Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Descubrimiento”
No tardaron ni dos días para que Katerin encontrara la razón de aquellas miradas, lo cual la conmocionó en su momento. Luego, lo tomó como algo que no tenía importancia. Después de todo, tenían derecho de hacer sus propias conjeturas, ella no haría escándalo por algo que sabía perfectamente que no era cierto. La postura de Katerin había sido neutral, mientras que, para los otros dos no. Por un lado, Alejandro estaba tan feliz por aquellos que los juntaban y apoyaban su posible relación, hasta sonreía por el nombre que le habían dado a su shippeo. Por otro lado, Michael no estaba del todo feliz con la idea, le había agradado saber que a los demás les gustará su relación con Kate, pero, no las de aquellos que la estaban emparejando con Alejandro, eso era inaceptable. — Es que se ven lindos. Comentó una de sus compañeras mientras les mostraba una foto de Katerin y Alejandro a sus amigas. — Sí, te entiendo amiga. El Alerin es mi mayor sueño, preciso que lo confirmen. Exclamó otra con una gran sonrisa. Alejandro sin querer iba pasando cerca de ellas, no puedo evitar escuchar su conversación, al mismo tiempo, sentirse curioso por ver aquella foto. Era nada más ni menos que una foto de ellos saliendo de la universidad y entrando al mismo carro para luego retirarse. — De casualidad, ¿ustedes salen? Dijo una de las chicas con mucha curiosidad. La idea de estar en una relación con Katerin le había encantado, las chicas se emocionaron a ver el repentino cambio que él había tenido, ya estaban saltando de alegría. Cuando, Alejandro negó con su cabeza y las miró con una triste sonrisa. — No, ella y yo aún no tenemos nada, más que... Simple amistad. Respondió ante los rostros incrédulos de las chicas. Él esperaba tener algo con Katerin, sin embargo, estaba consciente que ella no quería nada con él. Aunque le doliera, esa era la realidad a la que se enfrentaba. Sabía que no podía tener la relación que quería con ella, pero, eso no significaba que no pudieran ser amigos. Era eso o estar incómodos cada vez que se vieran. — Oh, ¿entonces sale con Michael? — Eso no puedo contestarles, es mejor que se lo pregunten a la misma Katerin. Respondió Alejandro. — Bueno, en eso tienes razón. Nuestro buen Ale. — Por cierto, ¿me podrían pasar esa foto? Es que salí bien, en serio, el que tomó esa foto tiene talento. Dijo Alejandro para despistar su interés. Las chicas volvieron a mirar la foto, en realidad, su rostro casi no se miraba bien, solo se veía su perfil y todo el rostro radiante de Katerin. A lo que las chicas sonrieron socarronamente. Comprendían lo que realmente quería Alejandro. — De acuerdo, ahora mismo te lo mando. Aseguró la dueña del celular. Alejandro disimulo la alegría que aquello le había causado, miró como si fuera lo más valioso a la foto, después, Katerin llegó a su lado, miró con sorpresa a lado de las chicas que solo sonreían con amabilidad. — Superior Katerin, perdone nuestra incumbencia, pero, ¿usted sale con Michael? Preguntó una chica rubia con mucho interés. Katerin sopeso su respuesta, la verdad su relación no era algo explícito, solo había sido algo informal. Aún no había palabras concretas ni habían definido su tipo de relación. — Por ahora no, sólo somos amigos, así como Alejandro, también es un buen amigo. Respondió de manera amable. Ante su respuesta, las chicas la miraron con recelo. Por mucho que la respetarán y la vieran como un modelo a seguir, no podían creer en sus palabras con respecto a que no salía con ninguno de los dos partidazos que se le presentaban. Por un lado estaba Alejandro, el chico guapo, atlético, popular en redes sociales y en la escuela, futuro CEO del grupo Magno, la empresa más demanda en la producción de automóviles de todo el país y que es conocida internacionalmente. Por el otro lado, esta Michael, bien parecido, inteligente, caballeroso, un chico con un magnífico futuro por delante. Además, que