Especialista en Fortalecimiento de Objetos

A todo o nada
Aunque no desencadenó el efecto explosivo de la lanza, el golpe que recibió Wu Lin fue fatal. De repente, el simio negro de Alma dejó de moverse, como una marioneta a la que le cortaban los hilos. El rostro de Wu Sen se torció de ira y desesperación. Cargó en dirección a Bai Yunfei con la locura reflejada en sus ojos. Agitando la mano derecha, una espada larga apareció en esta. La espada era solo un objeto de Alma incompleto, nada interesante a diferencia de su Escudo de Oro Brillante de rango Humano Medio. Wu Sen dejó salir descontroladamente su Fuerza de Alma, que comenzó a rodear su cuerpo con un aura violeta y chispeante. Su espada fue recubierta con esta misma energía mientras se acercaba a Bai Yunfei por la espalda, levantando el arma para asestarle un tajo en la cabeza. Bai Yunfei concluyó que no tendría tiempo de retirar la lanza Punta de Fuego del cadáver de Wu Lin, por lo que aflojó la Cuerda Maleable Dorada e inmediatamente se giró, bloqueando el ataque de Wu Sen con su brazalete protector. La espada fue repelida. Claramente un objeto de Alma incompleto no sería capaz de atravesar la defensa del brazalete Hoja Infernal. Bai Yunfei retrocedió dos pasos con una expresión serena. No permitió que su oponente realizara otro ataque, sino que apretó el puño derecho y velozmente trató de asestarle un golpe en el pecho. Wu Sen levantó el brazo izquierdo para bloquear con su Escudo de Oro Brillante. Aprovecharía el breve momento en el que Bai Yunfei permanecería con el brazo estirado, sin aparentes posibilidades de defenderse, para lanzarle un tajo al cuello. ~¡Dong!~ Cuando el puño del joven chocó con el escudo, generó un fuerte y resonante sonido. Wu Sen se había protegido del Puño de los Nueve Pilares, pero no consiguió alcanzar a Yunfei con su espada tal esperaba porque el puñetazo era más fuerte de lo estimado y se vio obligado a retroceder. Bai Yunfei también fue repelido unos pocos metros por efecto del choque. Entonces sacó provecho del momento y retiró la lanza Punta de Fuego del cuerpo de Wu Lin. Posteriormente, se desplazó a gran velocidad hacia su enemigo usando los Pasos Superpuestos. Wu Sen, quien continuaba retrocediendo de espaldas e intentaba mantener el equilibrio, no pudo ni tomar una bocanada de aire cuando vio que una poderosa lanza rodeada de llamas rojizas se aproximaba hacia él. Wu Sen saltó hacia atrás y soltó su espada. Luego adoptó una postura firme, con las rodillas ligeramente dobladas, y sujetó el Escudo de Oro Brillante con ambas manos para resistir el ataque con todas sus fuerzas. ~¡PaM!~ Se oyó un crujiente sonido de choque. Los ojos de Bai Yunfei relucieron y una sonrisa curveó sus labios. Wu Sen presintió que algo estaba por ocurrir, algo que no sería bueno para él. Soltó el escudo y se dispuso a saltar lo más rápido que podía. ~¡BooM!~ La explosión se desató casi al instante. El Escudo de Oro Brillante, que anteriormente resistió el Puño de los Nueve Pilares, ahora había estallado en decenas de trozos ardientes. Si Wu Sen hubiese sido descuidado, sus manos habrían sufrido el mismo destino. Wu Sen ya había saltado medio metro cuando la explosión se suscitó. Gracias a que el escudo absorbió la mayor parte del efecto, él no fue herido directamente por la lanza. No obstante, una onda llameante se propagó en su dirección, golpeándolo y empujándolo varios metros. Escupiendo sangre, Wu Sen solo pudo ver como Bai Yunfei ya corría en su dirección para atacarlo apenas cayera al suelo. Utilizando el impulso de la explosión, Wu Sen contrajo las rodillas al pecho y dio una vuelta hacia atrás. Después consiguió estabilizarse y comenzó a realizar extraños movimientos de mano, pareciendo dibujar sellos. Mientras realizaba los sellos de manos, su Fuerza de Alma comenzó a fluctuar al mismo tiempo que movía ligeramente los labios, susurrando algo. El ave de Trueno gorjeó violentamente con los ojos inyectados en sangre. La energía elemental se concentró alrededor de su cuerpo de forma caótica. Y entonces el ave se lanzó contra Bai Yunfei. "¡Autodestrucción!" Bai Yunfei se detuvo al detectar que el ave de Trueno se dirigía hacia él. Comprendió cuales eran las intenciones de su oponente al percibir la incontrolable cantidad de energía elemental que estaba acumulando. ¡De verdad planeaba sacrificarse junto a su bestia de Alma si con ello eliminaba a Bai Yunfei! Un Espíritu de Alma detonando su semilla de origen elemental; una bestia de Alma detonando su nucleó de Alma. Esto se resumía en un intento extremo para eliminar al enemigo sin importar los resultados. Era el último recurso, uno suicida y desesperado. Wu Sen obviamente se había vuelto loco. Decidió acabar con la vida de Bai Yunfei aun si debía sacrificar la suya y la de su bestia de Alma. Sabía que no era rival para el joven. Lo primero que cruzó la mente de Bai Yunfei, fue huir. El gran poder que desataría una bestia de Alma del Quinto Nivel al explotar evidentemente lo mataría. Y si de alguna forma milagrosa se salvaba, igual no terminaría en una sola pieza. Bai Yunfei arqueó las cejas al ver como Wu Sen se aproximaba. Usó su Sentido de Alma y detectó que el ave de Trueno de pronto descendía con más lentitud. Wu Sen esperaba a cubrir la distancia necesaria primero, es decir, acercarse lo suficiente a Bai Yunfei antes de hacer que su bestia de Alma explotara. Esto era porque en dado caso que la explosión no fuese suficiente para acabar con su enemigo, él estaría lo bastante cerca para asestarle el golpe final. Aunque ambos guerreros terminasen gravemente heridos, a Wu Sen lo que le importaba era asesinar a Bai Yunfei. Tomaría esa ventaja ya que su oponente desconocía el alcance que tendría la explosión, pero él sí. Yunfei no tenía tiempo para pensar en nada. Wu Sen ya estaba a escasos metros y propició un salto para ganar mayor velocidad. "¡Es todo o nada!" Ignorando la presencia del ave de Trueno, Bai Yunfei se concentró únicamente en el hombre. Empuñando su lanza Punta de Fuego y cargándola con Fuerza de Alma, la arrojó hacia Wu Sen quien estaba en pleno aire. Wu Sen vaciló un instante al ver que Bai Yunfei decidió seguir luchando en lugar de intentar escapar. Cuando la lanza carmesí fue arrojada, apretó los dientes y giró el cuerpo en el aire. La punta del arma le rozó un costado, haciéndole perder algo de equilibrio. Nada más. Con una sonrisa en sus labios, Wu Sen estaba por realizar el último sello para ordenar a su ave que explotara. Pero de pronto sintió que algo tiraba de su tobillo derecho. Al bajar la mirada, comprendió que tenía una cuerda dorada amarrada en torno al pie derecho.
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