Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Respiro”
El viaje al lejano lugar había sido de gran ayuda para Tamara, quien en todo el transcurso pensó una y otra vez sobre ese amor imposible. Por mucho que se negaba a no llorar por él no podía conseguirlo, por lo cual, no sirvió de nada ocultarlo y dejó salir a flote todo lo que la estaba lastimando por dentro. Su mentora y nueva maestra la había notado, sin pensarlo dos veces la tomó de la mano y la miró con ternura. — Tamara, ¿estás bien? Preguntó algo que estaba claro que no, sin embargo, quería escucharlo por su propia voz. — No, no estoy bien. Yo... Yo estoy sufriendo por un amor imposible, un chico que ni siquiera me noto. Respondió sincerandose con la mujer. — Mi pequeña Tamara, ven acá. Dijo abrazándola fuertemente. Ante el cálido contacto de esta comprensiva mujer, Tamara dejó fluir hacia fuera el dolor que le causaba este unilateral amor. — Yasmine, no puedo con todo este dolor, necesito olvidarlo. Dijo Tamara sin parar de llorar. — Hazlo, no te detengas. Aquí estaré para escucharte y consolarte, mi pequeña. Llora todo lo que necesites. Le aconsejó atrayendo la más a ella. Tamara hizo caso de sus sabias palabras, dejó salir todo el dolor que el amor no correspondido de Michael le había traído. Al tranquilizarse, le contó todo lo que le afligía, por todo lo que había sufrido y padecido todo este tiempo. Yasmine la escucho con atención, de vez en cuando le daba palmaditas para reconfortar la y apretaba su mano para recordarle que no estaba sola. Luego de desahogarse, pudo encontrar la paz que tanta falta le había hecho todo este tiempo. La mirada de compasión de esta mujer le ayudaba a darse cuenta que debía de dejar todo en el pasado. — Es triste lo que te ocurrió, pero... Eso no quiere decir que te vas a dejar entristecer solo porque los chicos que has querido no te han amado, no. No eres ni fea, tonta ni otro adjetivo que te quieras dar. Ellos no saben de la grandiosa y linda persona que perdieron. Tú les vas a demostrar cuán hermosa y valiosa eres, ya lo verás. Así que, limpia esas lágrimas porque no van contigo, sino una hermosa sonrisa. Dijo Yasmine extendiendo le un pañuelo rosa y abrazándola con cariño. Tamara lo tomó, ella tenía razón, no podía dejar que los malos sentimientos la derrotaran, estaba dispuesta a dejar que todo eso quedara en el pasado. — Gracias, Yasmine. Daré lo mejor de mí, ya lo verás, estarás orgullosa de mí y yo también lo estaré. Por favor, instruye me en lo que vaya a necesitar. Dijo Tamara devolviéndole su pañuelo y esbozando le una sonrisa. — Por supuesto, linda. Cuenta conmigo para lo que quieras. Respondió con alegría. Ella siempre estaba dispuesta a apoyar a las chicas o chicos que llegaban con el ánimo bajo por cosas de su vida o de su pasado, algo dentro de ella la empujaba a ayudarlos. Ahora, tocaba reforzar a esta linda joven que sólo se había dedicado a amar incondicionalmente a un chico, sin siquiera darse el amor que ella misma necesitaba. — Eres un ángel que vino para ayudarme en la vida, muchas gracias de antemano te lo agradezco. Sé que contigo voy a poder salir adelante y seré capaz de sonreír de verdad. Dijo Tamara con seguridad. Su largo camino apenas comenzaba, ella apenas empezaba con los primeros pasos hacia el amor propio, después a la belleza, el glamour, finalmente, el éxito como modelo. Se alegraba que en todo este transcurso no estaría sola, ahora tenía a alguien tan valioso como lo era Yasmine en su vida. ... Por otra parte, Michael se encontraba con Katerin, después de debatirse por mucho tiempo, llegó a la conclusión de ser sincero con ella. — Katerin, sinceramente no puedo confiar en las palabras que te dijo Alejandro, él ha demostrado que no es alguien en que se pueda confiar ciegamente. Dijo con seriedad. Katerin no podía comprender porque su repentina negatividad