Especialista en Fortalecimiento de Objetos

Advertencia
"¡Detente!" Este violento grito, junto al sonido del viento rompiéndose, llamó la atención de todas las personas en el lugar. Justo después de que Wu Sen se lanzase hacia un lado, un resplandor rojo escarlata atravesó esa área a la velocidad del rayo, rodeado por un calor abrasador. Wu Sen, agazapado en el suelo, y aún paralizado por el horror, agitó su mano, convocando un escudo dorado de cuatro pies de alto y dos de ancho para su protección. Una figura lo sobrepasó a gran velocidad, pero no se dirigía a él, sino al simio negro de Alma que había atacado a la tía Zhao. ~¡BooM!~ Cuando Wu Sen pudo volver a respirar aliviado, una explosión importante vino a un lado. Una cantidad impresionante de energía de Fuego se extendió, haciendo que Wu Sen diese un paso hacia atrás, con su cabello chamuscado, debido a la ola de calor. En el centro del campo de batalla, se abrió un cráter gigantesco, con un radio de aproximadamente veinte metros, con una lanza rodeada de llamas en su centro, como si se tratase de un arma lanzada por alguna divinidad. Todos los allí presentes se horrorizaron al ver el desastre ocasionado por esa lanza, cuya punta aún vibraba. Momentáneamente inconscientes, las bestias de Alma bajo el mando de la secta Domadores de Bestias se detuvieron por unos segundos. ~¡Bam!~ Otro estruendo invadió la escena, sorprendiendo a los espectadores. El simio negro de Alma, que se había colocado frente a la tía Zhao, salió despedido hacia atrás. Frente a éste, la figura que se alzaba retrajo su puño derecho y tomó suavemente el hombro de la tía Zhao, llevándosela con él hacia otro lado. Con un movimiento de su mano derecha, dos dagas resplandecientes salieron volando, apuntando directamente al águila dorada y al águila plateada, que estaban descendiendo en picada. Saltando al cráter, sacudió su mano para sacar su lanza, y, al aterrizar, dio varios pasos largos con la punta de sus pies, hasta llegar al lugar en donde estaba Tang Xinyun con gran velocidad. Desde su aparición en escena hasta el rescate del dúo, sólo pasaron algunos segundos, en los que no se detuvo en ningún momento. Divisó a las águilas plateada y dorada, que con un movimiento en el aire habían logrado esquivar las dos dagas. Luego, desvió su mirada hacia el ave de Trueno, que había sido llamada por su amo para su protección. El intruso, cuidadosamente, dejó a la tía Zhao en el suelo, junto a Tang Xinyun, y dirigió una fría mirada a los cuatro miembros de la secta Domadores de Bestias, que se veían impactados y horrorizados. Tang Xinyun rápidamente asistió a la tía Zhao. Luego de que ella sacudiera la cabeza, alegando que no había ninguna herida de gravedad, Xinyun suspiró aliviada, y dirigió su mirada hacia la persona frente a ella, levemente confundida. A pesar de no saber quién era esa persona, su presencia se le hacía familiar. "Llévate a la tía Zhao y aléjense de aquí. Yo me encargaré de esto". Las palabras de esta persona resonaron en sus oídos, dejándola con una expresión atónita. Sus ojos se posaron en la lanza carmesí que llevaba en su mano. "Tú… ¿eres…?" Bai Yunfei la interrumpió, mientras fruncía el ceño. "¡No pierdas el tiempo! ¡Apresúrate!" La tía Zhao posó su mano izquierda sobre su hombro derecho, recuperándose de las heridas recibidas. A esta altura, ya había reconocido la silueta de Bai Yunfei, aunque se veía ligeramente diferente. No tuvo que pensarlo mucho, antes de dirigirse a Tang Xinyun, con su débil voz. "Señorita, él tiene razón. Debemos irnos de aquí lo antes posible. En este estado, sólo estaremos estorbando. Nosotras no podremos hacer nada contra ellos". Al terminar la frase, no pudo evitar escupir algo de sangre, y su cara adquirió un tono pálido. Tang Xinyun, sorprendida, se centró en ayudar a la tía Zhao y agradeció a Bai Yunfei con la mirada, antes de darse la vuelta y huir hacia el norte. Xiao Bai se cernió sobre la cabeza de Bai Yunfei, y luego alcanzó a Tang Xinyun, vigilando