CORAZÓN DE AVENTURERO

LA PRIMERA EXPERIENCIA
PUEBLO DE LAGAARD: BAR EL PEZ ESPINOZO Manari la pistolera y Claudio el samurai hicieron una apuesta para probar sus habilidades que iniciaría con la caída de una moneda. Al primer sonido la mano derecha de uno se movía a gran velocidad para tomar su arma, mientras que el otro avanzaba con una agilidad sobrenatural hacia adelante mientras su brazo se volvía hacia atrás para tomar su espada. Manari: ¡Es rápido. Pero si puedo... No! ¿¡Desenfundo!? Al final Claudio se puso detrás de ella sosteniendo su pistola con la otra mano antes de que ella pueda reaccionar. Claudio: Se acabó La chica se puso de rodillas Manari: ... Claudio: Terminarás lastimada si vas al laberinto, vuelve a tu casa El samurai le estrechaba la mano para devolverle su arma mientras que ella permanecía con la cabeza abajo. Manari: Si Después ella salió del bar con pasos lentos y sin vida hasta que algo le vino a la mente que le hizo pensar. Manari: ¿Que fue lo que dije? ¡No puedo rendirme así de fácil! Hablaba con ella misma mientras apretaba fuerte sus dientes por la frustración. Manari: Vine hasta aquí para... Demostraré mis verdaderas habilidades en el laberinto Con esas últimas palabras se dio media vuelta en dirección a la entrada de Yggdrasil. Mientras tanto en el bar Claudio: ¿Entonces, sobre esa apuesta. Te pago la deuda? Cantinero: El que pagará la deuda... Eres tu Claudio: ¿Que? Cantinero: Desde el inicio, el arma no fue apuntado contra tu cuello. Pero los movimientos de esa niña anticiparon los tuyos. Poco antes de que la vaina la detuvo, ella ya te había apuntado. ¿O me equivoco? Claudio: Así que tienes buen ojo Cantinero: Pienso que hablas mal de mí Claudio: Te preocupas mucho por la niña. ¿Dices que vaya a traerla de regreso? Cantinero: No... ¿Eres el tipo de persona que entraría al laberinto solo, no es así? Claudio: Eres un poco tonto después de todo YGGDRASIL: PRIMER PISO Se escuchaba las risas de una niña en el aire Manari: ¡Ja ja ja! Estoy en mí mejor forma La chica se detuvo para recoger una espina de un monstruo pequeño y acorazado con forma de erizo que acababa de noquearlo. Manari: Definitivamente puedo vender esta aguja por un buen precio Miraba alrededor a todos los monstruos que se enfrentó tumbados en el suelo. Manari: Miren todo este desastre, esto le hará a ese tipo cambiar su forma de pensar Cuando colocaba sus objetos en una bolsa escucho un sonido de un golpe cerca de ahí Manari: ¿Mmm? La chica se arrodillaba hasta los arbustos para ver qué es lo que producía el ruido. Manari: ¿Que es eso? Era una bestia de gran tamaño que embestía una y otra vez un árbol. Manari: (Es un rinoceronte forestal. Son raros de ver en este piso) Los rinocerontes forestales de Yggdrasil a diferencia de los normales son más grandes de lo usual y tienen un enorme cuerno saliendo de su frente. Mientras miraba su arma pensaba en qué hacer con la bestia. Manari: Mi arma no podría perforar su grueso cuerpo, debería permanecer escondida y dejarlo ir. El rinoceronte se detuvo frente al árbol. Manari: (Pero, me pregunto, porque estará mirando ese árbol. No) Había una niña aferrándose con fuerza de una rama en la cima de ese árbol. Manari: (¿¡Que hace una niña aquí!?) La pistolera pensaba en que haría ahora. Manari: (¿Vuelvo al pueblo a pedir ayuda? No, probablemente no tendría tiempo) Examinaba su arma. Manari: (Tengo tres tiros más... La única forma de derribarlo debería ser disparándole a los ojos) La chica miraba fijamente al rinoceronte. Manari: (Esta a 30 metros de mí, está lejos... ¿Me acerco más? No, si se da cuenta me embestirá. Pero dispararle a sus ojos es imposible, es como disparar al hoyo de una aguja. ¿Que hago?) La niña del árbol se agarraba con sus últimas fuerzas mientras lloraba. La pistolera salió de los arbustos apuntándole con su arma. Manari: ¡Mírame! ¡Aquí estúpido! El rinoceronte se dio la vuelta para ver a su agresor. Manari: ¡Ahora! Comenzaron a salir las balas uno por uno. Manari: 5 centímetros demasiado alto El primer tiro le raspo la cabeza. Manari: 12 centímetros demasiado lejos a la izquierda El segundo tiro fallo por poco. Manari: Percepción básica, cálmate ajusta el ultimo tiro... El tiro final le dio justo en el ojo izquierdo derribando a la criatura. Manari: ¡Si! ¡Lo hice! La chica se alegró por no fallar en su última oportunidad. Miraba arriba del árbol a la niña que seguía colgada. Manari: ¿¡Estas bien!? La niña seguía llorando. Manari: ¿Que sucede? Pero cuando ella se volteó, el rinoceronte ya se había levantado y corría con una gran furia hacia ella Manari: ¿¡Sigues vivo!? Por la sorpresa lo único que se puso a ser es cerrar sus ojos cuando el rinoceronte estaba acercándose a ella. Pero unos segundos después al abrirlos pudo observar a una persona encima clavándole su espada en la cabeza del animal, el rinoceronte ya había muerto Manari: ¿O - otra persona? Claudio: Cambie de idea Manari: ¿Eh? El samurai le dijo las siguientes palabras a Manari mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción. Claudio: Quiero decir... Que me uniré a tu gremio
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