Cásate conmigo Mary

capítulo 9
Se levantó sobresaltado, ¿qué había sido ese sueño? ¿Él deseaba a Mary? aún se repetía en su mente el beso de aquel sueño. Claro que no eso sólo había sido un sueño probocado por lo que había pasado hace unas horas en el balcón y el engaño de Mary. Además ¿cuando se había dormido? ¿y qué hora era? Vio el reloj en su muñeca, eran ya las 11 de la noche. Se empezó a desvestir ya que se había acostado con todo y ropa. Cuando iba a desabrochar su pantalón escuchó que llamaba a la puerta. — Está abierta — gritó sentado en la cama. La puerta se abrió y ahí parada estaba Mary, quien antes de irse a dormir había decidido averiguar el porqué Andrés desapareció tan súbitamente dejándola sola con sus padres. Al verla hay Andrés se acordó del sueño que había tenido apenas hace unos minutos, por lo cual sacudió su cabeza para librarse de esos pensamientos. — Cierra la puerta. — dijo serio al ver que era ella. Ella vio el cuarto oscuro con duda, luego suspiro y entró — no debía tener miedo, era solo Andrés después de todo. — y cerró la puerta detrás de ella. Al entrar busco el interruptor y encendió la luz aunque al instante deseó no haberlo hecho, pues Andrés estaba sin camisa, se podía ver su pecho bien formado y abdominales marcados, algo que puso nerviosa a Mary por lo cual desvió la vista. — ¿Solo venía a preguntar si estabas bien? Ya que desapareciste después de la cena sin ninguna explicación aparente, y me dejaste sola. — le reclamó. — No quería postre y tú misma fuiste quién se ofreció a cocinar, ¿porqué debía esperarte? Bien lo dijiste tu, nosotros no somos nada. — dijo serio. Se podía percibir que estaba enojado, pero si el lo estaba ella lo estaba más. — Eres un idiota. — dijo enojada. — Yo vine hasta aquí sólo para ayudarte y nisiquiera puedes quedarte y esperarme. ¡Eres un ingrato! — Responderme algo Mary ¿en serio querías ayudarme? — dice enojado levantándose de la cama. Mary lo mira confundido ¿Por qué otra cosa ella viajaría tan lejos dejando enferma a su madre? — ¿Por qué otra cosa lo haría? — pregunta sin comprender. El lanza una risa sarcástica. ¿cómo podía ella ser tan descarada? — Dime una cosa Mary ¿por qué no me dijiste la verdad? — dice con un deje de amargura. — ¿De que hablas? — pregunta aún sin entender. — ¿¡Por qué no me dijiste quién eras cuando nos vimos en el vestíbulo de el hotel!? — dijo dando un paso hacia ella. Mary lo miro sorprendida, ¿era por eso que estaba enojado?, hasta le dieron deseos de reírse en su cara. — No es obvio señor gerente general, después de la vergüenza que me hiciste pasar en tu empresa y de tratarme de esa forma, sería humillante para mi aparecer y decirte que era la mensajera, no te toleraba, además nadie me aseguraba que no perdería el trabajo por tu culpa. — explica obvia. — ¿Por qué me ayudaste entonces? — pregunta curioso. — Yo necesitaba el dinero además te veías desesperado. — Se encogió de hombros. — ¿Y entonces porque no lo dijiste luego, porque no lo dijiste ayer, porque no lo dijiste hoy? ¿¡¡por qué seguiste mintiendo descaradamente!!? — pregunta enfadado. — Por... — Ella no puede terminar la oración. El iba dando un paso con cada pregunta y ya se encontraba frente a ella. — ¿Estás segura que no lo hiciste por dinero? ¿Segura que lo único que querías no era trabajar en mi empresa? — se rió sarcástico — de otra forma ¿¡Por que lo dirás ahora, frente a mis padres e haciéndome quedar como el malo!? ¿¡¡Y porque me pediste trabajar en mi empresa!!? ¿¡¡Estas contenta por lograr tu