Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Un pasado para el futuro”
Una chica sencilla, amable, de buenos sentimientos. Una hija modelo, responsable y obediente. Esta chica de cabellera negra, ojos café claro, de apariencia inocente y agraciada es Kate. Siempre acompañada de su querida amiga Amery, la pelirroja que no se fía de ningún hombre. Sin embargo, Ernesto siempre ha sido el mejor amigo de Kate, su familia con la suya por años han forjado una alianza. Sin dudas, Ernesto era el perfecto candidato para su adorada hija. Un chico responsable, encantador, de principios y valores, de buena familia, todo un caballero. El hombre ideal para Kate. Y por si no fuera suficiente, él estaba perdidamente enamorada de ella. Todo estaba a su disposición, su familia estaba a su favor. No obstante, el corazón de su amada le pertenecía a alguien más. Ella se lo había confesado. Para Ernesto fue un duro golpe. Todo su mundo se derrumbó, por su mirada y tono de voz supo que ella estaba enamorada. No podía hacer nada más cuando ella se comportaba de esa manera, sabía que no habría marcha atrás. — Me da gusto por ti, amiga. Estaré orando por tu felicidad. — Gracias, sabía que lo entenderías. Por favor, cúbreme. Dijo Kate abrazándolo. Ernesto sonrió forzadamente, aunque le doliera, sabía que debía permitirle que fuera feliz, aunque eso significará su propia infelicidad. ... Ahora, estaba a punto de ver a su hijo junto a la hija de la mujer que tanto había amado en su juventud. Kate fue su primer amor, su inolvidable amor. — Amery, nuestros hijos se quieren casar, creo que es momento de que formalicemos su relación. Dijo Ernesto a la entusiasmada pelirroja que abrazaba a los dos tortolitos. Ella volteó a verlo, con una sonrisa asintió su cabeza, dando una respuesta positiva. Ella quería la felicidad de su hija. Estuvieron por un buen rato haciendo sus planes, hasta que llegó el momento en que tenían que volver a casa. Katerin y Alejandro se negaban a separarse, ellos querían permanecer juntos hasta que se concretará su boda. Pero, sabían que aún que quisieran no podrían, puesto que tenían trabajos que cumplir. — Amor, prometo que mañana vendré a verte después de mi trabajo. — Está bien, cariño. Te esperaré con ansias. Por favor, antes de dormir llámame o mándame un mensaje. Dijo Alejandro mirando como ella se dirigía al elevador. La escena entre los dos era tan conmovedora, que hasta la secretaria dejó salir un suspiro, que más quisiera vivir un romance como esos dos jóvenes. — Ah, que lindos se ven. Murmuró contemplandolos. Katerin y Alejandro se despidieron con un pequeño beso y se sonrieron. Así fue, como Katerin y Amery bajaron en el ascensor y se encaminaron a casa. Mientras, Alejandro y su padre volvían a la oficina. — Hijo, te contaré una historia. Algo que a mí me sucedió, este recuerdo surgió desde lo profundo de mi ser en cuanto los vi juntos tomados de la mano. Esto lo he mantenido guardado hasta ahora que te lo diré. Comenzó a decir mientras se sentaba en su silla acolchonada. Rápidamente el interés despertó en Alejandro, su padre estaba a punto de confesar algo que había estado guardando por años y lo importante de todo es que él sería el primero. — Padre, puedes hablar con confianza. Le dijo Alejandro mirándolo a los ojos. — Lo sé, esto que te diré es antes que tuviera la dicha de conocer a tu madre. — Bien. Ernesto asintió, el momento de adentrarse al pasado era ahora. Para seguir adelante se tenía que superar el pasado, y este era su preciado momento, al fin dejaría atrás esa historia de amor que nunca fue. — Cuando conocí a Katerin el día que la llevaste a casa, y al contemplar tus ojos brillantes por ella, supe que mi hijo estaba perdidamente enamorado, así como una vez lo estuve yo también. Empezó a decir con nostalgia. Él se había