Cásate conmigo Mary

capítulo 3
Justo frente de ella estaba Esteban con la misma chica de la entrevista del brazo, esto debía ser una maldición. — Hola, hermano. — dice el gerente. — Hermanito, ¿cómo te ha ido? Se estrechan las manos. Mientras Mary solo podía pensar en su mala suerte, ¿cómo podía ser que esos dos fueran hermanos? — Ya sabes ocupado en los negocios. — Pues claro, mi suegra nos ha dicho que casi no la visitas. — dice la chica con una sonrisa. — Liana. — dice serio. — Andrés. — le sonríe coqueta, a lo cual Andrés se pone más serio e incómodo. — y quién es ella? — señala a Mary despectivamente, la cual permanecía callada. — ¿¡Mary!? — exclama con sorpresa Esteban. A lo que todos lo miran. — Hola de nuevo. — responde algo tímida. — ¿¡Ustedes se conocen!? — Preguntan Andrés y Liana al unísono. Andrés mira fijamente a Mary confundido, más Mary no estaba dispuesta a explicarle nada después de todo la tenía que haber escuchado. — Nos conocimos en el lobby hace unos minutos, ¿ustedes dos se conocen? — señala un confuso Esteban, sus brazos entrelazados. — Somos novios — contesta Mary con una sonrisa tímida. Entonces Liana y Esteban fruncen el ceño. — No sabíamos que Andrés tenía novia — dice Liana aún con la vista en Mary. — ¿A dónde iban ustedes? — dice Andrés buscando cambiar la conversación. — Vamos a cenar al restaurante del hotel— contesta Sebastián aún con la vista fija en Mary. — Celebraremos nuestro compromiso, tu hermano me pidió matrimonio. — continúa Liana antes de besar a Esteban. Andrés solo bajo la mirada incómodo y molesto, se podía ver que esto le afectaba bastante. — ¿Y ustedes a donde iban? — Pregunta Esteban. — Vamos a salir a cenar. — responde Andrés. — Pues podemos ir todos juntos. — propone Liana. — En realidad queremos un momento a solas ¿no es cierto amor? — dice Andrés antes de acercarse y besar a Mary. Estaba completamente atónita, ¿él la estaba besando, que debía hacer? Tuvo un enorme deseo de cachetearlo, pero se contuvo, además se sentía inmóvil y su corazón retumbaba en su pecho, él prometió no besarla. — Podemos hacerlo juntos, después de todo queremos saber un poco más sobre su relación y porque no se la has presentado a tu familia o ¿es acaso una relación de amantes? — dice Liana. — Solamente no tenemos tiempo ahora. — dice Andrés algo molesto. — Típico de ti Andrés tú nunca tienes tiempo — dice con una triunfante sonrisa. — No conservará a ninguna mujer si sigue así. — dice con suficiencia. Esto logró desatar la ira de Andrés, sus dientes estaban muy apretados y sus manos se hicieron puños y los apretó tanto que sus nudillos quedaron en blanco, entonces Mary decidió intervenir. — Para mi siempre tiene tiempo así que no creo que eso pase y claro que estaremos allí, únicamente dejaremos nuestros planes para la próxima vez.— Dijo con seguridad, provocando la frustración y furia de Liana. Además ya estaba harta de esa mujer y de que él no se defendiera en nada estando con ella. — Pues bien está decidido, estaremos en la mesa del fondo. — Dice en modo de despedida y se marchan. — ¿¡¡Que es lo que acabas de hacer!!? — dijo refiriéndose a Mary cuando quedaron solos. — Pues te ayude. — dice obvia — ya que parecías cucaracha aplastada frente a ella. — ¡¡¡No necesitaba tu ayuda!!! Te pedí una sola cosa, ¿¡¡no podías mantener la boca cerrada!!? — ¡¡¡Eres un estúpido, yo únicamente te ayudé!!! — dice enojada, aún lo ayuda y él la trata de esa forma. — ¡¡¡No te pedí que me ayudarás, te pedí una sola cosa!!! — responde también enojado, como podía ser tan difícil hacer silencio. — ¡¡¡Idiota!!! yo soy quien debe enojarse, tú me besaste, además te ayudo y me gritas, eres una escoria de persona y no te soporto!!! — dice furiosa. — Pues vete, no te necesito!!! — grita con enfado. — Pues