Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Más de mí”
Al fin había llegado el tan esperado regreso a la universidad, bueno, al menos para Alejandro que había contado cada día para volver a ver a su querida Kate. La que por cierto había llegado junto a Michael, los dos venían esbozando sonrisas radiantes. — ¿Será que al fin esos dos ya andan? Preguntó una chica de melena rubia a otra de cabello oscuro, las cuales estaban justo a lado de Alejandro. — Parece que ya. Ay, como me hubiera gustado salir con Michael. Aunque me duela admitir los dos hacen una linda pareja. Respondió la pelinegra a la rubia. Alejandro observó con más detenimiento, lo que todos decían parecía ser cierto, ellos dos jamás se habían visto tan íntimos como ahora lo estaban haciendo. Despejando esos pensamientos abrumadores, se alejó de aquellas chicas y sin importar lo que dijeran los demás se acercó a ellos. Katerin inmediatamente lo saludó con una sonrisa, mientras que, Michael se apresuró a mirarlo con seriedad. — Hola, Ale. ¡Que alegría volver a verte! ¿Te ayudaron mis consejos? — Hola, Kate. Sí, me sirvieron bastante, muchas gracias, es más, me gustaría invitarte a comer. ¿Qué dices? Dijo Alejandro, por una parte quería agradecerle sinceramente y por otra, tomar ventaja y conocerla más. Katerin se tomó un pequeño tiempo para pensar, él ya no tenía con quien pasar el tiempo, la amistad de ella no le hacía mal, además, comprendía lo solo que uno se sentía sin amigos. — Está bien, aceptaré con la condición de que ustedes convivan. Respondió feliz señalando a ambos. Alejandro y Michael le dedicaron una expresión de sorpresa, para después, convertirse en desacuerdo. Los dos no se llevaban bien, a duras penas se toleraban ver y compartir espacio en un lugar. — Ni lo pienses, Kate. Yo jamás me llevaré con este simio. Argumentó Michael disgustado. — ¿Cómo me dijiste? Mira Michael, jamás te he faltado al respeto. Contraatacó Alejandro mirándolo con seriedad. La tensión entre ellos dos comenzaba nuevamente, Katerin permaneció callada, pensando y meditando cual sería su solución para la pésima relación que estos dos tenían. — Eso es lo que eres, por más que te he dicho que... — Ya basta. ¿Acaso siempre que se vean van a seguir tratándose así? Intervino Katerin mirando con seriedad a Michael, quien se había exaltado. Un ardor y un sentimiento de vergüenza invadió el rostro y cuerpo de Michael. Ella estaba enojada, sabía que sus acciones habían sido malas. Pero, como le podía explicar que en cuanto veía a Alejandro le daban unas ansias locas de desquitarse con él, ya sea por palabras o por golpes, con él perdía su racionalidad y su paciencia. Por otra parte, Alejandro se limitaba a mirar con seriedad la situación. Él sabía que Katerin no toleraba ninguna muestra de pelea o agresión hacia alguien más, por lo que se había mantenido al margen, además, los últimos días había adquirido la paciencia y la sensatez de su padre. — Michael, por favor discúlpate con Alejandro, hagan las pases. Necesito ese gran favor, solo quiero cumplir una promesa que hice con Tamara y el bienestar común. Anden, háganlo o juro que les dejaré de hablar. Amenazó Katerin mirándolos detenidamente. Los dos se miraron mutuamente, la atención de los demás alumnos había recaído en ellos, todos esperaban el magnífico momento en que estos dos se tomarían de la mano. «Lo debo hacer por ella, debo dejar atrás esto y demostrarle que tengo madurez» Pensó Michael dando el primer paso y extendiendo su mano frente a Alejandro. Por su parte, él miró con recelo la acción de Michael, sabía que todo esto se trataba de una simulación para ganar la atención de Katerin, por lo que él no se quedaría atrás, por mucho que los dos no se tolerarán debían aceptar esta tregua. Alejandro finalmente después de un largo momento accedió, extendió su mano y la estrechó junto a la de Michael. Los dos se apretaron mutuamente. — Muy bien, así me gusta. Ahora, las palabras mágicas, Mike. Dijo Katerin esbozando una linda sonrisa. — Lo siento, Alejandro. — No la siento sincera, sin embargo, la aceptaré. Respondió Alejandro con una sonrisa burlona. Katerin