Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Desengaño”
Lentamente el tiempo fue transcurriendo, Tamara y Katerin pasaron sus ratos libres recorriendo las calles de París, deleitándose con los deliciosos platillos y bailando en los clubes nocturnos que Tamara solía frecuentar. Las dos se daban lujosas noches, donde disfrutaban de su compañía. Por otra parte, Alejandro se esforzaba por dar lo mejor de él. Siempre que tenía tiempo libre le marcaba a Katerin, aprovechaba para hablar con ella y con su amiga Tamara, a la cual con mucho gusto había escuchado después de un largo tiempo. En poco tiempo, Alejandro se convirtió en uno de los mejores empleados del departamento. Gracias a los sabios consejos de su padre, de Nicolás y Katerin fue subiendo de puesto, hasta que se convirtió en la mano derecha de su padre, quien estaba feliz y orgulloso. Finalmente, su hijo lo representaba y ya estaba listo para dejarle el puesto. Por su parte, Michael vivía arrepentido. Por sus inseguridades y sus celos había perdido a la chica que le gustaba. Él no había creído en ella. Tras una visita a la casa de Katerin por un asunto de negocios que su padre tenía con Nicolás. Porque una cosa era su vida privada y otra muy distinta los negocios. Nicolás no lo recibió como solía hacerlo, pero, tampoco lo trató con indiferencia. Le dio un recibimiento cortes y lo atendió como solía hacerlo con sus colegas y socios. Michael le agradeció y se despidió de él. Le maravillo estar por mucho tiempo ahí y no escuchar a Katerin. Los empleados estaban en sus asuntos, no estaban para que le preguntarán por su señorita. él ni siquiera atrevía a hacerlo. Él se encaminaba a la salida de esa gran casa, cuando encontró a Amery sentada afuera, en un pequeño kiosko, se encontraba leyendo un libro de pasta gruesa y hojas enceradas. Michael se aproximó a ella para agradecerle por abrirle los ojos y no dejar que su hija le siguiera viendo la cara. Se aproximó a ella con confianza. En cuanto Amery percibió el aroma del perfume de Michael, colocó el separador entre las hojas que estaba ojeando, cerró el libro y espero a que la llamara para recibirlo con una sonrisa. Sabía que tarde o temprano tenía que desengañarlo. Limpiar el nombre y la dignidad de su hija Katerin era su prioridad. Michael debía conocer aquella verdad, la cual causaría un dolor para él. — Bienvenido, querido. Toma asiento. Le dijo en cuanto Michael estuvo cerca de ella. — Gracias, mi estimada señora. Dijo tomando asiento frente a ella. — ¿Cómo has estado? — Bien, ¿y usted? Contestó esbozando una sonrisa. — Bien, gracias. Respondió devolviéndole una sonrisa. — Me da gusto. «No creo que después de lo que te diga te dé gusto, es más... Es probable que me odies. Aunque, no creo que más de lo que tú mismo sentirás por ti» pensó sonriendo amablemente. Un denso silencio se apoderó del momento. Michael se preparaba para darle las gracias a Amery. La pelirroja buscaba las palabras para disculparse por dar el paso esencial para la ruptura de su relación. — He venido para agradecerle. Gracias a usted me di cuenta que Katerin no era la mujer que creía. Todo este tiempo me vio la cara con Alejandro, siempre tuve la razón. — Oh, no. No es así. Lo siento de ante mano. Todo este tiempo fuiste tú quien estuvo engañado. Lo interrumpió Amery. Michael la miró con desconcierto, no podía comprender sus palabras. La miró en búsqueda de respuestas. Amery se preparaba para explicarle todo lo que había ocurrido. — ¿Cómo? No entiendo. Usted tenía razón, Alejandro y Katerin salían a mis espaldas. Ese día los vi juntos, sonreían y se tomaban de las manos. Nadie me contó, yo lo vi con mis propios ojos. Dijo Michael. Amery sabía que era momento de desengañarlo. Su plan había sido concluido con éxito, su hija estaba con el chico que realmente la amaba y que protegería de ella sin dudarlo. Mientras, el amor de Michael era un tanto