CORAZÓN DE AVENTURERO

EN BUSCA DEL JUNIPERO BLANCO
Shinon se encontraba en un cuarto donde yacía en una cama, el hermano de Miri, Niki dormía con dificultad con un trapo húmedo en su frente. Niki: Ha... Ha... Preparaba una medicina en un platillo mezclando los contenidos de unas botellas que traía con ella. Shinon: Ahora, bebe esto Después de que el niño lo bebió se durmió profundamente con tranquilidad mientras era observado por Shinon, Miri y Stella. Shinon se limpiaba el sudor de su frente con una expresión de alivio. Shinon: Esto reducirá sus síntomas por ahora Stella: ¡M - Muchas gracias, no sé cómo pagarte! Shinon: Esto le ayudará por ahora, el junipero blanco sigue siendo necesario para su medicina La niña observaba a su hermano junto a él. Stella: Miri, déjalo dormir, necesita descansar Niki: Hermana... El niño hablaba entre sueños. Miri: Estoy aquí La niña volteó su mirada hacia Stella. Miri: Me quedaré a cuidarlo Stella: ¿Estarás bien? Puso su mano sobre la cabeza de Miri con una sonrisa. Stella: Entiendo, te dejaré con él Miri: Si Shinon observaba la escena en silencio con una sonrisa en su rostro, luego se fue a mirar la oscuridad de la noche por la ventana. Stella: ¿A dónde vas? Shinon: Que estará haciendo mi descuidada amiga YGGDRASIL: PRIMER PISO Ya llego la noche en el laberinto donde dos personas alumbradas por un solo farol buscaban una flor medicinal para ayudar a un niño enfermo. Los dos llegaron a una zona del bosque donde había varios pilares rocosos. Claudio: ¿Ahora que, Manari? La pistolera sacó un mapa para ver su ubicación. Manari: Bien, caminemos silenciosamente Claudio: ¿Nosotros? Porque es muy peligroso quedarse perdido por la noche Manari: Mi maestra decía lo mismo. Mi memoria y mi intuición no son una molestia. Pero podemos confiar en este plano y esta brújula. Recibí una copia del mapa que mi maestra hizo, ella no salía sin un mapa Claudio: No estoy preocupado por tu maestra Manari: ¡Ah! ¡No hay duda, en este lugar podremos encontrar el junipero blanco! Al caminar, Claudio sentía que algo no estaba bien. Claudio: Espera un minuto Detuvo a Manari con su mano. Manari: ¿Qué sucede? Claudio le hizo una señal con su dedo para poder escuchar mejor, era un sonido de alguien caminando. Se escondieron detrás de una roca para ver lo que era. Manari: ¡Ah! Había una gran cantidad de escarabajos gigantes andando por todo lado, desde los árboles hasta el suelo. Manari: ¡Escarabajos gigantes! ¡Son muchos! Claudio: Nuestro camino está completamente bloqueado, se mueven tan rápido que sería difícil atravesarlos Manari: Están demasiado cerca por donde podría estar la flor. ¿Qué haremos? Claudio: Bien... ¿Entrar a la fuerza e ir a cogerla? O quizás... Los escarabajos comenzaron a volar hasta Claudio. Claudio: ¡Rayos! ¡Nos encontraron! Los dos se levantaron para salir lo más rápido de ahí siendo perseguidos por los bichos voladores. Claudio: ¡Muévete! Pero detrás de ellos también habian varios esperándolos. Manari: ¡Estamos rodeados! No tardó mucho en quedarse en medio del enjambre. Claudio sacó su katana. Claudio: ¡Hah! Sus golpes partían en dos a cada amenaza que encontraba. Otros bichos volaban en dirección a Manari volando encima de Claudio. Claudio: ¡No puede ser! Con el peso de esta espada hace difícil el contraataque Manari sacó su pistola y se puso a disparar balas explosivas con una gran puntería a cada uno de los escarabajos, pero entre más disparaba más venían. Manari: La explosión de mis balas brillan en la oscuridad, hay muchos de ellos, los disparos los atraen Nuevamente estaban rodeados, pero esta vez había más. Manari: ¡Claudio! Claudio: ¡Lo sé! ¡Esto es malo! Manari: No nos queda nada más que usar esto Claudio: Ah Manari saco lo que parecía ser una especie de cascabel. Claudio: ¿Una campana de atracción? Manari: La campana distraerá a los insectos para que uno de nosotros vaya por la flor Claudio: Parece que esta sería la única forma Manari: De acuerdo, a mi señal, corre al lugar Le miro y no se contuvo en darle una bofetada en su pequeña carita. Claudio: Idiota, yo Seré el señuelo, además... Manari le miraba con atención mientras se frotaba en el lugar del golpe. Claudio: ¡No sé cuál es la flor! ¡Pero tú si, así que prepárate! Después de su recuperación le extendió la mano para recibir el cascabel de Manari, luego ella comenzó a correr atravesando los bichos con su pistola en la mano. Manari: ¡Cinco minutos! ¡Resiste solo cinco minutos!
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