todo lo que se propone lo logra. Mientras que, Katerin es linda, inteligente, amable, educada, gentil, obediente, futura CEO de la empresa Castle, la cual se dedica a la construcción de casas y departamentos. Era lógico que todos pensaran que ella anduviera con uno de ellos dos, nadie se podía tragar el cuento de que sólo fueran amigos. Los tres compartían un brillante futuro, parecían tener la vida resuelta. — Oh, ya vemos. — Sí, bueno, si nos disculpan tenemos que irnos. Dijo Katerin tomando a Alejandro del brazo y arrastrándolo hacia un lugar lejos de la vista de todos. Esto asombro a Alejandro, no podía creer que Katerin había tomado la iniciativa de buscarlo y llevarlo junto a ella, siempre era él quien lo hacía. El aire fresco meneaba el cabello negro de Katerin, el silencio reinaba en este lugar rodeado de verdes árboles, arbustos y flores. Todo daba para una perfecta confesión. Sin embargo, el rostro de ella mostraba una expresión preocupada, algo le angustiaba, de eso podía darse cuenta. — ¿Estás bien? Preguntó preocupado. — En realidad no, ahora que me has mostrado que eres confiable, quiero pedirte un favor. — Claro, dime y lo haré. Respondió dispuesto. Lo que Katerin estaba a punto de decirle a Alejandro, era algo que jamás hubiera querido escuchar. Pero, era algo que se le veía que tenía mucho pensándolo. — Mira, desde hace tiempo, Michael y yo hemos sido los mejores amigos, él me ha tratado bien y siempre ha permanecido junto a mí en todo este solitario tiempo. No es secreto para nadie, como ya te has dado cuenta que Michael me quiere y yo... - Silencio un momento, vacilando ante su respuesta y después esbozo una pequeña sonrisa- al principio no le correspondía, pero, ahora que he estado más junto a él, he comenzado a tomarle afecto, a verlo algo más que amigos. Alejandro sintió que su corazón se quebraba, sus ojos ardían, un nudo en la garganta comenzaba a formarse, sin embargo, se mantuvo firme en la presencia de ella. Se trago su dolor y le dedicó una forzada sonrisa. — Ah, entonces... Tú... ¿Lo quieres? Katerin no sabía responder a aquella pregunta, miles de veces se había preguntado aquello. No sabía con certeza lo que era el amor, solo sentía que Michael era alguien especial con el que siempre quería estar. — Mmm... Creo. Aún no estoy segura, por eso, me gustaría que me dieras un consejo. Y también, decirme si Tamara volverá, ella me dijo que lo amaba. Katerin había comenzado a sentir algo más que amistad por Michael, pero, no podía aceptar esa idea del todo bien, ya que su amiga Tamara lo amaba, aunque, ella ahora no estaba. — Mira a través de ti, pregúntate y observa con detenimiento tus sentimientos, ve la manera que te hace sentir cuando estás a su lado. Si él te hace feliz, es porque lo amas. Y, por Tamara, no creo que vuelva ahora, ella ya no está aquí, se ha ido lejos. Dijo Alejandro después de pensar las cosas. Hablar con Alejandro había ayudado a Katerin, en agradecimiento lo abrazó y le dio un beso en la mejilla, le dedicó una linda sonrisa. Causando que se derritiera aún más por ella. — Gracias, Ale. Tu consejo me ayudó mucho, ya he tomado mi decisión. — Me alegra haber sido de ayuda, espero que seas feliz. — Aunque no sea conmigo. Quiso decir lo último, Alejandro. Después de aquella plática, ella se despidió de él. Alejandro se mantuvo con la expresión de siempre, tan deslumbrante e inquebrantable. Pero, por dentro estaba despedazado, hecho trizas y con ganas de llegar a su cuarto, perderse y no saber nada más. El día para el transcurrió tan lentamente, su mundo se había venido abajo, la chica que amaba le había confesado que amaba a otro chico y él le había aconsejado para que fuera feliz con él. — Solo quiero tu felicidad, es lo único que me interesa. Susurró con tristeza mientras era trasladado a su casa. — Perdón, ¿dijo algo, joven? Preguntó su chófer sorprendido. — No, nada. Respondió mirando hacia la ventana.
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