Eres Mía

Capitulo 1
Jenni tenía la piel erizada y pateaba el suelo sin parar, al menos en parte por el frío. Hacía un momento, de todos modos habían asegurado que lo hacía simplemente por la frustración que le provocaba tener que hacer fila e insistía en fumar un cigarro tras otro le servía para mantenerse en calor._ Esto es exasperante, de verdad _dijo Jenni _Creo que lo mejor será que lo dejemos así por hoy_sugerí. Nuestras identificaciones falsas no resultaban tan sensacionales como nos prometió el amigo de Jenni ya que sería el tercer antro de donde nos rechazarían, si es que consiguiéramos llegar a la puerta. Como íbamos a salir, dejé que mi amiga me vistiera y el resultado no era otro que un atuendo que me quedaba pequeño y resultaba demaciado revelador para la noche.Nos rodeaba una espesa neblina,pero ella seguía negándose y reconocer que la situación empezaba a enfurecerla. Su plan era emborracharse y enredarse con el primero que le apeteciera, y resultaba imposible hacerla entrar en razón. _¡No! _Jenni negó con la cabeza _Este lugar me da buena vibra_ _ Ya es más demedianoche,Jenni_los zapatos detacon que me presto mi amiga me estaban destrozando los pies y descargué el peso de mi cuerpo sobre la pierna contraria en un intento de aliviar el dolor. _Lo único que quiero es bailar y hacer locuras _se puso a gimotiar y eso la hizo ver aun menor de los diecisiete años que tenía, lo que disminuyó todavía más nuestras posibilidadesde entrar al antro _ ¡Anda, Alice ser joven consiste de esto! _ _ Espero que no _murmure. Hacer filas interminables y que te negaran el acceso a los antros no me parecía divertido en absoluto. _ Podemos intentarlo el fin de semana que viene Jenni te lo prometo _así tendríamos más tiempo para conseguir unascredenciales mejores. _ Si ni siquiera he tomando una copa_Fruncia ahora los labios para mostrarme su enojo, aunque yo sabía que estaba empezando a rendirse. _ Una copa podemos tomarla encualquier lugar _dije. Jenni era capaz de encontrar alcohol con la misma facilidad con la que yo encontraba agua. No podía quejarse al respecto. Donde quiera que fuera Jenni, había fiesta segura. _ De acuerdo. _Con un suspiro,abandonó la fila y echó a andar en dirección a mi casa, poco a poco empezamos a alejarnos de las luces de los antros y la gente borracha que salía a fuera a fumar. _ Ne debes una _ _¿Por qué te debo una? _le pregunté. _Por obligarme a volver a casa temprano. _Estábamos aún a escasos metros de la fila y yo ya no podía más. Me detuve para deshacerme de quellos zapatos prestados, pues prefería caminar descalza sobre el asqueroso semento que arriesgarme a sufrir más ampollas. A medida que nos aléjabamos de los antros nos fuimos adentrando en una zona desierta : dos adolescentes caminando solas a medianoche no representaba precisamente la situación más segura imaginable. _ Deberíamos parar un taxi _ sugerí. Jenni movió su cabeza de lado alado dándome a entender sunegación a la idea. Nos adelantó un taxi verde con blanco, lo mire con anhelo. _ El ejercicio nos hará bien _comentó Jenni percatándose de mi expresión. No tengo idea de porqué siempre acababa accediendo. Siempre resultaban mucho más divertidas para ella que para mí. Ser la amiga menos atractiva no implicaba una vida muy clamurosa que digamos. _ Jenni, me duelen los pies _ dije. _No hay belleza.... _... Sin dolor, si, si ya lo sé _refunfuñe, cortandola. Jenni encendió otro cigarro y continuamos caminando en silencio.Sabía que estaba de mal humor por lo del antro eh intentaba tramar alguna nueva aventura pero yo no tenía intención de caer de nuevo en su trampa. El sonido del tráfico había perdido la intensidad suficiente como para permitirme escuchar el eco de unos pasos detrás de nosotras. Jenni parecía no darce cuenta de nada de que nos estaban siguiendo.Los pasos empezaron a acelerarse, cada vez más fuertes y más próximos, y se combinaron con el sonido de respiraciones entrecortadas y voces masculinas llamando al silencio. Jenni me miró, y el pánico reflejadoen sus ojos me dio a entender que también ella los oyó. De las dos,Jenni era la más valiente y se atrevió a echar un vistazo por encima del hombro. A puntó estaba de preguntarle que había visto cuando Jenni echo a correr, y aquello me bastó como respuesta. Intenté alcanzarla, pero en seguida vi que no tenía la mínima intención de bajar el ritmo para esperarme, de manera que continúe corriendo varios metros por detrás de ella. La calle terminaba en un garage.Jenni se adentró en él, y yo la seguía.Seguro que había por allí otros lugares donde hubiera gente, pero su primera elección no fue otra que un garage subterráneo apenas iluminado . Me permití mirar atrás por primera vez . En la penumbra solo alcancé aver la silueta de cuatro hombres,cuando se dieron cuenta de que los miraba, uno de ellos se puso asilbarme. Seguí corriendo, y fue entonses en donde me di cuenta de qué Jenni ya no estaba delante de mí. No puedo decir que mis reflejos de luchar o salir huyendo sean muy refinados, de modo que me quedé paralizada al no verla. _ ¡Por aquí! _dijo Jenni entre dientes,pero el eco de aquel garage era terrible. No conseguí adivinar de dónde procedía su voz, así que continué clavada debajo de una parpadiante luz amarilla, confiando en que mi muerte fuera rápida e indolorosa. _Hola, pequeña _ronronéo uno de aquellos tipos con un tono de vosque sonaba a cualquier cosas menos amistosa. Me giré hacia ellos. También habían dejado de correr y se acercaban a mi lentamente. _¿Siempre corres cuando se te antoja un revolcón?._preguntó uno de ellos. Por algún motivo que desconozco, el comentario les pareció muy gracioso a los demás y sus carcajadas llenaron el garage. Se me erizó el vello de la nuca y abrí la boca para decir algo, tal vez incluso para gritar,pero nada salió. Permanecí inmóvil sobre un charco de agua helada y aceite , y el foco que colgaba por encima de mi cabeza disidió apagarse definitivamente. Cerré los ojos para combatir la oscuridad , no quería correr el riesgo de ver lo que fueran a hacerme.Aquellos tipos no paraban de hablar entre ellos, riendo y haciendo comentarios estúpidos. Supe que iba a morir. Oí entonses el rechinar de unas llantas a mis espaldas y cerré con más fuerza los ojos
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