Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Gato encerrado”
Amery estaba en shock, su amiga Kate estaba frente a ella, la mujer que tanto había cuidado y querido estaba viva. Este suceso era algo inexplicable, más porque habían hecho su entierro. — Ese hombre es un mentiroso, todo este tiempo mantuvo encerrada a mi madre a las afueras de la ciudad, él la mantuvo amenazada. Y por si fuera poco él intentó que ella me abortara. Dijo Katerin apuntando a Nicolás, quien sólo sonreía y negaba con la cabeza. Todo se comenzaba a convertir en un caos, la situación estaba siendo transmitida en vivo por los medios de comunicación a las personas que estaban viendo su transmisión. Por ser una de las familias poderosas del país, todos tenían su atención en ellos. El mundo empezaba a conocer el verdadero hombre que se ocultaba en este terrible ser. — ¿Ustedes conocen a Kate Jiménez? Sí, hablo de la difunta esposa de este hombre, la tuvo aprisionada todo este tiempo. Solo observen en que condiciones estaba. Continuó diciendo Katerin mostrando como estaba su madre. Nicolás comenzaba a desesperarse, todos estaban viendo esto, su imagen pública quedaría por los suelos y su libertad estaba en juego. Empezaba a maldecir la hora en que les había permitido estar juntas. No contaba con que Katerin fuera más astuta que él. — Sí, es la señora Kate. Exclamó una periodista de cabellera negra. — Sí, es ella. ¡No lo puedo creer! Dijo un camarógrafo. No dudaron ni un instante más y todos corrieron a obtener información, querían saber más como habían pasado los hechos. — ¿Cómo sucedió? — ¿Tiene alguna idea de por qué lo hizo? — ¿En qué condiciones la tenía? Empezaron a atiborrarle de preguntas, Katerin pidió amablemente que respetarán a su madre, les explicó que no era momento de dirigir su atención a ella, sino de mostrar el atroz hombre que estaba frente a ellos. — Esto no es nada que nos hayamos inventado, esto en verdad sucedió y tenemos pruebas de aquel lugar donde la tuvo recluida. Miles de cosas pasaban en la mente de Amery, se sentía tonta y molesta consigo misma, no entendía como se había dejado engañar por este hombre. — Ah, maldito. Me las vas a pagar. Gritó Amery abalanzandose contra Nicolás. Ahora, las cámaras estaban sobre ellos. Amery arremetía contra Nicolás, lo golpeaba con su bolsa. Mientras, los demás estaban distraídos, Katerin llamó a la policía, era hora que este hombre pagará por todo el daño que les había hecho. Kate se mantenía a lado de su hija, no podía acercarse a aquel hombre para ayudarle a su amiga, no quería tener contacto con él. Casualmente, los policías estaban cerca de aquel lugar, no tardaron ni en 5 minutos, cuando ya se encontraban ahí. Además, ya habían mandado agentes para hacer una investigación a la casa donde habían tenido raptada a la mamá de Katerin. Nicolás, al percatarse de la presencia de los policías. De un momento a otro cambio el orden de las cosas, Amery quién estaba golpeándolo encima de él, ahora se encontraba abajo de él. La tomó del cuello, la alzó y sacó su revólver, apuntando la cabeza de ella. Todos comenzaron a entrar en pánico, los oficiales se mantuvieron en guardia, lentamente se acercaban a Nicolás quien no dejaba de mirarlos con sus ojos rojos y exaltados. — Juro que le volaré los sesos, no me importara ensuciarme. Así que, más les vale que se aparten de mí. Gritó Nicolás apretando más el arma en el cráneo de Amery. La presión era mucha, el dolor comenzaba a invadir a Amery. Por su parte, Katerin y Kate miraban con horror lo que éste nefasto hombre estaba haciendo con la mujer más importante y querida en sus vidas. — Atrás, he dicho. Retrocedan, sino ahora mismo la mataré. Volvió a decir con más fuerza. Los oficiales poco a poco retrocedieron. La persona que estaba frente a ellos era un tipo difícil de tratar. La desesperación y la ira comenzaban a invadir el corazón de Katerin. Apenas se había dado cuenta de una buena noticia y ahora estaba en esta desagradable