Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Casa Del Mal Gusto
En completo silencio, todos se quedaron viendo a Bai Yunfei, incapaces de creer lo que estaban viendo. El tercer maestro de la familia Zhao, Zhao Ye, un Espíritu de Alma en la etapa Intermedia, había aparecido hacía menos de un minuto, dijo unas palabras, y Bai Yunfei lo derribó fácilmente de un ladrillazo. Las dos doncellas que habían estado sirviendo el vino y la comida palidecieron, y huyeron hacia una de las esquinas, temblando. Liu Shun, que había estado pensando en cómo actuar en esta situación, se quedó boquiabierto al presenciar esto. Esta situación estaba más allá de sus expectativas. Su Dong se movió de su rincón, y dio dos pasos en dirección a Liu Dong, pero se le congelaron las piernas, consternado. Tianming miró a Zhao Ye, tirado en el suelo, aturdido. Jing Mingfeng no se veía tan afectado por la consternación, pero no podía ocultar sus emociones. Él sabía que Bai Yunfei era muy fuerte y que ganaría, pero no esperaba que fuese de esta forma tan simple. ¡Derribó a un oponente de su mismo nivel con un solo golpe! "Entonces, cuando nos conocimos, y me abofeteaste tantas veces… ¿Estabas… conteniéndote?" Jing Mingfeng negó con la cabeza, impotente. Realmente, aún sabía muy poco sobre el abuelo Bai. Bai Yunfei bajó el ladrillo, con una expresión de indiferencia dibujada en su rostro, pero se sentía satisfecho. En el pasado, sus oponentes eran mucho más fuertes que él, cosa que lo hacía sentir frustrado. Ahora, sin embargo, sus batallas más recientes confirmaron su poder. Tenía técnicas de Alma con las que otros sólo podían soñar, Objetos de Alma impresionantes, y una técnica de Fortalecimiento de Objetos sin igual. Podría decirse que, sólo confiando en los atributos adicionales de los Objetos de Alma fortalecidos, su fuerza ya había excedido considerablemente la de un Cultivador de Alma de su mismo nivel, y gracias al inmenso poder de Ataque de su equipo fortalecido, así como a sus devastadores efectos adicionales, podría derrotar fácilmente incluso a oponentes de reinos superiores al suyo. Bai Yunfei estaba satisfecho con las reacciones provocadas en los allí presentes. Tosió levemente, le dio una palmada en el hombro a Tianming, y le sonrió. "¿Qué tal? Tú mismo has abofeteado la cara de ese gordo. ¿Cómo te sientes ahora?" Tianming volvió en sí, miró a Zhao Liang y a su tercer tío, caídos en el pasillo, y luego volvió a mirar a Bai Yunfei. Cerró los ojos, y empezó a rascarse su cabeza. "¡Je, je! Se sintió muy bien. Nunca pensé que golpear a alguien con un ladrillo se sentiría tan satisfactorio". Luego de decir eso, también empezó a mover repetidamente su mano derecha como si aún tuviese el ladrillo en esta. "Entonces, será mejor que nos vayamos de aquí. No la tendremos fácil, si alguien se interpone en nuestro camino". Bai Yunfei le hizo una señal a Jing Mingfeng. Luego, miró a Liu Shun, y sonrió. "Señor Liu, lo lamento. Creo que esto es todo por hoy. Volveremos a visitarlo a usted y a la familia Liu otro día". "¿Qué? ¡Ah, claro…!" Liu Shun asintió, anonadado. Cuando Bai Yunfei y los otros dos salieron de la sala, Liu Shun entró en razón. Luego de mirar nuevamente a su alrededor, no supo cómo reaccionar. ¡Su padre no lo enseñó a lidiar con una situación como esta! "Joven maestro, no es recomendable que nos quedemos aquí por un largo tiempo, lo mejor será que nos larguemos de aquí. Si Zhao Ye despierta, o viene alguien más de la familia Zhao…" Su Dong se acercó a Liu Shun, y le dio una recomendación. "¡Claro, por supuesto! Salgamos ahora e informemos a padre sobre lo sucedido. Él sabrá qué hacer". Liu Shun volvió a entrar en sí, y ambos abandonaron rápidamente la Casa del Buen Gusto, que luego de una rápida pero devastadora pelea ahora había quedado destrozada y ya no conservaba nada del supuesto buen gusto… Dejando de lado el hecho que no habían pagado por nada de lo que consumieron hoy, el grupo había provocado daños importantes en el restaurante y no sería económico solventarlos. En el estado actual, el lugar podría ser llamado como Casa del Mal Gusto… De regreso a la casa de la familia Ye, Tianming caminaba junto a Bai Yunfei, aún