Toda Tuya

Cita
Después de prepararse, bajo al comedor, Nicolae junto con Lourie la esperaban. -¿Dónde esta Peter?- -En su cuarto...- Drogo la acomodó en la silla junto a Nicolae que estaba a la cabecera. Frente a ella Lourie y Drogo se sentó a la par. -Buen provecho, Silene- La miró complacido. Ella empezó a comer. Al finalizar Lourie la convención de que fueran a jugar en el jardín junto a la piscina. Más tarde Drogo la llamó y Peter tomó su lugar con Lourie. -Buenos días, Peter- Le dedicó una sonrisa sincera y éste solo le hizo una pequeña reverencia. -Ve a cambiarte, vamos a salir- -Mm...? ¿A dónde?- Le dio un tierno beso en la mejilla y le susurró. -Sorpresa- Ella sonrió nerviosa y corrió hasta su cuarto. No podía hacerse ni una pequeña idea de a dónde irían, pero imagino que era algo especial, comenzó a rebuscar en todo el armario. Decidió que trataría de complacer a su nueva familia con una de las muchas prendas que le habían comprado anteriormente. -No seré una malagradecida- Pensó. Eligió una falda con forma de campana, rayada con colores negro y blanco y una blusa blanca por dentro de la falda, con mangas hasta los codos con un bello encaje en las orillas, un conjunto elegido por Nicolae, y unos zapatos que Peter y Lourie eligieron para ella el día que fueron al centro comercial, unas botas negras hasta por encima de los tobillos, con un tacón delgado. Estuvo preparada después de arreglar su cabello dejándolo suelto y un ligero retoque en sus mejillas y labios. Bajo por las escaleras y en seguida todos la vieron con una sonrisa de oreja a oreja. -Estas hermosa, Silene. Sabia que te quedaría perfecto- -Jeje, gracias Nicolae, realmente tienes buen gusto- -No hay duda del porqué todos los chicos en el campus se te quedan viendo- Peter sonrió. -Sabes hermano, para ser muy callado últimamente hablas mucho- Drogo bufó mientras bajaba las escaleras. Ella abrió los ojos como platos, y una enorme sonrisa se dibujó en su cara. Drogo iba vestido con un traje casual color azul negro, bajo la chaqueta, la camisa de fondo color blanco la llevaba desabrochada en los primeros botones, el traje era a la medida, y terminaba con unos zapatos negros de punta muy bien lustrados. -Nos vamos hermosa- Le ofreció el brazo y ella se sostuvo. -¿Solo nosotros?- Ella miró a los demás confundida. -Si- Susurró en su oído. Las miradas de todos mostraban satisfacción aunque en sus pensamientos Lourie le rogaba a Drogo ir con ellos, pero estaba claro que no. Se subieron al auto y Drogo condujo hasta afuera del pueblo, no llegaron a la ciudad. La llevo a un lujoso pero muy cómodo restaurante, habían pocas personas, se sentaron y ella no dejó de admirar el hermoso lugar; habían tomado una mesa que daba lugar a una vista impresionante, era la hora del almuerzo y el lugar se iba llenando poco a poco. Por supuesto, solo ella comió, disfrutó tanto que se repitió el postre, Drogo la miraba muy tiernamente, antes de que ella se limpiara el rostro por haberse llenado de comida en las comisuras de la boca, él siempre se adelantaba y con sus manos le acariciaba las mejillas quitando cualquier residuo de comida. Ella le jugó muchas bromas para que comiera, él reía para sus adentros y disfrutaba cada minuto a su lado. -Bien, y... ¿Porqué me has traído aquí? - Ella se introdujo un bocado de pastel. -No lo sabes...? Que extraño, ¿Crei que eras muy lista?- La reto. -Mmm... Veamos- Pensó un poco poniendo su tenedor a la altura de la sien de su cabeza. -De esto dependerá. ¿Que más tienes planeado?- Drogo rió con ganas. -Jajaja, Eso es trampa- -Vamos... Dime..