superficial, capaz de ser manejable al antojo de terceros, como ella lo había comprobado. — Perdón, Michael. Lo siento por lo que hice. Pero fue la única manera que encontré para probarte. Katerin y Alejandro jamás te engañaron, ellos solo eran buenos amigos. Incluso Alejandro era el protector de su relación, él te dijo muchas veces, te aconsejo. Pero tú te negaste a creer lo que yo te dije. El rostro de Michael se contrajo en una mueca, su sonrisa se desplomó. Su ceño se frunció y su corazón se alteró. Él había sido engañado así de fácil, él se había equivocado y lo peor de todo, él había causado tanto dolor en el corazón de su amada Katerin. — No pensé que fueras tan incrédulo. Fuiste más fácil de lo que creí, me creíste, ni siquiera me conocías tanto como decías conocer a Katerin, ella quien por muchos años había sido tu mejor amiga. Prosiguió Amery. Las palabras de Amery repercutieron en su corazón, se sentía destrozado y tonto en cierto grado. Ella tenía razón, a quien debía confianza era a Katerin y no a ella. Se suponía que debía creer a ella y no a su madrastra. — ¿Por qué? ¿Por qué hizo esto conmigo? Preguntó adolorido. — No, esa pregunta no es para mí. Esa pregunta es para ti. Tal vez yo haya causado malentendido, pero, en ti correspondía creer o no. El amor que decías tener a mi pequeña no fue el que tanto presumías. Es más... Quiero saber porqué la amabas, ¿su apariencia?, ¿su manera de ser? O ¿por ser tu primera amiga? No creas que no conozco todo acerca de ti, yo te investigué antes de aceptarte como su amigo. Todas las personas que están al lado de mi hija son investigados, aunque eso te parezca exagerado, esa es la verdad. Michael palideció, había perdido a su amiga, a la chica más valiosa. A la única que se había fijado en sus buenos sentimientos y a su tierna personalidad, había dejado atrás su estatus económico y todo lo que se habla de él. El prejuicio no estaba en el diccionario de Katerin, él lo había sabido bien en el momento que amablemente se acercó a él. Un chico marginado y de apariencia poco agraciada, blanco de burlas de parte de sus compañeros. Ella había hecho que lo respetarán, incluso le había pedido a su padre que ayudara a los padres de él, por la influencia social de él, la empresa había podido salir adelante. Él le había prometido un amor incondicional, le dijo que le daría felicidad y cariño. Sin embargo, al primer momento, su amor se había visto tambaleado. Un pequeño instante había bastado para demostrarle que no creía en ella como solía decir. — Usted lo sabía todo este tiempo, usted me engaño. Pero, aquí el tonto e inseguro fui yo. Está bien que usted me haya separado de ella, ya veo que después de todo no la merezco. Dijo Michael después de reflexionar todo. Amery sintió pena por él, si bien Michael era un buen chico, tenía un buen futuro por delante, pero, por varias cosas pasadas de su vida no podía progresar. Él mismo se hacía pequeño, seguía con el complejo de inferioridad que sus compañeros de primaria y secundaria, incluso preparatoria le habían hecho desarrollar. Sin decir una sola palabra, le tomó y lo envolvió en sus brazos. Michael primero se interpuso, pero, al ver que su insistencia era mayor a la de él, dejó que ella lo abrazara. — Perdón. Estoy segura que pronto encontrarás a alguien que en verdad ames, solo basta que tú tengas más confianza y más amor en ti mismo. Eres valioso, así que... No te hagas menos, todos tenemos el mismo valor en esta vida, no importa si tienes o no dinero. Lo importante es que demuestres con tus acciones y tu manera de ser, la buena persona que eres. Dijo acariciando su cabello. Michael rompió en llanto, lo que ella le decía era verdad. Por más que había querido negarse a la idea, debía dejar atrás todo lo malo que le había pasado.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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