entusiasmado, mientras no paraba de hablar sobre la batalla. "¡Ja, ja! ¿Han visto cómo le quedó la cara a ese gordo? ¡Se la he dejado plana! ¡Ja, ja! ¡Fue tan divertido! ¡Me hizo sentir muy bien!" dijo Tianming, emocionado. "Realmente me gustaría que mi prima pudiera verlo. Esto lo hice por ella. ¡Se pondrá muy feliz cuando lo sepa!" Bai Yunfei se echó a reír. "Está bien, está bien. Llevas diciendo lo mismo desde hace tres calles. Sabemos que odias al gordo Zhao, pero no tienes que repetirlo tanto. Sólo ve a tu casa, busca a tu prima, y cuéntaselo de a poco". "Por cierto, hermano Bai, ¡eres realmente impresionante! El tercer tío de Zhao Liang es un cultivador de Almas con una defensa extremadamente alta, y también está en el reino Espíritu de Alma en la etapa Intermedia, así que su fuerza es similar a la tuya, ¡pero tú lo derrotaste con un solo movimiento! ¡Y manipulas ese ladrillo mucho mejor que yo! "Uhh…" Bai Yunfei le dio una palmadita en la cabeza, y le respondió. "¿Qué tiene de bueno golpear con un ladrillo? No vale la pena felicitar a alguien por algo así". "Uhh…" Tianming se rascó la nuca y miró a Jing Mingfeng, dándose cuenta de que hasta ahora, se había dedicado exclusivamente a adular a su hermano Bai, ignorando a su hermano Jing, y reaccionó. "Bueno, hermano Jing, en otro momento, te presentaré a mi prima. Ella es muy bonita…" Jing Mingfeng lo miró estupefacto y, con una sonrisa, le respondió. "Oye, acabas de decir que estabas desahogándote por tu prima, ¿y ahora me la estás queriendo ofrecer a mí? "¡No me refería a eso! ¡Sólo me preocupo por su bien! Pero, si te casases con ella…" "…" El trío continuó caminando hacia la casa Ye, mientras hablaban y se reían, como si la ofensa a la familia Zhao sólo hubiese sido un juego. De camino a la casa, Bai Yunfei vio cómo Tianming sacaba uno de los ladrillos de una pared derribada. Cuando regresaron a la casa Liu, luego de enterarse de lo sucedido por medio de Su Dong, Liu Kun preguntó, incrédulo. "¿En serio Bai Yunfei lo derrotó con un solo movimiento? ¿Están seguros de que Zhao Ye no se dejó vencer?" Su Dong asintió. "No, no es así. No sé qué era lo que planeaba ese Zhao Ye, pero cuando se dispuso a atacar con toda su fuerza, Bai Yunfei lo noqueó de un solo ladrillazo, antes que algo pudiera pasar". "Un ladrillo…" Las comisuras de los labios de Liu Kun se movieron. "¿Es un Objeto de Alma de grado Alto? Luego de analizarlo detenidamente, Su Dong respondió. "No creo que así sea. Casi no detecté presencia de Fuerza de Alma. A lo sumo, será un grado incompleto". Pero en el momento en el que se puso frente a Zhao Ye, definitivamente utilizó una técnica de Alma, ¡y una de muy alto nivel!" "Si es capaz de derrotar a un cultivador de Alma de su mismo reino con tanta facilidad, ¿qué tan fuerte es este Bai Yunfei…?" dijo Liu Kun, frunciendo el ceño. "Originalmente, pensé que, a lo sumo, sólo utilizaría la influencia de la familia Liu para desalentar a la familia Zhao sobre su ofensiva contra los Ye en la Casa del Buen Gusto. Sin embargo, no esperaba que atacase directamente al tercer tío y al sobrino de la familia Zhao. Ahora, nuestra familia deberá tomar una posición en este conflicto, también…" Su Dong dudó y, en voz baja, comentó. "Maestro, los hombres que envió la secta Domadores de Bestias a la casa de la familia Zhao, partieron anteayer, separados en dos grupos. Desconozco por qué, pero no ha vuelto ni uno, y esa misma noche, Ye Tianming regresó a su casa. Así que…" "Eso ya lo sé. También desapareció el gran mayordomo de los Zhao, Zhao Chuan. Sólo les queda ese Ancestro de Alma de la secta Domadores de Bestias. Me pregunto qué piensan hacer ahora…" "Lo sabremos esta noche, con suerte, o mañana. Vigilaremos de cerca a ambos, ¡y yo decidiré si vamos a intervenir o no!" Al mismo tiempo, frente a la puerta principal de la casa de la familia Zhao… Un joven de cabello largo, con una camisa azul, una figura esbelta y un rostro apuesto, se paró en silencio, mirando hacia la puerta. Su poder era imponente. En su rostro, se veía una expresión de nostalgia. "Ah… Han pasado diez años, y todo se ve como si nunca hubiese partido…"
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