Y, ¿si tan solo nos amamos?

“Juntos”
Los días acontecieron, la nueva rutina de Tamara y Alejandro era completamente distinta a la que solían tener antes. Ahora, la mayor parte de su tiempo era absorbido y ocupado por asuntos relacionados a la escuela. Katerin y Michael no le estaban poniendo fáciles las cosas, en ningún momento durante la universidad le daban respiro para que se escaparan de clases, eran casi como su sombra. Solo los dejaban solos cuando debían ir al baño. En las tardes, se limitaban a ver más de lo que no entendían. — ¿Podemos descansar un rato? Preguntó Alejandro con la esperanza de conseguir tiempo para hablar con ella otros asuntos que no fueran la escuela. Katerin lo pensó por un momento, ahora que se daba cuenta, ya habían aprendido más de lo que sería ese día. Por lo que, ella asintió y le concedió un tiempo de relajación a Alejandro que no paraba de mirarla con una sonrisa. — Katerin, ¿podemos hablar de algo que no sea la escuela? Dijo de repente Alejandro, para romper aquel sepulcral silencio que se había formado entre ellos. «¿Qué será lo que está tramando? ¿Por qué quiere hablar conmigo?» Pensó ella mientras miraba con recelo a Alejandro. Alejandro sabía que este tiempo a solas con ella era una buena oportunidad para hablar más con ella. Si la vida le había dado esta oportunidad, no dudaría ni un solo instante en aprovecharla. — Está bien, ¿qué es lo que quieres saber? — Bien... — comenzó a decir, buscando las palabras adecuadas para comenzar con esta plática, de todos los escenarios que había creado en su mente, ninguno venía a ayudarle con ella, quien lo miraba con interés. «Ahora que le digo, no pensé que iba a aceptar, he llegado demasiado lejos que ahora no se como manejar esta situación» Pensó Alejandro. Su ritmo cardíaco comenzaba a acelerarse, sentía sus mejillas arder y sus manos comenzaban a sudar. Además, su mente estaba en blanco. — Alejandro, ¿No te sientes solo en esta gran casa? Preguntó consternada observándolo detenidamente. Aquella pregunta había surgido en ella desde el primer día que había llegado a esta mansión. Alejandro la miró con sorpresa, él no esperaba que ella le preguntará acerca de sus sentimientos. — No, en realidad no. Este lugar da la apariencia de estar solitario y sin vida para otros, pero, para mi padre y yo, no. Esta casa está llena de buenos recuerdos de mi madre y nosotros. Contestó Alejandro con una gran sonrisa, al recordar aquella gran mujer que tanto cariño le había dado en vida. — Ya veo. — Sí. Por cierto, ¿tu casa es grande como ésta o me equivoco? Katerin asintió esbozando una sonrisa forzada. A diferencia de Alejandro, ella no tenía buenos recuerdos en esa casa que todo esté tiempo ha sido como una prisión para ella. Además, que su verdugo todo esté tiempo la ha custodiado y manejado a las personas que la rodean. — ¿Por qué quisiste estudiar esta carrera? Preguntó Alejandro con curiosidad. — Por mi padre, él y mi madre son mi fuente de inspiración. — Que lindo. Expresó Alejandro mientras le sonreía. «Ella es tal y como pensé, no tiene ningún sentimiento de maldad, ella es pura. Es la chica perfecta por la que he estado esperando, alguien que se asemeja a mi madre» Pensó Alejandro. Mientras que Katerin pensaba de nuevo el motivo por lo que lo hacía. En ese momento, un recuerdo surgió y le trajo consigo un sentimiento de dolor. «Los ojos café claro la miraban con atención, ella se encontraba sobre su regazo escuchando con cuidado sus palabras. — Algún día serás tan exitosa como tu madre, manejaras esta empresa que con tanto esfuerzo tu madre y yo forjamos. — Sí, padre. Te prometo que así lo seré, o, me dejo de llamar Gyuri Katerin Castillo Jiménez. Afirmó esbozando una gran sonrisa. — Bien, ahora vamos a comer. Contestó tomándola entre sus brazos y cargando la con cariño» Ahora, se daba cuenta que todo esté tiempo no lo había hecho por él, sino por honrar