Y, ¿si tan solo nos amamos?

“La pareja perfecta”
Después de clases, Katerin había llevado a Michael a un lugar apartado y tranquilo, donde nadie los pudiera interrumpir. Ella no estaba tan segura de lo que haría, sin embargo, ahí se encontraba a punto de pronunciar aquellas palabras que tanto había esperado pacientemente por días. Desde aquel día que se había armado de valor, y se le había confesado con hermosas palabras y su mirada llena de emoción, con una flor en sus manos y la sinceridad de su corazón. «— Katerin, te he amado desde el primer instante que te conocí, conforme te fui conociendo me fui enamorando más y más de lo maravillosa que eres, el hermoso ser humano que eres a pesar de cómo te ha tratado el mundo, has sido buena. No te estoy diciendo esto para presionarte ni nada, solo quiero dejarte en claro mis sentimientos y mis pensamientos por ti. Confesó Michael mirándola detenidamente. Ella se había conmovido por esta linda confesión, los últimos días se había comenzado a sentir atraída por él, veía algo más que amistad, él formaba parte de una etapa linda en su vida, había llegado a su vida para liberarla de aquella desoladora manera en la que estaba. — Yo... — No es necesario que digas algo, te entiendo y se que no quieres algo más, lo comprendo. Solo quería darte a conocer cómo me sentía, solamente. No te sientas incómoda, actúa como si nada hubiera ocurrido. La interrumpió.» Desde ese día, no había parado de darle vueltas al asunto, aunque él le hubiera asegurado que lo olvidará, eso era algo imposible de hacer. Por lo que, aquel día lo había consultado con Alejandro, la había ayudado bastante. Ahora tenía bastante claro lo que quería. — Michael, antes de que digas algo, yo quiero confesarte que todo esté tiempo he pensado en las hermosas palabras que me dijiste y observe con detenimiento nuestro recorrido juntos, y descubrí que todo esté tiempo tú has sido algo más que un amigo para mí. Dijo Katerin con una sonrisa. Ni acabó de escuchar a Katerin, cuando Michael ya se encontraba a su lado, la tomó de los hombros y sin previo aviso la besó, sus labios se acoplaron, cada roce se sintió gloria para ellos dos. Más para Michael, quien no se podía creer lo que estaba ocurriendo. Su más grande amor lo había correspondido, él por fin tenía lo que por mucho tiempo había estado esperando. — Eso quiere decir que tú y yo... ¿Podemos salir juntos como novios? — Sí, creo que sí. Respondió Katerin con nervios. Michael saltó de la emoción, luego, la abrazó con cariño y le dedicó una gran sonrisa. Él en estos momentos era el hombre más feliz del mundo. Mientras, Alejandro se dedicaba a mirar con desaire el paisaje que se mostraba a través de su ventana, encerrado en su cuarto y con un profundo dolor en su corazón. Él había sido el primero en saber la decisión que ella tomaría, la cual estaba clara, Michael era su elección. — Di lo mejor que pude dar, así que, no debo de estar triste por esto. Se susurró mirando una pareja de pájaros que alimentaban a su cría sobre el árbol que estaba frente a su cuarto. «Fue lo mejor que hice, seguramente mi madre estará orgullosa, no puedo forzar algo que no se puede, debo ser paciente. Sin embargo, me gustaría no estar solo de esta manera, en estos momentos Tamara me hace falta, aunque seguramente ella también estaría destrozada» Pensó Alejandro con el semblante triste. El resto de su día se la pasó encerrado en su cuarto, se refugió en los libros de economía que su padre le había comprado. Los números y los cálculos fueron testigos de las lágrimas que derramó sobre las blancas hojas de aquellos gruesos libros. Por otro lado, Katerin y Michael comenzaban a sentir la euforia y lo lindo de una relación, donde los dos tenían muchas cosas en común. Los besos y las caricias fueron las primeras cosas que los dos comenzaron