Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

Capítulo 5
Camille no reacciona muy bien al saber que Leonel estará en el equipo de fútbol del instituto, entiendo perfectamente que esté molesta por lo que ha sucedido con Landon, pero tampoco puede culpar y hacer pagar por los platos rotos a Leonel. Es injusto, Camille está siendo injusta y se supone que ella no es así. Se está dejando cegar por la rabia y eso me aturde. Ví como su rostro se contrajo con disgusto pero no comenta nada, Leonel no tiene la culpa de los errores de Landon. Tiene razón al culpar a Landon de muchas cosas pero no podemos pagarla con Leonel. Durante la práctica se la pasa muy distraída y pensativa, pero ni por eso deja de hacer todo a la perfección, como solo ella sabe hacerlo, practicamos lo que ya tenemos y nos ponemos de acuerdo referente a la nueva convocatoria que lanzaremos para invitar a unirse al equipo de las animadoras a más chicas, queremos que el equipo crezca. Pronto tendremos muchos eventos a los que asistir y más integrantes nos serán de mucha ayuda, dado que habrá quienes vayan y quiénes no pero aún así no será tedioso para las pocas que somos. La práctica termina y al parecer eso le alivia a Camille, supongo que por el hecho de que al fin ya dejará de ver a Leonel, lo cual creo que es lo que más le molesta, vamos a los vestidores, ella recoge sus cosas lo más rápido posible y de inmediato se marcha. Yo por mi parte me quedo a darme una rápida ducha y a cambiarme la ropa, no quería irme toda sudada, pero al parecer a Cami eso le importa poco, dado que sale huyendo de aquí y la entiendo, no es fácil tener en el mismo sitio al primo de quien tanto daño te hizo. Porque la verdad es que Landon, si nos hizo daño y de una forma terrible, la cual nos dejó marcadas de por vida, porque entre Camille y yo ya nada era igual, muchas cosas se perdieron por su culpa y sé que quizá nunca se recuperarán. Pero también es de valientes admitir que gran parte de la culpa recae en mí, pues yo le he traicionado. Me visto a prisa, pues antes de que Cami se fuera ví en sus ojos la urgencia y la necesidad de querer irse, y no quiero hacerla estar en el instituto por más tiempo, al menos debo concederle aquello, salir de ese lugar lo más pronto posible. Cuando termino de vestirme tomo mis cosas, me dispongo a salir, camino por el instituto hasta la salida y luego por el estacionamiento hasta el auto de Antonie. Lo saludo y subo a su auto, Camille aún no llega, eso me sorprende pues ella salió antes que yo del instituto y pensé que ya estaría esperándome, pero no. Tomo mi móvil mientras espero a que llegue. ¿Dónde se habrá metido? ¿O que estará haciendo? Poco tiempo después hizo su aparición, con pasos acelerados, casi corre y abraza a Antonie que la recibe más que gustoso en sus brazos, sé que recordar y tener más que presente lo sucedido en el otoño le ha afectado pero no tenía idea de cuanto y ahora me doy cuenta. La ha afectado más de lo que he pensado, una gran culpa se hace presente de una forma aplastante. 'Si pudiera cambiar las cosas'. Suelto un suspiro de añoranza, ojalá que algún día todo vuelva a ser como antes, lo cual estoy segura que es imposible. Están así por un buen rato, no parecen querer separarse, a la distancia se ve el amor de él por ella, y ella, no puedo descifrar lo que siente pero se que siente algo por él. ¿Le amará? Espero que le corresponda, si no es pronto pero tal vez en el futuro. Veo su hermosa imagen, de ellos enlazados por todo el rato, me doy cuenta por la ventana del auto que hay alguien que los observa y distingo que es Leonel mira con intensidad a Camille aunque no entiendo porque la ve de esa forma. ¿Que pretende? ¿Por qué la mira? No quiero que el chico la mire porque eso podría significar que le interesa y simplemente no quiero que él al igual que su primo cómo hizo conmigo la lastime, porque sé que él puede ser igual que Landon. Me doy cuenta que lo estoy juzgando antes de conocerlo, tal como hizo Camille. Sin embargo el hecho de que esté en el mismo grupo y eso no nos moleste es una cosa pero otra muy diferente es que él traté de acercarse a nosotras. Ahí si es donde las cosas cambian totalmente. Cuando se separan ambos suben, ella con su ayuda y me fascina ver el amor con el que la trata. Arranca el auto y ahora vamos rumbo a casa. Al fin el día a terminado, al menos en el instituto. El martes por la mañana llegamos al instituto un poco más antes de lo normal, eso parece tener feliz a Camille. Ayer luego del retraso, me propuse que no debe de volver a suceder sobretodo porque deseo que todo entre Camille y yo mejore más de lo que ya lo va haciendo. Últimamente hablamos un poco más y tratamos de hablar las cosas antes de empezar a discutir, aunque por supuesto ayer fue la excepción. Bajo primero y dejo a Camille, para darle más privacidad a ambos, sé que Antonie la ama, y no sé lo que ella sienta pero aunque no tengo idea exactamente de lo que tienen, quiero darles espacio. Porque en medio de todo este caos que es nuestra vida, ambos merecen una luz, aunque sea muy pequeña. Voy hasta mi locker y tomo los libros que necesitaré, los abrazo a mi pecho, camino hasta los baños porque necesito lavarme las manos, entro y hago mi acometido, tomo una toalla desechable, la uso para secarme las manos y así evitar mojar mis cosas. Agarro de nuevo mis libros que están sobre el lavamanos. Salgo y mientras