Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

Capítulo 10
En escala de uno a diez, dónde uno es cuerdo y dónde diez es loco. Entonces. ¿Cómo calificaría mi vida? Sin dudarlo le daría un diez. El motivo, los giros raros y locos de la vida. Si hace seis meses me hubieran dicho que me llevaría muy bien con el primo de Landon, les respondería que eso nunca sucedería, pero tienen razón al decir. "Nunca digas nunca". Lo hubiera dicho en ese entonces y mira lo que hubiera sucedido. Ja, pero aún no dijiste "nunca", me recuerda mi cerebro, y mira lo que pasó. Volviendo al punto inicial. Los días van pasando, y con ello muchas cosas vinieron, grandes sorpresas. Aclaro, no es sarcasmo. Leonel se comenzó a hacer poco a poco más cercano a nosotras, raro, pero muy cierto. Tal vez esto está empezando a ser el inicio de una nueva amistad y eso me tiene muy emocionada e ilusionada a la vez. ¿Por qué? No tengo ni la menor idea. Con el correr de los días, empiezo a sentir más y más sensaciones, muchos sentimientos encontrados que me empiezan a confundir más y más. Odio a mis sentimientos traicioneros. Leonel es un buen chico, con cada día que pasa con nosotras lo conozco más y me parece más que perfecto. Claro. Perfecto... Perfecto para ti. Cerebro... Deja de decir tonterías. Niego mentalmente. Ah, mis sentimientos de nuevo. Me atrae, ya no tiene sentido negarlo, el chico es guapo y no me da miedo decirlo, pero estoy empezando a presentir que esto está yendo muy lejos. A cómo de lugar debo pararlo, no me permitiré dejarme llevar por mis emociones. Sin embargo, el hecho de que quiera frenar lo que siento, no evita que le conozca más, porque en efecto si que empecé a saber más de él. Por lo que me ha contado supe que es el segundo hijo, tiene un hermano mayor de nombre Richard, es primo de Landon porque su padre y el de él son hermanos. Es dos años mayor que yo y en el caso de Cassie y Charlie tres años, el motivo de que se encontrara estudiando en el mismo curso que nosotros es que él nació con problemas respiratorios, pues hace un año exactamente tuvo problemas nuevamente por lo que se vió obligado a  dejar de estudiar y perdió el año. Más aún que el entró al jardín de infantes un año más tarde, por ese motivo es que se atrasó dos años y aquí está. En sus pláticas va saliendo a relucir su lado caballeroso, dado que nos habla como le gustaba tratar a las mujeres, pero en especial a su mamá. Y mi tonto corazón late desbocado con cada cosa que sale de su boca, porque me gusta como dice que trata a su mamá. En realidad es un muy buen chico, cada vez me siento más y más atraída a él. Es como si yo fuera un imán y él, el metal. Incluso supe que no le gusta beber, ni fumar o drogarse, eso me fascina de él. ¿Podría ser más perfecto de lo que se mostraba ante mí? No lo creo, y no importa, así me gusta, aunque gustar es poco, me encanta, es de esos chicos que ya casi no hay, ni siquiera Tono es así. –Mi postre favorito es el pastel de zarzamora –dice él. Lo miro con la cabeza ladeada. –Interesante –digo –tu turno de preguntar. Y justo en éste momento estamos jugando veinte preguntas, él llevaba diez y yo once, es su turno de preguntar. Porque hasta en eso es un caballero, me deja comenzar primero. –¿Tu color favorito? Lo miro sorprendida. Mi color favorito, tengo uno, estoy segura de ello, me gusta el... azúl, pero también lo hace el ¿gris? Si también me gusta el gris, la razón, porque es el color de ojos de Tono pero no sé si me sigue gustando como antes, y la respuesta es que creo que no. –El azul –contesto. –Muy bien –dice –vas. –¿Cantante favorito? –Grupo dirás –me dijo –Queen. Mi ídolo es Freddy Mercury. Sus ojos se iluminan de emoción y yo solo pienso en que es el tipo de chico que quiero conmigo. Asiento. No los conozco por eso no comento nada, pero los buscaré y veré