Especialista en Fortalecimiento de Objetos

En busca del tesoro de la cueva
La razón por la que Bai Yunfei había dejado la ciudad de Gaoyi tan rápidamente, además del simple hecho de no querer instalarse por mucho tiempo en un mismo lugar, era por su temor a que la secta Domadores de Bestias pudiese tomar represalias por la repentina 'expulsión' de parte de Zhao Xiluo. Además, Bai Yunfei había asesinado a algunos de sus miembros, así que, aunque haya destruido la evidencia, ¿cómo podría saber si su enemigo no lo descubría con algún método especial? Si algo así se descubría, sólo le generaría grandes problemas para él. Bai Yunfei pasó por varias ciudades, descubriendo muchos lugares interesantes, y aprendiendo algunas costumbres peculiares. Ocasionalmente, se perdía, o algunos bandidos se cruzaban en su camino, pero no era algo por lo que tuviera que preocuparse de más. A veces, cuando se encontraba con villanos, o con alguien que necesitase ayuda, no dudaba en echarle una mano. Aunque, en parte, lo hacía para saciar su propio ego heroico, ya que se sentía feliz cada vez que una persona le expresaba su gratitud. Algo destacable durante su viaje, fue que luego de fortalecer continuamente sus objetos de Alma, la cantidad de objetos de Alma fortalecidos hasta +10 había llegado a un número considerable. Claro, a excepción de algunos objetos de Alma de grado Superior, la gran mayoría de sus objetos eran de grado Alto. Bai Yunfei estaba esperando encontrar otro buen momento para fortalecer sus objetos, con la esperanza de fortalecer más objetos a +12 o +13. Ya habían pasado veintisiete días desde su partida de la ciudad de Gaoyi. En medio de una cordillera muy extensa, Bai Yunfei, sobre un pico elevado, observó el vasto acantilado frente a él, desanimado. Evidentemente, se había perdido otra vez. Hace veinte días, había decidido 'enfrentarse' al gran problema que significaba 'la práctica hace la experiencia', por lo que empezó a tomar diversos tipos de atajos, cruzando valles, montañas y ríos, y esperaba poder ganar algo de experiencia al orientarse, cosa que no sucedió. "¿Es en serio? ¿Por qué me das un día nublado, ahora que necesito ubicar el sol para orientarme?" Bai Yunfei miró el cielo sombrío, que parecía amenazar con lluvias, y murmuró. Aparentemente, la culpa era del cielo. "Como sea, será mejor que me apresure, porque parece que va a llover. Al menos, necesito encontrar un lugar en el cual pueda refugiarme. No sé si podré encontrar algún pueblo pequeño en este tipo de ambiente boscoso y montañoso…" Mientras miraba a su alrededor, Bai Yunfei continuó murmurando con malestar. Detrás de Bai Yunfei, estaba el camino que él ya había transitado. Mirando hacia los lados, sólo podía ver como continuaba ese extenso bosque, frondoso e interminable. Frente a él, separadas por cerca de cien metros, había otras dos montañas. Un vasto acantilado separaba a Bai Yunfei de aquellas dos montañas, el cual lo hacía parecer como si la tierra repentinamente se hubiera partido a la mitad. "¿Voy por la izquierda? ¿Voy por la derecha? ¿O atravieso el acantilado? Bai Yunfei estaba tomando una decisión sobre su camino cuando algo lo sorprendió, al mirar las bases de las montañas frente a él. "¿Eh? ¿Eso es…?" Un fuerte viento soplaba desde aquel acantilado, que despejaba la neblina. Unos doscientos metros debajo de la pared de piedra frente a él, se podía apreciar una gran cueva oscura. "¡Una cueva! ¡Hay una cueva bajo el acantilado!" Los ojos de Bai Yunfei se iluminaron, y exclamó, con sorpresa. "Montañas, bosques frondosos, acantilados imponentes, acantilados tétricos con nubes espesas y ahora cuevas misteriosas…" "Es una cueva misteriosa, debe haber un tesoro". Bai Yunfei adoptó una posición pensativa, con su mano derecha sobre su barbilla. "Esta cueva no parece ser natural, pero tampoco parece ser el hogar de algún