Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

Capítulo 11
Charlotte y George. George y Charlotte. Hacen una buena combinación, sus nombres se ven tan bien juntos. ¿Ellos también se verían tan bien estando juntos? Desde que Charlie me dijo que está colada por George, ninguna de sus palabras ha salido de mi cabeza. 'George me gusta, en realidad me encanta'. Más aún esta el hecho de que cree que Camille es una rival que jamás podrá vencer y aunque le he dicho que eso no es posible no me ha querido creer. Sé que George tiene muchos sentimientos por Camille pero también estoy segura que él con el tiempo la olvidará, en verdad creo que lo que siente es solo una ilusión pasajera. No tengo pruebas pero quiero tenerlas para poder demostrarle que Cami jamás querrá a George de ese modo y que por el contrario él está libre para que ella logre ganarse su corazón, podría decir que es algo complicado pero no imposible. Salgo por la puerta principal del la casa y entro en el auto, Camille ya esta en él. En cuanto me encuentro dentro del automóvil noto que hay cierta tensión, o tal vez solo es imaginación mía. Sin embargo decido dejar pasar la sensación, porque si hay problemas entre mi hermana y Antonie será mejor que lo arreglen ellos, no quiero preguntarle lo que deseo saber porque sé que no le agradará oír ésta conversación a Tono y peor aún si es que las cosas entre ellos se encuentran un poco tensas, pero tengo que hacerlo pues no tengo otro momento. –Cami... –digo y ella de inmediato voltea en mi dirección, dándome toda su atención –¿qué es lo que sientes por George? Lo suelto sin más, me mira con las cejas alzadas por mi pregunta, sé que la tomé con la guardia baja. De reojo observo a Antonie que esta atento a nuestra conversación, ésto es incómodo para mí y sé que para él también, veo el miedo en su mirada, sé que le tiene miedo a la respuesta de Camille, que tal vez resulte que también tiene sentimientos por George, pero yo tengo la certeza de que no es así. Sus ojos ven por el retrovisor y están que arden de la furia, parecen plata líquida y sus nudillos están blancos por la presión sobre el volante. –¿George? –pregunta dudosa. Por un instante me siento en el limbo. ¿Y si me dice que si? No, yo confío en que ella no está enamorada de George. –Si –dije –he dicho George. Siento como mi voz se tensa un poco, tal vez por el momento. –George solo es un amigo de la infancia, le quiero mucho, llevamos mucho tiempo de conocernos y aunque me dijo que tiene sentimientos hacia mí yo le dije que no le podré corresponder –su respuesta es normal, tan natural como si se encontrara hablando del clima, sin sentimientos de por medio, sus ojos destellan solo con sinceridad y nada más. Asiento más que satisfecha con su respuesta. De reojo miro a Antonie, noto que su agarre en el volante se ha relajado y ya no está tan tenso. También para él representa un alivio obtener esa respuesta. –¿Por qué? –quiere saber –¿acaso tú...? Sientes algo por él –pregunta y afirma a la vez. Elevo ambas cejas. No esperé venir esa pregunta, dudo un poco ¿no está preguntando eso? ¿o si? Pero por su mirada, la verdad es que si. –Por supuesto que no –contesto casi horrorizada por la idea y negando con la cabeza. No es que George sea feo, vamos, George era un chico atractivo, eso hay que reconocerlo, pero consideremos que hemos convivido tanto que lo he llegado a considerar un hermano y por ningún motivo le vería de ese modo. Alza una ceja. –¿Entonces...? ¿puedo saber porque la pregunta? –pregunta curiosa. No quiero decirle, Charlotte me ha confiado su secreto. –Por nada –respondo evasiva. No quiero tener que decirle lo que me contó Charlotte y que ella se sienta mal por ello. –Cass –dice a modo de advertencia. –Nada Cami –respondo –por nada. Espero que solo así dejara de insistir, de verdad quiero que así