Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Despedida”
Tal linda confesión hizo qué Katerin se conmoviera. El ritmo de su corazón se aceleró, Alejandro la amaba aún, ella estaba contenta de tener la oportunidad de corresponder a sus sentimientos. — Alejandro, yo... —No, no es necesario que digas algo. Está bien, no espero ninguna respuesta concreta por tu parte, yo solo quería expresarte mis sentimientos, yo... Interrumpió a Katerin, quien se sentía impotente por no decir lo que quería expresar. Alejandro no le permitía hablar, por lo que no tuvo más remedio que silenciarlo con un beso. Tan dulce y profundo, el compás de sus labios coordinados, la suave textura y la humedad los invadieron. Alejandro no estaba seguro de que esto en realidad estuviera ocurriendo. Era más un hecho sacado de tantas alucinaciones o sueños más locos que había tenido. Pero, tener el tacto, sentir la calidez que su cuerpo emanaba hacia él y la entrega que estaba teniendo en ese momento, le hizo entender que esto era verdadero. Ella le correspondía. La noción del tiempo se perdió, ese instante se congeló, sus corazones querían plasmar ese momento y recordarlo para siempre. Katerin no quería dejarlo, ella vaciló con respecto a su decisión. Sin embargo, sabía que no podía dar vuelta atrás, ya estaba todo listo. Una lágrima se deslizó sobre su mejilla. Al finalizar aquel majestuoso beso, Alejandro se percató de aquello. Ocultando su tristeza, limpió su lágrima y le sonrió. — No llores, te ves más hermosa cuando sonríes. Nuestra despedida no debe ser triste, tú debes de estar feliz, después de todo nos amamos. Le dijo acariciando sus mejillas con la punta de sus pulgares. Katerin asintió, le dedicó una pequeña sonrisa y lo miró detenidamente. Se preguntaba como había sido capaz de haber hecho omisión del maravilloso hombre que estaba frente a ella. — Ale, saber esto me hace reflexionar. No quiero irme, quiero estar a tu lado. Soy tan tonta que apenas me doy cuenta que tú eres quien vale la pena. Tú debías de ser en quien yo pusiera mis ojos y te dedicará mi tiempo. Ahora, no gano nada con lamentarme. Eso lo sé. Dijo Katerin con un tono amargo. Alejandro se dio cuenta de lo sincera que estaba siendo. Ella no se quería ir, ella lamentaba el tiempo perdido. Sus sentimientos eran iguales a los suyos, sin embargo, había algo que ella no se daba cuenta. Y eso era que aquella relación le había servido para comprender varios aspectos, experimentar una decepción y reconocer el importante papel que desempeñaba la confianza. — No digas eso. Pienso que esa relación sirvió para que crecieras y ganarás experiencia, no te culpes por eso. Respondió Alejandro mirándola detenidamente. — Ale, eres más sensato que yo en este aspecto. Si tú me lo permites, me gustaría intentar una relación en cuanto vuelva... Solo si tú... — Sí, yo quiero. Soy capaz de esperarte. Contestó Alejandro en un instante, no pensó, no había nada que pensar más. Sus palabras aliviaron su corazón, Katerin sabía que había encontrado al hombre indicado. Él era capaz de esperar por ella, su amor era incondicional. Ella estaba dispuesta a igualarlo, deseaba regresarle todo lo que él había hecho por ella. — Gracias, Ale. Estaré pendiente de ti por todo este tiempo, te aseguro que no habrá día en el que no te llame. Solo con escuchar tu voz me conformaré. Dijo abrazándolo con fuerza. Alejandro la rodeó con cariño. Estaba tan contento porque su relación había progresado bastante en un pequeño lapso de tiempo. Ellos dos podrían ser felices, solo era cuestión de ser pacientes. Además, consideraba que lo importante en este momento era dar lo mejor de cada uno en el mundo laboral y crecer más como personas. — Por ti esperaría toda la vida, incluso toda la eternidad por ti. — Alejandro, realmente eres quien en verdad quiero en mi vida. Gracias por amarme. Agradeció Katerin, una parte de ella le decía que no se merecía tan buen hombre como él, sin embargo, otra parte le decía que sí. Ella no