Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Agradecimiento”
Al llegar a la cafetería, Alejandro se ofreció en pagarle su comida en agradecimiento, a lo que Katerin no rechazó, ya que había visto la determinación en los ojos de él, sabía que tarde o temprano la terminaría convenciendo de aquello. El olor de la comida cautivó sus narices, sus estómagos gruñían con más fiereza, sus bocas ya se comenzaban a hacerse agua. Quisiera decir que los atendieron rápido, pero no, no fue así. El lugar estaba repleto de universitarios que estaban hambrientos y desesperados por tener el bocado de aquella deliciosa comida. Estuvieron de pie por unos largos veinte minutos, hasta que los atendieron y les entregaron su orden. Al sentarse en las bancas y probar su comida, se sintieron en la verdadera gloria. Al fin estaban comiendo, después de tanto sufrimiento y desesperación que habían sentido. — Al fin, mi deliciosa comida. ¡Ah, como amo esto! Exclamó dándole una gran mordida a su taco de pastor. En ese momento, ella había olvidado todo. Dejó a un lado sus reglas de cortesía y su apariencia de chica delicada, asimismo, mostrando a una chica completamente distinta, a una que no le importa lo que digan de ella. Solo con sentir la textura exquisita de la tortilla, el delicioso sabor de la salsa especial con la que prepararon la carne y el queso fundido sobre esta. La combinación de estos ingredientes más los suplementos hizo que se olvidará de todo. — Wow, Kate. De saber que te fascinan los tacos te compraba más. Bromeó Alejandro con una sonrisa en su rostro. — Mmm... Es que... Es mi primera vez comiendo este tipo de comida. Desde pequeña no se me admitía comer esto, siempre desee hacerlo. Respondió para darle otra mordida al siguiente taco. — Oh, ya veo. Entonces, ahora vuelvo. Dijo Alejandro levantándose y pidiendo un gran platillo de pastor. En ese momento ya todos habían pedido su comida, ya estaba despejado, por lo que, fue más fácil y rápida su entrega. El bullicio de los alumnos, las risas y los cantos de los demás resonaban por aquel animado lugar, donde con alegría todos degustaban de los asombrosos platillos que ahí preparan. Ante la ausencia de Alejandro, Michael aprovecho el tiempo a solas con Katerin. — Kate, ¿qué te parece si saliendo de la facultad vamos a campo abierto a admirar el esplendor de las estrellas? Dijo Michael sonriendo coquetamente. Katerin a duras penas le escuchó, con gran entusiasmo y dedicación, disfrutaba de cada mordida que le daba a su taco. Exprimió limón sobre su taco y le echó salsa, con la boca hecha agua volvió a comer otro bocado. — Perdón, Mike. ¿Qué decías? Dijo Katerin mirándolo de reojo. — Qué si tú... — Ya llegue, lo pedí especialmente para ti. Interrumpió Alejandro llegando con un gran plato repleto de aquel manjar llamado “Gringa” y con sus respectivos acompañantes. Solo bastaron unos segundos para que ella pudiera percatarse de lo que estaba frente a su plato. Con un saltito y una gran sonrisa miró la comida, después a Alejandro que compartía su misma emoción. — Gracias, en verdad, muchas gracias. No sabes cuanto me ha encantado esto. Dijo para luego poner toda su atención en aquel delicioso platillo. Michael permaneció en silencio, su invitación había quedado ignorada, así como sus sentimientos en todo este tiempo. Katerin prefería comer unos tacos qué escucharlo, eso lo había llegado a molestar uno poco. Alejandro continuó con su comida, de vez en cuando le admiraba con una sonrisa, era la primera vez que la veía tan emocionada comiendo una comida que él junto a Tamara habían comido miles de veces. Katerin comió hasta saciarse, cuando estaba a punto de tomar agua miró con interés el bote de refresco con etiqueta roja que Alejandro había traído. — ¿Qué es eso? — ¿Esto? Es una Coca-Cola, un delicioso refresco. ¿Nunca lo has probado? Preguntó lo último con curiosidad y cierto grado de incredulidad. — No, jamás. ¿Puedo? Respondió Katerin esbozando una tímida sonrisa y extendiendo su mano. — Claro. Michael miró con asombro a Katerin, la cual con gran alegría había comenzado a beber de aquella bebida