El secreto de la oscuridad

El escape
-Suficiente, el claro ganador en Alexis- -Lo ves, tres años que me has pedido pelear y no me has ganado nunca- -Pero me estoy acercando, dijiste que me ganarías en menos de 10 minutos y te tomo 16- -¿contaste cada minuto de nuestro combate?- -Claro, quería estar seguro de que no lograrías ese objetivo.- -Albert, solo ríndete, Alexis nunca ha perdido contra ti y el hecho de que insistas solo hace que perdamos cada vez más el respeto por ti, además, ¿Por qué no quieres pelear con migo? ¿Crees que ganaras porque soy mujer?- -Al contrario, sé que tu nivel es igual o mayor al de Alexis, por eso cuando lo derrote tu serás mi siguiente objetivo a superar- -¿Se supone que debo sentirme alagada?- -Como sea, es la hora de cenar. Y estuve esperando toda la semana por el búfalo al horno que prepara el cocinero- Los tres amigos llegaron al comedor donde ya había decenas de magos sentados aunque parece que aún no servían la comida. Alexis y Margarita se sentaron pero Albert se negó. -Esperen, yo voy a ir al baño- -Como quieras- -Esa no es la dirección del baño- -Los dos sabemos a dónde fue en realidad- Mientras tanto Albert entro en la cocina donde estaban María y Jimmy. Se veían felices de verlo. -Chico, me alegra verte. ¿Cómo están las cosas como soldado?- -Tranquilas Jimmy, sospechosamente tranquilas, casi siempre que estamos así de tranquilos nos ponen una misión sorpresa que conlleva matar a sangre fría- -Bueno, mientras estés bien no hay problema, espero que tengas hambre porque el día de hoy fue María la que preparo el búfalo- -No fue muy difícil, tenemos suerte de que ayer nos dieron más ingredientes así que no le falta nada a la cena, deberías verla- -Está justo aaaahhhh….- -¡Jimmy!, ¿estás bien?- -Sí, es solo que mi espalda ya no es tan joven como antes. Supongo que luego de 36 años cocinando mi espalda ya no puede más- -Por cierto. Robe un poco de ese te que te ayuda al dolor de espalda.- -Albert, no debiste, si te descubren de nuevo te mataran, no vale la pena tomar el riesgo por un viejo cocinero como yo.- -No digas eso. Nosotros hemos pasado por lo mismo, además de que tú y María han sido como unos padres para mí estos 3 años, así que esto es lo menos que puedo hacer por ustedes- -Hay Albert, eres una flor en un campo de guerra, solo ten cuidado, ¿bien?- -Lo tendré, pero ya me tengo que ir, de lo contrario mis compañeros sospecharan que estoy aquí- Albert salió de la cocina y paso el resto de la noche normal, comiendo, hablando y riendo hasta que dio la medianoche donde todos menos Albert estaban dormidos. Este se levantó de su cama en silencio para no levantar a ninguno de sus compañeros. Pero rápidamente se dio cuenta que no estaba ninguno de los dos, Albert sabe lo que hay entre esos dos y no pensó nada importante. El plan era volver a infiltrarse en el campo médico para robar un poco más de té para Jimmy. Siempre hay un mago haciendo guardia pero por la hora suele estar distraído haciendo fácil robar él te. Albert tomo él te sin problema y fue camino a las celdas de los cocineros a darle él te a Jimmy. Pero algo estaba fuera de lo normal, ya que las celdas estaban vacías. Albert fue corriendo a la cocina y cuando llego a comedor solo estaba la luz de la luna atraves de la ventana iluminando partes de la cocina mostrando manchas de sangre. Al abrir la puerta estaban Alexis y Margarita rodeados de los cadáveres de los cocineros, incluidos María y Jimmy. Todos habían sido asesinados. -Ustedes, ¿Qué hicieron?- -¿De verdad quieres que lo diga en voz alta?, los matamos- -¿! Por qué!?- -Son órdenes del capitán Giovanni, menciono que el cocinero principal ya no podía cocinar y que el resto de cocineros no tardaría en estar igual, prefirió matarlos a todos para evitar una rebelión de parte de ellos.- -¡Ellos eran como nosotros!- -¿nosotros?, ellos nunca fueron parecidos a nosotros, solo eran esclavos que preparaban buena comida, pero eso no evitaba que fueran esclavos- -Albert, cálmate, en parte hicimos esto por ti- -¿por mí?, ellos eran lo más cercano que tuve a unos padres en estos 3 años- -Y esos lasos te hacían débil. Por eso no queríamos meterte en esto, por eso decidimos hacer esto sin ti, porque sabíamos que tus emociones interferirían con la orden- -Cálmate Albert, esto no es personal, recuerda que en unos años escaparemos traicionando esta hermandad. Así que aun somos tus aliados- -Ustedes ya no son nada para mí.