Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Primer amor”
El chico de impresionantes ojos azules que estaba frente a ella, era nada más ni menos que su primer amor. Con el cual había estado enamorada perdidamente, él sin decir nada había desaparecido un día, dejándola triste y abandonada en la absoluta soledad. — ¿Henry? Preguntó con voz temblorosa. — Katerin, estás preciosa. Exclamó con sorpresa. — ¿Qué haces aquí? Preguntó aún con los nervios de punta. Él en su época de adolescencia había sido el chico más importante en su vida, sin embargo, su repentino abandono marcó el fin de su relación. Ahora, venía como si nada, presentándose delante de ella una vez más como si todo este tiempo no hubiera transcurrido nada relevante en la vida de ella. — Katerin, él es tu prometido. Él es hombre con el que te casarás. Respondió su padre. Poco bastó para que Katerin lo mirará con desdén, no entendía la razón del porqué la vida le estaba haciendo esto a ella. Hace unos días estaba feliz por volver a ver a Alejandro, su amado. Ahora, tenía la desdicha de volver a ver a Henry, al chico que más había amado. Él ya era pasado para ella. — Padre, yo... Katerin vaciló. Su padre negó con la cabeza, la invitó a sentarse a la mesa del chico que no paraba de mirarla con una sonrisa. Él estaba encantado de volver a ver a la chica que había sido su primer amor. — Creo que es momento que concretemos nuestro pacto, ¿No lo crees? Dijo Nicolás al chico de los ojos azules. — Estoy de acuerdo, Don Nicolás. Siempre y cuando Katerin lo esté. Respondió Henry con una sonrisa. La atención recayó sobre Katerin, ella aún en shock por tan repentina circunstancia. Su padre le tocó el hombro para traerla de vuelta a la realidad. — Katerin, responde mi vida. Dijo con un tono amable. — Yo... - vaciló intercalando su mirada entre su padre y Henry, los dos estaban interesados por escuchar su respuesta- acepto, estoy de acuerdo — respondió con un nudo en su garganta. Su padre sonrió con satisfacción, Henry la miró con el amor que siempre le había tenido. Katerin solo se dedico a posar toda su atención al lindo florero que se encontraba en el centro de mesa, recordando a su vez que estaba fallandole a Alejandro, ella no iba a cumplir su promesa y eso le dolía en el alma. «Espero que algún día me perdones. Alejandro, yo... Soy una cobarde, que no te merece» Pensó Katerin luchando con las lágrimas. El padre de Katerin y Henry firmaron un acuerdo prenuptial con respecto a la empresa. En donde prometía que la salvaría de la banca rota, causada por un fraude que le habían hecho a Nicolás. — Bien, creo que es momento de que yo me vaya. Ustedes tienen muchas cosas de que hablar, así que es mejor que no los interrumpa. Dijo Nicolás con una sonrisa satisfactoria. Henry asintió con alegría y acompañó a Nicolás a la salida de aquel lujoso lugar, mientras, Katerin se quedó con la mirada perdida. «¿Qué estoy haciendo?» Se preguntó a sí misma, quería que ese instante la tragara la tierra. Henry llegó con una sonrisa de nuevo frente a ella se sentó, hacia años que esperaba saber de ella, la chica a quien por problemas familiares tuvo que dejar sin decirle nada. — ¿Te sorprendí, verdad? Preguntó mirándola con atención. — De hecho sí, no esperaba a que volvieras, desde que entré a la universidad perdí la esperanza de que un día te comunicarías conmigo o que vendrías a explicarme tu repentino abandono. Respondió mirándolo con frialdad. Si él pensaba que ella simplemente lo aceptaría con los brazos abiertos, estaba equivocado. Se trago su dolor y lo miró con una expresión llena de seriedad. — Sí, entiendo que estés molesta conmigo. Yo... La verdad es que tuve que irme así nada más porque mi padre se puso grave- comenzó a decir con sinceridad, incluso se podía ver como sus ojos se habían cristalizado, estaba a punto de llorar. Katerin se dio cuenta, ella conocía perfectamente al hombre que estaba frente a ella- no pude comunicarme contigo, todo pasó rápido. Mi padre