Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Un oscuro secreto es revelado” Pt. 2.
Katerin miró asombrada a su padre y al señor que estaba a su lado, más que Nicolás había tomado bruscamente del brazo y prácticamente lo había arrastrado hacia el estacionamiento. Era la primera vez que veía a su padre de esa manera. La curiosidad fue grande, los ánimos entre ellos dos estaban al límite. Katerin jamás había visto a ese hombre, su padre parecía molesto. — Ya te dije que no, ella vive mejor sin ti. Mientras tú te desapareciste y dejaste a su madre a la suerte, yo la crié. Dijo Nicolás mirándolo con seriedad. El hombre de cabello castaño le dirigía una expresión llena de sufrimiento, se veía que por este tiempo había trabajado bastante. Su traje y el auto aparcado frente a la empresa lo denotaba aún más. — Nicolás, amigo. Tú mejor que nadie sabe lo que sufrí, sus padres me obligaron a salir del país y no regresar. Ellos amenazaron a mis padres, nos dejaron a nuestra suerte en un lugar lejano. Nosotros sin tener conocimiento alguno, logramos subsistir. Respondió el hombre con una expresión afligida. Lo que decía era verdadero, sus palabras causaron un escalofrío en el cuerpo de Katerin. Ella no entendía porqué aquel extraño hombre causaba una sensación de querer abrazarlo y consolarlo. — Lo sé, Denilson. Sé perfectamente todo, por eso cuide de Kate, hasta el final de sus días. Que más me gustaría presentarte a tu hija, pero le prometí a Kate que la protegería de ti. Contestó Nicolás. El hombre que estaba con Nicolás, era su padre, él mismo que un día había desaparecido y dejado desamparada a su madre. Katerin no sabía que hacer, por lo que permaneció estática detrás de una columna de concreto. — No, Nicolás. Eso no es cierto, eso no puede ser verdadero. Por más que Kate me odiara, no ella no haría eso. Por favor, tan siquiera permíteme verla y saludarla. Es lo único que te pido. Rogó aquel hombre. Katerin sintió una punzada en su corazón, de alguna manera se sentía así cuando miraba triste aquel hombre desconocido. Le dolía verlo de esa manera, esa inexplicable sensación la desconcertaba. — Ya te dije que no, Denilson. Jamás iré en contra de los designios de Kate. Entiéndelo, mejor sigue tu vida y olvida que tienes a una hija. — No, jamás. Desde que los padres de Kate me alejaron de ella, mi vida no volvió a ser la misma. Solo he esperado el día de volver a ver al menos a mi pequeña, ya que Kate no está con vida. Respondió con lágrimas en sus ojos. Sin saber como, de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas. Su corazón se sentía oprimido, deseaba poder abrazar a ese hombre que tanto se parecía con ella. Sin pensarlo dos veces salió de su escondite y se acercó a él. Nicolás se asombró al verla llegar, puesto que no se había dado cuenta de su presencia hasta ahora. Estaba claro que ella había escuchado la reciente conversación. Ahora sabía la verdadera razón sobre porque su padre había desaparecido hace años. — Pensé que no te importabamos, me imagine lo peor, te odié por haber dejado desamparada a mi madre. Pero, ahora que te he escuchado y he visto la sinceridad de tus ojos estoy convencida de lo que realmente pasó. Te creo, padre. Dijo abrazando a aquel hombre. El corazón de ellos dos se regocijo, padre e hija volvían a reencontrarse. Denilson abrazó con fuerza a la hija que había buscado todo este tiempo. Había trabajado arduamente para poder salir de aquel lugar lejano que los padres de Kate lo habían obligado a vivir. Nicolás palideció, esta situación no lo beneficiaba, no era bueno para él ni para su empresa. Un macabro plan vino a su mente, él no permitiría que alguien más le robara a su hija. Mientras ellos dos se abrazaban y se admiraban con regocijo, Nicolás tomó su revolver y apuntó a Denilson. Sin vacilar le disparó en el pecho, inmediatamente se desplomó el hombre. Conmocionada, Katerin se apresuró a tomar sus manos, su playera comenzaba a empaparse de sangre. Eso asustó a Katerin, sin pensarlo tanto actuó rápido y llamó a una ambulancia. Le indicó la dirección y les pidió que vinieran los más pronto posible. Con