y necedad ante ceder y hacer las pases con Alejandro, después de todo, él lo quería hacer, quería dejar todo atrás y volver a comenzar como buenos amigos. Ahora, Michael era quien se estaba comportando de una manera no tan amigable y razonable. — Mike... — No, Kate, no. Es verdadero lo que yo digo, por favor creeme. Dime que no le creíste a sus palabras y su gesto de arrepentimiento. ¿Crees que olvidó que le golpeé la cara o que toda la escuela presenció como lo humille? Katerin reflexionó un poco, lo que había pasado entre ellos había sido un asunto demasiado grave y controversial. — Mira, sé que... — No, Kate. No puedo simplemente confiar en él, no puedo y no creo hacerlo. Katerin se tomó un momento para respirar y buscar la manera de hacer entrar en razón a Michael, a quien claramente se le veía que se había cegado por los celos que sentía. — Déjame hablar, por favor. No me interrumpas hasta que haya acabado de decirte todo. Por favor. — Está bien. Respondió Michael a regañadientes. No tenía ninguna opción más, era inútil dejarle en claro su postura a Katerin, quien se veía empeñada por hacer que él y Alejandro hicieran las pases, además, que fueran amigos como si nada hubiera pasado. — Mira, es cierto que Alejandro era un tonto incomprendido, se portaba como lo que has dicho anteriormente, pero, últimamente ha cambiado y eso me consta. He visto su mejoría y honestamente me sorprendió su repentina petición, él quiere llevarse bien contigo... Él ya ha dejado todo el rencor y la rivalidad, ahora solo quiere nuestra amistad. Terminó Katerin mirándolo detenidamente a los ojos. Michael aún no lograba convencerse ni tragarse el cuento del papel que Alejandro ahora quería desempeñar. — Kate, sabes que siempre he estado de acuerdo contigo en todo, en todas tus decisiones y que te he apoyado en lo que me has pedido. Pero... - vaciló, respiró hondo y luego exhalo. Lo que vendría iba a ser la primera vez que lo hacía - No puedo hacerlo esta ocasión, sinceramente no puedo. No insistas, él y yo jamás lograremos llevarnos bien. Respondió tomándola de los hombros y mirándola finalmente. Katerin miró con sorpresa a Michael, era la primera vez que él no estaba de acuerdo con ella. La primera vez que no la seguía y que se negaba a hacer algo que ella le pedía. Se tomó un momento para pensar la situación, para poder comprender la gravedad del asunto y ponerse en los zapatos de Michael. Después de sopesar con detenimiento, no pudo tener completamente en claro el porqué de su negativa. Sin embargo, supo que no tenía caso seguir insistiendo en algo que no tendría buen resultado. Michael ya había tomado su decisión y ella debía respetarlo. Lo había intentado, al menos. — Está bien, será como tú lo quieras. No tengo porqué forzarte a hacer algo que no quieras... Solo esperaba que tú y él tuvieran una buena relación, ya que... Yo si valoro su amistad, y por eso, de una vez te digo que él será mi amigo. Comentó Katerin con determinación. Ella no renunciaría a la buena amistad que tenía con Alejandro sólo porque su actual novio no quería hacer las pases con él. Si tenían un problema o mal entendimiento o relación era cosa de ellos dos y no de ella. Ella había intentado ayudarlos, eso lo había tenido claro Michael y por supuesto, Alejandro se había dado cuenta de la mirada y determinación con la que había aceptado su propuesta. Michael se detuvo a procesar las palabras de su novia, la cual había dicho que se llevaría bien con el chico que llevaba tiempo amandola. Él sabía que el amor no era algo que se iba de la noche a la mañana, Alejandro aún la amaba y eso lo tenía en claro. Él no podía permitir que ella estuviera con este tipo. «¿Qué puedo hacer para que no sean amigos?» pensó mirando a Katerin, quien se veía que no daría marcha a atrás con su decisión.
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