objetivo!!? Ella tenía los puños cerrados con fuerza y lo veía con rabia e impotencia, quería golpearle la cara por imbécil. — ¿¡Por qué lo hice!? ¿¡¡Por qué dije eso frente a tus padres!!? ¡¡¡Porque estaba enojada!!! ¡¡¡Estaba furiosa y harta de que te comieras a esa mujer con la mirada!!! ¡¡¡Claro que fue por venganza!!! — grita sin pensar antes. Entonces ambos se paralizan pensando en lo que dijo. Enseguida la cara de Mary se tiñe de rojo, ¿qué rayos había dicho? Enseguida se golpeó mentalmente por lo que dijo. — Mary ¿estabas celosa? — pregunta atónito, acabando de comprender lo que dijo. — Yo... — trato de pensar en algo que la sacara rápido de esta situación. — no, claro que no, solo me molesta que me hicieras quedar como una estúpida delante de ella. — Se justifica. En realidad no sabía el porqué de su enojo ¿Tendría Tatiana razón y estaría ella celosa? — pensó Mary, pero se negó a aceptar eso. «¿Algo más que quieras agregar? — preguntó al ver que aún la miraba.» — Te ves hermosa cuando te sonrrojas.— Dijo con gracia, tratando de aligerar el ambiente al ver que se equivocó en juzgarla. En ese mismo momento la puerta se abrió dejando ver a la madre de Andrés ahí parada, la que se quedó boquiabierta a verlos allí. — Perdón no creí que estuvieran juntos. — Se disculpa rápidamente. Entonces Mary recordo que Andrés estaba sin camisa y que ambos están muy cerca, lo cual había olvidado por el enojo. Enseguida toma distancia con la cara aún más roja. — Si quieren puedo volver en otro momento. — dice apenada la madre de Andrés. — ¡No! — contesta rápido Mary — después de todo yo ya me iba. — dijo y el pudo notar que estaba molesta. — Buenas noches señora. — ¡Mary! — la llamó, más ella ni se inmutó. ¿Quién se creía que era para juzgarla solo porque necesitaba dinero? Andrés intento seguirla, más su madre la detuvo. — Se pelearon — lo suyo más que una pregunta era una afirmación, aun así Andrés asintió. — ¿y fue tu culpa? Asintió otra vez. — ¿Entonces no piensas que sería mejor que esperes a que se calme para hablar con ella? Recuerda que cuando el mar ha sido alborotado por la tormenta es imposible encontrar agua limpia. — dice con serenidad y él asiente. — Entonces ve a dormir y cubrete. — dijo lo último como una orden. Al irse su madre el medito en lo que había hecho y dicho, ¿Por qué siempre cometía el mismo error? Mary enserio lo había ayudado mucho y le costó convencerla para que hiciera este viaje con él, pero de nuevo lo había arruinado. Por otro lado Mary decidió calmarse después de todo no ganaría nada si se enojada con alguien como él, sin embargo mientras más lo pensaba más enojada se sentía, la furia la quemaba por dentro así que decidió darse un baño para calmarse. Eso era muy molesto para ella, estando en una casa que no conocía, con personas que no conocía y se peleaba con el único que creía conocer. esto definitivamente era su culpa — pensó enojada — ¿como es que fue a parar allí? Por su propio pie, por estúpida, como fue a creer en él, así nada más y a irse a un lugar que no conocía de nada. Tatiana estaba en lo cierto, estaba completamente loca. Se metió en la ducha aún balbuseando insultos hacia Andrés y abrió la llave dejando que el agua fría la relajara y aplacara su malhumor. Al terminar se cubre con una toalla y sale, para su sorpresa ya no estaba sola. — Disculpa, no sabía que está era una habitación pública. — dice con hostilidad. La última persona que ella deseaba ver del planeta estaba hay como si fuera la dueña sentada en la cama, Liana. — Querida