sea, pero por supuesto eso no va a suceder, Camille Powell es conocida por su terquedad. Lo siguiente no me lo espero y me toma con la guardia baja. –¿Recuerdas la última vez que te pregunté que era lo que sucedía con un chico? –pregunta vagamente y no veo malicia en su pregunta pero aun así me afecta mucho su recuerdo. Trago saliva sintiéndome culpable de nuevo. –Camille... –pido rendida, casi suplicante. –No lo tomes a mal pero eso nos destruyó entre nosotras. Le miro triste. Mi pecho se oprime por su comentario, pero tengo toda la razón. –Sigues sin confiar en mí –no es una pregunta, sólo es una afirmación. Eso ya lo ha dejado claro. –Es difícil luego de lo qué pasó pero cada día me esfuerzo por volver a confiar. Asiento tranquila, porque sé que ella en verdad lo hace. Ella es la más interesada en querer recuperar la confianza perdida. –Charlie esta colada por George –suelto. Demostrándole que yo también ansio recuperar lo que hemos perdido. –Oh, eso –solo dice. Se nota sorprendida. –Ajá –respondo. –¿Y supongo que me ve como su rival o amenaza? –inquiere y me sorprendo por su declaración. La realidad es que eso no es una mentira. –Un poco. Tampoco planeo hacerla sentir mal. –Tendré que intervenir –dice si decir más del tema. Como no me da tiempo de hablar no puedo decirle que Charlotte me pidió discreción. Cuando nuestras clases terminan y la hora del descanso llega, Camille me pide quedarme con Leonel y George para entretenerlos, así ella puede hablar con Charlie y aunque al principio no quiero porque algo me dice que será malo, sé que Cami solo dirá lo necesario, a la vez la convencerá de lo que ella siente realmente. –¿Y Cami? –pregunta Leonel. –Fue con Charlie. Asiente. Caminamos los tres hasta la cafetería, nos sentamos en nuestra mesa habitual, dejamos las mochilas y vamos por la comida. –Me pregunto –comienzo a decir –¿algún día habrá buena comida en este lugar? –Es la misma interrogante que frecuenta mi mente –dice Leonel. –Ojalá y la cocinera de este sitio fuera su nana -–me dice George interviniendo en la conversación. Leonel alza una ceja interrogante. –¿Tu nana cocina bien? –pregunta curioso. Sin que nos demos cuenta, Cami llega y se sienta, después le sigue Charlotte. –¿Qué pasa con mi nani? –interroga ella. –Les decía que ojalá y tu nana fuera quien cocinara aquí –aclara George –la comida de este lugar es un poco asquerosa. –Ni que lo digas –responde con convicción –aunque pensándolo bien, no es mala idea la tuya George. Tal vez papá pueda hacer algo –dice. –Ni se te ocurra –amenazo. Sé por donde merodea su loca cabeza y no estoy de acuerdo con ello. –No sabía que tenían nana –comenta Charlie. –Es como mi abuela –dice Camille –aunque mejor dicho es la abuela de Tono. Ella asiente con una mirada pícara al oír el nombre, sé que algo sabe. Por su parte Leonel no parece contento con la mención de Tono. Imaginaciones mías o no tengo la intuición de que a él le gusta Camille. Por su gesto noto que a él le atrae mi hermana y no le culpo por ello. Respiro hondo para que se me pase la repentina decepción que siento en el pecho. Camille no es la típica plástica que desea tener la atención de todos, ella es todo lo contrario a eso. Es el tipo de belleza silenciosa, es dulce y fría a la vez, calculadora, depredadora, valiente, inteligente, fuerte y astuta. Es la chica que muchos quisieran tener, aunque no se atrevan a admitirlo. Estoy segura que él siente algo por ella y ella probablemente le corresponde, pero mi parte malvada desea hacerle saber a Camille que estoy enamorada de Leonel porque sé que ella jamás pasará encima de mis sentimientos, aún así eso signifique su propio abismo prefiere ser leal a los que ama, pero entiendo que eso no es justo. No puedo hacerle eso a mi hermana. Lo mejor es esperar a ver que sucede, lo único que pido es que no hayan corazones