falleció, así que me tuve que hacer cargo de la empresa. Me recluí en una gran depresión y el estrés me carcomía, pensé que realmente moriría — Dijo Henry con un tono de voz bajo. Se veía que estaba recordando en estos momentos ese terrible tiempo. Katerin no sabía que decirle, ciertamente lo que él había vivido no era cosa fácil. — Henry, ¿por qué todo este tiempo no me llamaste? Si me lo hubieras dicho yo... Yo te habría ayudado. Dijo tomando de su mano. — Mi querida Katerin, siempre buena y bondadosa. Yo lo pensé, muchas veces, pero había perdido mi celular en un accidente que tuve. Respondió mostrándole una cicatriz en su mano izquierda. Katerin lo miró asombrada. Henry había pasado por muchas cosas. El chico a quien había odiado por su repentina desaparición, no tuvo buena suerte. — Veo que ahora eres todo un CEO. Supiste llevar bien el control de la empresa de tu padre. Dijo Katerin cambiando la conversación. — Sí, no tenía nada más que hacer. No era algo que podía ignorar. Respondió sonriendo. Katerin le sonrió. Henry había superado toda clase de obstáculos que la vida se había encargado de colocarle, ahora era un hombre hecho y derecho. Poderoso y millonario empresario. — Katerin, dime una cosa. Tú... ¿Tú aún me amas? Preguntó con interés. Era momento de decirle la verdad, ella no podía mentirle. No quería que los dos estuvieran a punto de arruinar sus vidas en un matrimonio sin amor. — Yo... En realidad he dejado de quererte mucho tiempo. Desde que te fuiste mi vida no fue igual, me recluí de todo lo relacionado al amor. Me refugie en el estudio, en los grandes libros de finanzas y me esforcé día a día para olvidarte, hasta que lo logré. Respondió Katerin mirándolo a los ojos. Henry sonrió abiertamente, no se tomó nada mal su respuesta, ya que era algo normal. Él sabía que ella no lo esperaría, en su lugar él hubiera hecho lo mismo. — Ya veo, y te entiendo. Aunque, no sé porque has aceptado el compromiso. O es qué lo estás haciendo obligada, vamos dime, puedes confiar en mí. Dijo mirándola detenidamente, buscando una respuesta. — Sí, tienes razón. Yo tengo a alguien más, yo amo a un chico especial, a quien todo este tiempo ha velado por mi bienestar, incluso si eso significará su infelicidad. Él fue capaz de renunciar a estar conmigo y me ayudó a que estuviera con el chico que creí que me amaba realmente. Respondió sonriendo, tan solo de recordarlo había hecho que deseara estar a su lado en este preciso instante. Ante la expresión de Katerin, Henry comprendió que ella estaba realmente enamorada de ese asombroso chico. Él en su tiempo la había amado con locura, ahora, precisamente no era amor lo que sentía por ella, sino aprecio y gratitud por el amor que los dos habían tenido en su momento. — Katerin, no tienes que casarte conmigo. Yo en nombre de nuestro primer amor, ayudaré a tu familia, te ayudaré. Por favor, no te sacrifiques por el bien de la empresa. Sé lo que significa para ti y por eso te ayudaré. Indicó Henry dándole una bella sonrisa. Ante sus palabras, Katerin sintió un infinito agradecimiento. Él había sido sensato y justo con ella. Él estaba dispuesto a ayudarla sin nada a cambio. — Muchas gracias, Henry. Gracias, no sé cómo pagártelo. Dijo Katerin agradecida. Henry solo sonrió. Le agradaba ayudar a la mujer que alguna vez había sido importante en su vida. — A ver cuando me presentas a Alejandro, que ya hasta a mí me dio curiosidad. Mencionó con un tono relajado. La tensión entre ellos dos había desaparecido, ellos parecían ser dos buenos amigos ahora. El amor había quedado en el pasado. Disfrutando de un pedazo de pastel se encontraban cuando una agitada Amery apareció frente a ellos. — Katerin, no te permito que lo hagas. Eso no es lo que tu madre querría, no lo puedes hacer, te lo prohíbo. Dijo tomándola de la mano. Henry miró con sorpresa a la linda mujer pelirroja que estaba frente a él.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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