no sabes que los dueños hacen lo que quieren en su casa. — dice con una sonrisa. — No veo tu nombre por aquí o por eso querrás a los dos hermanos, para tener la mitad de uno y la mitad del otro — dice con malicia. Liana la mira con una ceja alzada. — Así que Andrés ya te lo contó. — dice algo sorprendida — espero que sepas que si lo quiero Andrés pude estar comiendo de mi mano ahora, tu y yo no somos iguales. — dice con menosprecio. Por fin mostraba su verdadera cara y dejaba de lanzar indirectas. — Claro que no querida, desde cuando se compara la lombriz con la oruga, la lombriz siempre será lombriz y siempre se arrastrará por el suelo en cambio la oruga se convertirá en mariposa y volará por las alturas. — dice con suficiencia. Por lo cual Liana la mira con rabia, para después sonreír con malicia. — Espero entonces que sepas quién es la lombriz, ya que yo sigo en lo alto y tu... — la mira con pena y niega con la cabeza alejándose de Mary — Si no me crees puedes preguntar a Andrés por las marcas en mi cuello. Dice quitándose la bufanda que tenía cubriendo su cuello dejando ver marcas de chupones. Y luego se ríe. « o quizás preguntarle por el rastro de pintalabios carmín en su camisa, o tal vez preguntarle el porqué abandono la cena sin despedirse — dijo altiva y con una sonrisa victoriosa mientras se marchaba.» Con cada palabra que salía de su boca Mary enfurecia más y más, odiaba a esa mujer con todas sus fuerzas. «¿Quien crees que es la lombriz en esta historia querida? — dijo cerrando la puerta tras ella» Así que por eso Andrés se marchó de la nada — pensó Mary — ahora lo entendía todo, la dejo sola solamente por ir a besarse con la prometida de su hermano, mientras ella de idiota había venido a ayudarlo a que no descubrieran su mentira y aún así le gritó y acusó de estafadora. Esto le daba demasiada rabia e impotencia, lo peor era que no podía hacer nada y eso la estaba matando por dentro, no podía reclamarle por haberla besado ya que ella no era la novia de Andrés, ni podía cachetear a Liana por algo que él mismo Andrés había permitido. No quería creer en sus palabras, pero la verdad si creía que Andrés podía hacer tal cosa por como la miraba en la cena. Enseguida se vistió, salio de la habitación y salió de esa casa que tanto la agobiaba. Quería partirle la cara a alguien no importaba si era Andrés o a Liana, pero necesitaba descargar su ira. Camino por el jardín para que la frescura de la noche la calmara, solía hacer eso cuando estaba enojada, triste o decepcionada huir hacia fuera y mirar al cielo para calmarse. Entonces escuchó un chapoteo y fue a ver que ocurría y se maravilló a darse cuenta que había una gran alberca con agua cristalina, con cerámicas azules que la hacían ver hermosa y en ella estaba Esteban nadando. Al verla la miro extrañado. — ¿No puedes dormir? — pregunta con su típica sonrisa. Ella niega con la cabeza. «Entonces puedes nadar conmigo — le ofrece» — No gracias, no soy fanática de la tuberculosis. — dice con gracia. — Pero el agua está tibia, mira. — le lanza agua. — !Ah! — grita Mary por la sorpresa y lo mira molesta. — ¿acaso eres un niño? — Y uno muy pequeño. — le dedica una carcajada volviendo a mojarla. — ¡Vasta! — dice más que molesta. — ¡Yo no se nadar! El la mira serio. — ¿Es en serio? Ella asiente avergonzada, nunca pudo aprender a nadar, siempre estuvo ocupada en sacar buenas notas y no creyó que eso fuera importante. « Pero la piscina no está tan honda, además hay algo aquí que te ayudará a flotar. Ven y velo por ti misma. — la