Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Falsa ilusión”
Michael siguió el consejo de Alejandro, lo cual hizo que su relación mejorará. En el transcurso de ese tiempo ellos habían fortalecido su vínculo, Michael volvía a ser el chico amable del cual Katerin se había enamorado. Todo iba de maravilla. En cuanto a la universidad, ellos estaba a días de concluirla y recibirse como licenciados. Esto emocionaba cada vez más a los tres. Las puntadas de la mano de Katerin habían sido retiradas hace un par de semanas, aunque utilizó un ungüento para quitar la cicatriz, esta permaneció ahí. — Chicos y chicas de la generación 2018-2023, me complace anunciarles que después de la ceremonia de clausura, se realizará la fiesta de despedida, por lo que los invitamos a quedarse. Indicó su tutora con entusiasmo. Los demás se emocionaron ante la magnífica noticia, los ánimos de Alejandro estaban hasta por los suelos, el recuerdo de los planes que había hecho con Tamara habían desvanecido así como ella. En la fiesta todo el mundo estaría, menos él, así lo tenía planeado. Por su parte, Katerin no estaba acostumbrada a ir a fiesta, por lo que, la idea la emocionó. «Por primera vez sabré que se siente ir a una fiesta de verdad, en la que vayan chicos de mi edad, no veo la hora para que ya sea el día de mañana» Pensó Katerin con emoción. ... En la salida, Katerin iba caminando sola, ya que Michael se había ido antes de lo previsto por asuntos relacionados a la empresa de sus padres. Ella iba repasando su armario y recordando cada valioso consejo que Tamara le había dado, cuando se topó a Alejandro, el cual miraba con melancolía una foto de su amiga. — Ale, ¿qué sucede? — Oh, Katerin. ¿Eres tú? Respondió Alejandro sorprendido, guardó la foto y la volteó a ver. — ¿Era la foto de Tamara, verdad? Preguntó curiosa mirándolo con detenimiento. Alejandro asintió, sacó la foto y se la extendió. Katerin la tomó y la contempló con emoción. En la foto se mostraba una Tamara completamente distinta, su sonrisa irradiaba confianza y seguridad, además, que lucia más atractiva. — Wow, se ve hermosísima. ¿Cuándo te envío esta foto? — Esta mañana, seguido de una carta. Respondió Alejandro extendiendo le un sobre. Katerin se apresuró a tomarlo. Tenía bastantes ganas de saber acerca de lo que era de su vida en estos momentos que se encontraba lejos de ellos. “Querido Alejandro, Acabó de darme cuenta que ya mañana es la clausura, por lo tanto, quisiera disculparme contigo. Lo siento por los planes que hicimos y que no pudimos cumplir. Perdóname por ser egoísta y seguir mis sueños sin dejar que partícipes en ellos, como solías hacerlo antes Espero que te encuentres bien, yo me encuentro bien, adjunto la foto para que veas lo bien que lo estoy haciendo. Por favor, saluda y cuida a mi amiga Katerin por mí. Los extraño mucho, espero volverlos a ver el día que acabe mi entrenamiento. Con cariño, Tamara” Katerin sonrió, su corazón se sentía más aliviado. Al fin sabía algo de su amiga Tamara, la cual no había hablado por meses con ellos desde su partida. — Es grato saber de ella. Alejandro, dime cuando te llegue otra carta. Mencionó Katerin regresando le aquel sobre. Después de que él lo guardará, un silencio se apoderó entre ellos dos. Se miraron mutuamente y sonrieron. — Por cierto... ¿Mañana estarás en la fiesta? — Oh, no lo creo. No estoy de animo para permanecer en un lugar solitario sin nadie con quien hablar. — Y, ¿No vendrías por mí? Preguntó Katerin contemplándolo con una tierna mirada. Alejandro se tomó un instante para mirarla detenidamente, algo en su mirada le decía que ella lo miraba diferente, ya no era una simple mirada de amistad sino que algo más se ocultaba. — ¿Quieres que yo asista a la fiesta contigo? — Sí, ¿por qué no? ¿Acaso está mal que yo te invite? — No, pero... ¿Y Michael? — No creo que diga algo, además nosotros somos amigos y estamos para apoyarnos. No puedo permitir que tu último día en la universidad lo pases de esa manera tan