Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Respeto”
Con el corazón precipitado alejó su vista y todo contacto cerca de Katerin, la cual se limitó a levantar el libro que se había caído por la sorpresa que le había causado. — Lo siento, no fue mi intención. Volvió a disculparse con pena. — No te preocupes, es solo que no esperaba eso, yo no suelo ser así. Dijo Alejandro tomando el libro que ella le extendía con una pequeña sonrisa. Katerin aún se sentía avergonzada, después de todo había ocasionado que Alejandro se hubiera sobresaltado. — Eh... ¿Qué es lo que leía? Preguntó para hacer plática y dejar atrás la pena reciente. — Solo leía más acerca de lo que veremos en esta clase, ya ves que para participar uno necesita informarse del tema antes de comentar. — Eso es cierto, que bien que lo tengas en cuenta. Respondió esbozando una sonrisa. Juntos continuaron caminando en silencio hasta el salón de clases, el lugar estaba solitario, nadie llegaba tan temprano a la universidad. Solo a Katerin y Alejandro se les ocurría llegar antes. El silencio no era incómodo, incluso podía decir que se sentía una paz y tranquilidad. Permanecieron de esa manera hasta que Alejandro recordó la propuesta que le había dicho y le entró la curiosidad de si ella le había comentado al respecto a Michael. — Katerin, con respecto a lo que hablamos ese día sobre Michael y yo. Comenzó a decir mirándola fijamente. En ese instante, ella supo que debía encontrar las palabras correctas para decirle la postura negativa que había tenido su novio. Permaneció callada un tiempo. Durante ese transcurso, Alejandro se pudo dar cuenta de lo que ella estaba a punto de decirle. — Hable con Michael sobre ustedes dos, y él se negó a hacer las pases contigo, además, dice que no puede creer que hayas cambiado. Que tu cambio fue tan repentino y que una persona no puede cambiar de la noche a la mañana. Alejandro meditó por un instante la respuesta que Katerin le había dado. Michael sería alguien a quien jamás podría convencer, por un momento pensó que había sido una completa locura haberle pedido esa petición a Katerin. Era lógico que él diría eso, además, los dos compartían el amor hacia la misma chica. — Está bien, ya me lo temía. Bueno, no importa, al menos lo intenté. Pero, en realidad yo sí cambié, me di cuenta de bastantes cosas mientras estuve con mi padre y con todo el equipo de trabajo, eso me ayudó bastante a reflexionar la importancia de la vida y de cada persona, así que... Por eso decidí asentar cabeza y pensar de manera clara y responsable sobre mis futuros actos. Respondió Alejandro con honestidad. Esto causó gran impacto en Katerin, quien cada vez se daba cuenta del tremendo y excelente cambio de pensar que estaba teniendo Alejandro. Él presentaba más rasgos de los que su maravilloso padre tenía y que hacía que ella se sintiera orgullosa. Ella no pudo evitar verlo con una gran sonrisa y con gran emoción dentro de ella misma. Sin darse cuenta aplaudió emocionada, luego lo abrazó y le beso la mejilla. Cosa que sorprendió bastante a Alejandro. — Eres increíble. Me da mucho gusto que hayas aprendido buenas cosas, espero que sigas y sigas creciendo, esforzándote mucho y dando lo mejor de ti para el bienestar de los demás, no sólo de ti. Comentó Katerin mirándolo con entusiasmo. Alejandro asintió con felicidad, él se sentía realizado y motivado. Ella, su amor platónico, su primer amor, había reconocido lo grandioso y bueno que comenzaba a mostrarse, por lo que dentro de sí se prometió continuar dando lo mejor cada día. — Por cierto, puedes acompañarnos cuando quieras, claro... Si eso no te molesta a ti. Prosiguió Katerin después de soltarlo y dirigirse a su asiento, depositó su mochila y volvió hacia él. — Oh, no. Con gusto estaré con ustedes, solo déjame saber cuando les incomodé o quieran tener un momento íntimo. Respondió Alejandro de manera amable. Aunque, por dentro comenzaba a retorcerse de solo pensar en la idea que los vería comportarse dulces y cariñosos entre ellos, lo que una pareja normalmente hace, o