Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Un descubrimiento espeluznate” Pt. 3.
El hombre frente a sus ojos se había transformado en uno totalmente diferente. Ahora era alguien aterrador, espeluznante y asesino. Sus ojos alterados la contemplaban con desesperación. Habían llegado a una casa en las afueras de la ciudad. Le había sorprendido lo discreta y lo desapercibida que llegaba a ser, ni siquiera había sido capaz de verla a simple vista. Katerin no sabía que era lo que éste extraño hombre quería de ella. Recientemente le había confesado oscuros secretos. Todo este tiempo había pretendido alguien que no era. Ahora, estaba adentro de esta casa solitaria. La cual sorprendentemente estaba custodiada por hombres de seguridad, ellos no eran ninguna broma. Tenían una apariencia ruda, estaban listos para lo que se viniera. Ellos sólo escuchaban a su patrón, el señor Nicolás Castillo. Aquella casa estaba equipada de muebles lujosos, tenían empleados que se limitaban a hacer su trabajo, nadie hablaba de más. En cuanto vieron llegar a Nicolás junto a Katerin, sabían que debían de alejarse y no estar en su presencia. Rápidamente Nicolás la llevó a un cuarto solitario, en donde la oscuridad reinaba, solo un pequeño foco alumbraba esa habitación. Sujetando fuertemente a Katerin la condujo a ese lugar, en cuanto estuvieron ahí. Cerró la puerta con una llave y la soltó. Katerin se limitó a sobarse, el fuerte agarre había causado que la zona se enrojeciera. Sin dudar siquiera un instante corrió lejos de él. Ese hombre no la quería, ese abominable hombre no era su padre que tanto había pensado en todo este tiempo. Mientras tanto, los paramédicos habían llegado a ayudar al hombre que luchaba por no desfallecer. Afortunadamente sólo había recibido un rozón de la bala. Michael, Tamara y todos los empleados habían ido en cuanto habían escuchado aquel disparo. Los policías y hasta la prensa estaban en aquel lugar. Rápidamente Tamara se preocupó por su amiga Katerin, ella había ido minutos después de que se había escuchado el balazo. — Dios, ¿dónde estará Katerin? Dijo preocupada. — Espero que no le haya pasado nada malo. Dijo Michael buscando entre toda aquella multitud. Sin dar rastro de ella optó por marcar a su número, el celular la mandaba a buzón directamente, las cosas comenzaban a ponerse críticas. Tamara no dudó ningún momento y llamó a Amery, quería saber si Katerin estaba con ella. — No, no está conmigo. Pensé que estaba con su padre en la oficina, no te preocupes, ahora mismo le llamaré a su padre. Respondió Amery preocupada. — Está bien, señora. Si sabe algo por favor no dude en decirme. — Sí, gracias, Tamara. También me avisas si tienes alguna novedad de ella. Respondió Amery. Henry contempló el rostro preocupado de su bella dama, cuando finalmente las cosas comenzaban a florecer entre ellos, ocurría una desgracia. Amery le marcó a Nicolás, él cual no tomó su llamada, de inmediato la dirigía a buzón. Algo malo estaba sucediendo, ella lo podía sentir. Se sentía culpable por haber descuidado a su hija. — ¿Sucede algo? Dime, puedo ayudarte. Ofreció Henry tomándola de las manos y dirigiéndole una mirada llena de confianza. — Es Katerin, ella y Nicolás han desaparecido. Debo encontrarla, no se porque pero siento que algo malo le está pasando. No me lo voy a perdonar, si algo le pasa a ella no lo voy a soportar. Comenzó a decir desesperada. — No te preocupes, yo te ayudaré a encontrarla. En este momento movilizare a mis hombres para que la encuentren. Respondió Henry abrazándola y luego llamó a sus hombres. La atención cayó sobre el hombre que estaba siendo ayudado por los paramédicos. — Katerin, salven a Katerin. Él... Él se la llevó. Comenzó a decir levemente. — ¿Quién es Katerin? ¿Alguien conoce a Katerin? Preguntó una mujer que lo estaba atendiendo. Tamara no dudo y se acercó, seguido de ella Michael quien estaba hablando con Alejandro. — Yo soy la amiga de Katerin, ¿qué pasó con ella? — Katerin, Katerin