estaba feliz por el gran progreso que había logrado con ellos. Los demás se habían quedado en shock, si alguien les hubiera dicho que Alejandro se llevaría con los inteligentes de la generación, dirían que se trataría de una broma, pero, ahora que lo veían no podían creerlo. — Espero que pronto se lleven bien, chicos. Eso me haría tan feliz, ahora es momento de ir a las clases. Indicó Katerin con una sonrisa y tomando la mano de cada uno de ellos con las suyas. Ante ese pequeño gesto, Alejandro sentía estar caminando entre las nubes, asimismo, olvidando por completo toda la atención que tenían los demás sobre ellos. Mientras, Michael miraba con recelo a Alejandro, aún no podía aceptar el hecho que Katerin hubiera considerado la opción de integrarlo junto a ellos. El día de ayer pensó que había escuchado mal cuando Katerin le pidió ese gran favor, por supuesto no podía rechazarla, era algo que le ayudaría ganar más su afecto. Ahora, Alejandro, el chico que también está enamorado de ella, estaría más cerca de ellos y todo porque su amiga se había ido sin decir nada. Las clases transcurrieron con regularidad, algunos alumnos estaban durmiendo en la parte de atrás sobre sus pupitres, anteriormente, Alejandro había sido de esos alumnos junto a Tamara o se salían de las clases para pasar el rato con sus amigos. Ahora, ella no estaba. Alejandro ya no solía ser el chico desastroso, ahora, estaba en clases a lado de la chica que le gusta. Además, las clases ahora eran más interesantes, ya no veía como una molestia, no solo por tener una razón para hablar con ella, tomaba las clases porque quería ayudar a su padre y sus colegas de trabajo. En todo ese tiempo había aprendido y cambiado bastante. Él ya no era el inmaduro chico que había ingresado a la facultad con gran pesar, ahora realmente tenía ganas de concluirla con todo lo necesario para ser de ayuda a los demás. Todos se habían dado cuenta de su gran cambio, eso se debía gracias a la buena influencia de Katerin. Todas las personas que la rodeaban terminaban cambiando para bien, de eso todos tenían conocimiento. Michael trataba con todas sus fuerzas de soportar la compañía de Alejandro, si bien no era molesto, pero, solo el hecho de que él amará a Katerin lo irritaba, no podía con ese hecho. Todo el tiempo se mantuvo con ellos, habló de manera fluida, entendía sobre lo que hablaban, en ese momento, Michael supo que debía comenzar a manejar sus cartas. Alejandro se había convertido en un gran rival amoroso en sólo unos meses. Si seguía así, terminaría rebasando lo. — Eres demasiado bueno, me da gusto que ya hayas comenzado a interesarte por esta carrera. Lo halagó Katerin sonriéndole. Alejandro le tomó respetuosamente la mano y se la besó, luego, la miró con una sonrisa. Michael tenía ganas de quitarle las manos de encima, sin embargo, permaneció inmóvil y pensativo. Asimismo tragándose su coraje. — Fue gracias a ti, te lo debo todo, de no haber sido porque me ayudaste y me aconsejaste, no estaría aquí ahora, en serio, muchas gracias. Dijo Alejandro con sinceridad. Katerin le sonrió amablemente, le tomó de los hombros y lo miró detenidamente. — Estoy orgullosa por tu mejoría, no tienes nada que agradecerme, sino a ti, tú mismo hiciste que esto fuera real, yo solo te guíe y aconsejé, ya tú tomaste la sabia decisión de seguirlos. Respondió Katerin con orgullo. Sus palabras eran ciertas, el único que había permitido que todo esto se lograra había sido él mismo. Sus buenas acciones y su conocimiento amplio que tenía por la carrera hablan mucho de lo que había crecido todo este tiempo, y eso, era algo que le daba mucho gusto a Katerin. Compartieron sonrisas y miradas alegres, después siguieron su camino hacia la cafetería. Los ánimos entre ellos dos estaban de maravilla, mientras, Michael se encontraba inmerso en sus pensamientos. «No puedo dejar que Alejandro me gane, no, yo tengo bastante tiempo a lado de Kate, solo esperando la oportunidad de decirle que la amo» Concluyó Michael después de darle muchas vueltas al asunto.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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