- -¿y que aras al respecto?, ¿matarnos? Eres el único de los 3 que solo conoce 3 de los 7 hechizos avanzados de la magia negra. Justo hoy te derrote yo solo, así que si no te calmas tendré que arrestarte a ti también.- -tienes que aceptar que tampoco debiste ir a la cocina todos los días durante dos horas, fue evidente para nosotros saber que estos lazos te estaban retrasando- -¿venir aquí? Ustedes pensaban que cuando yo me separaba durante hora y media en estos 3 años ¿yo venía aquí?- -No es difícil de deducir, ¿Qué más podrías estar haciendo si no era pasar tiempo con tu amigo el cocinero jugando a la familia feliz?- -Estaba haciendo la única cosa que a ustedes dos par de idiotas nunca se les ocurrió porque estaban tan concentrados en aprender los 7 hechizos que no vieron más haya- -Si te sirve de consuelo, perdón, no queríamos que te enteraras de esta manera- -No te disculpes Margarita, 3 años y nunca había visto a Albert con esa cara de asesino, quizás ahora puedas mostrarme más haya que un poder superficial.- -Suficiente, cambie de idea, no los necesito para escapar, tampoco necesito de los 7 hechizos avanzados para ser fuerte, no necesito a nadie. Ahora solo deben morir- Albert lanzo una gran bola de fuego negro a Alexis quien no esperaba el ataque y lo recibió de lleno. Este intento rodar y apagar el fuego con agua de la cocina pero nada funcionaba, el fuego ni siquiera disminuía. Mientras los gritos llamaban la atención de los magos cercanos quienes despertaron y fueron corriendo a la cocina. Pero antes de llegar Albert coloco un muro enorme de fuego negro que le bloqueo el paso a todos los magos. No paso mucho cuando Alexis ya estaba muerto y tirado en el suelo mientras Margarita solo lo miraba aterrada. Nunca antes se había visto ese hechizo y nadie había visto a Albert usarlo antes. -¿Qué hiciste?- -¿de verdad quieres que lo diga en vos alta?- -¿Desde cuándo conoces esa magia?- -llevo practicándola en secreto los últimos 2 años, logre combinas la magia de fuego y negra, increíble ¿no? Lo mejor es que el fuego no se apagara a menos que yo quiera, lo que lo convierte en un ataque perfecto- -Esto no cambiara lo que paso, matarme no te dará paz- -Mi paz murió antes de matar a Alexis, y mi paz al igual que Alexis se quedara muerta sin importar que, la diferencia es que tú tampoco la tendrás- Margarita le lanzo una daga con cadena intentando atrapar a Albert pero este la tomo y el fuego fue hacia ella a través de la cadena. Al límite soltó la cadena antes de que el fuego la alcanzara. Albert corrió hacia Margarita para luego atraparle de un brazo y tomar también el de Alexis, antes de que ella hiciera algo se los llevo a la frontera de la hermandad de forma casi instantánea. -Un sello tiempo espacial, estuviste practicando.- -Les tomara un par de horas saber dónde estamos- Los ojos de Margarita se pusieron rojos y Albert entro en trance. Parecía dormido. Margarita sabía que en ese estado no pondría resistencia y saco su segunda daga con cadena, y estaba por matar a Albert clavándosela en el cuello. Pero él se movió rápido y tomo el brazo a Margarita para luego abrazarla con fuerza y a corta distancia uso el fuego negro para quemar a Margarita. Luego de unos segundos ella dejo de gritar y cancelo el fuego sabiendo que ya estaba muerta. -De seguro te preguntabas como es que el sueño negro no funciono, bueno, luego de verte hacerlo varias veces note que si el enemigo se hace daño a sí mismo. Así que use el fuego para quemar mi propia mano y no ser afectado por ese hechizo. El problema ahora será conseguir armas nuevas, aunque…- Luego de pensarlo tomo las espadas de Alexis y las dagas con cadenas de Margarita. Mientras se las equipaba miro la máscara que llevaba Margarita en su espalda. -esta mascara representaba a unos de los de mayor rango en la hermandad. Tú siempre la tuviste pero nunca te la pusiste, siempre pensé que no la merecías, y hasta el día de hoy pienso eso, esta dañara por el fuego pero creo que se puede reparar con gran oscuridad- Albert cubrió la máscara blanca con detalles rojos con una oscuridad que tenía forma física, este rodeo la máscara reparándola pero paso de ser blanca a ser negra, Albert procedió a ponérsela y salir corriendo de la escena del crimen. Ya no había vuelta atrás.
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