- -De acuerdo. Mm... Cuando acabes, iremos allá- Señalo por la ventana junto a ellos un pequeño sendero que se perdía en medio de los árboles. -Caminaremos, hablaremos, te besaré, tú también me besaras, y luego...- Se detuvo unos segundos. -No te diré más- Ella dio pequeñas mordidas al tenedor, sus manos sudaban por el nerviosismo pero se esforzó en que no se le notara. -Jejeje, ok. Entonces.. Ya acabé. Vamos...- Se levantó de golpe, Drogo dejó dinero en la mesa, más de lo que realmente debía de pagar y salieron de ahí. Ella se fue adelante, empezó a correr pero no pasó ni medio segundo cuando él la alcanzó y la tomó de la mano. -Jeje, imagino que falta poco para que de verdad pueda ganarte- -Quizás. Veo que ya lo estás superando- Él le rodeó los hombros con su brazo, ella lo agarró de la cintura y siguieron caminando. -Supongo. No gano nada con quejarme o seguir llorando- Inicio un momento de silencio. Se adentraron en el bosque, siguiendo el sendero muy angosto, cruzaron un pequeño arco que unas ramas formaban, y llegaron a un mirador de madera. Ella se quedó sorprendida y rápidamente subió los escalones para subirse al mirador y observar la hermosa vista ante sus ojos. Era un hermoso cielo, se alcanzaba a ver muchas aves de diferentes colores volando sobre las montañas, también se miraba no muy lejos de ahí el lago que ahora ya podía reconocer fácilmente; respiro profundo el fresco aire y cerró sus ojos, los volvió a abrir y giró un poco su rostro para buscarlo a él. Lo descubrió observándola detenidamente, la miraba muy fijo, como si que aquel paisaje no era digno de su mirada como el rostro de ella, se le abalanzó, la sujetó del cuello dejándola inmóvil, también puso su otra mano en su cintura y la besó, saboreando uno a uno sus labios, ella se dejó llevar por él. Sus cuerpos estaban muy pegados, sus respiraciones comenzaron a entre cortarse, luego un viento recio les provocó a unirse más, como si que aún hubiera algún tipo de distancia entre ellos. Cuando fueron capaces de parar, sin aliento lograron pronunciar algunas palabras... -Entonces... esto.. es una... cita...?- Ella sonrió con los ojos brillantes. -Si, una cita. La primera de muchas- -Bien. Y ahora ¿Qué sigue?- -Mm... Esto..- Con un movimiento rápido la subió a su espalda. Salió corriendo entre la maleza, entre los árboles, apenas si se podía observar detalladamente cada parte del bosque por lo rápido que él iba, ella apretó más sus piernas a la cintura de él y sus brazos le rodearon el cuello tan fuerte que incluso pensó que era una suerte que aquel joven fuera un vampiro indestructible y no un humano ya que hubiera podido extrangularlo de no ser así. Después de varios kilómetros, de subir, bajar, saltar, Drogo fue deteniendo el ritmo. Llegaron al cerro que anteriormente le había mostrado, aunque ahora sí pudo verlo mejor, llegaron a la orilla del hermoso lago, se podían ver criaturas de todo tipo debajo del agua. Como algo inerte ella se quitó las botas y metió sus pies en el agua agitandola. Drogo la miró divertido y se unió a ella. -Que bonito lugar- Ella puso su cabeza en el hombro de él. -Si. Aquí vengo cuando necesito pensar. Es muy placentero- -¿Vienes seguido?- -A veces- La tomó de la mano -Mmm... Y ahora ¿Lo vas a compartir conmigo? - -Jejeje, si tú quieres...- -Si, quiero- -Entonces si- Le levanto la mano y se la beso. Pasaron un buen tiempo juntos, todo parecía calmado, quizá hasta demasiado, Alhelí se sentía como en casa, y aunque todo lo que estaba pasando no dejaba de incomodarla no dejaba tampoco que eso le impidiera disfrutar de momentos como este con Drogo.
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