al menos él eso cree. — Claro, yo te lo haré saber. Respondió Katerin con alegría. Dentro de ella estaba feliz por su valiosa amistad y compañía, la apariencia de chico malo y despreocupado había quedado en segundo plano para mostrar a un imponente chico estudioso y responsable. Alejandro comenzaba a ser alguien agradable, valioso y digno a los ojos de ella, quien no podía ver un futuro sin un buen amigo como lo estaba siendo él. ... Poco a poco el salón se fue llenando de estudiantes ruidosos, otros callados y tranquilos que aprovechaban el momento para acabar la tarea, escuchar música o simplemente para aprovechar el momento y dormir el tiempo que no habían podido hacerlo. Katerin y Alejandro permanecieron por bastante tiempo conversando de lo que habían hecho en los anteriores días, también, habían hablado de otros temas que se relacionaba con lo que había pasado alrededor del mundo. Ellos dos podían estar hablando sin parar si así lo requerían, sin embargo, ante la llegada de Michael, Alejandro supo que era momento tomar distancia y seguir en sus asuntos. — Buenos días cariño.- dijo con énfasis, para después besarla de sorpresa en los labios. Luego de ese profundo y lento beso volteó a ver a Alejandro, quien se había refugiado en el libro que sostenía - oh, buenos días para ti también, Alejandro. — Buenos días, Michael. Que considerado eres. Dijo Alejandro sin apartar la vista en las hojas de ese gran libro. Miraba las letras y la textura de la hoja, sin siquiera leer el contenido del texto. Aunque lo quisiera evitar, no podía de dejar el punzante dolor que estaba experimentado en su corazón. Se obligó a tranquilizarse y comportarse, no era momento de sufrir. Él debía demostrar que podía salir adelante y que nada lo derrotaría, a como de lugar él lograría graduarse y ser de utilidad para todo el equipo de trabajadores que día con día sacan adelante la empresa de su padre y sus hogares. El resto de la clase, Alejandro y Michael se la pasaron peleando por la participación. El levantamiento de sus manos parecía estar sincronizado, con dificultad la maestra o el maestro a cargo de la clase podía determinar quién era él que lo había hecho primero. Cuando le tocaba a Katerin, siempre Alejandro le cedía la palabra a ella y le daba la oportunidad de ser la primera en dar su opinión o respuesta. Ese gesto no le caía en gracia a Michael, quien cada vez estaba más seguro que Alejandro tramaba algo para quitarle su amor y ganarse la confianza, el amor y el respeto de Katerin. Las acciones de Alejandro llegaron a un punto determinado e inaceptable para Michael, quien no pudo más y citó a Alejandro en un lugar apartado. De una vez por todas dejaría en claro las cosas y averiguaría lo que se supone que Alejandro tramaba. Ya que, Alejandro sólo quería ser mejor y no defraudar a su padre, quien había colocado sus atenciones y esperanzas en él. Sin que Katerin se diera cuenta, ellos se vieron en la azotea del edificio principal. La paz y el silencio reinaban en aquel desolado y airoso lugar. En cuanto llegaron se miraron fijamente por varios segundos, sostuvieron una pelea silenciosa hasta que Michael se atrevió a decir lo que por tanto tiempo había estado acumulando. — ¿Qué pretendes ahora? A mí no me puedes engañar con ese papel de chico responsable y de buena ética. Algo debes de estar tramando. Así que... Es momento para que me lo digas todo. Inquirió sin dejar de sostenerle la mirada. Alejandro tuvo que comprobar si había escuchado bien sus palabras, la apariencia del chico sabio y tranquilo de Michael poco a poco comenzaba a desmoronarse para presentarle a uno conflictivo y poco sensato. — No pretendo nada, y por favor quiero que dejes de decir que yo tramo algo. Yo a luchas puedo con mi existencia como para andar tramando planes maléficos... Mejor te recomiendo que te cuides de la madrastra de Katerin. Le aconsejó con toda serenidad y con la esperanza de que siguiera su último consejo.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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