me voy!!! —Da la vuelta para irse entonces él se da cuenta de lo que ha hecho y la detiene. — ¿¡Que!? — grita enojada. — No te vayas — dice frustrado, en verdad necesitaba que ella lo ayudará. — ¿Qué es lo que quieres? No me insultaste ya lo suficiente!? — dice con rabia. — Perdóname, ¿¡si!? estaba enojado y tú... Yo... Solo no te vayas, te necesito, no puedo hacer esto solo, no lo puedo hacer sin ti, por favor no me dejes. — dice con miedo. Entonces se empezaron a escuchar las personas al rededor que gritaban. «Si, no lo dejes!!» «dale otra oportunidad», entonces se dieron cuenta de que habían estado gritando. Lo cual les causo mucha vergüenza. — Que dices Mary? — dijo ya desesperado. Mary miró al rededor, todos esperaban su respuesta, ¿por qué ella siempre se tenía que encontrar con situaciones como estas? Todos la miraban expectantes, tenía que darle una respuesta. — Está bien. — cede con resignación. — ¿¡En serio!? — pregunto contento. — Si — dijo con una sonrisa, por su entusiasmo. Al escucharlo la alzó para luego darle vueltas en el aire, mientras toda las personas celebraban a su alrededor, para luego bajarla y abrazarla fuertemente. Luego de unos minutos las personas empezaron a dispersarse y volver a lo que hacían. — ¿Quieres ser mi novia Mary? Al menos por hoy — pregunto al separarse, aún muy cerca de ella. Mary lo miraba atenta, no podía dejar de ver sus ojos azules que la miraban fijamente, debía apartar la vista, debía calmar su corazón que latía desenfrenado, así que se echó para atrás y miro hacia el suelo, para no mirarlo a los ojos. — S... Sí. — respondió algo nerviosa. — Entonces vayamos a mi habitación. — dice con una sonrisa. La toma de la mano y comienza a caminar. — ¿A tú... Habitación!? — pregunto preocupada. Él lo noto, entonces se dio cuenta de lo que estaba pensando, lo había malinterpretado. — Digo, para cambiarnos de ropa y eso... — dice nervioso rascando su nuca. Esto era como volver a ser un joven de 15 años que se avergüenza por todo, y eso no le gustaba, no sentirse seguro de sí mismo. Miro hacia ella que todavía lo miraba con dudas. — No intentaré nada te doy mi palabra, así que ¿podrías confiar en mi Mary? Ella asiente aún no muy convencida, por lo que él sonríe y continúa su camino, aún sosteniendo la mano de Mary. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué aún sostenía su mano? Es lo que se preguntaba Mary. Así que una vez dentro del ascensor separó sus manos. — ¿Te pongo nerviosa Mary? — dijo tan serio como antes. Lo cual ya empezaba a enloquecer a Mary, sus cambios repentinos de humor. — No, no me pones nerviosa, digo... ¿Te puedo tutear, no? — Él asiente. — Lo que me pone nerviosa es esta situación. Hace cinco minutos era la mensajera, ahora soy tu novia y tendré una cena con personas muy extrañas que no conozco y en una situación bastante difícil, además tú no me dices, ni explicas nada. Él suspira. — Es que es una situación muy complicada. Ella sonríe. — Creo que eso ya lo dejamos claro. Dice, lo cual le saca una pequeña sonrisa que pierde rápido. Se recuesta contra la pared del elevador y baja la cabeza, para después pasar las manos por su rostro y luego por su cabello desordenando su perfecto peinado, su apariencia era de alguien cansado. — Dicen que los problemas son mejores si los compartes, algo de dividir o restar... — se queda pensando. Él la ve tratando de recordar y sonríe, paso tiempo desde la última vez que alguien se había esforzado tanto por él. — Nos íbamos a casar. — dice llamando la atención de Mary. — hace un año. — ¿Entonces? — dice más que confundida. — Ella me terminó, faltando una semana para la boda. Dijo que yo no la amaba, que lo único que me importaba era mi trabajo y que pasaba más tiempo en el trabajo que con ella. — ríe amargamente.