el cielo. Las dos personas y el ave penumbra veloz se alejaron, pero los miembros de la secta Domadores de Bestias que estaban enfrente, cada uno junto a su respectiva bestia de Alma, sorpresivamente, no reaccionaron en absoluto. Todos estaban mirando fijamente a Bai Yunfei, incapaces de relajarse. Wu Sen colocó su escudo frente a él, mientras un sudor frío caía de su frente. Aquel impresionante estallido de la lanza Punta de Fuego lo había dejado estupefacto. Esa explosión lo llevó a pensar que esa persona, como mínimo, tenía el poder de un Ancestro de Alma. "¡Maldición! ¿Por qué tenía que importunarnos un Ancestro de Alma en etapa Intermedia? No. Teniendo en cuenta el tamaño y la potencia de esa explosión, es posible que se trate de un Ancestro de Alma en la etapa Tardía". Un sudor frío recorrió su frente, y Wu Sen pensó en cómo responder a esto. Luego de pensarlo por un rato, llegó a la conclusión de que se trataba de, al menos, un Ancestro de Alma y, temeroso, no se atrevió a utilizar su Sentido de Alma, ya que podría quedar expuesto a otro ataque de su oponente. Estaba tan preocupado por esto, que tampoco prestó demasiada atención a la huida de Tang Xinyun. Aunque él era un Espíritu de Alma en etapa Tardía, con un ave de Trueno, no tenía esperanza de poder hacerle frente a ese presunto Ancestro de Alma que tenía enfrente, ni siquiera con la ayuda de sus compañeros. La diferencia entre el reino Ancestro de Alma y el reino Espíritu de Alma era abismal. ¡Incluso con el ave de Trueno de Quinto Nivel a su lado, no era capaz de abalanzarse contra su enemigo! Como Wu Sen no se movió, los otros tres, que eran aún más débiles que él, naturalmente, tampoco se atrevieron a hacer nada. Bai Yunfei, de pie, imponente, mantuvo la batalla en hiato. Fue hasta que Tang Xinyun se alejó lo suficiente, que Bai Yunfei suspiró aliviado. Wu Sen, teniendo el tiempo suficiente para calmarse, se dio cuenta de que algo no cuadraba. "¿Qué? ¿Por qué él tampoco se mueve?" Wu Sen empezó a sospechar. Era lógico pensar que Bai Yunfei, con lo poderoso que era, no le costaría nada utilizar su poder para aniquilarlos a todos antes de que se diesen cuenta. Él estaba preparado para huir por su vida, si eso llegase a suceder. No poder completar su misión debido a la intromisión de una persona tan fuerte, sería comprensible para el representante Li. Luego de pasado otro medio minuto, Wu Sen se dio cuenta de que podría haberse equivocado en su percepción, y no pudo evitar utilizar su Sentido de Alma para sondear a su oponente. En el momento que pasó su Sentido de Alma, Bai Yunfei levantó sus cejas, dándose cuenta de que ya no podría mantener esa farsa. De hecho, el haber logrado este hiato en la batalla ya superaba sus expectativas. Su plan original era hacer que ellos perdiesen todo el tiempo posible, para que Tang Xinyun pudiera alejarse lo más posible del epicentro del escenario de combate. Que la lanza Punta de Fuego haya activado su explosión, dejando absortos a sus oponentes, fue un suceso fortuito. Ahora que Tang Xinyun se había alejado lo suficiente, ya no le importaba que lo descubriesen. De todos modos, no pensaba tenerles piedad. Ya había matado antes. No le importaría tener que hacerlo de nuevo. Después de todo, su oponente no lo dejaría escapar con vida, así que esa era su única opción. En su mente, se dirigió a sí mismo. "Sí. Yo viviré, y tú morirás". Luego de escanearlo, Wu Sen se sorprendió momentáneamente. "¿Es un Espíritu de Alma en la etapa Intermedia?" Confuso, lo sondeó nuevamente, recibiendo el mismo resultado. Al hacerlo por tercera vez, pensó para sí mismo. "Acaso… ¿está ocultando su fuerza?" Esto fue lo primero que pensó Wu Sen, pero descartó esa idea rápidamente. "Si realmente es tan poderoso, ¿qué gana ocultando su fuerza?" Cuando desvió su mirada a la lanza Punta de Fuego en la mano de Bai Yunfei, finalmente comprendió todo. Wu Sen se dio cuenta de que había sido embaucado.
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