burbujeante, dulce, refrescante y fría. La primera impresión que le dio al pasar a su garganta fue una sensación de cosquilleo y sus ojos se cerraron de emoción. — No puedo creer que todo esté tiempo me perdí de estas delicias. Exclamó aún mirando con cariño la botella. — Ni yo lo puedo creer. ¿Por qué no lo habías hecho todo este tiempo? Digo, pudiste hacerlo a escondidas. Dijo Alejandro mirándola con una sonrisa. — Lo que sucede es que Katerin no es como tú ni como Tamara ni siquiera como yo, ella es obediente. Además, sus padres son estrictos en cuanto a su alimentación. Ellos tendrán sus razones, no es algo que podamos discutir, ¿No lo crees? Intercedió Michael dirigiendo le una mirada seria a Alejandro. Hubo un largo silencio, Alejandro no había podido decir nada ante eso, y, Katerin había aprovechado para darle otro trago a su bebida. — No debes ser duro con Ale, es solo que... Es normal que se pregunte por esto, a ti también te dio curiosidad. Mencionó Katerin mirando a Michael con tranquilidad. Alejandro miraba embobado a su defensora, ella siempre estaba defendiendo lo o intercediendo por él. En este poco tiempo, se había hecho más cercano que hace unos meses, él ya no era un chico cualquiera, ahora contaba con la ayuda y confianza de Katerin, la chica que amaba incondicionalmente con todo su corazón. Cada pequeña cosa que descubría de ella lo enamoraba más, apreciaba cada detalle de ella, cada gesto, incluso cada error que tenía. Miraba con ternura sus defectos y sus facetas, incluso cuando estaba molesta. — Oh, lo siento. Me he terminado tu refresco. Dijo apenada al darse cuenta que ya se había acabado el contenido. — No te preocupes, lo importante es que lo disfrutaste. Respondió dedicándole una tierna sonrisa. Cualquiera que mirara la escena desde lejos juraría que ellos dos eran la típica pareja cliché entre la nerd y el popular, aunque, en este caso, el popular ya había perdido su fama. Se había centrado en mejorar más su desempeño escolar y en su entorno, asimismo, su persona. Él quería demostrarle a Katerin que su presencia y su amistad no intervendrá en su zona de confort. Por otro lado, daba la percepción que Michael estaba haciendo el tercio en la relación o que Alejandro estaba arruinando el Katechael. Cada uno tenía su propio shippeo, por un lado estaban los Alerin o Katechael shippers. — Yo le voy por el Katechael, tiene más probabilidad y compatibilidad. Comentó un chico de cabello oscuro a sus amigos que miraban con atención a aquel tercio. — No, pa' mí qué será el Alerin, solo mira la tremenda química que desbordan. Comentó una chica de cabello castaño. — Y, ¿por qué nadie shippea el Alechael? Preguntó una chica de ojos verdes. — Mejor el AleKatechael, ahí ya no hay pierde, todos ganan. Dijo un chico de cabello castaño. El debate entre cual sería el resultado de aquella pareja comenzaba a ser tema de conversación para los demás alumnos, aunque, no sólo de ellos, sino que también habían algunos maestros que se habían percatado de esto. Kate y sus amigos no tan amigos comenzaban a ser el centro de atención de todos, hasta de los que poco los conocían. Día tras día habían empezado a tener más espectadores, la mirada estaba puesta en cada movimiento que hicieran, y eso, Katerin se había dado cuenta. — Oigan, desde hace días he notado que nos observan extraño. Comentó después de haberse terminado su Coca-Cola, que ahora se había convertido en su nueva adición. Aunque, Alejandro cuidaba que lo intercalará por días. — Sí, también lo he notado. Dijo Alejandro dando una vista de reojo a los demás. — Creo que ahora nos hemos convertido en los bufones de los demás. Comentó Michael con ironía. Katerin lo miro con una seria mirada, aunque, debía admitir que él no estaba del todo equivocado. La atención que habían comenzado a recibir la empezaba a molestar hasta el punto de enfrentar a todos los curiosos. «¿Qué será lo que traman? ¿Por qué nos miran de esa manera?» Se preguntó mirando a los demás con atención.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Y, ¿si tan solo nos amamos?

Populares

Populares

close 0/500