— Pero después de dos meses comenzó a salir con mi hermano. Mary lo miraba entre sorprendida, aterrada y asqueada. ¿Qué clase de persona se puede meter con dos hermanos? «Desde entonces se ha vuelto un tema delicado en mi familia, pero para mí es una tortura verlos juntos en cada reunión familiar como si nunca hubiese pasado nada entre los dos.» Bajo la cabeza abatido. Y se sorprendió mucho al notar que Mary tomaba sus manos para quitar las de su cara y le sonrió. — Entonces te tienes que levantar y demostrarles, aunque no sea verdad, que no sufres por ello. Que te levantaste y no te dejas pisotear por nadie y yo estaré a tu lado para apoyarte. Así qué levántate!!— Dijo animada. Lo jalo con todas sus fuerzas para conseguir levantarlo, más le salió mal, pues lo jalo tan fuerte que los dos perdieron el equilibrio y ella terminó contra la pared y él tomando su cintura y con la otra mano contra la pared para sostenerse, se miraron fijamente y su mirada se tornó intensa, tanto que el elevador podía ser confundido con un horno y ellos con los pavos. Entonces Mary se aclaró la garganta. — ¿Este aparato solo sube o es que tu piso acaso está en el cielo? — dijo rompiendo la cercanía. Y como si las palabras de ella fueran un mandato, el elevador se detuvo, entonces él comenzó a caminar hasta llegar a la puerta de una habitación y al pasar Mary quedó boquiabierta, era más casa de la que cien personas necesitarían. — ¿Tú vives aquí? — No, esto es solo mi departamento de soltero. Mary lo mira extrañada. — ¿Y no eres soltero? — Verás, no sé si lo recuerdas, pero yo me iba a casar. — ¿Y vives allá? — No, la verdad no — suspira, se podía notar que era un tema delicado para él. — Que tal si te das un baño, en lo que yo pido que suban algo para que te vistas. Después de que le indicará la dirección del baño, fue hacia allá y la verdad era la ocasión perfecta para la venganza que ella había jurado. De todas las cosas de ese inmenso baño debía hallar algo con que vengarse, y aunque había visto que era una buena persona una venganza es una venganza y que mejor que desde adentro. Al salir se encuentra con una mujer, que al parecer era una estilista contratada por él. La misma le indicó la puerta de una habitación, para que entrara y al entrar queda sorprendida. Había un hermoso vestido en un maniquí, era blanco, de vuelo, de tela de seda, con una tela transparente cubriéndolo, con un diseño de flores negras que iban desde su hombro hasta su cintura y un poco más abajo, acompañado con cinturón negro y le llegaba un poco más abajo de las rodillas. Parecía un pequeño vestido de novia. Además de un bello par de tacones negros. Al ver todo esto, la estilista y además le pagaría, empezó a arrepentirse de lo que había hecho, y quizás no era muy tarde, y tal vez aún podía arreglarlo, pero cuando iba a salir la chica la detuvo. — Señorita, no se puede ir hasta que acabe con el peinado. Al ver que no podrá escapar de ella se rinde, entonces empieza a peinarla y al terminar ella está encantada, ella de verdad era buena en su trabajo. Al salir Mary se encuentra con él esperando por ella. Estaba vestido con un traje diferente, ya no llevaba corbata y su traje negro se ajustaba a su cuerpo, con un reloj del mismo color y con el primer botón de la camisa abierto. Con cabello color castaño, rayando en rubio de una forma un poco desordenada que lo hacía ver muy guapo. Él también se quedó mirándola sin palabras, el vestido se ajustaba a su cuerpo, parecía hecho para ella, y con su pelo sedoso color dorado, caía por sus hombros, era hermosa. — Estás hermosa. — Gracias, tú no estás nada mal. Se da un golpe mental por comérselo con la vista, aunque él hacia lo mismo. — ¿Nos vamos? Dice extendiendo su brazo para ella. — Espera tengo que ir al