que tal. Han pasado ya tres semanas desde que las clases comenzaron y solo dos semanas desde que hicimos el trabajo de Química juntos y ya nos llevábamos muy bien. Aunque por otro lado está el hecho de que eso a Antonie no le agrada ni un gramo, por ese motivo y algunos otros más tengo que empezar a marcar un poco de distancia. No puedo dejar que siga creyendo que hay algo entre nosotros o que está próximo a suceder, porqu nosotros no tenemos ninguna posibilidad juntos. El auto se detiene y bajo de él luego de que Cassie baje. Cuando Tono se me acerca y me sonríe, tuve la oportunidad para citarlo en la biblioteca, es mi oportunidad de decirle. –Te espero en la biblioteca –le pido cerrando la puerta. Él sonrie y asiente. Sé que se está haciendo ilusiones y por cosas como esas es que haré lo que planeo hacer. Entro a la casa y voy a la cocina donde encuentro a mi nana haciendo la comida. La saludo y después camino hasta mi habitación, donde me pongo ropa cómoda para después bajar tal como le solicité a Tono. Atravieso la puerta y cierro tras de mí, él ya me espera, parece ansioso, incluso se le nota ilusionado. –Cami –dice feliz de verme. –Hola –contesto hasta cierto punto nerviosa. –¿Para qué me pediste venir? –Eso –digo y me rasco la nuca –necesito que pongas un poco de distancia conmigo. Al principio luce confundido, pero luego la razón se abre paso en él. Me mira sorprendido. –¿Puedo saber el por qué? –Si –le digo. –¿Y...? –habla expectante. Su rostro empieza a denotar lo abatido que se encuentra. –Creo que estoy empezando a aclararme –le suelto, abre grandes los ojos –hay un chico que me atrae en demasía. La tristeza se hace más presente en él, un nudo se abre paso por su garganta y eso me hace sentir mal. Sé que le dolerá el saberlo, sé que lo lastimaré con mi sinceridad pero yo no quiero mentirle, no quiero engañarlo alimentando una falsa esperanza, porque eso es peor a que te rompan el corazón, y yo no quiero eso para él. Yo mejor que nadie sé lo que es vivir llena de mentiras. –¿Iker? –inquiere. –No –digo –a él ya lo superé. Solo siento un cariño especial por él pero ya no le amo. –¿Quién entonces? –me pregunta. No quiero decírselo. ¿Qué caso tiene decirle si solo será para lastimarlo? ¿Qué gano con ello? Pero su mirada insiste en querer saber. –Leonel –contesto sin preámbulos, su rostro se desfigura al oírme. –Ese chico –¿te quiere? –No sé -le digo –y tampoco sé si yo le quiero, es mi amigo y me atrae, del mismo modo que lo haces tú, pero por eso te pido más espacio. Sé que pido mucho pero ahora no solo eres tú, hay alguien más que puede ganar mi corazón. No te estoy cerrando la oportunidad, solo te estoy siendo sincera, diciéndote que quizá me termine enamorando de alguien más pero hasta el momento no es una certeza. Cuando lo sea te lo diré y quiero que no te caiga de golpe. En serio, perdóname, no pensé que esto pasaría. –No tengo nada que perdonarte –susurra con una sonrisa entre triste y esperanzada –solo recuerda que estaré aquí, para tí. Asentí con el más firme deseo de poder amarlo como él lo hace conmigo o de lo contrario con la idea de que él dejase de amarme y pudiese ser por fin feliz sin mí. Sin más por decir se da la vuelta y se marcha, dejándome con los libros y mis estúpidos sentimientos. Por alguna extraña razón siento que es él quien me deja y no yo a él. Y duele. La mañana del lunes me subo al auto, esta vez Tono ya está al volante, no hace amago de bajarse y abrirme la puerta, aunque me parece raro sé el motivo de porque no está siendo atento conmigo, me está dando mi espacio y se lo agradezco infinitamente. Aunque eso hace que una parte de mí se sienta mal. –Hola Tono –saludo. Me sonríe ligeramente pero la sonrisa no alcanza sus ojos. –Cami –dice solamente. No hay tiempo de más porque en ese momento Cass sube al auto, se sienta a