me acomodo la falda, con una mano sostengo los libros. Voy tan distraída que apenas y consigo levantar la vista a tiempo antes estrellarme contra alguien. Aprieto la mandíbula conteniendo un insulto porque sé que es mi descuido. Bajo la mirada apenada sin detenerla en la persona frente a mí, veo unos zapatos de chico y se que es un él, contra quien casi me estrello. Me agacho y de forma veloz recojo todo lo que queda desperdigado por el suelo. El chico me ayuda, compruebo que no me equivoqué al decir que es chico por lo grandes que son sus manos. Levanto la cabeza y ahora si me detengo a ver quien es. ¡Vaya! Pero si hoy amanecí con estrella. Y lo digo de forma sarcástica. Porque el destino es tan burlón que a quien tengo enfrente es a nada más y nada menos que... Leonel Williams. Lo miro atónita y sin saber que decir, esperando a que el reaccione, pero me mira del mismo modo. Le observo a detalle y como ya dije, es un chico muy atractivo. Pero es que estoy loca. ¿Cómoomo se me ocurre decir algo como eso? Me reprende mi cerebro. Decido callar mis pensamientos y esperar a que diga algo. Sigue callado y me frustra, por eso seré yo quien hable. Pongo expresión fría y hablo, si mis emociones salieran a relucir, ahora ya no deben hacerlo, me encargo de ello tal como hace Camille. –Disculpa –digo. Aprieto más mis libros a mi pecho y paso a su lado para ir rumbo a mi clase. –Disculpas aceptadas –escucho que murmura a mis espaldas. Continuo mi camino sin inmutarme. Llego, Camille ya esta esperándome. Me mira interrogante. –Ya estás aquí –digo más para mi misma. Camina hacia nuestro sitio, en ningún momento despega su mirada de mí, y entonces me toma por sorpresa su repentino cambio. Su mirada viaja hasta detrás de mí, sus ojos arden, pareciera que repentinamente esta furiosa y no entiendo la razón. Volteo hacia atrás de mí, fijo la mirada en lo mismo que ella. Leonel. La miro de nuevo y ahora sigue furiosa. Uno los hilos, sé lo que esta pensando. Camino más rápido, me siento en mi sitio. Me mira del mismo modo y estoy dispuesta a aclararle lo que piensa. –Camille –digo –sé lo que estas pensando. –¿Ah si? –inquiere burlona. Niega y se ríe. –No es lo que piensas –digo sin más. –¿Ah no? –pregunta de nuevo burlona. –Ya sé que crees que entre él y yo podría haber algo, pero ¡por Dios! Camille no seas ilógica. Me mira seria y a profundidad, sé que está buscando la verdad en mí, sé que la va a encontrar, Camille es muy kríptica, sé que lo verá en mí. Su expresión se relaja y me doy cuenta que halló lo que buscaba. La verdad. Asiente y entonces todo continua tal cual. La clase de Química comienza, centro toda mi atención en el frente. La profesora, explica algo sobre los elementos y como se unen formando enlaces, realmente por mucho que trato de prestarle atención simplemente me es imposible entenderle. Por más que intento es como si nada entrara a mi cerebro, la materia me parece interesante pero esta más allá de mi comprenderla, simplemente es mi cabeza que no capta. La profesora se calla y se acomoda el pelo. –Creo que para que entiendan mejor de lo que les hablo anuncia –harán un trabajo en equipo –aclara –el trabajo será en parejas. En un momento les diré quien será su compañero. Se escuchan murmullos de replica en todo el salón de clases y yo solo me quedo callada al igual que Camille. Esperamos a que todos se callen para que continúe la clase, solo espero tener un buen compañero. –Tendrán que hacer de forma creativa el modelo atómico de su preferencia, no se vale repetir –advierte. Todos asienten resignados, y esperan a que diga el nombre de su compañero. –Las chicas se enumeran y los chicos igual –dice la profesora. Las chicas comienzan el conteo y este finaliza en el doce. Me toca el cinco, a Cami el seis, Charlotte tiene el nueve. Los chicos también comienzan el conteo, pero esta vez a la inversa, nosotras comenzamos de adelante hacia atrás y ellos al revés. Las parejas se comienzan a formar de acuerdo a como tocan los números, los chicos también son doce según conté rápidamente. James es el nueve, así que el trabajara con Charlie. Ella no le conoce pero él es buen chico y trabaja bien. Los números siguen corriendo, el momento de que pase el seis llega. Camille trabajará con Leonel y de inmediato sé que eso no le agrada por el gesto que se forma en su rostro. Pobre Camille. –Joder, mi némesis –me susurra –denme un jodido balazo. Río por su ocurrencia y ella frunce el ceño, me callo de inmediato. –Esto es malo, muy malo –me dice y asiento. Mi compañero va a ser anunciado y antes de que diga su número, sé que me toca con él, no lo detesto pero no he tratado más con el chico desde aquella vez en el pasillo. Zack es mi compañero y no me desagrada. Suspiro aliviada. –Al menos te fue mejor –dice Camille y le sonrío en apoyo. La profesora capta de nuevo nuestra atención y todos la miramos expectantes. –Tomen asiento con su compañero de trabajo y planteen lo que harán –dice –tienen lo que resta de la clase. La mitad del grupo se pone de pie, entre ellos Cami. –Deséame suerte –dice –que el calvario me acecha. Me río otra vez, no se molesta, en cambio toma su mochila y se va. –¡Suerte! –le digo cuando se está yendo y le muestro mis pulgares. Sonríe triste y niega. En tanto Zack se acerca a mí, se sienta a mi lado, lo observo a detalle. Sigue igual que cuando lo conocí.
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