Dulces Traiciones (Dulce Traición #2)

Capítulo 4
Siempre he sido orgulloso, muchas personas hasta dicen que soy la personificación del orgullo, pero como buen ser humano también debo saber reconocer cuando algo es lo que es. Es una chica hermosa debo admitir, pero a pesar de eso logro despegar mi mirada de ella, no puedo ser tan obvio, tampoco puedo parecer un acosador, al menos debo de tener un poco de dignidad frente a ella y frente a mis amigos. –¿Piensas ir a por ella? –sugiere mi tonto primo. Hubiera preferido que no me hubiese visto, ahora venía el interrogatorio, justo como yo hice con hace meses. Las ironías de la vida. Lo miro mal y él se hecha a reír. –Podemos compartir –añade y quiero golpearlo. ¿Cómo puede decir cosas tan estúpidas como esa? Se supone que yo soy el hijo de puta, pero no, ahora Landon se comporta como tal, solo a él se le ocurre comportarse como un grandísimo imbécil justo después de terminar con aquella chica. Habla de su ex-novia como si fuera una cualquiera, y es que aunque yo soy el que más suele usar a las chicas, no acostumbro a hablar mal de ellas. No es ese mi estilo y detesto que Landon lo haga, pero prefiero no hacer nada. ¿Pero por qué me molesta o al menos me incomoda que hablé mal de ella? Al final de todo la chica fue lo que Landon quiso que fuera para él. Cómo sea que haya sido no tiene porqué importarme. Solo lo miro y no hago más. El resto del descanso la paso observándolas, trato de hacerlo de forma disimulada, porque lo que menos quiero es parecer un acosador y hablo en plural porque las observo a ambas, a Camille y a Cassandra. Las dos son hermosas pero cada una a su manera y eso es confuso, en cierto modo. Cuando suena el timbre para volver a clases, en lugar de correr como todo el mundo hace mejor me acomodo en mi asiento y me arremango el suéter para esperar un rato más, después de todo tenemos diez minutos de tolerancia, mientras tanto Landon segue hablando con Owen de cosas sin importancia, pasado un rato toma su mochila y se levanta para irse, es hora de que haga lo mismo y así lo hago. Me pongo de pie y me cuelgo la mochila, listo para irme a la prisión, también llamada clases. Me mira y luego dice a modo de despedida. –Hoy es el día para que asistan los nuevos integrantes del equipo de soccer, por si quieres formar parte. No hace falta que me la diga, el soccer es mi deporte favorito, así que por nada del mundo faltaría, tengo que estar en el equipo. Asiento en su dirección y con eso se va, yo repito la misma acción pero en sentido contrario. El resto de las clases pasa demasiado lento para mi gusto, aunque no fueron tan malas como pensé, pues las dos chicas estuvieron en las mismas clases que yo, al parecer así sería durante todo el semestre y eso me alegra solo un poco. ¿Por qué me alegra? No tengo ni la menor idea. Por lo que noté entre clases, ambas chicas son hermanas, unas muy unidas, también supe que Camille es la mayor y por supuesto que Cassandra es la menor, por otro lado me enteré que ambas están en el equipo de las animadoras, por lo que las veré en las practicas. Sumado a eso supe también que Camille es amante de la Literatura y Cassandra del baile, aunque eso lo comprobaré en las practicas de hoy. El timbre al fin suena, justo cuando creo que moriré encerrado en ésta prisión, recogo rápidamente mis cosas y me largo a buscar a Landon a su clase de Química, lo espero hasta que sale y junto con él voy hasta el gimnasio donde se realizará la práctica de hoy, que solo consiste en pruebas para los nuevos como yo. Buscamos al entrenador y le decimos de mi ingreso, me asigna taquilla y me da el uniforme, por suerte traigo ropa conmigo por lo que al terminar eso no será problema, Landon por su parte me presta zapatillas de deporte, vamos hasta los vestidores, nos cambiamos el uniforme. Salimos y esperamos a que inicie la práctica, mientras tanto observo como las chicas salen de los vestidores para su entrenamiento, veo llegar a Cassandra con la chica que supe se llama Charlotte, al poco salen y más tarde llega Camille, después se les une. Debo decir que ambas hermanas se ven fascinantes en las ropas de deporte, el short se les ajustaba a la perfección, lo que solo hace que su figura resalte. Camille tiene un cuerpo de infarto, piernas firmes y un cuerpo muy voluminoso que el uniforme oculta, por su parte Cassandra también tiene curvas pero no tan marcadas como las de Camille, quien capta la atención de muchos. Toda la práctica las observ como un grandísimo idiota, la verdad es que son muy buenas en el equipo, sus movimientos son elegantes y muy fluidos, los de Camille en especial son enérgicos y rápidos, combinados con flexibilidad y destreza. En ese momento me doy cuenta que sin duda no tiene nada que ver con la chica que es en clases, ésta parece ser otra versión de sí misma. La práctica termina y yo me dirijo hasta los vestidores, necesito una ducha con urgencia, me meto en una de las regaderas y luego de deshacerme de la ropa me comienzo a bañar. Con una toalla alrededor de mi cintura salgo de la ducha y saco mi ropa para vestirme, unos minutos más tarde ya estoy vestido, me seco el pelo y lo peino como de costumbre, me calzo los zapatos y salgo de ahí con mi mochila al hombro. La escuela está casi vacía, a causa de la hora, camino por el pasillo hasta la entrada para poder salir de ahí. Abro la puerta y el aire me golpea en la cara, veo todo el estacionamiento y me encuentro con una vista muy peculiar. Una chica con el uniforme de animadora, está en los brazos de un