud me empieza a poner enfermo, no solo por Cass, sino porque me gusta hablar con ella, hacerla reír, y simplemente en este momento no puedo hacerlo. Al termino de las clases junto con Cass nos dirigimos hasta los vestidores para después ir al campo para nuestras prácticas. Cass me dijo que vendrá en cuanto esté lista, así que no me preocupo porque me vaya a esperar, me cambio a mi ritmo. Soy el último en terminar, al salir me encuentro con Diane. Ella no pertenece a las animadoras, así que poco sé sobre que hace aquí. Me mira y se me acerca. –Hola –me habla coqueta. –Hola Diane –respondo. –Sabes Leo, me preguntaba. ¿Cuando te apetecería que nos volvamos a ver? Tú sabes, ponernos al día y demás. Le sonrío. –Tal vez de momento eso no sea posible –respondo –de momento estoy con Cass. –Lastima cariño, ella no está para tí como yo –me dice. –Descuida –digo –te prometo que pronto linda. Le guiño un ojo con coquetería, le doy un casto beso y ella sonríe satisfecha, se muerde el labio y eso solo me da ganas de encerrarme con ella en los vestidores, pero no lo veo conveniente. Camino hasta el campo sin voltear a verla, espero que se vaya pronto. En el campo ya están todos, solo falto yo, al parecer hoy tendremos una parte del entrenamiento con las animadoras, puesto que algunas de ellas están de este lado. Unas platican y ríen entre ellas, otras más hablan con el entrenador, unas más están con algunos de mis compañeros. Vislumbro a Charlie platicando con Cassie. Hay más chicas y chicos que no conozco, Landon está con una chica que desconozco, pero no veo a Camille, tampoco veía a Owen. Justo en ese momento me percato de su presencia, está platicando con una castaña, ella está de espalda, pero su porte me parece conocida. La chica ríe por algo que le dice, así que esa es su próxima víctima. Pobre chica. Pensar que todas las que se nos acercan terminaban con el corazón roto, dirijo mis pasos hasta ellos, tengo curiosidad por la chica. Al acercarme también su risa se me hace familiar. –Oh por Dios –dice agarrándose el estómago –no me habían hecho reír tanto. –Vaya eso me hace sentir especial –le dice Owen. Ella se endereza y deja de reír para sonreírle dulcemente. –Déjame decirte que pocos tienen el placer de hacerlo –le responde. –Me alegra ser de esos afortunados Camille. Me quedo petrificado al confirmar lo que ya sé, la presa de Owen es Camille, me posiciono detrás de Camille como si fuera su protector, ella aún no se percata de mi presencia. –Leonel, ¿qué hay hermano? –me saluda con la cabeza. –Veo que ya conociste a Cami –le digo. Ella se voltea a verme, pero como ya lo sé su mirada es fría. –Tengo que ir a mi practica –le habla Camille -nos vemos después Owen. –Claro linda, nos vemos más tarde –le responde sonriente. Un lindo sonrojo se expande en sus mejillas. Quiero golpear al imbécil pero me contengo. Sin siquiera mirarme y sin dirigirme una palabra se va. Esta chica es más orgullosa que yo mismo y eso que vamos, yo tengo un orgullo más fuerte que el acero, pero ella me supera sin duda alguna. Cuando se va me quedo solo con Owen, él se da la vuelta, está por irse pero no se lo permito. –¿Así que ella es la próxima? –inquiero. Se vuelve a mirarme. –Es una linda chica, me gusta –suelta. –No te pregunté eso. ¿Es la siguiente? –exigo saber. –Ese no es tu problema. –Por supuesto que lo es –replico. –Sé lo que sucedió –me cuenta –y no, no es tu problema. Estás con su hermana, ¿no? Entonces no te metas en sus asuntos. –Ella es mi asunto. Se riey, en mi cara y eso me enfurece, le borraré esa estúpida sonrisa. –Dime una cosa Leonel, ¿de verdad es asunto tuyo y te interesa que no juegue con ella como quieres creer, o es que voy a herir tu orgullo si me le acerco porque realmente la quieres para ti? Aprieto la mandíbula. –Sé que las tenías a ambas colgando de tu mano, pero al final elegiste a Cassandra. ¿Es que acaso voy a pisotear tu orgullo? –continúa. –Te lo advierto Owen –digo –déjala en paz. –Y yo te lo advierto, no sigo tus ordenes. –Esa chica no será para tí –le amenazo. –Y tampoco para tí –contesta –ambos somos unos hijos de puta que no la merecen. Ella merece algo mejor que eso y lo sabes. Y después de su advertencia se va.
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