Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Bueno”
Controló su tristeza y se obligó a guardar aquellos negativos sentimientos, esbozó una sonrisa y lo volteó a ver. — Estoy bien, Ale. ¿Ya te vas? Preguntó para cambiar el rumbo de las cosas. Alejandro asintió, sabía que no podía hacer algo más, no era demasiado cercano para acercarse a ella, ni ella le tenía confianza para dejar salir todo lo que había estado guardando todo este tiempo. Katerin le mostró su lado amable y lo acompañó a la salida, después de todo él no tenía la culpa de lo antes ocurrido, además, en este instante era su invitado. Recorrieron de nuevo aquella silenciosa casa, donde la servidumbre se limitaba a hacer sus deberes sin mirarlos, lo cual Katerin estaba acostumbrada, nadie en esa casa más que su padre le trataba como alguien valioso, ellos no lo hacían no porque se sintieran intimidados por ella sino por aquella malvada mujer que se hacía llamar su madre. — Bien, Alejandro. Nos vemos en la escuela, si tienes noticias de Tamara hazme las saber, por favor. Dijo Katerin esbozando una pequeña sonrisa. — Está bien. - vaciló, lo que estaba a punto de decirle era algo que no sabía como la propia Katerin lo tomaría - Sonríe cuando quieras sonreír, enojate cuando te enfades, ríe cuando disfrutes del momento, y, llora cuando lo necesites, no dejes que esos sentimientos queden atrapados dentro de ti, porque tarde o temprano te irán dañando sin que lo notes. Katerin comprendió sus palabras, él había dicho algo verdaderamente cierto e importante, al igual que había averiguado lo que ella hacía, otra vez se sintió comprendida, al fin encontró a alguien que la comprendía. — Gracias, Ale. Sonrió, pero esta vez de verdad, su sonrisa era sincera y no forzada. Alejandro noto el cambio que había tenido, lo cual le causó alegría, con un gesto con su mano y una sonrisa en su rostro se despidió de Katerin. Katerin comenzaba a considerar la idea de tener cerca a Alejandro, quien cada vez le mostraba un lado interesante, un lado que nadie más le había mostrado, este lado que parecía complementarla y traerle respuesta a todo aquello que alguna vez se había preguntado. Ella empezaba a verlo con otros ojos. Más relajada subió a su habitación, cerró la puerta con seguro, se acostó en su cama y miró con tristeza la carta que Tamara había escrito para ella. Lentamente la abrió con sumo cuidado, a juzgar por la manera y las manchas que está contenía, se percató que su amiga no estaba pasando por buen momento, lo cual causó una punzada en su corazón. “Linda Kate, mi querida amiga, a quien pido disculpas por no haber sido capaz de representar y mostrar tu esfuerzo en la prueba, también por no poder haberme despedido de manera correcta. Espero que puedas entenderme y perdonarme. He partido para seguir uno de mis mayores sueños, perdón si en este tiempo no te hablo, ni siquiera lo haré con mi hermano Ale. No te preocupes por mí, sigue esforzandote y dando lo mejor de ti, mantente saludable hasta el momento en que nos volvamos a ver. Yo estaré bien, me prepararé y te mostraré que he aprendido bien de ti. Cuídate, y te pido que cuides de mi hermano, llévalo por un buen camino. Por favor, hazme ese favor. Te quiero, Kate.” Las lágrimas se apoderaron de ella, su amiga de alguna manera se había ido destrozada, aunque no lo dijera explícitamente, ella sabía que una fuerza mayor había causado que ella se fuera, esa fuerza era Michael. Su indiferencia y su incomprensión habían terminado por abrumarla y desalentarla. No tenía caso pensar en cosas frustrantes, lo hecho ya estaba y ella claramente había tomado una decisión, la cual a los ojos de Katerin había sido la más prudente y mejor. — Buena suerte, Tamara. Esperaré por el día en que nos volvamos a encontrar. Susurró con una pequeña sonrisa, besó la carta y la guardó cuidadosamente en un cajón. Su esencia y sus palabras permanecerán guardadas en esa caja como en su corazón. Si fuera posible lo leería cuantas veces lo necesitará, ella estaba dispuesta a