chico que esta parado a lado de un Camaro blanco, el cabello castaño me hace identificarla como Camille. No paso por alto su hermosa figura y la recorro con la mirada antes de observar a detalle lo que veo. El chico parece unos años mayor que yo, para ser exactos, parece ser unos tres o cuatro años más grande que Camille, pero a la distancia se nota lo que siente por ella, por la forma en que la tiene entre sus brazos, con amor, sin deseo ni nada más que eso. Si fuera yo, ya estaría paseando mis manos deseosas por su cuerpo, pero se que no sucederá. Ella también lo mira de forma especial, pero algo me da a entender que no son novios, solo amigos y por una parte eso parece alegrarme, aún así noto que ella parece sentir también algo por él y eso me descoloca, entonces solo concluyo que la única a mi alcance es Cassandra, además de que es la que más me atrae, no sé porque razón pero lo hace. Decido que debo dejarlo estar y entonces camino por el estacionamiento para llegar a mi moto, me monto y la arranco para salir rumbo a casa, cuando llego, Landon ya está esperándome en mi habitación con su guitarra de la cual salen algunos acordes. Lo miro y él asiente en mi dirección. –¿Qué tal ha ido? –inquiere –te decidiste por ella. Solo lo observo y camino hasta mi escritorio para poner ahí mi mochila, si hay algo que me gusta es el orden. –Es una chica pasable –contesto –pero no se siente tan correcto ir por ella. –¿Por qué? –pregunta –¿es por mí? Porque verás, eso me importa poco. –No lo sé –digo -–pero que ¿tiene de divertido repetir? –Míralo por el lado bueno, estarías alzando tu ego. –Tal vez, pero no sé. Él gruñe frustrado y yo ruedo los ojos por su actitud. –Dejemos el tema, ¿vale? –dice y yo asiento de acuerdo –no es como que vayas a casarte con ella, ¿no? Me río por su idiotez, es increíble que me pregunte eso, yo jamás pienso casarme. En realidad no pienso atarme a una sola mujer, ni siquiera quiero tener hijos, lo único que tengo en mente es vivir mi vida de forma libre y sin compromisos. Todo esto lo deduje cuando me enteré que papá tiene a otra familia. –Tienes razón –digo aún riéndome por su ocurrencia. –Mejor dime una cosa –inquiere. Asiento dándole el permiso de continuar. –¿Quieres ir de fiesta hoy por la noche? –yo asiento y él sonríe satisfecho. Después de eso se va de mi casa y al poco bajo a comer con mamá. Mi madre era una espléndida mujer, y la amo por eso, la realidad es que es la única mujer a la que amo y respeto, el resto son solo eso. Mujeres. Y aunque me comporto como un jodido idiota, no puedo hacer más, pues así es como las veo a todas, estoy seguro que nadie será capaz de cambiar eso. La tarde pasa tranquila, mamá sale y eso significa casa sola, pues mi hermano Richard no llega hasta la noche, cuando vuelve del trabajo. Me encierro en mi habitación y entre navegar en las redes, ver televisión, hacer los deberes y tocar la guitarra, se me fue la tarde. Cuando llega la hora de ir a la fiesta, me preparo. Unas botas negras, una camisa negra arremangada hasta los codos, unos jeans del mismo color y mi chaqueta de cuero, me aseguro de llevar condones. Una cosa es ser un idiota con las mujeres y otra muy diferente ser un irresponsable y por supuesto soy solo uno de las dos cosas. Salgo de casa, mamá aún no vielve así que no hay problema con respecto a dar explicaciones de a donde voy. Subo a la moto y la arranco, conduzco rumbo hasta la casa anfitriona. Es grande y muy bien decorada, aparco y entro al lugar. Está atestado de gente, algunos bebiendo, otros bailando, unos más besándose y unos pocos a punto de necesitar una cama para terminar lo que tienen. Espero poder encontrarme en la misma posición al final de la noche, busco con la mirada a mi primo y a los chicos, Landon dijo que todos vendrían, incluidas Peyton e Ivy. Cuando los encuentro voy hasta ellos, están en una mesa del fondo y parecen muy felices, están ebrios ya. Me acerco ellos me ven y me invitan a sentarme. Peyton platica con un chico, y al poco veo como se van a otro sitio. Ivy por su parte está buscando algo, repara en mí y me saluda con la mano, luego continua en lo suyo. Alex y Edgar platican con unas chicas. Landon, se va de la mano con una rubia. Owen plática con unos amigos. Los saludo con la cabeza y él corresponde. Voy por una cerveza hasta la barra, ahí veo a una chica castaña con un mini vestido, por supuesto llama mi atención, pido la cerveza y en tanto me le acerco. Parece encantada con mi cercanía, la observo a detalle. Su rostro se me hace conocido y después recuerdo que está en las mismas clases que yo. Es de piel blanca, delgada y de buena figura, su cabello es dorado hasta la cintura, sus ojos son color miel, muy provocativos y sus labios delgados. Me gusta. El vestido solo le cubre lo necesario, eso me llama más, parece la típica chica, cero compromisos y me gusta que sea así, una buena noche es lo que necesito y al parecer la tendré. –¿Quieres compañía? –pregunto y me sonríe provocativa. –Claro, ¿por que no? –Te llamas... –digo dándole un sorbo a mi cerveza. –Diane –dice –y tú eres... –empieza. –Leonel –y le sonrío. Hablamos sobre cosas sin importancia, mientras seguimos bebiendo, vamos a bailar y eso ayuda a apurar más la cosas, lo cual es perfecto. Algunas horas más tarde nos encontramos tomados de la mano, subiendo las escaleras rumbo a un lugar mas privado. Y para el final de la noche he conseguido lo que he buscado, y debo decir que es buena en eso. Demasiado para ser sinceros.
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