corre peligro. Nicolás se la llevó, él no está bien de la cabeza, él enloqueció. Por favor, vayan a ayudarla. Respondió Denilson con su semblante preocupado. Tamara estaba confundida, no entendía nada de lo que estaba ocurriendo. Su padre era incapaz de hacerle daño. ¿Por qué este sujeto estaba diciendo este tipo de incoherencias? En ese instante, Amery llegó con Henry, al percatarse de Denilson se apresuró a él. — Amery, Katerin corre peligro. Nicolás enloqueció, por favor ayúdala. Le imploró con lágrimas en sus ojos. — Ya no se esfuerce, debemos de llevarlo al hospital lo antes posible. Indicó un paramédico. Amery palideció, en ese momento sintió que su alma se salía de su cuerpo. Esto no podía estar pasando, debía de ser una broma de mal gusto. — Amery, te estoy diciendo la verdad. Yo jamás dejé desamparada a Kate, sus padres me alejaron de ella, Nicolás lo sabía mejor que nadie. Le dijo antes de que se lo llevarán. Ahora todo cuadraba, la extraña manera en la que se comportaba Nicolás se debía a algo, y esto ahora lo confirmaba. Algo ocultaba. Por su parte, Alejandro estaba hecho un manojo de nervios. No sabía que hacer, comenzaba a enloquecer. Ahora sabía que Katerin había sido raptada por el hombre que la había criado. Sin esperar más, movilizó sus hombres. Y él también comenzó su propia búsqueda, primero averiguó todas las propiedades que contaba Nicolás. — No importa lo que suceda, te encontraré mi querida Katerin. Murmuró Alejandro subiendo a su auto y emprendiendo su búsqueda. De vuelta a la situación en la que se encontraba Katerin, el ambiente cada vez se ponía extraño y tenebroso. No quería estar un minuto más con este hombre. — Nada que hayas escuchado de la boca de aquel hombre es verdad. Tú único padre seré yo. Siempre seré aquel hombre que sacrificó todo por estar a tu lado, mi pequeña Kate. Eres lo único que me queda de mi amada, si así se le puede decir. Dijo Nicolás con un aterrador tono mientras se acercaba aún más a Katerin, la cual se encontraba trastornada. Ahora sabía que él verdadero malo del cuento había sido el hombre a quien había llamado todo este tiempo como su padre. Este ser cruel se había encargado de alejarla de su verdadero padre, y por si no fuera poco, él lentamente había envenenado a su madre. — ¡Aléjate de mí! Gritó Katerin con pánico. Nicolás se limitó a reír, su única esperanza de tener a una parte de Kate se estaba viniendo abajo. — Ay mi querida Kate, no sabes ni de lo que soy capaz, si supieras todo lo que he hecho por mantenerte a mi lado. Ahora dirás que me amas solo a mí o de lo contrario tu preciada hija morirá. Gritó a la nada mientras tomaba a Katerin del cuello y le apuntaba con el revólver. Katerin estaba atemorizada y consternada, no sabía a quién le hablaba, en aquella habitación estaban solo ellos. Además, de ser un aterrador psicópata ahora estaba loco. — Sal ahora, no estoy bromeando. Kate, es mejor que salgas y defiendas a tu hijita, no creas que no te la quitaré. Dijo una vez más quitándole el seguro al gatillo y preparándose para disparar. Una silueta salió de la oscuridad, una mujer parecida a Katerin se mostró ante la tenue luz de aquel lugar. La mujer vestía con vestido de seda rosa, sus manos y sus pies estaban encadenados y sus facciones se veían marcadas por las líneas de expresión a causa de la preocupación y la infinita tristeza que estos 20 años había vivido. — Ya basta, Nicolás. Me has apartado de mi hija, me has mantenido en cautiverio por bastante tiempo y ahora vienes a arrebatarmela. ¿Qué más quieres de mí? Dijo con lágrimas en los ojos. — Tan sólo quiero que me ames, quiero que podamos amarnos. Le contestó mientras la miraba detenidamente. Katerin estaba atónita, su madre estaba viva. Todo este tiempo que la había creído muerta, ella había estado oculta en este apartado lugar. — Madre, mi madre. Mi mamá. Comenzó a murmurar.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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