mi lado y después cierra la puerta. Sin necesidad de más Tono pone en marcha el auto. –Cami... –llama Cass y yo centro mi atención en ella –¿qué es lo que sientes por George? La miro con las cejas alzadas por su pregunta, veo hacia el retrovisor y visualizo a Tono que parece echar fuego por los ojos, sus manos aprietan el volante fuertemente. –¿George? –pregunta dudosa. –Si –repite –he dicho George. –George solo es un amigo de la infancia, le quiero mucho, llevamos mucho tiempo de conocernos y aunque me dijo que tiene sentimientos hacia mí yo le dije que no le correspondo. Asintió más que satisfecha con mi respuesta, de reojo miro a Tono y noto que su agarre en el volante se ha relajado y ya no está tan tenso. –¿Por qué? –quiero saber –¿acaso tú...? Sientes algo por él –digo y afirmo. –Por supuesto que no –dice negando con la cabeza. Alzo una ceja, haciendo evidente que deseo saber la razón de su pregunta. –¿Entonces...? ¿puedo saber por qué la pregunta? –pregunto curiosa. –Por nada –responde evasiva. –Cass –hablo advirtiéndole. –Nada Cami –suelta –por nada. –¿Recuerdas la última vez que te pregunté que era lo que sucedía con un chico? –pregunto vagamente y sin malicia. –Camille... –pide como si le doliera recordar. –No lo tomes a mal pero eso nos destruyó entre nosotras. Me mira triste. –Sigues sin confiar en mí –no pregunta, sólo lo afirma. –Es difícil luego de lo que pasó pero cada día me esfuerzo por volver a confiar. Asiente tranquila. –Charlie esta colada por George –suelta. –Oh, eso. –Ajá. –¿Y supongo que me ve como su rival o amenaza? –quiero saber. –Un poco. –Tendré que intervenir –comento y no vuelvo a decir nada más sobre el tema. Entramos a clases y luego de unos tediosos módulos pero para nada aburridos, pues es Literatura la materia que acabamos de tener salimos del salón, es la hora del descanso y por tanto iremos a la cafetería. Le pido durante clases a Cass quedarse con Leonel y George, mientras yo hablo con Charlotte y aunque al principio no quería termina por aceptar. Charlie sale primero diciendo que irá a los baños, aprovecho ese momento para seguirla. Al igual que ella entro a los baños, voy a un cubículo, salgo y me lavo las manos. Ella también ya ha salido. –¿Podemos hablar Charlie? –le pregunto amablemente. –No es necesario que preguntes Cam –me contesta tan dulce como siempre. Sé que está de buen humor porque me llama por el sobrenombre que ella me puso. –No te enojes con Cassie por lo que te diré pero lo creo necesario –comienzo hablando –me caes bien Charlotte y me pareces una chica increíble, sinceramente creo que eres una de las pocas chicas que saben ser amigas y no me gustaría perder tu amistad o lo que sea que tengamos. Me mira extrañada. –También me pareces una chica muy especial –me dice –pero, ¿puedo saber porque me dices esto? –Cassandra me dijo que te gusta George –abre la boca con sorpresa. Me mira molesta pero luego se relaja. –Bueno pues –susurra nerviosa –es cierto –y se sonroja. –También sé que sabes sobre que George esta colado por mí. Asiente. –Mira –digo –hace algún tiempo, él me lo confesó y yo le dije que no. Y sigo en lo dicho, no siento lo mismo salvo un cariño profundo de amigos. Me mira desconfiada. –¿Y por que se supone que debo creerte? –pregunta. –Porque, verás –explico y no puedo evitar ponerme nerviosa –a mi me gusta alguien más. Alza ambas cejas, sus ojos esperan y le daré la respuesta, porque es lo que espera y porque quiero que confíe en mí. –Me gusta Tono, el chico que es casi mi hermano –suelto y se relaja –pero justo en este momento estoy confundida, porque también me gusta Leonel. Abre los ojos como platos ante mi confesión. –Pero creo que ya me estoy empezando a aclarar –continúo. Aunque es más para mi misma y me doy cuenta que no le miento.
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