esperar pacientemente y cumplir con el favor que su querida amiga le había pedido. Por otra parte, Alejandro en cuanto había llegado a casa, se dirigió a su cuarto y se encerró. Leería la carta de su amada hermana. “Ale, de ante mano, perdóname. En realidad no pensé que llegaría a esto, por favor perdóname. Me conoces y sabes que esto no sólo fue por mi sueño, sino de salir de este camino que solo me cansa y me fatiga, algo que por más que quiera desviarme siempre terminaré dando vueltas en círculos. No resultó como esperaba, por favor, si aún tienes oportunidad lucha por lo que te gusta y no seas como tu amiga. Cuando sea necesario abandona la batalla. Espero que un día nos volvamos a ver, por ahora me dedicaré plenamente en este nuevo camino. No estás solo, no te sientas mal, te he dejado al cuidado de buenas manos. Cuídate, mantente sano y esfuérzate más. Te quiero, Ale” Sorprendentemente había entendido la razón de su partida, las cosas con Michael no habían salido bien, y como bien conocía a su amiga, sabía que ella tomaba decisiones bruscas y un poco radicales. Su ausencia tendría un gran pesar en su vida, sin embargo, él consideraba importante que ella estuviera feliz y cómoda con sigo misma. — Buena suerte, Tamy. Éxito en tu sueño. Dijo Alejandro, con la esperanza que las palabras se las llevara el viento o que un ser divino escuchara y cumpliera sus buenos deseos. ... Después de unos días, los resultados del examen se hicieron públicos, con alegría Alejandro encontró el nombre y el de Tamara en el grupo de los que habían aprobado. Se tomó una selfie con la lista y con sus nombres, para que cuando la volviera a ver le contará y le mostrará lo feliz que lo había hecho sentir aquello. — ¡Felicidades, Ale! Me da mucho gusto que ustedes dos hayan podido aprovechar nuestro esfuerzo, ahora, da lo mejor de ti este último semestre que viene. Lo animo Katerin mirando con orgullo la hoja en donde se mostraba sus nombres. — Gracias, Kate. Muchas gracias, de no haber sido por ti ahora mismo tendría que estar escuchando los reclamos de mi padre. Confesó Alejandro rompiendo en risa. Cuando se trataba de asuntos relacionados a la escuela solía ser rígido y estricto. La ayuda de Katerin lo habían ayudado a comprender mejor los temas y tomarle un poco de gusto a la carrera. — Ya sabes que puedes contar conmigo, cuando no entiendas algo no dudes en preguntarme. Dijo posando su mano sobre su hombro y mirándolo con amabilidad. Alejandro comenzaba a darse cuenta que lentamente empezaba a ganarse la confianza y la amistad de Katerin, lo cual lo llenaba de felicidad y esperanza. «Sé paciente y verás que un día persevera, obtendrás por todo lo que te has estado esforzando» Se dijo a sí mismo, recordando las sabías palabras que su madre le habría dicho en su infancia, aquellas que en ese entonces no había podido comprender del todo, pero, que ahora parecían tomar forma. — Gracias, ten por seguro que no lo dudaré. Afirmó finalmente dedicándole una gran sonrisa, permitiéndole admirar sus relucientes dientes blancos. — Bien, ahora, espero que disfrutes de tus vacaciones, nos veremos en el siguiente semestre. — Así será, cuídate. Dijo Alejandro mirándola con un profundo cariño. La relación entre Katerin y él cada vez iba mejor, sus acciones, sus palabras y sobre todo la manera en la que controlaba sus sentimientos le estaban ayudando. Ella poco a poco le dejaba de mirar con incomodidad y molestia, en sus ojos ahora era un chico del cual se podía confiar. Incluso había olvidado que alguna vez le había confesado sus sentimientos, comenzaba a mirarlo como alguien agradable. Por otro lado, Michael quién todo este tiempo había permanecido fuera de escena, planeaba la manera de reconciliarse y volver a estar a su lado. «De alguna manera, ella y yo debemos volver a estar juntos. La necesito, no quiero perderla» Pensó Michael desesperado.
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Y, ¿si tan solo nos amamos?

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