imaginaba que todo el amor que había dado en su anterior vida se le estaba retribuyendo ahora, todo el sufrimiento y amargura ahora estaba convertido en felicidad y amor. — Creo que... Desde que nací solo fue para amarte a ti, ninguna mujer ha hecho que me sienta como tú me haces sentir. Te amo mucho, que si me preguntarán el porqué no sabría responder. Dijo Alejandro estrechandola más hacia él. — Ale, en verdad no quiero dejarte. Quiero estar más a tu lado. — Yo también, pero, creo que es mejor que cumplas con lo que prometiste a tu padre. — Sí, tienes razón.... Em... Creo que te buscan, desde aquí puedo ver como tu jefe está mirándote con seriedad. Dijo Katerin mirando al jefe de Alejandro desde el marco de la puerta de entrada. Alejandro se volteó, miró con pena a su jefe e hizo una seña de que pronto iría a donde él. Antes de que se fuera, no perdió la oportunidad y volvió a probar esos suaves labios que lo derretían con solo su tacto. Katerin con gusto dejó que él la deleitará con su calidez y dulzura. Su beso duró menos que el primero, él tenía que volver. — Ale, te esperaré a que salgas. Iremos a mi casa a comer, ¿te parece bien? Le preguntó con una sonrisa. — Sí, me parece perfecto. Solo unas dos horas más y seré libre. Aprovecha para distraerte o despedirte de alguien más. Le aconsejó mirándola con cariño. — Está bien, Ale. Le dio una última sonrisa y se encaminó hacia la oficina, sabía que al llegar le llamarían la atención por quedarse más tiempo de lo debido. Pero, no tenía de nada de que preocuparse, nada podía quitarle su felicidad. Katerin lo amaba y eso bastaba para hacerlo feliz. «Ella me ama a mí, a Mí. No es ningún sueño, es de verdad. Dios, estoy en la gloria» Pensó Alejandro mientras se dirigía a ver a su jefe. Mientras tanto, Katerin se tomó un tiempo para procesar todo lo que había ocurrido. No podía creer que realmente ella le hubiera robado ese beso a Alejandro y que él la continuará amando. El amor de él era el más puro y sincero que ningún chico le había mostrado hasta ahora. «Él me ama, me sigue amando. ¿Qué habré hecho en mi vida pasada para merecer un hombre tan increíble como él?» Pensó sonriendo con emoción. El chófer que había visto todo desde el automóvil, captó el momento y lo mandó a Amery, quien no pudo evitar soltar un grito de emoción. Katerin y Alejandro comenzaban a lograrlo, algo que ni siquiera ella se había atrevido. — Así se hace pequeña, demuéstrale que tienes iniciativa. Dijo con emoción al ver el video que le habían mandado. ... Katerin no paraba de sonreír y reír como una maniática, caminaba de un lado a otro, recordando el momento y la sensación de los labios de Alejandro, mientras se acariciaba con delicadeza su boca. — No sé como soportaré todo este tiempo lejos de ti. Murmuró mirando las pequeñas ondas que se formaban en el agua de aquella fuente. No supo ni en qué momento, pero, el cielo estaba completamente oscuro. La tarde se había ido y ella estaba sumida en sus pensamientos. Katerin por primera vez estaba experimentando el amor de verdad, uno que le causaba completa felicidad. Por su parte, Alejandro había trabajado con esmero y rapidez, al finalizar su jornada, se despidió de sus compañeros y su jefe, se encaminó hacia la salida. Contempló con sorpresa a la bella joven que se encontraba observando la fuente. Katerin al percatarse de su amado, no espero ni un segundo más y se aventó encima de él. Era como si hubieran pasado una eternidad separados, los dos olvidaron donde se encontraban y libremente expresaron el amor que se tenían. Una vez más el chófer les admiró conmovido, el desarrollo de su relación estaba culminando con un amor tan hermoso. — Yo sabía que la señorita estaría con este chico, espero que en un futuro sean los futuros señores y que vivan felices. Susurró con emoción. Una despedida que había comenzado como algo triste, ahora era felicidad.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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