anciano ermitaño. Tal vez sea la tumba de algún maestro muy fuerte. Puede que haya muchos impresionantes objetos, e inimaginables tesoros… Puede que incluso haya alguna bestia custodiando un tesoro celestial…" Tal vez por todas las leyendas que oyó durante su viaje, o por cualquier otra razón desconocida, Bai Yunfei, al divisar la cueva, se ilusionó con la idea de encontrar un tesoro dentro de ella. Estuvo un buen rato extasiado con la idea de que cada cueva debía tener un tesoro, y no parecía dispuesto a cambiar de opinión. "No lograré nada imaginando. Será mejor que le eche un vistazo". La cueva ya había captado su interés, por lo que ya no le importaba apresurarse a buscar refugio para la lluvia. Luego de un rato observando con expectativa, se decidió a entrar en la cueva a revisar. Luego de calcular la distancia aproximada entre las dos montañas, Bai Yunfei, convencido de que no habría problema, asintió con la cabeza, retrocedió unos cien metros y empezó a correr. Ayudado con su fuerza de Alma, iba aumentando su velocidad con cada paso. Al llegar al borde del acantilado, dio un salto en dirección al otro lado del mismo. Claro que el actual Bai Yunfei no era capaz de saltar más de cien metros en un solo salto, así que, tras avanzar no más de treinta metros en el aire, empezó a caer. Luego de caer algunas docenas de metros, Bai Yunfei, con un movimiento de su mano, sacó su Cuerda Maleable Dorada, cuya punta salió volando, extendiéndose hasta casi su máxima longitud, hasta que se envolvió en la rama de un árbol que crecía en la pared de piedra opuesta. Apretando su puño, la cuerda empezó a tensarse, y su velocidad de caída empezó a disminuir. El pequeño árbol crujió, como si estuviese a punto de quebrarse. Entonces, se balanceó hacia el acantilado opuesto. El viento soplaba y hacía ruido en sus oídos, mientras el cuerpo de Bai Yunfei atravesaba un banco de neblina. Bai Yunfei estaba tan extasiado que no pudo evitar gritar. "¡Aaaaah…! ¡Ay, demonios!" Ese último fue un grito de espanto, al notar que su cuerpo estaba peligrosamente cerca de la pared de piedra, ¡y corría el riesgo de golpearse contra ella! A último momento, sosteniendo firmemente la Cuerda Maleable Dorada, Bai Yunfei se dio media vuelta, golpeando la pared de piedra con su espalda. ~¡PaM!~ Un sonido ensordecedor resonó en aquel silencioso acantilado durante un rato. Las partículas de piedra volaron por doquier, y la mitad del cuerpo de Bai Yunfei se incrustó en la pared de piedra. Por suerte, no recibió ningún daño considerable. Borrando de su rostro la expresión de dolor, se recuperó. Levantando el cuello ligeramente, retrajo la Cuerda Maleable Dorada, y se quedó sentado durante unos minutos, mirando hacia abajo. "Aún quedan más de cien metros. Será mejor que continúe". Luego de calcular la distancia, dirigió la mirada hacia sus alrededores, y empezó a descender, sosteniéndose de algunas protuberancias de la pared de piedra, y asegurándose con la Cuerda Maleable Dorada. Poco tiempo después, llegó a la entrada de la cueva. Bai Yunfei, desde la entrada de la cueva, que medía de cuatro a cinco metros de alto, y unos dos metros de ancho; descubrió que de su interior salía una ligera brisa ligera y refrescante. "Esto es… ¡energía elemental de Viento!" El descubrimiento sorprendió gratamente a Bai Yunfei. A su alrededor, la energía elemental de Viento era, evidentemente, más densa que en el resto de la zona. Claramente, la fuente de esa energía estaba dentro de la cueva. "Creo que… ¡Ya lo encontré!" Bai Yunfei, incapaz de contener su alegría, exclamó, y se apresuró en dar el primer paso, adentrándose en la cueva. Pero en el momento en que avanzó, el muro a su derecha empezó a crujir, y un látigo gris lo atravesó. La punta destellaba una luz fría, ¡e iba dirigida a un lado de su cabeza!
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