el nombre de su madre y de su familia. — Se nota que tu padre te quiere mucho, y tu madre tambien. Estoy seguro que has de ser muy querida por todos. — Amm... Creo que es momento para que continuemos la clase. Dijo Katerin para desviar ese tema. No le gusta hablar con otros sobre su familia, menos sobre su supuesta madre, aquella que siempre aparenta ser la madre modelo y cariñosa. Por su parte, Alejandro asintió desconcertado. Ella parecía no estar de buen humor, todo había estado bien, hasta que él había mencionado eso. Alejandro no sabía nada, Katerin sabía aparentar todo el daño que había recibido. La tarde para ellos transcurrió ocupada, llena de temas y operaciones que incluían todo lo que fuera con problemas financieros y económicos. Por otro lado, Tamara no soportaba más a su riguroso maestro, quien no paraba de ponerle una y otra vez problemas complicados. Ella se quemaba la cabeza por resolverlos, mientras Michael se reía por sus expresiones graciosas. — No puedo, no puedo. Estalló después de una larga hora sin poder resolver el primer problema. — Ese es de los más fáciles, ¿cómo es posible que tú no los puedas resolver? — Ay, no lo sé. Yo no soy un genio como tú. Se quejó, se levantó de su asiento y se fue a un rincón lejos de él. Michael se desconcertó, la miró con sorpresa, era la primera vez que veía de esa manera a Tamara, quien solía ser una chica animada y llena de vida. Ahora, estaba callada, irritada y sin ánimos. — Yo no soy ningún genio, solo soy disciplinado, si te concentras y ordenas tus pensamientos, obligaciones y cosas que tengas hacer. Dijo Michael acercándose a ella, quien ahora lo miraba con desconcierto. Por primera vez en todo este tiempo que habían estado estudiando él se mostraba de esta manera, ya la había dejado de tratar tan fríamente. — Sé que he sido duro contigo, pero, es por lo que tú dejas muy evidente. No quiero que tengas otro tipo de pensamiento, yo no puedo corresponderte como tú quieres. — Tú... ¿Sabes lo que siento por ti? — Eres demasiado obvia para que no me dé cuenta. Mencionó mirándola detenidamente. Tamara se sintió expuesta, no imaginaba que así lo fuera, definitivamente Michael debía ser un brujo. Por otro lado, no sabía que hacer con el creciente dolor que sentía por dentro, él lo sabía, le había dejado en claro que no quería nada con ella, aunque por supuesto, eso no significaba que no hubiera algo en el futuro. — Oh, ya veo. No te sientas obligado en nada, sé que tú amas a Katerin, digo... Ustedes se ven que están hechos el uno para el otro, eso todos lo saben. Mencionó Tamara tragándose aquel dolor de su corazón. — Creo que... También yo soy demasiado obvio. Veo que después de todo eres una persona agradable, creo que empezamos mal, lo siento si te hice sentir mal, ahora te ayudaré bien. Comentó Michael esbozando una pequeña sonrisa. Michael al fin le sonreía, y eso era suficiente para ella. Al fin, había logrado que él la notará no sólo como una acosadora sino como una persona agradable y confiable. No era lo que quería, pero, ya era un gran avance. — Está bien, gracias. Y una vez más, no te preocupes con lo que yo siento, ya verás que pronto se pasará. Dijo volviendo a su asiento. Lo que ella había dicho sonaba como algo normal, era como si no fuera la primera vez que hacía eso. Michael comenzaba a dudar sobre sus palabras, sin embargo, no podía involucrarse en su vida. Porque eso sólo le daría falsas esperanzas y no quería que lo sintiera así. Al final del día, ella se sintió más relajada y entendió más esa materia. Antes de que Michael se fuera, ella tuvo una idea. — ¿Por qué no tomamos la clase junto a Katerin y Alejandro la próxima vez? Aquella pregunta sorprendió a Michael, en realidad es lo que más deseaba, no quería dejar más tiempo a solas a Katerin con Alejandro. — ¿No habrá problemas entre sus padres?
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