El secreto de la oscuridad

El acuerdo
La iglesia era mucho más grande por dentro que por fuera. Estaba en una sala principal lleno de ventanales por los lados junto a un faro de luz. Ninguno de los dos hablaba durante el viaje. Solo caminaban hasta llegar a una puerta en una esquina de la iglesia. Dentro estaba un hombre mayor vistiendo una bata blanca leyendo un libro extenso. -Joven Arthur, sabe bien que no me gusta que interrumpa mi hora de lectura.- -Lo lamento gran sacerdote. Pero la noticia es de vital importancia y no puede esperar. Traigo conmigo alguien que dice ser un desertor de la hermandad oscura- -¿desertor?, un traidor de la hermandad más traidora del mundo. No me sorprende- -Gran sacerdote. Este chico puede decirnos todo lo que queremos voluntariamente. Podríamos pasar la voz de lo aprendido de él y cambiar la guerra.- -No creo que piense decirlo todo gratis- -Tiene razón, hay un precio- -¿y cuál es?- -Quiero que me expíen de mis pecados pasados. Ya que mientras estuve siendo parte de la hermandad estuve luchando contra ustedes.- -Suena justo. Daremos el aviso de que el joven…- -Albert- -Albert decidió tomar la decisión correcta y ayudar a la humanidad aun a tiempo, y con ello se te perdonaran tus crímenes durante la guerra en todo el mundo. Ya no tendrás que dejarte esa mascara- -En realidad preferiría conservarla. Pero también tengo una segunda petición. Quiero liderar el escuadrón de magos que atacaran a la hermandad oscura.- -Imposible, nos llevaras a una trampa.- -Joven Arthur, le he dicho que no grite en la iglesia- -Lo lamento.- -En cuanto a la petición debo decir que es muy sospechoso. Es fácil pensar que eres de confiar al ser un mago negro. Pero además ¿Por qué querrías matar a tus propios compañeros?- -Ellos nunca fueron compañeros. Ellos me quitaron a mi hermano, mis padres, mi hogar, mi honor y mi felicidad. Mataron todo lo que me importaba, solo me les uní para que no me mataran a mí también. Por eso quiero estar ahí cuando todos y cada uno de ellos caiga- -Una muy importante confesión. Pero aun así me cuesta creerte. Dame 3 días para rezarlo con nuestro dios y con los presidentes del mundo. Mientras tanto siéntete libre de pasear por el palacio. Tenemos habitaciones de sobra y mientras no salgas de la vista de algún guardia puedes pasear.- -Entonces supongo que me retiro por ahora, volveré en 3 días a la misma hora- Albert salió y Arthur lo siguió poco después. Aunque nunca se le acercaba siempre lo vigilaba. Desde que salía de su habitación hasta que se iba a dormir. Albert estaba aburrido al ver solo personas pasear y rezar. No fue hasta que se detuvo en una banca junto a un árbol. “Ya casi es hora de comer, pero la comida de aquí no es buena. Y da la casualidad que me perdí. Supongo que eso me pasa por buscar perder a ese Arthur. Tengo hambre pero la comida de aquí es pésima. No sé si pueda seguir probándola, moriré de hambre o de intoxicación. Quizás deba salir y cazar por mi cuenta pero eso se vería sospechoso” -Te ves hambriento, toma un filete de pescado del rio- Una hermosa chica de pelo rubio y largo se sentó junto a Albert de forma confiada dándole algo de comer. Albert desconfiado no probó la comida. -¿Por qué no lo pruebas?- -Por distintos motivos. El primero dice que sabes quién soy y la comida esta envenenada buscando matarme sin conflicto. La segunda es que no sabes quién soy y buscas que me quite la máscara aliviando tu curiosidad por saber cómo me veo. La tercera opción es que el filete sea robado y buscas meterme en problemas- -Un poco de la primera y segunda. Sé quién eres y busco que te quites la máscara- Albert se hecho el filete a la boca sin quitarse la máscara rápidamente para que ella no pudiera ver su rostro. -¿Tan desconfiados son los de la hermandad oscura?- -Solamente yo soy así. La confianza de la hermandad es lo que me permitió escapar- -Mi nombre es Beatrice. Un placer conocerlo.- -Albert. El placer es mío. ¿Qué te trae aquí?- -¿Al gran santuario? Notaras por mi ropa que soy de aquí.- -Lo sé. La pregunta es. ¿Por qué alguien que no pelea se le acercó así a un mago negro? ¿Acaso eres de esas a las que les atrae el peligro?- -Eso sería caer bajo por aquí. Aunque admito que mi hermano de sobreprotege. No puedo ni siquiera salir del templo sin que el este insistiendo en donde y con quien estoy. Quizás no se pelear pero este es una zona pacífica. Casi no hay peligro- -Mi hermano también me protegía mucho. Él era el prodigio de los dos y siempre me cuidaba de lo brabucones. Yo me molestaba porque me sentía débil.- -¿también tienes un hermano mayor?- -En realidad yo era el mayor. Pero todos actuaban como si él lo fuera- -¿y dónde está el ahora?- -Murió hace 3 años en una batalla. No lo pude salvar- -Lamento escuchar eso- -Está bien. Fue hace tanto que aprendí a vivir con ello.- -Beatrice, aléjate de él. No es de los nuestros- -Tranquilo hermano. Si quisiera matarme ya lo habría hecho- -Espera… Arthur es tu hermano.- -Entonces ya se conocen- -Beatrice. No me hagas repetirlo. Aléjate de él o- -No me puedes obligar a alejarme- Arthur enojado tomo del brazo a Beatrice pero en cuanto empezó a jalarla fue detenido por Albert quien se escuchaba enojado. -Ella ya tomo su decisión. Como su hermano y como guardia deber respetar dicha decisión- -Tú no sabes nada de nosotros. No tienes el derecho a opinar en lar relaciones familiares ajenas asesino- -No me molesta que me digan asesino. Pero me molesta que trates a tu hermana como un objeto codiciado que debes alejar del mundo para que no te lo roben- Los dos magos estaban por desenfundar sus espadas en medio de la ciudad cuando alguien los interrumpe. -Joven Albert. El gran sacerdote termino de pensar en la propuesta y quiere verlo inmediatamente.-
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