llamó.» Mary lo miro con recelo, pero al final fue a ver, después de todo no pasaría nada por ver. — ¿Que tengo que ver? — pregunta al agacharse a la orilla de la piscina. Entonces Esteban se acerca y jala su mano, entrando a Mary en el agua, gracioso. Pero su risa desaparece al instante que ve que en verdad Mary no sabe nadar y está luchando por mantenerse a flote desesperada. Va de prisa y la toma de la cintura para mantenerla a flote, más Mary continúa chapoteando tratando de salir. — Calmate Mary, tranquilizate, estas bien no te dejaré ahogarte. — dice para tranquilizarla. Mary abre los ojos y lo mira, aun asustada, entonces le pega fuerte en el pecho. — ¡Eres un idiota! Esta piscina está super profunda ¿¡y si me ahogaba!? — grita enojada. — Lo siento, pensé que estabas mintiendo para no entrar ¿Estás bien? — pregunta temeroso. Ella solo asiente, entonces se da cuenta que su traje de baño solo consta de un pantalón extremadamente corto que dejaba a la vista sus pectorales y abdominales bien marcados (debía admitir que era mucho más fornido que Andrés), además estaban muy pegados pues él la tomaba de la cintura. Enseguida se puso roja como un tómate. — Esteban, creo que sería mejor si me sueltas. — dijo incómoda. — Si te sueltó te ahogas y debo cumplir mi palabra y no permitir que te ahogues ¿cierto? — dijo con una sonrisa. — Hablo en serio. — dijo con seriedad. — ¿Primero que tal si te enseño unos trucos para que aprendas a nadar? — le ofrece — Si quieres me pongo la camiseta primero. — dijo notando su incomodidad. Ella solo asintió. Ella era tan distinta a Liana — pensó Esteban — a Liana sin duda, no le habría importado aunque fuera en ropa interior. Mary era muy inocente y eso le gustaba mucho. Esteban la dejo en la orilla y busco la camiseta y se la puso, mientras Mary miro con tristeza su pijama de Winie the pooh totalmente mojada. Cuando Esteban volvió la ayudo a meterse al agua. — Sostente de mis hombros y trata de movilizar los pies. — fue explicándole. Mary seguía todo lo que él le decía hasta que logró hacerlo, claro sin soltar a Esteban en ningún momento. Y al cabo de un rato pudo hacerlo sola. — Aprendes rápido. — le dijo con una sonrisa Esteban. — Tengo un buen profesor. — dijo sacándole una sonrisa. — Entonces si ayudo que te tirará a la piscina. — dijo orgulloso de Si mismo. — Que no se te suba a la cabeza, casi me ahogaba. — dijo en forma de reproche y el musita un pequeño "lo siento" — aún así gracias por ser tan maniático de bañarte a las 12 de la media noche, me ayudaste a distraerme un poco y a reír. Gracias. — dice honesta. — En verdad mi hermano tiene mucha suerte de tenerte. — dice con una sonrisa simpática. — ¿Y eso por qué? — pregunta curiosa. — Eres hermosa, inteligente, sensual y dulce, además de buen corazón. — dice sonrrojando a Mary. — ¿Y viste todo esto con una clase de natación? — trata de bromear. — ¿no crees que, no le deberías decir eso a tu cuñada? — dice y ambos sonríen. Mientras Andrés no había podido dormir, sólo podía dar vueltas en la cama pensando en Mary y como disculparse, así que bajo por un baso de leche y al escuchar voces las siguió hasta la alberca y como la puerta era de vidrio pudo ver a Mary con ¿su hermano? ¿Qué rayos? — pensó Andrés. empezó a abrir la puerta cuando escucho decir a su hermano. — Desearía haberte conocido antes que mi hermano. Al escuchar estas palabras Andrés se paralizó por completo.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Cásate conmigo Mary

Populares

Populares

close 0/500