a experimentar más. Katerin sentía una extraña sensación, algo que no podía explicar, pero, no era nada mala, al contrario le causaba tranquilidad y bienestar. Michael tenía muchos lugares que quería mostrarle, tantas cosas que experimentar con ella, ahora que eran novios no se podía limitar a lo que siempre había soñado hacer con ella. En cuanto comenzaron su relación, él la invitó al cine, se la pasaron de maravilla. En la noche, cenaron en un lindo restaurante, a pesar que no tenía suficiente dinero, él se esforzaba por darle lo mejor a su ahora novia. Su relación fue un gran impacto para todos, en la universidad, los chicos enloquecieron, ellos fueron el tema de conversación en toda la semana que pasó. El Katechael se había vuelto real, los dos mejores alumnos andaban y mostraban la pareja ideal. Los maestros miraban con aprobación aquella hermosa relación. Alejandro aparentaba ser fuerte mientras los veía juntos, procuraba estar a su lado lo menos posible, se había distanciado para no sufrir, por supuesto esto lo sabía Katerin, quien respeto su decisión, él necesitaba tiempo. Todo iba de maravilla, cada que los miraban sonreían con emoción, algunos ya habían comenzado a hacer apuestas sobre cuanto tiempo estarían, otros llegaban a la conclusión de que ellos estaban hechos el uno para el otro y que era más probable que en el futuro se casaran. Su relación cada vez iba mejor, los dos desbordaban felicidad, quien los viera podía decir que desde años habían estado saliendo y que hasta ahora lo habían confirmado. Todo estaba siendo de color de rosas, hasta que su relación llegó a oídos de su madrastra, cosa que no le cayó en gracia. Era cierto que le agradaba Michael, era buen chico y estaba lindo. Pero, él no era lo que buscaba para Katerin, eso más sus intereses. Su objetivo tenía nombre y apellido, era Alejandro Magno. El pase para el crecimiento de su riqueza. Ella sabía que debía comenzar a mover sus piezas, si no quería que la relación de Katerin fuera para algo más. Debía ser cautelosa y sigilosa, no podía dejar que ellos sospecharan de ella. Por lo que, decidió hacer una cena para conocer aún más a Michael y que hicieran la presentación formal de su relación. Esto había sorprendido a Katerin, ella miraba con recelo a su madrastra, ya que no solía hacer este tipo de cosas ni solía ser amable, a no ser que tuviera algo oculto o que estuviera tramando algo. Michael vio con buenos ojos las intenciones de la “mamá” de Katerin, el padre de ella y él habían congeniado de maravilla, ahora lo único que faltaba era que pudiera entablar una buena relación con ésta. Para la cena ofreció un gran banquete, donde los padres de Michael quedaron asombrados por tan buena recepción, la madrastra de Katerin había hecho hasta el más mínimo detalle para que la vieran con buenos ojos. Durante la cena, los padres e incluso el propio Michael se dejaron llevar por la bonita apariencia y buen trato de su madrastra, mientras, Katerin se limitaba a mirar detenidamente y tratar de descifrar lo que ésta ocultaba. El padre de Katerin miraba con aprobación su relación, ya que sus padres eran buenos amigos de él, además, que la vez pasada habían hecho un buen vínculo. — Espero que nos visiten más a menudo, sabes que eres bienvenido, Mike. Le dijo con una falsa amabilidad. — Gracias, señora, lo tendré en cuenta. Respondió esbozando una sonrisa. Katerin sabía que detrás de toda esta falsa amabilidad había algo oculto, eso lo descubriría pronto, ya que viniendo de esa mujer nada bueno vendría. Lo más probable era que quería hacerle algo malo a él. «Estoy segura que algo trama, ella no es amable porque quiere, no. Ella trama algo, lo sé» Pensó Katerin dando vueltas en su cuarto. Y ella no se equivoca, su madrastra trama algo.
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