Varios Relatos De Terror y Suspenso

Como enfrenté a un Demonio y... EP02
La voz me desconcertó pero seguí subiendo las escaleras, escuchaba a mi hija correr y mi mujer se hizo notar con esa brisa fría que siempre la acompañaba, sentí su abrazo y cerré los ojos. Mientras iba a mi habitación le contaba lo que me había pasado. Estando en la cama, no tardé en dormirme. Dormí por más tiempo del que creí que dormiría y cuando desperté noté que todo estaba demasiado oscuro. Eso solo podía significar una cosa; era de noche y yo había dormido todo el día por el cansancio de la noche anterior y la situación en la que estaba. Antes de poder recuperar el sentido completamente, vi que una figura deforme se apresuraba en salir del rango de mi visión, en dirección hacia la puerta, lo que no me asustó, pero me hizo sentir un poco triste, porque volví a pensar en que esa cosa era mi mujer o mi hija, escapando para que yo no viera su horrible estado. Simplemente decidí recostarme y seguir durmiendo. A la mañana siguiente desperté como todos los días, acompañado de mi familia, pero con la sorpresa de una llamada de mi trabajo, diciendo que podía tomarme el día libre para recuperarme por completo del accidente. Mi jefe era exigente pero bastante accesible cuando se trataba de salud. Para mí fue una buena noticia tener otro día más para quedar en casa. Inmediatamente después del desayuno volví a mi cama y me disponía a ver películas todo el día. Algunas palabras en voz baja fueron suficientes para llamar la atención de mi esposa, pero algo no estaba bien. En el lapso de varias horas que estuvimos juntos, me preguntó si pensaba salir, de un manera insistente lo volvió a hacer en menos de una hora. Noté la brisa más fría de lo normal, noté un olor desagradable en el aire, entonces decidí salir, pensando que ellas "necesitaban" que yo no esté en la casa por algún motivo. Dije que la insistencia me recordó que podía usar el tiempo libre para comprar víveres y demás cosas que faltaban en la casa. Me vestí, tomé las llaves del coche y salí. Pero algo me hizo detenerme a unas cuadras de mi casa. Era algún tipo de presentimiento, de esos que se siente cuando algo malo está a punto de pasar. Tuve que pensar bien lo que iba a hacer, pero decidí volver a casa, yo sabía que algo no andaba bien allá. Ese pensamiento ya sería confirmado. Volví a casa, dejando el coche a unos 200 metros de distancia. Caminé a paso rápido, con ansiedad, como si estuviera a punto de llegar a un lugar donde ocurriría algo muy importante. No pude evitar notar el olor nauseabundo que se hizo presente incluso antes de avistar mi hogar. Algo en mi cabeza se disparó, como un detonador de esos que se activan por instinto en situaciones de extrema urgencia. Me hizo pensar en que debería entrar a mi casa sin anunciarme, por alguna ventana o la puerta de atrás. Una ventana fue la elección. No tenía sospechas exactas que confirmar, aunque sí sabía que algo no andaba bien. Trataba de imaginar qué podría encontrarme pero no se me ocurría nada. Cuando mis dos pies tocaron el piso de mi casa, escuché la voz gutural hablando tan rápido que no pude descifrar lo que dijo, pero pude sentir la presencia moviéndose hacia mí, mientras yo esperaba inmóvil, sin saber qué hacer. Entonces escuché el susurro en mi oído "¿Qué pasó mi amor? ¿Por qué volviste tan rápido?" No quise decir nada inoportuno, porque empezaban a juntarse cabos en mi mente y al fin empezaba a tener sospechas concretas. Mi respuesta fue otra pregunta que no pensé antes de decirla. "¿Quién sos en relidad?" Al finalizar la pregunta me di cuenta de que eso solamente nos llevaría a un enfrentamiento directo. Si mis sospechas eran recientes ciertas, debí haber fingido indiferencia, estupidez y seguir jugando ese juego hasta poder estar a salvo. Mi "esposa" me dijo no entender de qué hablaba, aunque intentando usar mis palabras para engañarme me dijo lo siguiente: "Está bien que pienses que no soy exactamente la mujer con la que te casaste, pero eso es porque ahora estoy en otro plano, no puedo ser como una persona, ya soy otra cosa". En ese momento, no pregunten cómo, supe que estaba mintiendo, pero decidí fingir que le creía por una mezcla de miedo y la idea de planificar algo para descubrir qué estaba pasando realmente. Después del resto del día en que fingía estar animado y seguir disfrutando de su compañía, me dispuse a dormir. Tenía planes para el día siguiente.
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