rotos. El descanso termina y las clases pasan, a la hora de ir a la práctica no tengo ganas de ir. Una parte de mí se siente feliz por la posibilidad de que alguien aparte de Tono ame a Camille pero la otra parte está herida. Camille se cambia la ropa y sale de los vestidores, dejándome con Charlotte. –Camille ya me lo aclaró todo –comenza –entiendo que le hayas tenido que decir. Asiento no sabiendo que más decir, no tengo ánimos de decirle más. –Cassie algo te pasa, ¿quieres decirme que es? –pregunta preocupada. Ella en verdad es una buena amiga. –¿Tanto se nota? –desvío solo un poco. –Es más que evidente Cass –me dice –¿me dirás? –Un chico –digo y ella sonríe bobaliconamente. –¿Qué hay de malo en eso? -–pregunta. –¿Y si le gusta otra chica? –pregunto. –Trágico. –Lo es –afirmo –me gusta Leonel y sospecho que Leonel esta colado por Camille. Me mira con demasiada sorpresa. –¿Pasa algo? –pregunto al ver su gesto. Negó. –Solo estoy sorprendida –susurro y no dice más. El viernes de esa semana llega muy pronto, sea algo bueno o malo, el viernes llega y no podría oponerme a ello. Las clases terminan, las prácticas de las animadoras dan inicio, al finalizar ésta vamos hasta el estacionamiento donde Antonie nos espera. Nos montamos en el auto y partimos a casa. Al detener el coche bajo de él, voy hasta mi habitación. Sin saludar a mi nana subo por las escaleras, de camino saludo a mamá, entonces si llego a mi destino y me encierro en mi habitación. Estos últimos días no fueron buenos para mi, Cami y Leonel se veían más y más cercanos, eso me tiene mal, por más que lo disimule aún así no puedo evitar sentirme de ese modo. Me mantengo sumergida en mis pensamientos hasta que alguien llama a mi puerta, no hago caso, quizá se vaya sea quien sea. Otro toque y sigo ignorándolo. Uno más y seguido de una voz. –Cassie –dice Camille al otro lado de la puerta –soy Cami, quiero hablar contigo. No respondo. Tontamente me siento enojada con ella. –Cass –suplica de nuevo –sé que estas ahí. Abre por favor. No quiero abrir. Para que negarlo, una parte de mí se siente herida y enojada con Camille. Sin embargo, estoy segura que ella no sabe porque de saberlo, puedo más que segurar que ella no me haría daño de forma intencional. Esa es Camille, siempre dispuesta a no dañar a quienes ama. No puedo, ni debo enojarme con ella. Me levanto, camino hasta mi puerta y la abro. Ella está ahí todavía, su mano levantada, lista para tocar de nuevo. Pero su mano cae cuando abro. –Cass –suspira y le sonrío. –Cami –digo solamente. –¿Puedo pasar? –pide tímida. Asiento. –¿Sucede algo? –quiero saber. –Tenemos que hablar –me dice, repentinamente me siento nerviosa, algunas veces eso augura algo malo. Me quedo callada y nota mi silencio. Nos sentamos en mi cama, me mira un poco agobiada. –Te he dicho que te voy a recuperar la confianza y estoy dispuesta a hacerlo –me dice. No sé de que va esto pero me empieza a poner de los nervios. –Lo sé –le digo para llenar el vacío de mi respuesta. –No es fácil –sigue hablando y frunce el ceño –pero es mejor que lo sepas. Espero sin decir nada. –Me gusta Leonel –anuncia –y me estoy empezando a enamorar de él. Quiero arriesgarme con él. Trago el nudo que se forma por su confesión. Siento como mi mente se divide en dos, mi lado malo y mi lado bueno. El malo me pide atacar a Cami, confesarle mis sentimientos y así se alejarla de él, al tiempo que le lavo el cerebro con sus mismas ideas sobre no perder la confianza de mi padre. Mi lado bueno, me dice que me quede callada y deje que sea lo que tenga que ser. Y sigo a mi lado bueno, como nada sale de mi boca solo digo. –Es... es un buen chico. Mi corazón oficialmente está roto.
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Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

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