desolada en casa. Además, tú tienes más experiencia en estar en fiestas y necesito de tu conocimiento. Respondió Katerin regalándole una linda sonrisa. — De acuerdo. — Gracias. Contestó amablemente, lo abrazó con emoción y besó su mejilla. Alejandro se sentía en las nubes, la esperanza quería surgir desde las profundidades de su ser. Detrás de unos arbustos se encontraba un misterioso hombre que los apuntaba con una cámara, sin que se dieran cuenta había capturado su demostración de afecto. — De acuerdo, entonces nos vemos mañana. Respondió Katerin con una gran sonrisa. Ella subió al auto, mientras que, Alejandro acariciaba con fascinación la mejilla en donde sus delicados labios se habían posado. — Basta, Alejandro. No te ilusiones, ella tiene a Michael, lo ama a él. Ella es solo amable contigo porque eres su amigo. Se dijo a sí mismo para tranquilizar a su agitado corazón. El misterioso hombre vestido de color negro, subió a su auto con una gran sonrisa y se dirigió al punto de reunión en la orilla del río cercano a la casa de Katerin. En ese lugar, una mujer pelirroja lo esperaba con una gran sonrisa. — ¿Conseguiste lo que te pedí, Rodolfo? Preguntó en cuanto le vio llegar. — Claro, tú sabes que yo encuentro y fotografió en el momento exacto. Respondió mostrándole la foto íntima de Alejandro y Katerin. — Mmm... Veo que supiste tomar de buena manera esta foto, en un ángulo correcto e iluminación exacta. — Sí, así como me lo pediste. Se puede ver que están en una manera comprometedora. Respondió esbozando una astuta sonrisa. La mujer asintió con emoción, la foto había quedado tal y como la había pedido. Sin decir ni una sola palabra más, le dio un sobre lleno de dinero. En cuanto el hombre lo tomó, este desapareció, dejándole sólo la fotografía impresa. «Veremos si es el fin de esta absurda relación, no habrá final feliz para ustedes, no están destinados a estar juntos, no mientras yo viva. Lo siento, Michael, pero yo necesito un brillante futuro para Katerin y para todos nosotros, y para eso tú no eres el indicado» Pensó con astucia mientras marcaba el número de Michael. Sonó como tres veces, hasta que Michael respondió a su llamada. Él se notaba ocupado y cansado, sin embargo, por ser la madre de su novia le dio prioridad. — Mike, lo siento por interrumpirte. Sabes que si no fuera urgente no te llamaría. — ¿Qué sucede? ¿Le ocurrió algo malo a Kate? Preguntó preocupado. — Oh no, ella está bien, demasiado bien. Pero, es algo que se relaciona con ella. ¿Tienes tiempo para reunirte conmigo? El tono que la mujer había empleado le dio curiosidad a Michael, él cual justo en ese momento estaba terminando sus labores. — Está bien, dígame a donde debo ir y voy en media hora. — De acuerdo, nos vemos en la cafetería del centro. Es importante que llegues ahí. Le indicó recalcando le la última frase. La duda y la curiosidad surgió de nuevo en Michael, como pudo terminó lo que le faltaba y se traslado deprisa a la cafetería. Por su lado, Katerin se encontraba eligiendo con emoción su traje que usaría en la ceremonia de clausura y el vestido de gala para la fiesta. Ella se encontraba emocionada sin saber lo que la mañana le daría. — Solo espero que mañana sea un buen día, ya me imagino disfrutando mi último día como universitaria. Se dijo mientras se miraba al espejo completo que tenía en la puerta de su armario. La madrastra de Katerin tenía todo fríamente calculado, su plan se llevaría a cabo este día, por el cual todo este tiempo había esperado con paciencia y tranquilidad. Pronto, la familia Magno estaría relacionada con ellos. — Ya me lo agradecerás después, Katerin. Yo se lo que digo, me lo agradecerás. Dijo mientras esperaba con ansias la llegada de Michael. En cuanto lo vio cruzar la puerta de aquel lugar, le hizo una señal con su mano y esbozó una sonrisa. «Lo siento, por el dolor que te causare. Pero, es necesario para el bienestar de mi familia» Pensó la pelirroja.
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