lágrimas en sus ojos comenzó a hacer fuerza con un pañuelo que traía en su camisa. — No puedes irte ahora, no me dejes ahora que me has encontrado, padre. Sollozo Katerin. — No, hija. Te prometo que no te dejaré. Nicolás no estaba para su momento conmovedor, sin decir nada tomó bruscamente a Katerin y la alejó de aquel hombre. Lo miró con odio y estaba a punto de pegarle otro tiro, cuando Katerin salió a defenderlo. Nicolás había enloquecido ante los ojos de Katerin. Sin decir más la condujo a su carro, ella se negaba a dejar indefenso y solo a su padre. Sin embargo, ante las amenazas de Nicolás accedió a irse con él. Denilson quedó postrado en el suelo, desesperado porque su hija se iba con aquel traicionero que algún día había llamado amigo. Por él, Kate lo había conocido. Katerin miraba molesta a Nicolás, no comprendía porque de la nada se comportaba de esa manera cruel. — Él jamás será tu padre, yo siempre seré el único padre para ti. Nadie ni nada nos puede alejar. Dijo mientras emprendía camino hacia la carretera. A lo lejos pudo ver como los paramédicos venían en la ambulancia, con alivio miró como esta se metió en el estacionamiento. Definitivamente su padre Nicolás había enloquecido, era un hombre totalmente diferente. — ¿A dónde me llevas? Preguntó asustada. — Ya lo verás, te gustará ese lugar. A tu madre solía gustarle. Respondió con una macraba sonrisa. Era la primera vez que sentía un profundo miedo, sabía que nada iba bien, este hombre que estaba junto a ella era un desconocido. El aire olía a peligro, por lo que tomó la decisión de querer escapar del auto. Sin pensarlo, agarró la palanca de la puerta del carro. — Eso no servirá, mi cielo. No me subestimes, ya conozco ese truco. Te pareces a alguien que ciertamente hizo lo mismo. Dijo mientras centraba su atención en el camino. Katerin comenzaba a entrar en pánico, la primera persona que vino a su mente fue Alejandro, sin esperar más tomó su celular, estaba a punto de llamarlo cuando Nicolás se lo arrebató. — Esto no lo necesitarás. Dijo tirándolo a la carretera. — ¿Por qué te comportas de esa manera, padre? Jamás habrá nadie que te suplante, tú siempre serás mi padre, serás aquella persona especial que me cuidó y que me amó. Dijo Katerin tratando de hacer que Nicolás entrará en razón. Nicolás se limitó a esbozar una extraña sonrisa, algo en esa buena apariencia se ocultaba. Era más perturbador de lo que Katerin se podía imaginar. — ¿Quieres que te cuente una historia? Preguntó ignorando lo que ella le había dicho anteriormente. — Padre... — Lo tomaré como un sí. Hubo una vez un par de amigos, los cuales se vieron atraídos por la misma chica. Uno era rico y de buena familia y el otro era un pobre diablo que a duras penas tenía un coche. Adivina, ¿con quién se quedo la chica? Fue con el miserable, ignorando a aquel pobre infeliz. Y, ¿crees que ese infeliz se quedaría con los brazos cruzados? No, no. Comenzó a decir con un tono extraño. Katerin no sabía de qué estaba hablando, no entendía porqué le estaba contando esta extraña historia. — No entiendo, ¿qué quieres decir con esto? Respondió consternada. — Aquel chico le avisó a sus padres de la chica, quienes no aceptaban a aquel desdichado, rápidamente lo quitaron de su camino y al final, la chica lo vio. Permitiéndole estar a su lado. Sin embargo, poco después resultó que su amada estaba embarazada de aquel bastardo. Ella quería tener a ese bebé, pero él no quería que ella tuviera algo que le recordará a aquel pobre diablo y así que recurrió a darle una pequeña proporción de medicamento para que perdiera a esa criatura. Sin embargo, sus esfuerzos se vinieron abajo. Siguió su relato ignorandola. Detrás de ese relato se escondía una gran verdad. Para Katerin estuvo más que claro lo que estaba tratando de decir. Este hombre realmente no la quería. — Tú, ¿quién eres? Preguntó aterrada. — ¿Por qué tenías que vivir tú? ¿Por qué te aferraste a la vida? ¿Por qué complicaste mis planes? Preguntó mirándola con una extraña expresión.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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