visto reflejado en su hijo en aquel día, la historia de un amor unilateral. Donde amaba a su amiga de casi toda la vida. En el caso de su hijo, no había sido así. Alejandro lo miró sorprendido, no imaginaba que por todo este tiempo su padre se hubiera dado cuenta de sus sentimientos. — En ese momento me preocupe, no quería que tú también pasaras por lo mismo, que sufrieras por lo que tu viejo padre pasó en su juventud y por la madre de esa chica. — ¿Te enamoraste de la mamá de Katerin? Preguntó Alejandro sorprendido. Aquel dato nadie se lo había dicho, ni tampoco se había imaginado que su padre y la madre de Katerin hubieran sido tan íntimos. — Sí, me enamoré de ella. Todo el tiempo que pase a su lado permanecí enamorado. Me imaginaba algún día ser yo quien tuviera la dicha de despertarme y verla a mi lado. Sin embargo, no corrí con la suerte y el destino no quería lo nuestro. - Se tomó un momento para respirar y exhalar, lo que vendría después hacia que saliera su joven herido- Ella quería a alguien más, me confesó que tenía un novio. Su nombre era Denilson Jeremy, él y su familia eran de clase media. Estaba claro que a sus padres no les caería en gracia su unión. —Continuó diciendo Ernesto. Alejandro solo escuchaba atentamente las palabras que su padre decía. Esta historia comenzaba a ponerse más y más interesante. Primero, su padre había estado enamorado de la madre de Katerin, segundo, sabía el nombre de su padre. — Los padres de Kate me querían como su yerno, ellos ya hasta estaban haciendo planes para nuestra boda y la unión de nuestras compañías. Todo estaba meticulosamente planeado, nada más faltaba que nosotros dos diéramos el paso. Yo estaba listo de hacerlo, cuando Kate vino y me confesó aquello. Para serte sincero, ese día lloré como nunca antes. Sin embargo, la ayudé y dejé que se fuera con él. Si ella podía ser feliz, eso me bastaba. Alejandro miró con tristeza a su padre, él no había logrado casarse con la mujer que por tanto tiempo había pensado que sería su esposa, su compañera de vida. — Fue así como sus padres la abandonaron, mis padres se alejaron de los suyos y que yo perdí el rastro de mi adorada amiga. No supe nada más, hasta el día de su boda, cuando ella se caso con Nicolás. No lo conocía tan bien, hasta que por ella hicimos amistad. Pero, ya no supe que ocurrió con Denilson, y ni quise preguntarle a Kate. Concluyó diciendo Ernesto. Alejandro había conocido un lado más de su padre, sin decir ninguna palabra fue hacia él y lo abrazó. — Sabes, no estoy triste por la relación que no pude tener con ella ni por el amor unilateral que le tuve. Sino que me dolió que por eso me alejé de ella y no supe concretamente lo que ocurrió. Dijo Ernesto mientras abrazaba a Alejandro. — Lo sé padre, hiciste lo correcto al alejarte de ella. No te culpes, al menos fue feliz. Dijo Alejandro dándole palabras de aliento a su padre. — Gracias hijo, enhorabuena por su compromiso. Me da gusto que tú no hayas pasado por lo mismo que yo y que Katerin si te ame. Deseo que tengan días felices y que su relación no sea fragmentada por otros o por cosas ajenas. — Gracias, padre. ¿Qué te parece si vamos a cenar. Esta noche yo invito. Dijo Alejandro animando a su padre. — Bien, aceptaré tu invitación. Respondió Ernesto levantándose de su asiento. Junto a Alejandro salieron al pasillo, la secretaria aún permanecía en su puesto esperando por alguna orden de su jefe. — Josefina, ya puedes tomarte la tarde libre. Cancela mis citas y programalas para otro día, porque esta noche quiero pasarla con mi hijo. — Como usted ordene, Señor. Que les vaya bien, disfruten de su cena. — Gracias, Josefina. Respondió Ernesto encaminando se al elevador con Alejandro. La felicidad apenas estaba comenzando para su familia.
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