tocador, ahora vuelvo. Trata de irse, más él la detiene. — ¿Es muy importante? Porque la verdad vamos tarde y no creo que tardemos mucho en esa cena. — Pero... — Por favor. La miro con súplica, entonces ella cedió, ¿cómo rayos podría resistirse a eso? ... Al entrar al restaurante del hotel todos se dieron vuelta para mirarlos, pero más que nadie dos individuos de la mesa del fondo, los cuales se quedaron perplejos. Al llegar allá, él apartó la silla para Mary y está que sabía interpretar muy bien su papel, se sentó como si fuera la dueña y señora, con gracia y elegancia, además de una seguridad aplastante. Andrés solo pudo sorprenderse al verla. — ¡¡¡Woh!!! Mary estas... Hermosa. — dijo Esteban mirándola fijamente. — Ella siempre ha sido hermosa — dice Andrés besando su mejilla. — Por favor cariño, me harás sonrojar. — dijo con una sonrisa coqueta. Cuando de repente alguien se aclaró la garganta llamando la atención de todos, era Liana. — Que tal si ordenamos ya. — dijo con una furia nada disimulada. Y este es el comienzo — pensó Mary — Todos tomaron su carta para ordenar. — Amor que tal si probamos el huevo en el nido y que tal Barons de Ruthschild Brut – A.O.C. Champagne para acompañarlo. Oh! Que te parece Andrés, es tu favorito. — dice con una sonrisa. Él la mira con el ceño fruncido, ¿a dónde quería llegar con esto? — En que época fue eso? — dice Mary riendo. — debe saber que una persona puede cambiar de gustos fácilmente, más si encuentras algo mejor, cariño podrías decirle lo que tomamos? — Mary lo mira con una dulce sonrisa. — Regina Vides 2006 — D.O. Ribera Del Duero, así que comeremos Lomo de mero y pulpo a la parrilla con verduras salteadas, mantequilla blanca de yemas de erizo de mar y pimentón de la Vera. — No sé cómo me conoce tan bien — dice tomando su mano. — ¿No es así amor? — le susurra al oído de manera sexy. — Me atrapaste. — voltea para verla a los ojos. — ¿Entonces, llamamos al mesero? — dice Esteban haciéndole una señal al mesero, este llega y toma la orden de todos para luego marcharse. — ¿Entonces? — voltea hacia ellos Liana, claramente molesta. ¿Pero qué quería, tenerlos a los dos? — pensaba Mary harta de sus intrigas. «¿Dónde se conocieron?» — En su empresa. — dice Mary con una sonrisa. — ¿Cuándo? — Hace 9 meses. — contesta Mary. Liana lo mira sorprendido. — Bien escondido te lo tenías hermanito — dice Esteban, para aligerar la tensión. — Amor, ellos no han de querer escuchar solamente de nosotros. — dice Andrés como si algo le molestará. Entonces Mary se dio cuenta de que lo que él más quería era escapar de esa situación. — No, me gustaría seguir escuchando. ¿Cuándo formalizará su noviazgo contigo o es solo algo de un rato? Mary la miro con desprecio, ¿quién rayos se creía que era? Ella no se quedaría así, se iba a levantar de la silla, sin embargo todos quedaron quietos al ver que Andrés se levantaba. Se puso de rodillas frente a Mary, por lo que todos lo vieron extrañados, siguiendo cada uno de sus movimientos, Mary lo miraba extrañada, esto no estaba en los planes ¿Entonces que hacía? — Mary, he querido decirte esto desde que te vi por primera vez y aunque hubiera querido que fuera en un lugar distinto, ya ves que no se pudo. Estoy muy nervioso, sabes que te amo y por eso no importa en que lugar de la galaxia estemos o en que mundo paralelo quiero estar a tu lado, hasta que el corazón se me detenga y el mundo ya no gire te quiero seguir amando.— La mira fijamente a los ojos. Lo que quiero decir es — saca una caja negra de su bolsillo — cásate conmigo Mary. Dice abriendo la caja, dejando a relucir un anillo cubierto de diamantes y con un zafiro en forma de corazón en medio.
Descubre más en Bookista
Descarga la app y continúa leyendo
Cásate conmigo Mary

Populares

Populares

close 0/500