El secreto de la oscuridad

Bienvenido a la iglesia de la luz
Por los reportes de la hermandad oscura y que la guerra terminara. Existía un lugar donde pasarían dos cosas, o me mataran o me darán la ayuda que necesito. Quizás con los mejores magos clase S del mundo puedo atacar la hermandad oscura. La secta de la luz. Un gremio de monjes cuyo único terreno es el de un templo sobre una montaña. Son pacifistas y siempre hablan de una especie de dios que nos brindó el poder de la magia. No sé si confíen en mí. El país del fuego ya debió haber avisado de mi existencia. Pero no me quedan más opciones. Con suerte su piedad les dejara escucharme. En ese momento Albert fue interceptado por tres magos de la hermandad oscura. -Sabíamos que estarías cerca del país del fuego. Quizás no pensaste bien tu plan.- -Sabía que esto podía pasar pero confió en mis habilidades lo suficiente como para arriesgarme a enfrentar a tipos como ustedes- Dos de los magos crearon cadenas negras con las que rodearon a Albert hasta inmovilizarlo. El tercer mago creo con el mismo material negro una capa similar a un capullo que rodeo por completo a Albert. -Captura completada. Supongo que compartirá el mismo destino que el cocinero- El capullo y las cadenas empezaron a incendiarse obligando a los magos a alejarse. Rápido salió Albert con una armadura de cuerpo completa negra con forma de esqueleto. Es casi como si un esqueleto negro lo rodeara. Los tres magos usaron las cadenas pero Albert tomo sus espadas y las incendio con su magia para romper las cadenas que se acercaran. Antes de que reaccionaran y con la ventaja de la armadura se acercó a uno de los magos para decapitarlo. Y con la daga en llamas el arrojo a otro de los magos matándolo. Jalo la cadena para recuperar la daga e ir directo a por el último cuando este también se colocó una armadura negra. -esqueleto demoniaco. No eres el único que conoce más de un hechizo.- -Estas cerca de impresionarme. Pero aún no lo logras.- Cubriendo las espadas con fuego negro y el aumento de fuerza de la armadura rompió la parte frontal de la armadura enemiga de un solo golpe. La cara del mago pasó de confianza a miedo en un segundo. Pero antes de que pudiera decir algo Albert le encajo una espada en el corazón y lo incinero por dentro. Con una horrible escena en el bosque. Albert tomo lo que necesitaba y se fue. Siguió así su camino hasta que en la noche llego a un pueblo. El cansancio de dormir en lo arboles se notaba y decidió buscar una ascienda donde quedarse. -Bienvenido. No pareces de aquí. Permíteme darte la bienvenida a la aldea del rio.- -Aldea, desde cuando hay una aldea- -¿Estuviste aislado del mundo?, las aldeas se fundaron desde hace 2 años cuando la guerra termino. Cada aldea pertenece a un país pero no está dentro de los muros de protección. Eso ha abierto nuevas posibilidades en todo el mundo. Como por ejemplo nuestro rio del país de agua que nunca pudimos aprovechar hasta ahora.- -Eso me alegra, y disculpe que lo interrumpa. Pero estoy buscando donde quedarme a dormir por una noche. Aquí tiene- -Increíble, eso es mucho dinero, ¿eres un ladrón?- -yo no me rebajaría a eso- -Bueno, te ves cansado para alguien que no muestra su cara. Sígueme. Tengo una habitación libre- Albert durmió tranquilo por primera vez en varios días y primera hora salió del local continuando su camino al templo de luz. Al atardecer del mismo día estaba en las puertas del templo donde dos guardias lo recibieron. -Alto, tu aspecto no me luce familiar, te ves como un mago negro- -Seré honesto. Soy un mago negro.- Los guardias sacaron sus espadas de inmediato en señal de alerta. Él sabía lo que había provocado pero aun así se negó a pelear. -Escuchen me, no soy un enemigo. Soy un traidor de la hermandad oscura y quiero hablar con el sacerdote acerca de cómo poder enfrentarlos.- -¿Cómo sabemos que no estas mintiendo?- -¿Están ganando la guerra?- -Pues… no- -Entonces ¿Por qué la hermandad oscura se arriesgaría a hacer algo como esto cuando podría simplemente traer cientos de magos y acabar con el templo?- -Es cierto, pero no es suficiente para tener nuestra confianza- -Supuse que pasaría algo como esto. Así que traje este saco- Al arrojar el saco salieron las cabezas decapitadas de los magos negros que antes mato. -Según los reportes de desaparecidos ellos eran esclavos de la hermandad oscura- -No eran esclavos. Eran magos negros.- -¡Imposible! Nos quieres engañar- -Este es solo uno de decenas de datos que les puedo brindar. Pero si quieren más detalles tendrán que dejarme pasar.- -Dejen que pase, yo lo escoltare hasta la iglesia del santo sacerdote.- Tras la puerta apareció un chico rubio y delgado. Llevaba una espada de dos manos con él y parecía vestir de la riqueza. -Joven Arthur, no hay duda de su habilidad pero no debemos confiarnos así de alguien que confirma ser un mago negro. Hasta donde sabemos pudo haber matado 3 esclavos- -Yo soy como ellos, antes era un esclavo y elegí pasar a ser uno de ellos antes que morir, deshonre al país del fuego y en cuanto se enteraron mi propio padre me quiso matar.- Albert creo una pequeña bola de fuego en cada mano probando su honestidad y por lo tanto mostrando que lo que ha dicho hasta ahora. Esto emociono al joven. -No podemos dejar pasar esta oportunidad, en 2 años de alianza mundial nunca pudimos extermina ni capturar a ningún mago negro. Ahora uno está frente a nosotros buscando cooperar voluntariamente. Simplemente es la oferta que el mundo necesitaba- -Pero joven Arthur…- -Es una orden como superior- -Sí señor, como ordene- -Bien mago negro, bienvenido a la secta de luz-
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
El secreto de la oscuridad

Populares

Populares

close 0/500