situación. Ella se negaba a dejar a su madre Amery atrás, definitivamente debía hacer algo. No quería perderla, era lo último que quería que sucediera en la vida. Por su parte, Kate se dio cuenta de la decisión que su hija había tomado, sin embargo, esta no era acertada. El hombre frente a ellas era capaz de todo, ella lo sabía perfectamente. Todo a su alrededor parecía congelado, los periodistas y sus respectivos camarógrafos estaban atentos a lo que sucedería en este salón de conferencias en el que se encontraban. — Ahora, bajen las armas. Ordenó más confiado y sin temor. Sentía que tenía el absoluto control, y en realidad así lo era. Amery no estaba asustada, no le daba miedo morir, ella tenía la certeza de que si algo le sucedía, Katerin tenía a su madre consigo y también a un hombre que la amaba mucho. Ella no tenía nada de que lamentarse ni preocuparse, sólo el dolor permanecería en el corazón de su pequeña, eso era lo único que la afligía. Los oficiales bajaron sus armas, las tiraron al suelo y levantaron las manos, en señal de que no harían nada. Lo primordial para ellos era preservar la inocente vida de la pelirroja que este loco estaba apuntando. — Jamás creí que fueras un psicópata, pensé que en realidad eras un buen hombre y amigo. Dijo Amery con la furia ardiendo dentro de su corazón. — Lo siento por decepcionarte y por ser más astuto que tú, señorita perfección. ¿Pensaste que toda la vida tendrías el control de la vida de Katerin? ¿Creíste qué la protegerías de todos? Pues déjame decirte que no, no lo hiciste. Durante años la mantuve a mi lado sin que lo supieras. Confesó con una macabra sonrisa. Aquello lo llenaba de orgullo y satisfacción, todos estaban presenciando la verdadera cara del hombre que era uno de los empresarios más exitosos, y, que más actos y acciones de caridad hacía para la comunidad. — Eres un maldito, espero que algún día ardas en el infierno. Bramo Amery pisando el pie izquierdo de Nicolás. Este lanzó un alarido de dolor, con un brusco golpe la azotó al suelo. Amery cayó de espaldas, Nicolás no se tentaba el corazón. Sin vacilar, quitó el seguro del arma y apuntó a su frente. — Creo que es momento de que esta función acabe. Después, me aseguraré de mandarte a tus queridas protegidas a tu lado. Dijo Nicolás con una socarrona sonrisa. Katerin no soportaba más esta situación, sin pensarlo dos veces se apresuró a encaminarse hacia ellos. Sin embargo, los fuertes brazos de Alejandro la detuvieron. — Suéltame, Ale. No quiero que ese infeliz mate a mi madre Amery, deja que la salve. Le dijo con lágrimas en sus ojos. La impotencia y la desesperación la invadían, sabía que debía actuar rápido. Alejandro comprendía sus emociones, pero, también sabía que lo que ella hiciera no ayudaría en nada. Solo haría que las cosas se empeorarán. Kate se acercó a ellos y miró a los ojos a su hija. — Katerin, no vayas. Ese hombre no lo dudará y te disparará. Por favor, quédate aquí. Sé que lo que te pido es difícil. Dijo Kate tomándola del mentón y observándola directamente a los ojos. Las palabras de Alejandro y su madre eran sabias, ellos tenían razón, no obstante, no podían detener las emociones que golpeaban su corazón. — Alejandro... - Murmuró dirigiendole una mirada triste- Mamá, por favor. Tengo miedo de perder a la mujer que dejó todo por mí, renunció a su vida solo por criarme a mí. Dijo Katerin ahora mirando a su madre. Los dos la sujetaban fuertemente. Mientras, los francotiradores se preparaban para actuar. Silencioso y meticuloso, lentamente se acercaba Henry detrás de Nicolás. Su ser estaba completamente con los nervios de punta, él se negaba a perder a la mujer que a pesar de que apenas la había conocido, amaba con locura. Un disparo sonó... Todos se quedaron estáticos... La expectación en las personas que estaban en ese salón se intensificó. — Madre... Gritó Katerin con todas sus fuerzas.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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